Investigación
Tendencia
Cocina
Entrevista
Tecnología
Predicciones

 

Cuando el
miedo
no deja vivir


En un mundo en el que las palabras “estrés”, “fobia” e “inseguridad” pasaron a formar parte del vocabulario cotidiano, el aumento exponencial de las consultas por trastornos de ansiedad es casi previsible. La buena noticia es que puede curarse, pero antes hay que identificarlo y tratarlo.

Una batalla ganada
Pasaron 5 años entre que Alicia Yebra sufriera su primer ataque de pánico y que su enfermedad fuera diagnosticada correctamente. En el medio, Yebra deambuló por cardiólogos, traumatólogos, ginecólogos, psicólogos y psiquiatras, sin que nadie pudiera explicarle por qué sentía lo que sentía. Los ataques empezaban con taquicardia y sudoración. Se ponía nerviosa, tenía miedo y comenzaba a hiperventilarse. Sentía que se moría. Que esa vez era la definitiva. Poco a poco fue cambiando de hábitos. Trataba de evitar situaciones o lugares que no tuvieran una salida accesible, así como aquellos en donde había sufrido una crisis. Así, dejó de ir al banco (uno de los primeros ataques le había ocurrido haciendo la cola para pagar una cuenta), dejó de tomar subtes y colectivos, y hasta le empezó a costar alejarse más de 5 cuadras de su casa. Vivió 5 años en este infierno, hasta que una tarde una entrevista por televisión le cambió la vida. El doctor Oscar Carrión, presidente de la Fundación Fobia Club, explicaba las características de un ataque de pánico y Yebra notó de inmediato que los síntomas coincidían con los suyos. Le tomó 6 meses animarse a ir a su primera reunión en el Fobia Club, y sólo 3, recuperarse totalmente. Ya no había más ataques.