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Cunas inteligentes, collares con imágenes, celulares con televisión, DVD portátiles, portarretratos digitales y hasta robots masajeadores. La modernidad está entre nosotros. Imagine un día de su vida bajo el influjo de la tecnología.

La historia atestigua que, promediando el siglo XX, un nuevo paradigma irrumpió en el mundo. Concluida la era fordista, fue “la carrera por el conocimiento” la que primó entre las potencias. Desde aquella época, los avances tecnológicos ofician como objetos de deseo y consumo.
En los albores del flamante milenio, esa misma maratón se presenta con un nivel de vértigo asombroso. A cada segundo, un adelanto de última generación barre sin titubear con su antecesor.
Extravagantes, originales, llamativos, exclusivos y hasta venerados. Cualquier calificación, les sentará bien. Aquí, le propondremos lo siguiente: imagine cualquier día de su vida, pero inmerso en la ola tecnológica. Una realidad que, por cierto, le podrá resultar virtual –o no–. Pero anímese… atrévase a soñar.

Buen día…
Amanece y usted no se despierta precisamente por el odiado sonido del despertador. Su bebé recién nacido lo solicita con urgencia. ¿Instinto materno/paterno? No… Lo sabrá por el sistema de audio y video que posee su cuna inteligente. Quizá deba ajustar la temperatura ambiente en la que duerme el niño o activar el balanceo automático que permite simular el movimiento de los brazos de la madre.
Sin poder conciliar el sueño, se levanta para emprender la jornada diaria. Previo a su caminata matinal, volverá a confirmar si la criatura se encuentra bien. Y como lo enternece la imagen angelical del bello durmiente, decide eternizar el momento con su videocámara. No poseer cassettes o minidvds ya no es preocupante. Su última adquisición no necesita de esas antigüedades, ya que posee un disco rígido interno, capaz de almacenar 37 horas, que descargará en su PC.
Ahora sí: hora del ejercicio. El cuidado de la salud debe ser íntegro. Por eso, es conveniente colocarse el apropiado reloj. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Mucho, pues ya existen modelos que cuentan los pasos y monitorean el pulso con el afán de controlar el ritmo cardíaco. Un velocímetro y un sistema para registrar las estadísticas en la computadora completan el combo.
¡Pero qué mejor que realizar actividad física escuchando buena música! No habrá otra opción que calzarse las zapatillas… ¡que vienen con mp3! Sí, con parlantes incorporados a sus costados y auriculares inalámbricos, se pueden escuchar ¡más de 100 canciones! Y si se precia de ser una persona fashion, tampoco descuidará la bijou. Podrá engalanarse con un collar, denominado Medallón, que almacena imágenes y pesa apenas 36 gramos. Si eso de llevar fotos encima es lo suyo, tampoco puede obviar el Kaleidoscope, otro minivisualizador. Con pantallas color, ambos soportes pueden cargarse desde el celular o la cámara digital. ¿Dijimos celular? Correr y discar al mismo tiempo es harto dificultoso. Mejor utilizar el teléfono sin teclas. Un simple mensaje de voz será suficiente para contactarnos.
Con la rutina cumplida, nos dirigiremos hacia el trabajo, no sin antes ponernos el abrigo. Pero no cualquiera. En los países con altos índices de inseguridad, promocionan una campera que produce descargas eléctricas cuando alguien trata de asaltarlo. ¿Un poco extremista? La tecnología también sabe de esas yerbas.


De izquierda a derecha: el mp4 que proyecta películas, el lápiz digital, el ‘sin manos’ para el auto, y la cuna inteligente.

De casa al trabajo
El trayecto hasta la oficina es tedioso. Una congestionada autopista retrasará nuestra llegada. Alertaremos de la situación a nuestra secretaria, pero nos multarán si utilizamos el teléfono al volante. ¿La solución? El manos libres con “speech tracking”. Remite a un secador de pelo, pero posee 4 micrófonos, 19 direcciones de donde procede la voz y un sistema que filtra los ruidos extraños. Todo, con tan sólo conectarlo al encendedor del vehículo.
Con el tráfico atascado, adelantaremos la tarea en el auto. Nuestro celular posee, obvio, reproductor de mp3 y cámara de fotos. Sin embargo, visualizaremos los archivos JPG, PDF, HTML y los documentos de Word, Excel y PowerPoint. Relax: antes de ingresar al trabajo, pispeemos la película que aún no devolvimos en el DVD portátil.
Ya nos encontramos en el ámbito laboral. Primer paso: decorar el escritorio con el portarretratos digital que puede exhibir hasta 50 imágenes y crear secuencias propias. Ahora sí: ¡a trabajar! Al prender la computadora, iniciaremos la sesión y obtendremos diferentes accesos… ¡sólo con nuestro dedo! Con el FingerPrint Reader ya no es necesario escribir una contraseña o el nombre de usuario. La huella digital se encargará de confirmar los datos.
Pero no todo es color de rosa. Nos informan que la calefacción del edificio se averió y el frío se anuncia letal. Alimentados por el puerto USB de la computadora, nos colocaremos los guantes térmicos para mantener la temperatura corporal. ¿Un cafecito no vendría mal, no? También a través de la PC, un dispositivo calentará o enfriará las bebidas.
A su vez y a falta de uno, contamos con dos teclados: uno virtual y otro sin teclas. Sí, leyó bien. Con el primero, se proyecta una imagen óptica en una superficie que detecta el tipeado realizado. Con el segundo, se escribe a través de la muñeca y la mano; y dos grandes esferas reemplazan a los botones.
Ya es hora de volver a casa. Antes, debemos firmar formularios. Y con el fin de evitar malos entendidos, echaremos mano al lápiz digital, que guarda lo que se escribe para después enviarlo, en forma de imagen, a un celular o al correo electrónico. El lápiz almacena hasta 100 hojas de papel A5. Ver para creer.

Del trabajo a casa
De regreso, la autopista aparenta despejada. Descansar es el objetivo número uno. Mientras, con el celular videocall podremos avisarle cara a cara a nuestra pareja que pronto arribaremos. ¿Nos estamos perdiendo alguna serie favorita? Cuando dejemos el garaje, la TV móvil solucionará tal inconveniente. Nos referimos al celular que no sólo transmite la señal televisiva, sino que recuerda horarios de programas, así como crea listas de canales personales.
Una vez en el hogar, prepararemos la cena que descongelamos de la heladera cuatro puertas (cada compartimento se controla por separado, con refrigeración y evaporación individuales). Y, entre bocados, dejaremos de lado la TV LCD –de formato wide-screen, preparada para TV de alta definición–, para abocarnos a nuestro mp4. Además de deleitarnos con el audio, podremos apreciar hasta ¡films!
El día llegó a su fin. Agotador, tecnológicamente hablando. Una buena idea será recostarse en la cama, recargar energías y descontracturarse… con el ¡robot masajeador! El aparato contiene púas de caucho y camina sobre el cuerpo, estimulando la piel.

¡Ey! ¿Ya se despertó del breve pero seductor letargo? La era tecnológica –léase el futuro– está entre nosotros. Y es altamente probable que, cuando usted termine de leer este párrafo, cada uno de los inventos mencionados haya encontrado un sustituto superior.