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El futuro, hoy
Desde hace más de dos décadas, se habla de casas inteligentes, pero qué significa una “casa inteligente”. El imaginario colectivo gira en derredor de un hogar controlado por computadora, una vivienda dotada de cerebro o una casa que abre y cierra puertas en forma autónoma, capaz de rebelarse contra sus propios dueños, como se ha visto en películas de ciencia ficción. “El término ‘inteligente’ se utiliza en todo el mundo desde 1927. Implica el manejo y control más o menos sofisticado de fluidos: desde energía eléctrica, agua, gases, aire, efluentes, hasta tráfico de personas y vehículos”, explica Daniel Farías, consultor ejecutivo de Arethe Technologies, empresa que provee soluciones para hogares, cocinas y edificios inteligentes. “Esto permite que el anafe se desactive apenas uno deja de cocinar, y se evita que un niño se acerque y se queme si lo dejó encendido; posibilita, además, un consumo de gas más efectivo y seguro, cerrando las llaves a través de sensores. También es factible el control de la entrada de gente en un edificio, identificando a los individuos a través de todo tipo de credenciales, como por ejemplo, las magnéticas. Todo esto se puede visualizar a través de un control remoto manual, una PC o desde un celular mientras uno se traslada en avión, mediante una conexión con el servidor central de la casa”, agrega el especialista.
Aún dentro de la casa, la tendencia actual es tener un control total sobre todos los dispositivos. “Esto posibilita compartir programas de televisión o mirarlos en diferentes lugares, cambiar la música que suena en el living desde un sillón del jardín o chequear los gastos utilizando el móvil. Se espera que en el futuro haya una fórmula universal de acceso a los distintos controles de una casa , como prender el horno microondas o grabar programas de TV, estando fuera de ella”, anticipa Axel Meyer, el argentino que desde el 2000 trabaja en el centro de diseño de Nokia Desing, en Finlandia. “Un adelanto en esa dirección son las llamadas computadoras multimedia que permiten realizar las mismas tareas que con una computadora común y de forma móvil: con una cámara remota de seguridad que puede ser visualizada por Internet y a la que se puede acceder con una de estas computadoras”, revela.
Comodidad y eficiencia al 100%
Las viviendas inteligentes “domotizadas” (ver recuadro) están pensadas a medida de sus habitantes, no se trata de mansiones ultramodernas propias de los filmes del agente 007 o Misión Imposible. “Ese es un mito popular. La casa inteligente no es la de un millón de dólares o la de Bill Gates”, se encarga de aclarar Andy Radogowski, director de X-Tend Casas Inteligentes. “Vivir en una implica la posibilidad de controlar todos los sistemas dentro de la casa, como la climatización, iluminación, riego, audio y video, artefactos eléctricos, sistemas de seguridad, brindando la capacidad de administrar y racionalizar energía; todo ello, con simpleza y practicidad”, amplía y afirma: “Hoy por hoy, la gente necesita tomar el control de su vivienda, poder ver qué pasa desde cualquier parte del mundo donde se encuentre y si es necesario, interactuar con la misma. Y si está en la casa, quiere controlar las funciones desde cualquier rincón de ella”.
También en Argentina
En el país existen algunas casas domotizadas aunque, “la barrera del precio todavía no permite un consumo masivo. Sin embargo, tenemos el ejemplo de los plasmas: hace 2 años uno de 42 pulgadas costaba 10 mil dólares, hoy sólo 10 mil pesos y en 2 años, estarán por debajo de los 5 mil. Todo es cuestión de tiempo. Actualmente, existen cuatro ámbitos concretos donde la tecnología nos está cambiando nuestro diario vivir: confort, ahorro, seguridad y entretenimiento. En breve nos preguntaremos cómo podíamos vivir antes sin estas cosas”, asegura Máximo Sanguinetti, creador de Marca Futuro. Para el ingeniero Fernando Otero, “la formación de especialistas en domótica es la asignatura pendiente; no los sistemas en sí”.
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