Todos tenemos varios pares en el placard. Hay quienes tienen un modelo para combinar con el smoking y vestidos de gala y hay quienes tienen uno para cada look. Las zapatillas, como los jeans, la camisa blanca y el petit robe noir del que hablaba Coco Chanel, ocupan un lugar fundamental en el guardarropa básico. Para todos hay un modelo con el cual identificarse. Susana Saulquin, socióloga experta en moda y directora de la carrera de diseño e indumentaria y textil de la UBA, lo confirma: “Pasó lo mismo que con los jeans, al principio eran para jóvenes pero la gente fue creciendo con ellos, hoy ves hasta abuelos con zapatillas”.
En un principio…
Fue en el siglo pasado, cuando se comenzó a utilizar la goma en la suela de los calzados, que las zapatillas comenzaron a gestarse. Las primeras salieron a la venta en 1920 con tres tiras a modo de refuerzo y rápidamente se convirtieron en las favoritas de los deportistas. Había un solo modelo, muy finitas, y las llamaban las “tennis”, porque se habían fabricado exclusivamente para la práctica de ese deporte. En los años ochenta, explotó la moda de la vida sana, las dietas y los cuerpos esbeltos. Jane Fonda promocionaba el aeróbic, y las celebridades se mantenían en forma haciendo jogging en el Central Park. “Era común ver a las actrices con equipos deportivos que hasta ese momento solo se usaban en la más absoluta intimidad”, cuenta Saulquin. Sus fotos dieron la vuelta el mundo: Madonna paseando con zapatillas de doble plataforma y jogging, Mick Jagger con traje y zapatillas en el día de su casamiento y, en el cine, Melanie Griffith era una secretaria ejecutiva que llegaba a la oficina de impecable tailleur y zapatillas para luego calzarse los zapatitos taco alto… Y así todos se animaron a usarlas en sus tareas diarias. Al tiempo, los noveles atletas empezaron a lesionarse a raíz de que estas zapatillas eran poco apropia-
das para los deportes por ende, médicos y especialistas en biomecánica se unieron para desarrollar productos con más tecnología. “Las grandes marcas entendieron que podían competir con esos diseños tan simples. Entonces se abocaron a desarrollar materiales más sofisticados como, por ejemplo, las suelas aireadas. Así nacieron las zapatillas ‘hi-tech’”, resalta Saulquin.
La evolución a paso acelerado
En 1982 se crearon las primeras zapatillas de mujer para hacer aeróbic exclusivamente. El desafío fue entonces el de mejorar cada vez más su calidad y orientar el diseño hacia los diferentes grupos sociales con necesidades y gustos específicos. Para ello, aún hoy, las diferentes empresas siguen invirtiendo millones de dólares por año en sus laboratorios, por ejemplo Nike. Prueba de ello es la infinita variedad de modelos que salen de allí y pueblan los estantes de los inmensos negocios de ropa deportiva de todo el mundo. Allí se dividen en sectores, las hay para caminar rápido o despacio, para correr, para escalar, para practicar diferentes deportes y también para estar a la moda. Pero esta carrera recién empieza.
Lo más nuevo en zapatillas deportivas son las que vienen con MP3. Tienen espacio para 100 canciones, auriculares inalámbricos y altavoz estéreo para compartir la música con amigos. Hay modelos para hacer jogging, básquetbol o patineta. Hace poco llegaron a la Argentina, incluyen un chip en la suela y son exclusivas para quienes disfrutan de salir a trotar. A simple vista parecen un par clásico, pero en la parte de abajo esconden una amortiguación que va variando permanentemente de acuerdo con las necesidades de cada corredor. Para los amantes de los deportes más arriesgados y aventureros, Merrell trae las Outventure, que se fabrican con materiales waterproof y son muy cómodas y livianas para moverse en cualquier terreno. Reebok innova con el sistema pump: “Es un producto desarrollado a la medida de cada usuario. Gracias a su perilla de ajuste inteligente, el pump ajustable ofrece un calce de acuerdo con la comodidad de cada uno. El sistema consiste en una cámara de aire automática que se ajusta a la forma del pie”, describe Mariela Soto su gerente de marketing. Pero no todas las zapatillas están diseñadas para hacer deportes. “Tanto en el mercado doméstico como en el internacional, cada vez más, vienen las zapatillas casuales, urbanas, hechas para no hacer nada, que a su vez se usan para hacer todo”, explica Mariana Colángelo, difusión de John Foos.
Pero, sin duda, las más revolucionarias son las Verb for Shoe, livianas en cuya suela se esconde un miniordenador. Su tecnología de avanzada hace que esta zapatilla no solo se adapte al peso y estatura del usuario, eliminando o introduciendo aire en el interior para que el pie esté lo más cómodo posible, sino que, además, se comunica a una computadora a través de un sistema inalámbrico, que permite desde planificar entrenamientos hasta detectar problemas físicos. Y como si todo esto fuese poco, cada una de las zapatillas se comunica con la del otro pie a través de un juego de luces. ¿Valor de la tarea? ¡950 dólares!, un lujo que todavía no llegó a la Argentina.
Modelos fashion a la carta
No hay límites a la hora de diseñar: existen zapatillas que se venden con marcadores para pintarlas de diferentes colores, con velcro para transformarlas en sandalias o zapatos de noche, con diseños patchwork, estilo retro, con elásticos y sin cordones, y con bolsillos para llevar el celular. Entre las texturas de moda están las que vienen con pelos sintéticos, de cuero de vaca y hasta las de ¡piel de pescado!
¡Los globalofóbicos también tienen las suyas! Elaboradas con materiales biodegradables, son 100 % ecológicas y libres de químicos. Vienen con un auténtico anti-logo al costado: un sencillo dibujo que si se lo mira rápido pasa como un espacio en blanco. Estas son las Blackspot Sneaker y no responden a ninguna marca, sino a una organización sin fines de lucro.
Tan fuerte es la fusión de diseño y tecnología que las grandes marcas apuestan a asociarse a los grandes diseñadores para crear productos súper sofisticados, como el que el diseñador inglés Alexander Mc Queen desarrolló para Puma, cuyo lanzamiento se hizo este año.
¿Y después?
La democratización de la zapatilla es evidente, aún así queda por preguntarse si eso es algo que ya queda establecido para siempre o es una moda que pisó demasiado fuerte. “No sé hasta cuándo va a seguir creciendo. Estamos en una sociedad cibernética, donde cada vez se pasa más tiempo frente a la computadora”, analiza Saulquin. La movilidad todavía está a la orden del día. “Pero cuando la sociedad sea más estática porque solamente te desplaces por tu computadora, ¿la carga de la zapatilla caerá?”, termina. ¿Y qué seguirá después? Probablemente diseños modernísimos de alta tecnología.
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