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Jugar es Cosa seria

Mucho más que un mero pasatiempo, el juego es considerado hoy una parte esencial en la formación de los chicos. Es que los juegos, dicen los especialistas, contribuyen al desarrollo de la inteligencia. Qué juguetes elegir y qué pasa con la computadora. Los espacios y tiempos para el juego, y la clave: sentarse a jugar con los chicos.

Dónde jugarán los niños
Los padres se quejan de que sus chicos se la pasan día y noche frente a la computadora. De que tienen cuartos llenos de juguetes, pero igual se aburren. De que, en el fondo, no saben jugar. En el otro extremo, hay contextos de pobreza donde el juego ni siquiera existe como parte de la herencia cultural. ¿Qué está pasando en nuestra sociedad con el juego?
Si bien el juego es una actividad eminentemente social, por diferentes razones lo que hoy impera es un juego autónomo en el que la interacción no es con otro ser humano, sino con una máquina. Esto se da en parte porque los padres tienen menos tiempo, pero además están disminuyendo otros posibles espacios sociales de juego, como la calle o el club. La creciente sensación de inseguridad hace que los padres sobreprotejan a los chicos. Este miedo –señalan los expertos– es totalmente entendible. Pero también es cierto que es fundamental encontrar espacios en los que puedan jugar con otros chicos.
“No se trata solamente de tener objetos. Para desarrollarse saludablemente, el ser humano necesita vínculos estimulantes. Hay chicos que tienen infinidad de cosas, a modo de adornos u objetos de posesión, pero lo que comprobamos es que los juegos y juguetes, significados en este sentido, no facilitan procesos de juego. Porque el objeto no enseña a jugar: ese aprendizaje es social y vincular. Los chicos necesitan de otras personas que les enseñen a jugar”, subraya Valino.
“El tiempo que los padres le dediquen al juego es esencial. Muchas veces los padres llegan a la juguetería a buscar ‘algo para que el chico se entretenga solo’. Pero si ese niño no está con un adulto que lo ayude a entender cómo funciona, el juguete no va a tener mucho fin didáctico”, señala Mónica Viñas, psicopedagoga y asesora de las jugueterías Giro Didáctico.
A la falta de tiempo de los padres, se suma, en ciertos casos, la falta de tiempo de los mismos chicos. Hay algunos que, ya desde el colegio primario, tienen unas agendas tan cargadas de actividades que no les quedan ratos libres para el juego. Esto se vincula, además, con la degradación de lo lúdico y un endiosamiento del tiempo supuestamente “productivo”.
En otros sectores sociales, los chicos que se ven obligados a trabajar o ayudar en las changas que hacen sus padres para subsistir tienen menos opciones para jugar (ver El derecho de los chicos a jugar).

¿Qué ocurre con los juguetes bélicos?
Hace poco, la comercialización de una minipicana eléctrica de juguete que formaba parte de la caja “Police Set”, fabricada en China, desató una verdadera polémica. El cuestionado juguete fue retirado del mercado local, pero la pregunta sigue flotando, ¿qué pasa con este tipo juguetes?
En Rosario, por ejemplo, quedó totalmente prohibida la fabricación, venta y distribución de juguetes bélicos, a la vez que se impulsa una campaña para canjearlos por libros y otros juguetes que no se parecieran a las armas. El legislador socialista Miguel Pedrana, quien propuso la ordenanza, expresó a los medios, a propósito del tema, que “las armas de juguete crean una sensación de poder, asociada con la ilusión de que matar es fácil y no duele. La violencia armada aparece así de manera divertida, limpia y no letal”.
Más allá del caso puntual de la picana, todos los juguetes bélicos son de algún modo cuestionables. “En Giro Didáctico nos los vendemos y recomendamos no comprarlos, pero también es cierto que, si un chico quiere, puede fabricar un arma con cualquier palito, y eso no significa que esto sí o sí sea, o vaya a ser, más agresivo. En todo caso, habrá que tomarlo con calma y tratar de dirigir la atención hacia otro tipo de juguetes”, recomienda Viñas.

Los más chiquitos y sus chiches
¿Desde cuándo empieza un niño a jugar? Según Viviana Wapñarsky Safdie, psicóloga y asesora de Tiny Love, “el bebé juega desde que nace”. “Al principio es netamente exploratorio –aclara– y surge casi por casualidad, sin intención precisa, los bebés hacen cosas y las mamás decimos que está jugando. Recién a medida que crece, la actividad se va complejizando y va colocándole intención a lo que hace”. Las primeras formas de juego se producen así a través del contacto físico con la madre y con el propio cuerpo, como la observación y la succión de las manos y el roce de los pies.
“Elegir el juguete adecuado es importante, también es fundamental que tengan variedad, incluso que no sólo jueguen con juguetes específicos para ellos, sino también con objetos cotidianos de la casa, como un retazo de tela o un recipiente de plástico. Pero sobre todo tenemos que saber que, cuando le regalamos un juguete, estamos dando mucho más que un objeto, le estamos brindando amor y le estamos dando un mensaje. El valor del juguete no está en sí mismo, sino en la intención que le damos, en la manera en que se lo ofrecemos, y qué hacemos luego con él”, sostiene Wapñarsky Safdie.
También explica la especialista que es el adulto quien debe regular la cantidad y calidad de estímulos que les ofrecemos a los bebés y encontrar un equilibrio para no caer en la sobreestimulación. “La estimulación deberá ser siempre lúdica, divertida, entretenida y colorida, para que realmente no presionemos a los chicos y podamos junto a ellos crecer jugando, relajados y en contacto con las sensaciones y las relaciones interpersonales”, agrega.
¿A qué jugamos? Preguntan los chicos y los padres. Y la respuesta no debiera desvelar a nadie. Juguemos con lo que tengamos con ese juguete nuevo o con el más viejo. Juguemos durante un rato y démosle al juego un espacio. Divirtámonos jugando y, sobre todo, juguemos juntos.

 

Todo el dia frente
a la compu

Un reciente estudio de la Fundación Kaiser centrado en los nuevos usos de los medios por parte de los más jóvenes demostró que los chicos y los adolescentes pasan cada vez más tiempo usando computadoras, Internet y videojuegos, sin que por ello hayan reducido el tiempo que pasan con los medios tradicionales, como la televisión, los medios gráficos y la música. En su conjunto, la cantidad de tiempo que los chicos usan los medios supera las seis horas diarias.
“El problema con los juegos de soporte digital no son los juegos en sí, de hecho hay muchos que son muy valiosos para el desarrollo”, argumenta la psicopedagoga Gabriela Valino, y añade: “El tema es que este tipo de juegos a veces resultan operativos con las características de la crianza. Se trata de familias en las que los padres, en función de su proyecto profesional, están fuera de la casa muchas horas o que, cuando regresan, están muy cansados. Estos juegos ofician de soporte emocional para los chicos en esas horas de soledad”.
Lo cierto es que las nuevas tecnologías pasaron a formar parte de la vida cotidiana de las familias. Pero no hay que alarmarse: si son bien utilizados, la tele y los videojuegos sirven para estimular el desarrollo de los niños.