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Cancha embarrada

En los últimos días, se conocieron tres nuevos casos de doping. Cada aparición vuelve a poner en duda si es posible la competencia leal. ¿Se puede ser número uno sin romper las reglas?.

Agendas abultadas
Forzar la máquina, de noche y de día. Esa parece ser la receta mágica para brillar en la cima de los rankings. Para dar cuenta del esfuerzo que requiere ser top, podríamos detenernos en los 80 partidos que Gastón Gaudio disputó en 2005. O los más de 100 que tuvo que sortear Miami Heat para consagrarse campeón de la NBA. O los más de 70 que debería afrontar, por año, un futbolista si llegase a las instancias finales de los torneos en juego.
“Los casos de dopings positivos son más frecuentes en deportes que ponen en juego dinero, sponsors y récords”, opina Gabriel Minadeo, director técnico de Las Leonas. Las últimas suspensiones a Guillermo Cañas y Mariano Puerta sacudieron con fuerza el avispero deportivo nacional. Cañas retornará a las canchas en septiembre de este año. Puerta, pese a ser suspendido por ocho años, hará lo propio en el 2007 (reducción de pena mediante).
Existen también las disciplinas en donde los deportistas “duermen la siesta”. La expresión se origina cuando un profesional, sin justificativo oficial, “desaparece” por un tiempo de los circuitos. Según los entendidos, esto significa que se está “limpiando al atleta”, proclive a dar positivo.
Las lesiones, sus lentas recuperaciones, y la plata que se pierde por ausentarse de los certámenes –o simplemente por no conquistarlos–, son factores que empujan a los excesos. “Las condiciones de las competencias, los viajes, los entrenamientos, no ayudan. Las exigencias son cada vez mayores”, admite Nápoli.

Conciencia vs. inconciencia
Los suplementos alimentarios y vitamínicos suelen ser consumidos por los deportistas. Bien suministrados por profesionales son necesarios para el alto rendimiento. Ingeridos indebidamente, pueden acarrear resultados indeseados.
Al respecto, Orlando Moccagatta, Licenciado en Educación Física y Deportes, entrenador del nadador José Martín Meolans, señala “Hay dos tipos de suplementos: los que ayudan a preservar el estado óptimo de la salud y los que asisten al rendimiento deportivo. Los últimos se dividen en permitidos y prohibidos. Los primeros son necesarios porque el deportista no puede ingerir en comida lo que gasta en entrenamiento. Pero esto tiene que estar dirigido por un médico y un nutricionista: ningún entrenador o preparador físico debe indicar o recetar suplementos. Y bajo ningún punto de vista se justifica la ingesta de sustancias prohibidas que ayuden al rendimiento del deportista, debido a que traiciona aspectos básicos del deporte, como lo son salud y educación”.
De todas maneras, a veces, los controles resultan positivos sin que haya intención de doping. Moccagatta enumera tres causas por las que puede suceder: “Primero, el descuido del deportista cuando ingiere un medicamento y no lo declara, lo que es imperdonable; segundo, la falta de profesionalismo por parte del entrenador cuando indica, o no controla, lo que su deportista toma; tercero, por ingesta de medicamentos que no contengan la totalidad de las drogas que declaran en su prospecto”.
El gran propósito: no llegar a la instancia en la que un tribunal de disciplina dictamina la sentencia. En general, no hay marcha atrás. “En muy pocas oportunidades se puede demostrar la inocencia. En general, el atleta sabe qué consumió; aunque puede desconocerlo, pero no los que los rodean. Cuando un dopaje es positivo, la contraprueba será siempre positiva”, subraya Lentini.

Algo más que un juego
Según la leyenda, la palabra doping proviene de ‘dope’, una bebida alcohólica que se utilizaba como estimulante en danzas africanas. Fue en 1886 cuando se registró la primera muerte por dopaje. En 1960, la fatalidad llegó a los Juegos Olímpicos, con el ciclista danés Kurt Jensen como protagonista. La década del ’80 prosiguió con el escándalo de Ben Johnson, y, la del ’90, con los fallecimientos de los discóbolos suecos Goran Svenson y Stefan Fernholm, y la velocista estadounidense Florence Griffith.
Se hace evidente que el doping conlleva tintes aún más graves. Lentini aporta su visión: “En deportes como los de resistencia o velocidad, los riesgos son mayores cuando se consumen drogas estimulantes. Se han observado casos de muerte súbita a nivel internacional en atletas con antecedentes de haber consumido estas sustancias; incluso en plena competencia. En el golf, no es común que los deportistas consuman drogas estimulantes. En el tiro con armas de fuego o con arco, el uso de betabloqueantes puede ocasionar trastornos importantes”.
El debate y el llamado de atención están planteados. A pesar de las presiones, obligaciones, contratos millonarios, afanes, ambiciones y afines, la doctora Nápoli concluye: “El deportista puede elegir por qué camino quiere llegar a la meta”.

 


Floyd Landis
 

Casos resonantes
de dopings positivos