Visitar los interiores del gran teatro lírico argentino es una experiencia que deja huella. Los talleres del Teatro Colón ocupan un lugar privilegiado en el mundo; no existen muchas salas que cuenten con instalaciones de tal magnitud, dotadas de especialistas tan avezados como los que integran sus equipos. Los espacios se suceden en grandes superficies subterráneas, donde se ubican distintas áreas destinadas a la elaboración de un verdadero mundo de fantasía. Las producciones del teatro se realizan allí, desde los decorados hasta el vestuario y los elementos que se requieren para cada obra. Todo se crea en el Colón desde 1938. En Diseño de Producción se proyectan y delinean los trabajos que se utilizan para los títulos de la temporada. Una importante porción de trajes de época, pelucas y tocados se confeccionan en virtud de las necesidades de cada obra; pero, a su vez, el teatro conserva una significativa colección de elementos que ya forman parte de su historia, testimonios sorprendentes de los célebres artistas que los utilizaron.
Desde el último piso de los talleres hasta el escenario, corre un amplio montacargas destinado a elevar decorados ya armados, carruajes, trastos, instrumentos, muebles y todos los elementos necesarios para la escena. Conocer sus secretos es ahora nuestra misión.
Manos a la obra
Gerardo Pietrapertosa, jefe de Escenografía, nos recibe sentado junto a una gran mesa, rodeado de enormes papeles y dibujos. Su taller tiene una superficie de 2000 m2. “Seremos en total 35 personas, contamos con dos espacios, uno ubicado abajo (conducción) y otro más antiguo, arriba de carpintería, que es el viejo taller de 1937, creado por el artista Héctor Basaldúa. El primero está formado por los jefes y supervisores; realizadores de ejecución con distintas categorías, ayudantes y asistentes a quienes estamos formando.” Pensamos en cómo se entrelazan tantos pasos a la hora de alcanzar la compleja concreción de una pieza, y Pietrapertosa aclara: “La dirección técnica baja línea sobre cómo proceder, tipo de trabajo y organización. Hacemos reuniones periódicas con ellos y con los escenógrafos de cada obra, y se van implementando los tiempos para llegar bien al ensayo general y a la función. Se calculan unos 60 días de realización por obra, pero depende mucho del diseño. Todo radica en cómo vamos a llevarla a cabo, con su estilo, ubicación histórica, y demás factores.”

Talleres abiertos
De cara al público, el Colón brinda la posibilidad de asistir a los talleres puntuales. Pietrapertosa es uno de los profesores que tiene a su cargo Realización escenográfica: “En invierno, durante las vacaciones, viene mucha gente de todo el país. La mayoría, arquitectos o egresados de Bellas Artes; no suelen tener la práctica de nuestros talleres, y se les abre un mundo nuevo. Eso es lo que expresan. Hay gente que vuelve, y se establece una linda relación entre alumno y profesor. Es un mundo de arte y teatro, guardapolvo de por medio. Yo recibo una energía extraordinaria”, confiesa con entusiasmo el escenógrafo, que está por cumplir cuarenta años de trabajo en el Colón, y puntualiza orgulloso: “Ingresé en febrero de 1967”. Toda una vida para alguien que dedica sus días a una de las especialidades más atractivas. “Además, damos el curso de los sábados, que es anual. Vienen alumnos de todos lados: de Bellas Artes, arquitectos ya recibidos o escenográfos. Se trata de un curso de Realización escenográfica, independiente del taller. Se dicta desde hace más de diez años. Es una experiencia muy buena para nosotros, porque nos lleva a estar siempre muy actualizados”, comenta Pietrapertosa tras una pausa, en medio de pedidos de material y precisiones de las próximas obras que están en marcha.
Laboratorio de ideas
En los talleres de peluquería y maquillaje todo llama la atención. Su jefe, Ernesto Ferreiro, está en el teatro desde 1968; ingresó como ayudante de peluquería. Es escenógrafo, peluquero y maquillador, egresado del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. “Aquí somos 16 personas, todos peluqueros maquilladores. Realizamos pelucas, postisería, bigotes, barbas, tocados, máscaras. Estamos seis horas diarias, de martes a domingo. En cada obra, una hora antes de la función, atendemos en los camarines, maquillando y colocando los accesorios que se elaboraron puntualmente en el taller”.
“No hay talleres abiertos para el público, aunque suele haber alguna pasantía. La mayoría de nuestra gente es egresada del ISATC (ver recuadro). Se entra por concurso, y pueden pasar años sin que entre gente. Depende de las vacantes que haya. Con las jubilaciones como están (risas) las vacantes tardan más en producirse”, puntualiza.
A menos de un metro, las pelucas se suceden en distintos colores de pelo y tocados, batidos y rizados, cada modelo está pensado para los diversos personajes de la temporada. Ferreiro señala: “Las hacemos de cero: esta es la materia prima. Utilizamos pelo natural, sintético, animal, de fibras vegetales, se usa de todo”. Mientras, el equipo que acaba de terminar con el material para Johnny Spielt Auf, de Krenek, trabaja concentradamente en Boris y Turandot, que pronto se verá en el Luna Park. También elaboran trabajos para el ballet del Lago de los cisnes.
Acerca de la complejidad de ciertas obras y sus realizaciones, Ferreiro aclara: “Siempre hay algunas más complicadas que otras. Pero en realidad no son difíciles. A veces, las cosas más simples son las más dificultosas. Quizás un maquillaje que hay que resolverlo en un momento antes de salir a escena suele ser más arduo por la tensión del momento o la prisa, y hace que uno se tenga que acelerar más. Teniendo tiempo para realizarlo en el taller, de forma tranquila, aunque es más intrincado, se puede hacer más cómodamente”.
Hilo y aguja
Pasamos al sector de vestuario. Héctor Luengo nos recibe con una sonrisa. Es el jefe de sastrería. Su escritorio está rodeado de fotos de grandes artistas de todos los tiempos. A pocos metros, su equipo corta, cose y plancha modelos para las próximas funciones. “En este taller somos 45 personas. Se divide en un sector de depósito –donde se controla toda la producción nueva que se hace y se almacena–; un departamento de lavandería, sombreros, un taller de hombres y otro para la ropa femenina. Aquí se trabaja coro, figuración (extras), y protagonistas. Cuando encaramos un proyecto nuevo, se empiezan a desglosar los figurines; analizamos lo que podemos usar de reposición –según el estilo de la obra– y lo que hay que hacer nuevo. A menudo, los protagonistas siempre se hacen nuevos trajes. Después, se ajustan o se van reciclando, si es posible. Pero si la reposición es de una obra ya dada en el Colón, –de pronto ya tenemos hecho el vestuario– solo hacemos para protagonistas nuevos. O se repone la versión que ya fue dada: caso Rigoletto o Traviatta, u obras más o menos de repertorio. Si son óperas nuevas, hay que hacer todo”, sostiene Luengo. “Viajamos mucho a través del tiempo: desde el Renacimiento, período bizantino, rococó, directorio, griego y egipcio, japonés (Madame Butterfly, Turandot), etc. Para vestuarios, en la medida que no tengamos que hacer una nueva idea, un proyecto nuevo, se busca utilizar la masa –el coro y figuración–, de lo ya existente”, agrega Luengo.
Reciprocidades
Como en muchos otros teatros del mundo, en el Colón hay una oleada de estudiantes que van y vienen haciendo experiencias en diferentes talleres. “El intercambio se produce más que nada de Argentina hacia fuera, y se implementan a través del Instituto,” dice Jorge Ferreiro. “Los egresados están yendo especialmente a Brasil y Venezuela. Les dan una categoría alta –jefaturas– porque allí no hay gente del todo preparada. En el Instituto recibimos estudiantes para estudiar la carrera: he tenido alumnos de Colombia, España, Uruguay, Chile, Venezuela. De Sudamérica participan muchos alumnos porque prácticamente es el único curso que hay con título en toda la región. Muchos becarios tienen ayudas, pero la duración es por un año y acá el curso es de dos; luego luchan para otro ciclo. También vienen de España, les interesa ver cómo se está trabajando aquí en estos momentos, aunque es menos habitual”. N

|