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boca - river
un clásico para todo el mundo

Cuando estos dos colosos del fúbtol se encuentran, los argentinos se paralizan, sea cual fuere su lugar de residencia. Desde China hasta España, y en cada uno de los rincones del país, se palpitan con ansiedad los 90 minutos que dura el encuentro. ¿Qué pasará el próximo domingo?

Puntapié inicial
River-Boca, bautizado el ‘superclásico’ o el ‘clásico de los clásicos’, tuvo su estreno allá por 1931 cuando se disputó el primer enfrentamiento de la era profesional. Terminaron 1 a 1, a los golpes y con incidentes. Así marcaron a fuego la futura rivalidad. Fue un domingo 20 de septiembre, en la Bombonera, y la recaudación ascendió exactamente a los $ 22.663,50. El encuentro correspondía a la 17a fecha del torneo de Primera División. Boca estaba segundo en la tabla de posiciones, a un punto de San Lorenzo, mientras que River se ubicaba en la cuarta colocación, con dos unidades menos que su rival. Las crónicas de la época destacan que hubo empujones, golpes y detenidos, pero no del público sino de los jugadores. Belvidares, Bonelli y Lagos –los tres de River– fueron arrestados por protagonizar los incidentes que desencadenaron a raíz de un polémico gol que, después de dos rebotes, Francisco Varallo anotó para Boca. River ganaba 1 a 0 gracias a un tanto de Carlos Peucelle, y el propio Varallo marcaba la polémica igualdad cuando restaban quince minutos para el final.
Los relatos de los periodistas señalan que los tres futbolistas expulsados habían tirado puntapiés al juez Escola en reclamo por el gol de Boca. El capitán de River, Juan Iribarren, sintió que, con tres menos, quedaban en notoria desventaja, por lo que decidió retirar el equipo. Días después de haberse suspendido el partido, la Liga Argentina de Fútbol (luego Asociación del Fútbol Argentino) resolvió darle los puntos del encuentro al equipo de la Ribera.
Si se hace memoria y balance, Boca ganó 78 veces, con 293 goles, y los de Nuñez triunfaron en 69 encuentros, con 263 goles. Empataron en 66 ocasiones. Quizá, uno de los más recordados de los últimos tiempos fue el del 10 de abril de 1981, cuando Diego Armando Maradona enfrentó a River por primera vez. El equipo, que por entonces dirigía Silvio Marzolini, goleó 3-0, con dos tantos de Miguel Brindisi y uno del “10”, luego de haber dejado desparramados por el piso a jugadores de la talla de Daniel Passarella (el actual entrenador), Alberto Tarantini y Ubaldo Matildo Fillol. Esa temporada, Boca se coronó campeón y fue el único título que el ídolo ganó en el club de sus amores.
En contraposición, uno de los triunfos más festejados por los hinchas de River fue el ‘clásico de la pelota naranja’. El encuentro se jugó en la tradicional Bombonera, en la temporada ‘86, con un balón de ese color (nunca más se lo volvió utilizar en partidos profesionales). Además, el partido es recordado debido a que el visitante, cuyo director técnico era Héctor Veira, dio la ‘media’ vuelta olímpica al ingresar al campo de juego, pero no pudo completarla debido a la reacción del público local, totalmente hostil frente a la racha triunfal de su eterno rival. River ganó 2-0, con goles de otro ídolo de la institución, Norberto Alonso. Ese año, el equipo de Nuñez se quedó con el Metropolitano 85-86, obtuvo la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, lo que redondeó un año de gloria.

Las dos caras de 10 años
de historia

Los resultados sembrados en lo deportivo durante la última década le sirvieron no sólo para cosechar más simpatizantes, sino negocios. Sin dudas, los últimos diez años mostraron las dos caras de la moneda para Boca y River. El club conducido por Mauricio Macri es el que más recauda en el orden local, y su prometida inserción en el campo internacional fue todo un éxito. De la mano de Carlos Bianchi como entrenador, logró torneos locales, sudamericanos e intercontinentales. Luego, con Alfio Basile en el banco, obtuvo cinco títulos consecutivos. En el aspecto económico, no sólo está equilibrado, sino que su estrategia es clara: administrar de manera austera la institución, nunca gastar más de lo que ingresa y apostar a la creación constante de materia prima –léase jugadores de fútbol–, para lo que destina una cifra estimada en los $ 5 millones anuales de su presupuesto.
Boca es el equipo argentino que más se parece a los del Primer Mundo. Para los equipos top de Europa, la planificación y el marketing es un elemento estratégico clave. Por caso, el Milan tiene una división de internacional instalada en Japón, que ya logró asociar a más de 10 mil habitantes de esas tierras. Cada nuevo inscripto abona cerca de 100 euros mensuales en concepto de cuota sólo por recibir Forza Milan, la revista oficial del club. El Milan es la entidad italiana que más recaudó en 2005, con 234 millones de euros, y figura como el tercero más rico del mundo. ¿Cuánto factura Boca? Unos US$ 25 millones al año… Otro dato que también marca las distancias es el relacionado con el dinero que la televisión les paga a los clubes. El Real Madrid, en España, percibe por dicho concepto 65 millones de euros y, a partir de 2008, podría duplicar la cifra. En la geografía local, Boca percibe 12,5 millones de pesos.
En contraposición, River tiene un pasivo de US$ 25 millones y un déficit operativo mensual de $ 1 millón. Vendió jugadores por $ 90 millones y compró por $ 35 millones y en la última época no ganó títulos. Durante la gestión de su actual presidente, José María Aguilar –comenzada en diciembre de 2001–, River disputó 18 torneos (9 locales y 9 internacionales) y fue campeón apenas en 3 (todos vernáculos). La comparación con Boca arroja puras pérdidas: en el mismo lapso el enemigo logró 3 títulos locales y 5 internacionales (sobre 20 competencias). Está claro que el hecho de no ser campeón significa, además del dolor deportivo, el obvio achicamiento del abanico económico: el club deja de embolsar mucho dinero. El máximo dirigente de River acaba de negociar a su última aparición, Gonzalo Higuaín (un porcentaje de su pase a cambio de 5,5 millones de euros), para equilibrar el último balance y no seguir incrementando su rojo. Bajo su mandato, River hizo obras (estacionamiento, canchas de tenis y de fútbol con césped sintético, entre otras) por US$ 16 millones. Esto beneficia al socio y embellece el club, está claro, pero al mismo tiempo aumenta el rojo.

Frente a frente en todos
los rubros

En el superclásico de los negocios, Boca y River están casi empatados en cuanto a lo que reciben de sus sponsors, Red Megatone y Petrobras, respectivamente. En ambos casos, se habla de contratos del orden de los US$ 1,75 millones anuales. En donde la entidad que preside Mauricio Macri le saca ventaja a su eterno rival es en el tema indumentaria: Nike abona más de $ 6 millones cada doce meses ($ 26 millones por cuatro años), contra los $ 3 millones de Adidas a River. El doble.
En el mercado se calcula que, piratería incluida, el merchandising de los clubes del fútbol argentino mueve $ 250 millones anuales. A través de 60 licenciatarios, la marca Boca facturará unos $ 170 millones esta temporada, gracias a su amplia línea compuesta por más de 350 productos. Sólo para tener una idea de lo que mueve el mundo Boca, las unidades comercializadas con motivo del último aniversario aportaron $ 1 millón para la tesorería del club. La gama de artículos es amplia. Desde caramelos de un centavo, hasta uno de US$ 130.000: la Porsche Cayenne especialmente decorada con los colores azul y oro. Hay muchas firmas más.
Si bien es más incipiente, en Nuñez River también incursionó en el plano comercial, ya que concesionó bares temáticos y merchandising. Por las confiterías, recibe un fee –arrancó en $ 30.000– más un royalty del 5 por ciento de la venta. Los productos están en manos de riverplatenses de pura cepa, Carlos Avila y Gregorio Pérez Companc, a través de ProEntertainment, la filial comercial de Torneos y Competencias, donde Goyo tiene el 12,8 por ciento.
En la Argentina, el merchandising de River genera un volumen superior a los $ 60 millones, según estimaciones. Pro abrió oficinas en Corea, Japón y China, para insertar la marca River en Asia. Nunca es tarde.

 

Las barras, bien bravas
La "pesada" de River asoma como una de las más peligrosas entre los equipos de primera división, según los encargados de custodiar la seguridad de los espectáculos deportivos. Semanas atrás, en oportunidad de la derrota del equipo de Nuñez contra Racing, los barras bravas ingresaron a las instalaciones del club y les pincharon los neumáticos a la mayoría de los integrantes del plantel profesional. Su líder es Adrián Rosseau (30 años, tercer dan de taekwondo, vive en Las Cañitas y maneja un Peugeot 206) y los hemanos Alan y Wiliams Schenker (vecinos de Barrancas de Belgrano).
La "Doce" (como se la identifica a la de Boca) es liderada por Rafael Di Zeo, quien fue condenado a 4 años y 3 meses de prisión por una pelea con hinchas de Chacarita, en 1999. Está en libertad porque la sentencia no está firme, igual que otros 11 barrabravas.