Hablar de vinos es hablar de nuestra cultura, gustos y tendencias. Para reconocer las diversas clases de uvas, basta hacer un repaso por las distintas familias de cepajes y saber de buena tinta sus características. El joven y prestigioso sommelier Fabricio Portelli brinda un panorama claro: “La familia de variedades de uva para hacer vino de calidad en la Argentina es la vitis-vinífera de origen europeo. Fueron los visionarios inmigrantes quienes trajeron las estacas de vid de los cepajes más importantes de aquella época, y son hoy los más aptos para elaborar los mejores vinos.
De los tintos, se destacan Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah (de Francia), Tempranillo (de España) y Bonarda y Sangiovese (de Italia). De las blancas, Chardonnay, Semillón, Sauvignon Blanc, Viognier y Tocai Friulano entre otras. Pero hay dos variedades sobresalientes. Malbec, por ser una uva que se adaptó mejor en nuestros suelos que en ningún otro terruño del mundo, y con el que se obtienen los más representativos tintos nacionales. Y la Torrontés, que da un vino refrescante, original y muy fragante que logra impactar a los consumidores globales”. Veamos ahora, los perfiles particulares de cada uva, inmigrantes europeas que nos dan los buenos vinos.
TIPOS DE UVAS. Blancas
Chenin: Originaria del Valle del Loire, (Francia), de gran calidad, con ella se logran vinos blancos frutados, ligeros y frescos. Se cosecha muy bien en la Argentina, donde es utilizada principalmente para corte. Es a la vez una variedad selecta para procesar vinos dulces. Se la conoce también como Pineau o Pinot de la Loire.
Chardonnay : La reina de las uvas blancas; obtienen con ella vinos de aroma voluptuoso, idóneos para la fermentación y estacionamiento en barriles de roble nuevo. En la Borgoña francesa se consiguen algunos de los más célebres y costosos vinos blancos del mundo. También es empleada para vinos de base de espumosos, como el champagne.
Riesling: Típico cepaje alemán, utilizado para vinos secos y dulces, de aroma particular y especiado. Existe escaso Riesling genuino en la Argentina.
Semillón: Procede de la región francesa de Bordeaux y se utiliza para la elaboración de blancos secos y dulces, célebres como el Sauternes. En Tupungato, (Mendoza), y en el Valle de Río Negro, primordialmente, se cultiva con éxito ya que las temperaturas frías y el suelo son afines a su desarrollo.
Torrontés: Es el vino blanco más característico de la Argentina, ya que sus particularidades se consideran únicas en el mundo. Aún no se ha podido precisar con certeza su origen, aunque su conexión más factible está ligada con los moscateles. Presente en todas nuestras regiones vinícolas, predomina en Cafayate (Salta) y en el Valle de Chilecito (La Rioja).
Sauvignon Blanc: Proviene del sudoeste de Francia y se ha extendido ampliamente por el mundo, fundamentalmente en Nueva Zelanda y Chile. Con aroma intenso y matices herbáceos, en nuestro país tiene gran desarrollo.
Viognier: También originaria del sur de Francia, esta cepa menos conocida por las mayorías, se adecuó buenamente a desiguales climas y altitudes. Con ella se elaboran vinos frescos y afrutados con gamas florales. Voluminosos en boca, no se cultiva demasiado en nuestro territorio, aunque existen notables exponentes en Mendoza y San Juan.
Tocai Friulano: No es muy claro aún su origen, aunque se estima que llega de viñas húngaras e italianas, con muy buena adaptación en la región mendocina. Suele estar presente en blancos de corte acompañando al Semillón, Chardonnay o Riesling.
 Salmon con reduccion de Sauvignon Blanc |
TIPOS DE UVAS. Tintas
Cabernet Sauvignon: Originario de Bordeaux, es una de las variedades más exitosamente cultivadas en todo el mundo. De perfil recio y compacto, aromas complejos, se destaca en Salta, Río Negro, con especial presencia en Mendoza. Produce un vino rico en taninos y coloreado que se mezcla frecuentemente con otras variedades menos tánicas como Merlot o Cabernet Franc.
Malbec: Hoy, uno de los vinos argentinos más emblemáticos. Es otro cepaje originario del sudoeste francés, utilizado en su día para teñir, considerado entonces como uva menor. En nuestra tierra logró hallar clima y suelo ideales, y brindó primorosos vinos de buen color y cuerpo, de formidable vigor. Presente en todas las regiones vinícolas argentinas, con particular relevancia en Luján de Cuyo (Mendoza).
Merlot: Es la segunda cepa tradicional y en importancia de los grandes vinos de Bordeaux. De aromas lozanos y frutales y de cuerpo elegante; esta uva asociada con la Cabernet Sauvignon en disímiles proporciones, según la región, logra una gran estimación en guarda, como los clásicos vinos de Pomerol y Saint-Emilion.
Muy utilizado para cortes con otros vinos más robustos. Como varietal, da un vino de evolución rápida, tiene excelente cultivo en Río Negro.
Syrah: Su origen se mantiene aún en discusión, aunque se cree que proviene de Siracusa, Sicilia, pero otros sostienen que procede de Shiraz, en la antigua Persia. Esta uva fue llevada al valle del Ródano por obra de los cruzados y forma parte de los grandes vinos de corte como L´Hermitage, Châteauneuf du Pape o Côte-Rôtie. Actualmente, en expansión mundial por su calidad, coloración roja intensa, hondos aromas y sabor tenaz. En nuestro país, goza de resultados óptimos, especialmente en la provincia de San Juan.
Pinot Noir: Juzgada como la cepa tinta por excelencia de los vinos de la Bourgogne, es a la vez, una de las tres uvas permitidas para la elaboración del champagne, (se vinifica como vino blanco, prensando la pulpa para que no se tiña con el color de su delgada piel). Se desarrolla únicamente en climas fríos y en la Argentina logra mejores ejemplos en el Alto Valle de Río Negro. Produce vinos ligeros y de color poco intenso, con aromas frutales y florales.
Sangiovese: Esta uva es la base del popular Chianti, una variedad proveniente de la Toscana (Italia). Hace ya mucho tiempo que se cultiva en nuestro país y hace poco se utiliza como varietal para la exportación, o como componente de cortes. Es característico su tono violáceo y su sabor frutado y floral.
Bonarda: Procede del Piamonte, muy presente en la elaboración de vinos de calidad, con notables condiciones para equilibrar vinos de corte. Muy extendida en los viñedos argentinos.
Tempranillo: De procedencia española, la Argentina es hoy el segundo país con mayor superficie plantada con esta cepa. Ha sido utilizado para vinos comunes aunque recién en los últimos años fue considerada para elaborar vinos de alta gama. Se procesa para tintos intensos, para la crianza en roble americano nuevo, al estilo de los Riojas españoles.
Petit Verdot: Quizá pueda decirse que es la más exótica de las uvas del Médoc, Burdeos, donde sólo madura satisfactoriamente en las añadas más calurosas. Sin embargo, en nuestro viñedos también ha prosperado con éxito, si bien no es muy extendida su presencia, salvo en bodegas muy exquisitas que logran interesantes resultados. De aromas minerales secos, de taninos maduros y agradables, y de buen cuerpo.
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