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Cultura
"Museo vanguardista"
 
 
 
En Nueva York, el New Museum of Contemporary Art con su arquitectura moderna, convierte la “alternativa” calle Bowery en el nuevo centro artístico de la ciudad.

Cuando en 1977 Marcia Tucker, curadora de pintura y escultura del Whitney Museum of American Art, fue despedida por la marcada radicalidad de sus propuestas, no se quedó con los brazos cruzados. La experta, que no concebía el arte si no era con compromiso e intensidad, se puso en búsqueda de fondos para crear un nuevo museo en la parte baja de Manhattan. El primero. Así nació el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo, con un fuerte y marcado objetivo: democratizar el arte, esto es, mostrar a todo el mundo el trabajo de artistas que no entraban en los circuitos más habituales.
Tres décadas después de su creación, el primero de diciembre último, el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo, volvió a abrir sus puertas con una arquitectura totalmente renovada que se recorta en la geografía de la calle Bowery. Definido como elegante y urbano, el nuevo edificio, que muchos compararon con un búnker, es un diseño de los arquitectos japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa y se caracteriza por la simplicidad de sus formas que tratan, a la vez, de integrarse a la estética arquitectónica de una de las zonas más “alternativas” de la Gran Manzana. Estos jóvenes arquitectos, que ya empezaron a dar que hablar cuando diseñaron el teatro Almere, cerca de Amsterdam, y otras obras de gran espectacularidad en las ciudades de Valencia y Basilea, se caracterizan por la utilización de materiales transparentes y translúcidos, que permiten conectar el interior con el exterior. En el caso del nuevo museo, según sus palabras, la particular forma del edificio, de seis cubos como desencajados, fue concebida para reflejar la dinámica del arte, siempre cambiante. “Hemos querido establecer una relación entre el edificio, el museo, la calle Bowery y la ciudad de Nueva York”, explica la arquitecta Sejima. Así, las líneas ligeras, simples y elegantes que dan forma al edificio que se eleva como una escultura, se repiten en sus 6000 metros, repartidos en 7 pisos, que rematan en una increíble terraza desde donde se puede disfrutar de una increíble vista del bajo Manhattan.
El final perfecto luego de un paseo por las obras más modernas y de vanguardia en Nueva York.

Arte moderno
La gran inauguración llegó de la mano de una impactante muestra que ocupa los tres pisos principales. Unmonumental: El objeto en el siglo XXI, curada por Richard Flood, Laura Hoptman y Massimiliano Gioni, presenta más de 100 objetos por 30 artistas. El objetivo fue exponer una serie de esculturas de ensamblaje que aspiraba a que el público se diera cuenta de que “no vivimos en una torre aislada de marfil o en un templo donde se preservan los monumentos y los ídolos, sino en un espacio donde las cosas se desarman, se prueban y se vuelven a armar”, según se destaca en el catálogo de la muestra. Entre las obras que pueden verse están las de la artista y activista norteamericana Nancy Spero; las esculturas realizadas con ropas, textiles, zapatos y otras elementos rescatados del ámbito domésticos que Shinique Smith apila y ata hasta formar estructuras abstractas; las llamativas esculturas que la alemana Isa Genzken realiza con materiales baratos, retratando con verdadero arte el valor de lo kitsch; los collages de Mark Bradford que dejan adivinar su pasado como estilista en el barrio sur de Los Angeles y las instalaciones del portugués Carlos Bunga que explotan al máximo la presión geométrica de la arquitectura. Hay muchos artistas más entre los que puede distinguirse una fuerte presencia de alemanes, norteamericanos e ingleses, ya que, según Laura Koptman, comisaria del Museo, “Nueva York, Londres y Berlín son las tres grandes capitales del arte contemporáneo del mundo y donde se concentra un mayor número de artistas”.
Según los responsables, la muestra aspira a representar el lenguaje artístico en el nuevo milenio “de fragmentos y de formas, sonidos, imágenes degradadas, precarias y trémulas”.

Con su arquitectura de vanguardia, el nuevo museo es el ámbito perfecto para cobijar el arte moderno. Un lugar que se suma al circuito obligado de la Gran Manzana. N