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La historia bailada
Felicitas. Amor, crimen y misterio recorre la vida de ella a través de la danza, en la versión protagonizada por el Ballet Argentino, con Cecilia Figaredo en el papel principal y bajo la dirección de Julio Bocca. Para el rol de Enrique, los intérpretes se alternan según los países donde se representa el ballet: en Argentina será Lucas Segovia. La coreografía fue diseñada por Ana María Stekelman y el vestuario es de Renata Schussheim. Luego de presentarse en el exterior, el espectáculo saldrá de gira por el país.

 
 
 
La figura de Felicitas Guerrero se multiplica y genera interés: un espectáculo de danza, la reedición de una novela sobre su vida y una película próxima a filmarse.
Juventud, belleza, dinero y poder: condimentos de una vida que apasiona.

Pocas mujeres como ella supieron lo que es ser el centro de todas las miradas casi desde el primer llanto. Y pocas vivieron tan en carne propia los peligros y desventuras que conlleva ser objeto de deseo y atracción de muchos. Tanto, que ni su propia muerte pudo acallar el magnetismo que aún hoy despierta la figura de Felicitas Guerrero de Alzaga.
Y 2008 parece haberse convertido en el año donde la imagen hipnótica de esta joven mujer del sigo XIX se multiplica casi sin pedir permiso. La editorial Emecé lanzó recientemente la doceava edición de la exitosa novela escrita por Ana María Cabrera, Felicitas Guerrero, la mujer más hermosa de la República. Cecilia Figaredo –junto al Ballet Argentino y con dirección de Julio Bocca– estrenó hace apenas un mes y medio el espectáculo Felicitas. Amor, crimen y misterio y en octubre, la directora y productora Teresa Costantini comenzará el rodaje de su próxima película también llamada Felicitas.
Tratar de explicar las razones de semejante apasionamiento por este personaje enigmático no es tarea sencilla. Su paso por la historia argentina no tuvo el peso y las incidencias que sí tuvieron otras mujeres como Aurelia Vélez Sársfield o Encarnación Ezcurra y, sin embargo, Felicitas Guerrero logró un lugar destacado en las páginas argentinas. Tal vez por su infinita belleza y su enorme fortuna, tal vez por su temprana y trágica muerte o quizás por los pesares que debió vivir por un amor que nunca pudo ser.
“En un principio, me sentí atraída por la tragedia, por el crimen pasional, y eso fue lo que me sirvió como disparador para el film. Luego, al meterme más en profundidad con el personaje, me interesó hablar de las reglas patriarcales de esa época, de un padre que puede decidir sobre la vida de su hija, y también puse mi atención sobre la historia de amor entre Felicitas y Enrique Ocampo”, asegura Contantini, quien aún no puede confirmar qué actriz se pondrá en la piel de la más hermosa, aunque el nombre de Sabrina Garciarena suene con fuerza.
Felicitas Guerrero era hija de José Guerrero y Felicitas Cueto y a poco de ser presentada en sociedad por sus padres, se convirtió en el centro de atención de las familias aristocráticas de la época y se volvió rápidamente la joven más cortejada de la ciudad de Buenos Aires. Pero no sería ella quien elegiría al hombre para casarse ya que las reglas y costumbres de ese entonces dictaban que era el padre quien señalaba –movido casi siempre por intereses económicos y sociales– al mejor candidato. Martín de Alzaga, un millonario sexagenario, fue el elegido. A pesar de los insistentes ruegos de la jovencísima Felicitas a sus padres para que no la obligaran a casarse con un hombre 44 años mayor que ella y a quien no amaba, la pareja dio el sí en 1862. Esa noche fue una gran velada para toda la alta sociedad porteña. Para la flamante esposa, una noche de resignación absoluta.
“La vida de Felicitas tiene todos los ingredientes para ser una historia atrapante: juventud, belleza, riqueza y reglas y diferencias sociales. Cuando estaba escribiendo el libro, pensé que iba a ser una novela sólo para mujeres románticas y me equivoqué. Hay muchos hombres, de entre 30 y 40 años, que se muestran conmovidos al terminar de leerlo y chicos, de 12 ó 13 años, que me mandan mails para decirme que les gustó mucho”, cuenta Cabrera.
Entre los asistentes a la boda Alzaga-Guerrero, se encontraba Enrique Ocampo, quien, enamorado secretamente de Felicitas, se convertiría luego en un personaje determinante para su vida. Los recién casados eligieron la quinta que los Alzaga tenían en la intersección de las calles Montes de Oca y Pinzón para pasar sus días. Lo cierto es que –según cuentan– el matrimonio no era del todo feliz y recién con la llegada de Félix, el primer hijo de la pareja, Felicitas creyó encontrar en él el refugio para su tristeza. Al tiempo, la tragedia comenzó a rondar la quinta del barrio de Barracas y la epidemia de fiebre amarilla que azotaba la ciudad también tocó la puerta de los Alzaga. El 3 de octubre de 1869, murió el pequeño de la familia y Felicitas vio derrumbarse su vida.
Cecilia Figaredo, considerada por la crítica como la mejor bailarina argentina, es la encargada de ponerle sangre al personaje de “la más hermosa de la República” en el espectáculo de danza que en junio arribará a Madrid y en agosto saldrá de gira por nuestro país. “Me gusta bailar contando una historia; se me hace más interesante porque hay una búsqueda interna sobre lo que uno tiene que interpretar. En el caso de Felicitas, es una mujer muy valiente... me gusta más que un cuento de hadas”, asegura.
A tan sólo un año de la muerte de su hijo, Felicitas debió enfrentar otros duros reveces de la vida: el 2 de marzo de 1870, nace y muere su segundo niño y a los 15 días, fallece su esposo. Con sólo 26 años, había quedado viuda, dueña de una enorme fortuna y, por sobre todas las cosas, muchos pretendientes aguardaban por ella. La primera reunión social a la asistió luego de la muerte de Alzaga fue en la quinta de Montes de Oca, donde Enrique Ocampo la invitó a bailar. Ella aceptó la invitación, pero su corazón aún no estaba preparado para recibir un nuevo amor. Sin dudas, una situación que no agradó demasiado a Ocampo y que no podría revertir aunque se volviera el hombre más insistente del planeta.
Para lo que Felicitas sí se consideraba preparada –o al menos quería intentarlo– era para hacerse cargo de los campos que había heredado, y decidió entonces comenzar a trabajar en ellos, más allá de la resistencia que le ponía su propio padre. La estancia La Postrera fue el lugar elegido y cerca de allí fue, donde tiempo después, conocería al hombre de su vida. Cierta tarde, rumbo a Laguna Juancho, ella y sus acompañantes debieron hacer frente a una intensa tormenta que les hizo perder el camino. Cuando se creían totalmente desorientados, fueron rescatados por un joven alto y elegante: Samuel Sáenz Valiente, dueño de unos campos que estaban pegados a los de Alzaga (años después se casó con una hija de Urquiza). Esta no era la primera vez que Felicitas y Samuel se cruzaban, pero fue ahí cuando comenzó a tejerse la historia de amor entre ellos.
Cuando Ocampo se entera del romance y los posibles planes de casamiento entre Felicitas y Sáenz Valiente, enfurecido y cegado por los celos, se hace presente en la quinta de Alzaga y tras una fuerte discusión, le dispara un tiro por la espalda y después se mata. Luego de unas horas de agonía, Felicitas finalmente fallece el 30 de enero de 1872. “El crimen de Barracas va a modificar notablemente nuestras costumbres sociales y a producir una revolución en los salones. Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa señora, víctima del furor de un hombre enamorado”, comentó el diario La Nación de ese día.
En su honor, sus padres decidieron que la mejor manera de recordarla era donando parte de sus bienes para erigir una capilla. Y con esa idea hicieron construir la iglesia de Santa Felicitas en lo que había sido la quinta de su hija, colocando una placa, en la que aún hoy puede leerse: “Capilla de Santa Felicitas. Fundada el 30 de enero de 1879 por Carlos J. Guerrero y Felicitas C. de Guerrero en memoria de su hija Felicitas G. de Alzaga”.
“¿Por qué genera tanto apasionamiento la figura de Felicitas? Es un caso que ocurrió dentro de la clase aristocrática argentina del siglo XIX, donde se tejían muchas cosas que tal vez no sepamos nunca. Es una historia que siempre nos deja con ganas de más. Algo similar a lo que ocurre con los crímenes de los countries en la actualidad”, concluye Cabrera. N