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Investigación
La revolución verde  
Pionero ecológico

Finlandia se transformó en un verdadero referente de la llamada tecnología “verde”: ocupa un lugar destacado en cuestiones ecológicas si se lo compara con el resto de las naciones del mundo. De acuerdo con los informes del Foro Económico Mundial y del Centro de Competitividad Mundial IMD, el país también sobresale en lo referido al “desarrollo sostenible”, según las Universidades de Yale y de Columbia, de los Estados Unidos.
Finlandia es, actualmente, una de las naciones que lidera el uso de energías renovables en todo el planeta, especialmente la llamada “bioenergía”. De hecho, un 25% de la energía consumida procede de esas fuentes renovables, entre las que se destaca la madera, los combustibles a partir de la madera y la hidráulica. Otro dato: hace dos años, las ventas de tecnología ambiental sumaron 2 billones de euros. Desde fines de la década pasada, la facturación en este sector creció casi un 16%.
En la actualidad, dos terceras partes de las empresas en el sector medioambiental operan en la industria y en la gestión energética. El aire y la protección del clima se transformaron en el principal objetivo de las compañías. “Finlandia muestra que es posible cuidar del medio ambiente y, al mismo tiempo, liderar otros campos de actividad”, explica el ministro de Medio Ambiente, Jan-Erik Enestam. Y cierra: “Preservar nuestro entorno puede aportar una ventaja competitiva a un país, que se traduce, posteriormente, en beneficios económicos”.

 
 
 
La tecnología apunta a desarrollar e implementar ambientes ecológicos. Nacen computadoras, laptops y celulares que consumen menos energía.

Más de 150 empresas tecnológicas del mundo se unen en una campaña que tiene como slogan “Compre verde, ahorre verde”. La iniciativa se traduce en la irrupción de cada vez más televisores “orgánicos”, computadoras portátiles fabricadas con “bioplásticos” o teléfonos móviles cargados al sol. El aporte es invalorable para el planeta desde el punto de vista ecológico: según un informe del Climate Group, las telecomunicaciones y las PC pueden ayudar a recortar emisiones de dióxido de carbono y ahorrar más de un US$ 1 trillón en todo el mundo, mediante la reducción de la electricidad y el uso de combustible. “Muchas de estas tecnologías ya existen, lo que hay que hacer ahora es formar y capacitar a las empresas para que puedan aplicarlas”, señaló Molly Webb, líder del grupo Climate Group.
Los efectos son inmediatos. La aparición de nuevos dispositivos y televisores permite que se disminuya la cantidad de energía consumida. Según Félix Feddersen, de HP, los ejecutivos se sienten cada vez más presionados por encontrar servicios a menor costo, mientras que los centros de datos se aproximan al límite de sus recursos de energía, refrigeración y espacio. “Más del 50% de las corporaciones enfrentarán escasez de espacio en el centro de datos en los próximos cinco años”, asegura. Por eso, es de los que opinan que la tendencia apunta a desarrollar e implementar ambientes denominados “verdes”.
La movida está en marcha, HP Compaq presentó recientemente dos modelos (DC5800 y DC7800) con discos de estado sólido SSD que hacen al equipo el 85% más eficiente en el gasto de electricidad. Lenovo lanzó su apuesta ecológica con el “ThinkCentre A61e”, construido con un 90% de materiales reciclables y la posibilidad de cargar la batería a través de un panel solar. Dell habla de su línea “OptiPlex 755”, que necesita de un 80% menos de energía que otros modelos del mercado.
Guibert Englebienne, CTO de Globant, marca el camino: “Las empresas están trabajando para desarrollar productos y servicios ecológicos ya que comienzan a notar el impacto que generan en el medioambiente. Además, se empieza a generar un círculo virtuoso, porque la sociedad también esperará encontrar en los bienes que consume productos que no dañen su ecosistema. De esta manera, estarán pidiendo a las empresas que se conviertan en organizaciones socialmente responsables”.

Lo que viene
La realidad muestra los indicios de lo que, en poco tiempo más, se transformará en un uso y costumbre del sector tecnológico. Los especialistas del sector no dudan en afirmar que se realizarán millonarias inversiones en desarrollo e investigación “verde”. Incluso, se habla de que las grandes corporaciones internacionales desembolsarán 110.000 millones de dólares al año en todo el mundo. ¿Por qué tanto furor? La industria de la electrónica de consumo adopta esta estrategia por convicción y, también, por las mayores exigencias que surgen a escala mundial. Hay cada vez más leyes en la Unión Europea, Estados Unidos y Asia que exigen a los fabricantes que respeten el medio ambiente. La UE es la más estricta. La directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y la de Restricción de Sustancias Peligrosas (WEEE y RoHS, en sus siglas en inglés, respectivamente), entre otras, obligan a reciclar aparatos y eliminar decenas de productos contaminantes en el proceso de producción, con riesgo de sufrir multas millonarias y sanciones en caso de incumplimiento.
Por otro lado, el respeto al medio ambiente creó un jugoso mercado virgen y una gran oportunidad para el marketing. La consultora Forrester Research explica que el 12% de los consumidores en los Estados Unidos (25 millones de personas) estaría dispuesto a pagar algo más por tecnología que consuma menos energía o por marcas respetuosas por el medio ambiente.
Si bien muchas corporaciones todavía no son conscientes en su real dimensión de lo que esto implica para la economía global, está en juego nada menos que el futuro de la tecnología, salvo que se plantee un uso eficiente de la energía que habilite a que continúe el ritmo de evolución de esta industria. Hoy, por cada dólar que se invierte en esta industria, se gasta el 50% en energía, según datos de la consultora IDC. Y el problema asoma como más preocupante en el futuro. Otro informe de Gartner pronostica que el 70% de los centros de cómputos no tendrán suficiente capacidad operativa en 2009 a menos que se realicen renovaciones o expansiones. “El problema es muy grave. Numerosas empresas se encuentran restringiendo el acceso a nuevos usuarios/clientes, debido a que no tienen la capacidad de procesamiento necesaria”, alerta Roberto Cruz, gerente de Hardware de IBM Argentina.
A principios de 2007, la corporación anunció la inversión de 1.000 millones de dólares en el proyecto “Big Green”, plan de acción que incluye el desarrollo de productos y servicios con el fin de reducir el consumo energético de los centros de cómputos y su impacto sobre el medio ambiente. Por otra parte, en la Argentina, la multinacional aplica el plan “Mejores Prácticas para el Ahorro de Energía”, “Work At Home” y diversas modificaciones edilicias, que permitieron reducir el consumo energético hasta un 30% desde junio de 2007.

Impacto celular
Es todo un símbolo. Los fabricantes de tecnología hacen un guiño al medio ambiente en ferias y congresos mostrando prototipos ecológicos que se quedan en una declaración de buenas intenciones. No obstante, el Samsung W510 es un nuevo modelo que no necesita de metales pesados ni de PVC para su armado, está a la venta en Corea y se convirtió una pequeña muestra del cambio en la industria de la telefonía móvil. “No sólo estamos tratando de lanzar nuevos aparatos realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente, sino que también fomentamos nuestra política en el reciclado de terminales”, asegura Gee-sung Choi, presidente del área de telefonía de Samsung.
La compañía comercializa en el mercado asiático otro producto con prestaciones parecidas y equipado con una alarma que alerta al usuario cuando la batería se recargó por completo. Se trata de evitar uno de los vicios más contaminantes que tienen los clientes de celulares: dejar el aparato conectado al cargador continuamente o, incluso, olvidarlo enchufado sin que se esté usando. La energía que se podría ahorrar mundialmente si todos los usuarios de teléfonos, por ejemplo, sacarán los cargadores cuando no los necesiten, equivaldría a la energía que se consume en 100.000 viviendas europeas de tamaño medio.
El rápido crecimiento de los móviles hizo sonar la alarma de las asociaciones encargadas de vigilar el medio ambiente. En abril último, se llegó a una cifra histórica: hay más de 3000 millones de dispositivos celulares en todo el planeta. Y la cifra seguirá en ascenso. Apoyados en mercados como China o India, los fabricantes esperan llegar a los 4000 millones antes de finales de la década. Para el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas, tarde o temprano todos esos aparatos se transformarán en residuos. Según la ONU, la cantidad de basura “electrónica” que se genera cada año oscila entre 20 y 50 millones de toneladas. Del total, cada ciudadano de la Unión Europea es responsable de unos 14 kilos, y el 90% se tira sin ningún tipo de control, denuncian desde la Fundación Tragamóvil, organismo destinado a la recolección de móviles viejos y su tratamiento y que depende de ASMELEC, la asociación de fabricantes y distribuidores de electrónica en España.
Según datos de Gartner, 160 millones de computadoras fueron desechadas en el mundo en 2007, un promedio de 460.000 por día. De esa cifra, el 41% están almacenadas, el 32% fueron arrojadas a la basura y sólo el 27% fueron recicladas. En lo que respecta a celulares, más de 550 millones de unidades serán reemplazados, mientras sólo el 5/10% serán reutilizados. En México, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Ecología, cada año se acumulan 180 mil toneladas de dispositivos electrónicos desechados (televisores, computadoras, teléfonos fijos, celulares, grabadoras y aparatos de sonido).
“Toda empresa debería tener su canal de reciclado, ya que año tras año el hardware obsoleto crece y, si no hay una planificación (como lo puede ser una donación), termina acumulándose en los depósitos o en un basural contaminando. Cada compañía debería consumir responsablemente, estimando qué equipos necesita sin sobredimensionar sus centros de cómputo, virtualizando la mayor cantidad de servidores posible y comprando equipos de bajo consumo”, reclama Englebienne. Será una tarea de la “Revolución Industrial Verde”.