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Salud
Telemedicina: algo
nuevo en salud
 

Apoyo internacional *

La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) firmó recientemente un convenio para que la empresa INTEL colaborara con la red de Telemedicina aportando software y hardware. Se esta trabajando para obtener un software que contenga todo lo necesario para que se agilicen las interconsultas y sea posible la confección de una base de datos del funcionamiento del programa (cantidad de interconsultas, lugares de origen, utilización por parte de médicos y estudiantes, objetivo cumplido, tiempo de respuesta, resultado obtenido, derivaciones evitadas).
Además, se está desarrollando, un software de videoconferencias para poder realizarlas con mejor calidad y sin cortes (problemas habituales en el pasado); esto se lleva a cabo a través de un portal de fácil acceso; de allí se ingresa a las distintas prestaciones. Y se instalaron 10 PCs en sitios donde no hay capacidad de desarrollar el programa.

* Cecilia Cravero, coordinadora del Programa de Telemedicina de la UNC.

 
 
Es una alternativa ultramoderna para achicar las distancias que obstaculizan la relación médico-paciente y, en ocasiones, un rápido y certero diagnóstico. ¿Lo mejor? Ya se está implementando en la Argentina.

Zaid es un hombre corpulento de 78 años que vive en Candonga (África). Un día amaneció con un bulto extraño en el cuello y fue a la salita de primeros auxilios a hacer una consulta. Allí lo atendió un doctor argentino, miembro de la organización internacional Médicos sin Fronteras, quien le indicó hacerse una radiografía, una tomografía y un análisis de sangre. Con los resultados en la mano, el clínico aún no lograba definir con certeza la causa del padecimiento del anciano, por lo que decidió hacer una interconsulta con un colega. Cargó las placas e informes en su laptop, y al otro lado del mundo, más precisamente en el hospital Misericordia de Córdoba, un colega analizaba el caso de Zaid. Así fue que, finalmente, se llegó a un diagnóstico certero del paciente y se inició un tratamiento.
Nada de esto hubiera sido posible si no estuviese arraigado el concepto de telemedicina en la práctica médica. ¿De qué se trata? Algo así como de medicina a la distancia. “La telemedicina puede ser tan simple como dos doctores discutiendo un caso a través del teléfono, o una tecnología más sofisticada basada en satélites y robótica utilizada para realizar una operación cuando el cirujano y su paciente están en dos países distintos”, define William Engle, director ejecutivo de Association of Telehealth Service Providers, una organización internacional con sede en los Estados Unidos, dedicada a mejorar el cuidado de la salud a través de la creciente industria de la “telesalud”. Y añade: “En el cuidado de la salud, los recursos de expertos, el cuidado y el conocimiento son limitados. La telemedicina es una herramienta que puede mejorar la distribución como una fuerza multiplicadora. Beneficia a médicos y pacientes, especialmente a estos últimos si viven en áreas de bajos recursos médicos, ya que acceden a una especialidad médica sin cargar con el costo de un traslado. El potencial de la telemedicina es que el cuidado de la salud no será nunca más limitado por límites geográficos ni recursos económicos”.

¿También en la Argentina?
En el país, la telemedicina es un hecho. La están aplicando con buenos resultados, tanto las medicinas prepagas como la salud pública. En Córdoba, concretamente, está en marcha, desde 1997, el programa de Telemedicina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), pionero y único por sus características; a él se sumaron en 2002, el Ministerio de Salud de la Provincia y la Agencia Córdoba Ciencia (hoy, Ministerio de Ciencia y Tecnología). “El principal objetivo es ofrecer la mejor calidad médica a todos los pacientes, independientemente de su lugar de origen. ¿Cómo? Acercando las segundas opiniones de los especialistas, por lo general concentrados en las grandes ciudades, sin tener que derivar a los pacientes. Esto ocasiona un ahorro importante en lo económico y, sobre todo, en tiempo, evitando además, la desmembración del paciente de su lugar de origen, familia, etc.”, explica la doctora Cecilia Cravero, profesora titular de la Facultad de Medicina de la UNC, especialista en Cardiología y Clínica Médica. Otro fin que se persigue es incorporar las tecnologías de la información a la actividad médica habitual y con ello obtener actualizaciones significativas para mantener la excelencia médica.
El programa está funcionando, principalmente, en Córdoba, uniendo hospitales de Córdoba capital con hospitales provinciales y municipales del interior de la provincia. “A esta red puede unirse cualquier otro hospital; de hecho, resolvemos consultas de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Base Marambio, y hasta de Candonga, en África”, agrega quien es, además, coordinadora del Programa de Telemedicina de la UNC.
Hasta ahora, no hubo muchos “palos en la rueda” ya que todos los hospitales tienen alguna PC, la gran mayoría, puede pagar $100 para acceder a Internet y las prestaciones son muy fáciles de usar, aún para usuarios sin experiencia informática, según relata Cravero. “Es una decisión política y, sobre todo, un cambio de mentalidad. Lo más difícil ha sido crear la red humana: que los profesionales de la salud incorporen esta tecnología a su quehacer diario, conozcan la utilidad de la red, entiendan que podemos potenciar los recursos de salud evitando las derivaciones (en caso de derivar un paciente va directo a un hospital o profesional determinado). Obviamente esto también descongestiona las salas de espera en los centros de salud”, se explaya y manifiesta que los alumnos de 6.º año de Medicina de la UNC participan del programa durante su práctica final obligatoria en hospitales, de modo que incorporen esta metodología de trabajo.

Salud para todos
En la Argentina, la telemedicina contribuye, día a día, a generar más “medicina ambulatoria” y menos pacientes en guardias y pasillos de consultorios en hospitales de todo en país. “Mundialmente se aplica incluso en atención domiciliaria de los pacientes, para evitar internaciones prolongadas, por ejemplo. Sin ir más lejos, he presentado (con colaboración económica de la Comunidad Europea) un proyecto para aplicar equipamiento de monitoreo ambulatorio a pacientes cardiovasculares domiciliarios. Esto facilitaría y descongestionaría la superpoblación de los hospitales, además de evitar infecciones hospitalarias. En estos casos, los pacientes se van precozmente de alta y se monitorean a través de señales telefónicas que se envían a los hospitales de origen. Esta es otra faceta de la telemedicina aún no explorada en nuestro país”, hace saber Cravero, quien, asimismo, se encuentra trabajando en un proyecto de telemedicina dedicado a la vigilancia epidemiológica del Mal de Chagas con TICs (tecnologías de la información y la comunicación) en la Argentina (Córdoba y La Rioja), Brasil y Bolivia; así será posible detectar precozmente esta patología, en el único momento en que es tratable.
Teniendo en cuenta que el concepto de telemedicina es aplicable a cualquier disciplina médica, es dable que cada vez más argentinos se beneficien con la “medicina a distancia”. “Sólo nos hace falta algo más de tecnología que nos permita digitalizar radiografías e imágenes de otro tipo. Los scanners radiológicos que cumplen con las normativas tienen un costo de 10 mil dólares, y eso resulta imposible para muchos de los hospitales de la red. No olvidemos que este programa se desarrolla para llevar las interconsultas a lugares alejados, la mayoría de las veces, con escasos recursos”, concluye la especialista.

Teleasistidos.com
En lo que a telemedicina se refiere, la teleasistencia es una de sus más modernas variantes: consiste en un servicio que permite, apenas el usuario pulsa un botón, ponerse en contacto con personal capacitado para tranquilizarlo y activar los recursos para la atención de una emergencia. Resulta ideal para personas mayores o con problemas de movilidad que viven solas o permanecen solas muchas horas del día. “Aunque permite resolver efectivamente problemas a personas mayores y ser una herramienta para la autonomía de quienes viven solos, hemos pensado este servicio como una forma de dar respuesta y tranquilidad a toda la familia, y más en esta época”, revela Félix Safar, uno de los directores de Atempo, el primer servicio de teleasistencia domiciliaria que se implementó recientemente en el país. Según el especialista, el hecho de saber que los adultos que se quedan en casa cuentan con una herramienta que activa su contacto social y sus redes de ayuda en caso de peligro representa un salto en la calidad de vida de todo el grupo familiar.
“Yo lo llamo mi acompañante invisible”, dice Zima Sbarolini, una mujer de 86 años que vive sola en su casa de La Plata, y que hace un mes se despertó “ahogada, agitada y con taquicardia”. “Apreté el aparatito (señala el botón de una pulsera que lleva puesta) y a los 10 minutos tenía una ambulancia; y mi hija y nietos estaban al tanto”. Para Marion Burghardt, la teleasistencia es “mi talismán: una prevención que todos deberían tener. Accidentes podemos tener todos, y la inseguridad es hoy algo cotidiano en nuestras vidas”.
Es una herramienta más para acercar la salud a aquellos lugares y pacientes alejados de los centros urbanos y para ayudar a los médicos que tienen que diagnosticar solos y no existen certezas suficientes. Permite más interconsultas y mejores diagnósticos. La telemedicina llegó para quedarse. ¡Es una muy buena noticia!