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Cultura
Moderna antigüedad  

En las angostas callecitas del Barrio Gótico, el Portal del Bisbe se mezcla con los locales de indumentaria más modernos y los bares ideales para salir de tapas. De lejos, puede observarse la catedral de Barcelona.

Las “calles góticas” están señalizadas con pintorescos carteles de mármol.
En los días soleados, los bares sacan sus mesas, aprovechando los espacios que se crean con la intersección de los distintos edificios y los balcones

 
El Barrio Gótico de Barcelona conjuga el pasado y los actuales tiempos modernos como pocos lugares en la Península Ibérica. Edificios medievales conviven a la perfección con locales de ropa y decoración de jóvenes diseñadores y bares de tapas. Un lugar digno de ser conocido.

Barcelona es la capital de Cataluña, ubicada a orillas del mar Mediterráneo y a 621 kilómetros de Madrid. Es la más europea, cosmopolita y vanguardista de las ciudades de España, la casa del gran arquitecto Antoni Gaudí, famosa por su rambla llena de artistas y las más originales estatuas vivientes y por su histórico, serpenteante y atrapante Barrio Gótico.
El Gótico –corazón de la Barcelona antigua, ciudad medieval construida sobre cimientos romanos– es uno de los cuatro barrios que forman el distrito de Ciutat Vella de la ciudad catalana. Su estructura permaneció intacta hasta el siglo XIX, período que trajo grandes transformaciones en su estructura y morfología, como por ejemplo, la metamorfosis de los cementerios parroquiales en plazas públicas, el vaciado de grandes edificios con su consiguiente cambio de uso y el derribo de las murallas romanas. En el Barrio Gótico barcelonés, es posible encontrar una escultura de 1995 al lado de un edificio del siglo X, locales de ropa y accesorios de diseñadores independientes, pequeños locales modernos para disfrutar las más exquisitas tapas, tiendas de decoración… Mixtura y sana convivencia de los viejos tiempos con los más modernos y actuales días se dan cita en este barrio de calles angostas, empedraras y custodiadas desde lo alto por pintorescos balcones y faroles en hierro forjado.

Sitios y monumentos imperdibles
La Plaza Real (Plaça Reial, en catalán) es frecuentada tanto de día como de noche, porque, en sus alrededores, existen bares y lugares para bailar y escuchar música. En esta plaza, se encuentra la fuente de las Tres Gracias junto con dos fanals (farolas) diseñadas por el mismísimo Gaudí. El perímetro de la plaza está adornado con palmeras reales.
La calle del Bisbe (bisbe significa ‘obispo’ en español) era la arteria principal de la antigua ciudad romana y aún sigue siendo una de las grandes vías de la Barcelona gótica, que actualmente une la Plaza Nova y la Plaza de Sant Jaume, dos lugares dignos de ser conocidos. El Portal del Bisbe –una de las estructuras más fotografiadas por los turistas– daba acceso a la Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, ciudad romana fundada en el año 15 a. C., en época del emperador Augusto. La bellísima catedral de Barcelona, con su llamativa torre, y el claustro gótico en el que viven libremente gansos blancos son dos imperdibles a la hora de recorrer estas calles colmadas de moderna antigüedad.

Shopping y sabores
Los locales de ropa, accesorios y decoración más modernos –con sus creativas vidrieras– se dan cita en el Barrio Gótico. La Caixa de Fang ofrece una gran cantidad de coloridos y originales platos, vasijas, jarras, tazas y móviles colgantes. En Art Montfalcon se pueden encontrar los más originales relojes de pared, y en Gemma Povo se venden interesantes lámparas colgantes, de pie y veladores. Para los amantes de los bolsos, tipo morrales, Vaho es el lugar indicado, ya que, en este local, se puede encontrar la más amplia variedad de diseños, estampas y materiales. El Gótico es, además, el lugar elegido por las marcas de jóvenes diseñadores de indumentaria, algo similar a lo que ocurre con el barrio de Palermo Viejo en Buenos Aires. Instinto, Tomate, Funk, Rag Shop y Paramita son sólo algunas de las tantas casas de ropa que figuran en este barrio. Por eso, quienes quieran comprar prendas más exclusivas y con sello propio estarán de parabienes caminando por este barrio. ¿Una argentina curiosidad? Los hermanos Sabater, fabricantes de los más originales jabones, también eligieron este espacio de Barcelona para instalar su local en el exterior.
A la hora de hacer un alto, el Barrio Gótico ofrece gran cantidad de bares y restaurantes para saborear exquisitas tapas, inolvidables bocadillos (sándwiches en pan francés) de jamón serrano o de tortilla de patatas (léase papas para nosotros) y platos a base de pescados y mariscos. Si el calor catalán acompaña, nada mejor que una buena cerveza o una caña, como así la llaman los españoles.
En definitiva, el Gótico se vuelve un imprescindible a la hora de deambular –cámara fotográfica en mano– por la bella y subyugante Barcelona.