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Comportamiento
Los gestos nos delatan
 

Lie to Me
La serie Lie to Me comenzó a emitirse en nuestro país en julio de este año por la señal Fox, y muestra
las investigaciones de un equipo formado por especialistas en detectar mentiras y analizar el comportamiento de las personas. Su protagonista, el Dr. Cal Lightman, interpretado por el actor inglés Tim Roth, es un investigador que analiza a los delincuentes y sospechosos a través de sus gestos.
El guión de la serie está basado en los estudios del psicólogo estadounidense Paul Ekman, un catedrático de psicología de la Universidad de San Francisco que lleva más de treinta años estudiando las expresiones faciales. Entre sus obras se destacan los libros: Decir mentiras, Por qué mienten los niños, Dalai Lama-Emotional Awareness, entre otros.
Hoy, a sus 75 años, el psicólogo es el director del Paul Ekman Group, una institución que desarrolla métodos de entrenamiento para mejorar las habilidades para interpretar el lenguaje no verbal, y dicta cursos presenciales y en linea para enseñar las claves de su técnica. Este año, por su aporte sobre cómo las expresiones y los gestos que despliega una persona son un reflejo directo de lo que ocurre en lo profundo de su cerebro, Ekman fue elegido por la revista Time como una de las cien personas más influyentes.

 
 
 
¿Un gesto puede valer más que mil palabras? Como en la serie Lie To Me, los gestos cumplen un rol importante en la forma en que nos relacionamos con los demás. Los especialistas explican la importancia de la comunicación no verbal y comentan cuáles son las expresiones que nos delatan.

Al mirar la serie de televisión Lie To Me, la primera frase que a uno le viene a la mente es la del dicho popular “Un gesto vale más que mil palabras”. En la serie, un psicólogo es contratado por la policía para ayudar a resolver crímenes, gracias a su habilidad para detectar mentiras a través de las expresiones del rostro y movimientos del cuerpo del acusado.
A lo largo de los años, diversos estudios científicos han demostrado que los gestos no verbales y las posturas del cuerpo indican nuestro carácter, estado de ánimo y hasta pueden llegar a reflejar nuestra sinceridad. El estudio científico y la habilidad de interpretar el lenguaje corporal y facial es una disciplina que se viene estudiando desde hace años y ya se encontraba presente en algunos trabajos de Charles Darwin.
José María Rodríguez Saráchaga, presidente de Oratoria Consulting, explica que el lenguaje no verbal, todo lo que se dice sin palabras, es imprescindible. “Cerca del 65% de lo que se dice en una conversación es no verbal. El 35% restante corresponde al lenguaje verbal, al tono y a los matices”, asegura.
Pero ¿qué expresan los gestos? Mónica Cruppi, psicóloga y miembro de la Asociación Psicoanalítica de la Argentina, explica que los gestos son un conjunto de formas de comportamiento, a veces, independientes de nuestra voluntad, que forman parte de la comunicación humana. “El lenguaje no verbal es mucho más complejo que el lenguaje oral porque guarda más contenido en cuanto a lo que enuncia, tanto conciente como inconscientemente”, agrega.
Para Cruppi, una de las señales más poderosas, y que menos se notan, es el movimiento de la palma de la mano. Cruppi comenta que hay tres posiciones principales: “Las palmas hacia arriba se asocian a la verdad y hacia abajo, la persona adquiere autoridad”, explica. Rodríguez Saráchaga también advierte que si durante el discurso la persona mueve mucho las manos, denota nerviosismo.
Dime cómo das la mano y te diré cómo eres. Esta actitud es un gesto cotidiano en nuestra cultura. Los saludos con la mano pueden transmitir confianza, igualdad, timidez o dominio. “El ser dominante se transmite cuando se da la mano con la palma hacia abajo y se toma la iniciativa en el saludo. La situación inversa, denominada saludo vertical, se produce cuando una persona ofrece su mano con la palma hacia arriba, lo que significa que se cede el poder al otro”, explica Cruppi.

El rostro
“Los gestos que más nos delatan y los que menos se pueden dominar son los de la cara”, comenta Rodríguez Saráchaga.
Revoleo de ojos, sonrisas, muecas, miradas y guiños son algunas de las expresiones que pueden conspirar contra nosotros cuando mentimos.
Paul Ekman es un psicólogo estadounidense, y sus estudios sobre las emociones y las relaciona con la expresión facial fueron las que inspiraron la serie Lie To Me. Él explica que son siete las emociones básicas que producen cambios en el rostro. Ira, disgusto, felicidad, temor, desprecio, sorpresa y tristeza son los sentimientos básicos que hay que saber interpretar para descifrar los mensajes que nos muestra el rostro. “Las cejas, por ejemplo, transmiten las siguientes sensaciones: el alzamiento de una ceja es una clásica señal de duda y si levantamos las dos es señal de sorpresa. Si las bajamos, estamos manifestando incomodidad o sospecha”, explica Cruppi.

Detección de la mentira
“Al contrario que en el lenguaje oral, las frases gestuales siempre dicen la verdad sobre los sentimientos y las actitudes de quien las hace. Y como explican los especialistas, la mente humana parece poseer un mecanismo infalible que registra la desviación cuando recibe una serie de mensajes no verbales incongruentes”, cuenta Cruppi.
Por este motivo, Rodríguez Saráchaga aconseja, a las personas que entrena, hacer coincidir el lenguaje verbal con el no verbal. “Les sugiero que no se metan en temas en los que no van a poder decir la verdad, porque si uno miente, la cara siempre dice la verdad. Me acuerdo cuando le preguntaron a De la Rúa si iba a incorporar al Gobierno a Cavallo. Contestó que no, pero no le creí porque lo hizo bajando la cabeza”, asegura.
El estudio de los gestos también se utiliza para evaluar a un delincuente. La perfiladora criminal y doctora en criminología María Laura Quiñones Urquita explica que al decir una verdad o una mentira, “generalmente el cuerpo es consistente con la palabra”. Para la especialista, cada palabra o acto trae consigo capacidades cognitivas y recuerdos de un conocimiento previo. “Por ende, su correlato psicofisiológico es expresado por el sistema nervioso autónomo y la activación de zonas específicas del cerebro. Pensemos que la mentira fácil no requiere de recursos intelectuales complicados, pero en las mentiras que tienen que ver con sucesos importantes y que requieren de una gran carga cognitiva que no ha sido procesada por la realidad, aparece un gran esfuerzo que se evidencia”, relata.
Para Quiñones Urquiza estos esfuerzos por mentir se observan en largas pausas antes de responder, en la reducción de movimientos, la excesiva brevedad en las respuestas y en la elevación del tono de voz, que a veces es indicador de estrés vocal. Agrega: “Las muletillas, repetir la última palabra del interlocutor para ganar tiempo, la dilatación de las pupilas, evitar el contacto visual con quien interroga, las sonrisas nerviosas o inmotivadas y los intentos evidentes de autocontrol que suelen no tener éxito, como manipular objetos, o frotarse inquieto las manos o piernas”.
El sistema de codificación de Acción Facial, desarrollado por Paul Ekamn y que se puede observar en la serie Lie to Me, según lo explica Quiñones Urquiza, ha sido implementado como un instrumento confiable de detección de mentiras y cada vez va ganando más adeptos. “Con ese sistema, cada minuto de grabado de conducta facial requiere de cien minutos de análisis meticuloso, aunque también pienso que el preciso análisis del contenido verbal es provechoso para detectar la mentira”, explica.

La importancia de los gestos
Los gestos tienen una importancia fundamental en las relaciones sociales y laborales porque revelan la aceptación o el rechazo de los demás. “En el mundo de los negocios, reconocer las técnicas de comunicación no verbal es cada día más importante para poder dominar todos los aspectos de las charlas de negocios. Vivimos inmersos en la cultura de la imagen donde un gesto vale más que mil palabras”, asegura Cruppi.
Cristina Mejías, consultora en Recursos Humanos, agrega que el 99% de lo que decimos en una entrevista laboral depende de la forma en que nos expresamos. Apunta que la comunicación no verbal juega un rol importantísimo en la entrevista de trabajo. “El lenguaje corporal puede, incluso, desdecir lo que oralmente estemos afirmando. Los buenos entrevistadores prestamos suma atención al lenguaje corporal y a las expresiones”, explica Mejías.
Rodríguez Saráchaga señala que el lenguaje de los gestos debe ir acorde con el mensaje que estamos emitiendo y no debemos olvidar que la comunicación verbal está compuesta, también, por la no verbal. “Debemos evitar actitudes que generen desconfianza o distancia, como taparse la boca, cruzarse de brazos, refregarse las manos, mirar el reloj o tocar con los dedos el escritorio”, comenta.