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Andy Warhol nació el 6 de agosto de 1928, en Pittsburgh (Pensilvania, Estados Unidos), y fue el menor de tres hermanos. Sus padres –Andrej y Julia Warhola– eran inmigrantes originarios de Miková, un pueblo situado a quince kilómetros de Medzilaborce, noreste de Eslovaquia, muy próximo a la frontera con Polonia. Andy creció durante la Gran Depresión en una vecindad de clase obrera. Una temprana enfermedad lo mantuvo con frecuencia dentro de su casa, con lo cual no pudo asistir al colegio con regularidad. Esta situación lo ligó más intensamente a su madre, lo que influyó en su desarrollo.
En 1949, se graduó como Bachelor de Bellas Artes en el Instituto Carnegie de Tecnología; más tarde, se trasladó a Nueva York y comenzó a trabajar en publicidad e ilustración. En los años cincuenta, Warhol se transformó en uno de los ilustradores comerciales más importantes de Manhattan, elaborando diseños para las revistas Vogue, Harper’s Bazaar y otras publicaciones de gran tirada. Su madre, Julia, fue a vivir con él desde 1950 hasta su muerte, en 1972.
El éxito alcanzado con la exposición de sus obras basadas en las etiquetas de la Sopa Campbell en la Galería Ferus, en Los Angeles, a principios de 1962, fue un acontecimiento que marcó su carrera. Después de eso, su descubrimiento del silkscreen permitió una combinación perfecta entre la fotografía y la pintura, plasmado, especialmente, en sus series de retratos de famosos: Marilyn Monroe, Elvis Presley, Elizabeth Taylor, Jackie Kennedy, Mao, etc. De perfil más dramático, las obras que llevan el título de Death and Disaster se refieren –como su nombre lo indica– a la muerte, situaciones de violencia, suicidios, accidentes de autos y sillas eléctricas.
Este perfil de contrapuntos permanentes lo consolidó en una imagen personal extravagante, que incluyó su famosa peluca platinada que usaba en forma habitual para disimular problemas en su pelo débil, y que lo caracterizó a lo largo de muchos años.
En 1965, se retiró públicamente de la pintura para dedicarse al cine; en poco tiempo hizo más de cien realizaciones con estrellas “monstruos”, muchachas de sociedad y drag queens que frecuentaron su estudio, The Factory.
Durante esos años actuó como brand manager del filme The Velvet Underground & Nico y produjo el primer álbum de esta banda de rock que, sin haber sido demasiado exitosa, fue una de las más influyentes de la historia. Warhol sugirió que Nico, la modelo y estrella de la Factory, cantara en la banda y así
fue, aunque los integrantes del grupo no estuvieron demasiado contentos con la decisión. Todo resultó triunfante, de forma que los ecos se multiplicaron y quedó como hito entre sus trabajos.
En 1968, tras haberse recuperado del disparo de revólver que le propinó Valerie Solanas, dejó el cine y regresó a la pintura, para generar el gran shock ante el público, cuatro años más tarde, con sus retratos de Mao Tse Tung. En la década de los setenta, hizo más de mil retratos a pedido de figuras tan diversas como el Sha de Irán, Mick Jagger, Carolina Herrera o Mohamed Alí. Los años ochenta atestiguaron una vuelta al handpainting y su participación clave con artistas crecientes, como el joven Jean-Michel Basquiat, a quien ayudó a posicionarse en el ámbito plástico internacional, además de brindarle una gran amistad.
En febrero de 1987, Warhol fue hospitalizado en Nueva York para una cirugía rutinaria de vesícula, pero murió debido a complicaciones después de la operación. Fue enterrado en el panteón familiar de la Iglesia Eslava Ortodoxa en Pittsburgh. En 1994, The Andy Warhol Museum fue abierto en su ciudad con una dotación de más de tres mil obras.
Mucho más lejos, en Medzilaborce, Eslovenia, la tierra de sus ancestros, fue fundado un museo en su homenaje, a partir de la iniciativa de su hermano, John Warhol, en 1991. El proyecto contó con el apoyo del Ministerio de Cultura de Checoslovaquia y la Warhol Foundation de Nueva York. Hoy resulta ser el único de estas características en Europa y reúne una importante colección del gran líder del pop, que durante muchos años fue figura prohibida y mal vista en tierras de Europa comunista.
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| Es uno de los artistas más controvertidos, despertó la atracción del mundo desde su lenguaje cargado de color y desparpajo. La exposición Mr. América acaba de aterrizar en la Argentina. Imperdible. |
Andy Warhol se consideraba a sí mismo como un artista americano. “Me gusta estar aquí, creo que es genial. Es fantástico. (...) Siento que represento a los Estados Unidos con mi arte, pero aclaro: no soy un crítico social. Me limito a pintar objetos/íconos en mis pinturas porque esas son las cosas que mejor conozco. No pretendo criticar a mi país de ninguna manera, no intento en absoluto mostrar la fealdad”.
Para situarnos en el marco de su tiempo, es posible que, sin demasiada conciencia de lo que iba a alcanzar, el inquieto Andy se transformara en una suerte de espejo de lo que sucedía alrededor. Un arquetipo de los años en los que la Guerra Fría mantenía un contrapunto constante. Los astronautas norteamericanos y rusos se disputaban el espacio y en nuestra sociedad, los jóvenes seguían las andanzas de The Beatles, Rolling Stones, The Tremeloes, Iggy Pop, entre tantos ídolos del pop y del rock. Todos contaban con seguidores fieles, las copias de vinilo continuaron creciendo a gran escala y The Factory, el legendario estudio de Andy, pintado de plateado, sacaba de la galera alguna curiosa propuesta. Año tras año. Sin pausas.
Pero ¿cuál fue la clave de su éxito? Para el especialista Rainer Crone, autor de “Andy Warhol: Flowers on Paper”, considerado como uno de los historiadores de arte más prestigiosos, Andy “fue el primero en crear algo distinto a las bellas artes tradicionales”. Para el famoso y gran crítico australiano Robert Hughes, pluma predilecta de Art News, el tema pasa por otro lado: “Al producir en masa sus imágenes de fabricación en serie, hasta el punto en el que la pregunta sobre ‘quién produjo realmente su obra en los años 60’ ha tenido que ser eludida diplomáticamente por los comerciantes, gran parte de esta– y no sólo los grabados que se encuentran en ediciones incontroladas– fue impresa por asistentes, y Warhol sólo firmaba. De esta manera, las formas elitistas del idealismo de clase media, tan obstructivas para la experiencia del arte y, sin embargo, tan necesarias para el mercado, fueron pasadas por alto. No sólo eso: la gente podía, inmediatamente, ver y captar lo que Warhol estaba pintando. Estaban acostumbrados a las estrellas de cine y a las botellas de Coca-Cola. Producir tales botellas en una fábrica de Atlanta y venderlas en Abu Dhabi era una perversidad capitalista; pintarlas en una Factory en Nueva York y venderlas en Düsseldorf, un acto de crítica cultural”. Así, Hughes logra darle la vuelta al guante del arte contemporáneo en medio del nuevo mundo de las comunicaciones.
Psicología de un pop-man
Truman Capote lo definió como una esfinge sin acertijo. Y resulta sorprendente descubrir lo que hay detrás de esta figura singular, intrincada y rebelde. Ícono indiscutible del siglo XX, su atormentada historia personal lo llevó a superarse a sí mismo en una carrera vertical no desprovista de tramas psicológicas de recóndita complejidad.
Philip Larrat Smith, el curador canadiense a cargo de la exposición que presenta el Malba en Buenos Aires, hace una exhaustivo análisis sobre la vida de Warhol y sus implicancias en el arte. De entrada, aclara: “En términos psicoanalíticos, si Warhol nunca gozó de una identidad normal equilibrada, puede haber sido debido, en parte, a su incompleta y frustrada identificación con el padre”. Más tarde, surge un dato fundamental que ayuda a comprender mejor al creador de los famosos retratos de Mao, Marilyn o Liz Taylor: “Desde temprana edad, Warhol desarrolló una capacidad de excesiva idealización que lo llevó a ‘personificar una parte de su ego en otro individuo’. Cuando era niño, le escribió a la famosa acrtriz Shirley Temple, dado que ella había protagonizado una de las películas favoritas de su infancia, Poor Little Rich Girl (1936). La película trata de una chica (Temple) que es separada de su padre viudo y conoce a un bailarín de tap y a su esposa. Estos la incluyen en su espectáculo, que se convierte en un gran éxito y Temple en una estrella. Al final de la película, el padre la oye cantando por radio y se reencuentra con ella. La historia podría haber sido una copia fiel de la vida soñada de Warhol: la persona insignificante que emerge de la oscuridad, la heroína que se reinventa y se vuelve famosa, el uso del artificio y de la actuación para salir adelante y la idea de actuar para la galería”, concluye Larrat. Un enfoque que define el camino optado por aquel joven de Pittsburgh que llegaba a Nueva York en busca del éxito.
Fama, color y bola de cristal
Allá por años sesenta, en los bares del Soho, sonaba All You Need is Love mientras una moto Harley Davidson giraba en la esquina rumbo a Woodstock. Eran tiempos en que, por las calles, se cruzaban manifestantes contra Vietnam. Cuando llegó 1968, la efervescencia se multiplicó aun más. Los ecos de mayo desde París abrían nuevos horizontes. Todo hacía ruido. Andy Warhol vivió un susto serio: casi muere asesinado, en su propia Factory, por la feminista Valerie Solanas, quien lo atacó con un revólver tras una discusión en torno al manifiesto llamado SCUM. Un año de acontecimientos acelerados. Finalmente, el artista salvó su vida y se operó de apéndice aprovechando su internación. Antes de finalizar la sonora década, en 1969, Warhol y el periodista John Wilcock crean la revista Interview. Esta publicación fue denominada en el círculo de los intelectuales de Manhattan como “La bola de cristal de la cultura popular”. Celebridades de la moda, el arte, la música y el cine solían ocupar las páginas de contenido —apenas un 30%— con entrevistas que aparecían sin editar, de manera que siempre provocaban algún escándalo, controversia o malos entendidos. Con un 70% de publicidad, se mantuvo muchos años. Sin duda, un atractivo producto de diseño, vanguardia y desenvoltura en el mercado editorial.
La historia de Andy Warhol trascendió fronteras, una historia con ingredientes fashion, pop y rock & roll.
La exposición “Mr. America” incluye 26 pinturas, 58 grabados, 39 fotografías y 2 instalaciones (Silver Clouds y Cow Wallpaper), además de 44 películas –que se exhibirán en sala y en el auditorio–, pertenecientes a distintas etapas de su producción artística, con un énfasis particular en el período que va de 1961 hasta 1968. Entre otras piezas, se incluyen los célebres retratos de Marilyn, Jackie Kennedy y Mao; la icónica serie de Sopas Campbell; sus autorretratos travestido; los filmes Empire, Blow Job, Outer and Inner Space y una vasta selección de sus “Screen Tests” producidos en su famoso estudio The Factory.
MALBA, Figueroa Alcorta y San Martín de Tours. La muestra puede visitarse hasta el 22 de febrero del 2010. Sala 5 (2.º piso) y sala 3 (1.º piso).
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