Nació a orillas del Río de la Plata, entre las clases populares de Buenos Aires y Montevideo, allá por 1880. Recientemente, la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad. El tango, de tradición argentina y uruguaya, hoy conocido en el mundo entero, celebra esta distinción con gran despliegue. Había comenzado su historia con La coqueta, quizá el primer tango documentado, aunque existen varias teorías al respecto. Lo cierto es que, en nuestra franja rioplatense, los emigrantes europeos, junto a descendientes de esclavos africanos y nativos (criollos), originaron una fusión de usanzas, creencias y cultos, que dieron pie a una semblanza definida. Son tres sus pilares: la música, la danza y la poesía, que resultaron en el inconfundible carácter del tango, un símbolo de pluralidad y fascinación. En esa nueva identidad, convergen expresiones de dolor y soledad, nostalgia y alegría, y evocaciones de lo que ya no es, con tintes de humor y emoción, según el estilo de sus plumas e intérpretes. Hoy, a fines de 2009, podemos decir que el tango vive un apogeo como el de los años treinta y cuarenta, pero con la peculiaridad de permanecer dinámico alrededor del mundo, sacudiendo tacos y sombreros, cautivando al más aprensivo, de norte a sur.
El boom de cinco letras
Alguien dijo una vez que el tango es un pensamiento triste que se baila. Y es, además de un arte, un gran negocio, un entretenimiento y hasta una práctica terapéutica. Dado el temperamento de sus letras, su melodía y su naturaleza, hoy se viste de gala y chispea en escenarios de lo más diversos, desplegando un abanico de estilos, entre clásicos, de fantasía, coreográficos y poco más o menos acrobáticos, con espectáculos y competiciones en cada rincón de los cinco continentes.
¿Cuál es entonces la clave de su magnetismo? ¿Por qué el tango conquista a tantos seguidores? ¿Por qué de Buenos Aires a Berlín, de Nueva York a Lisboa, o de Tokio a Ámsterdam hay gente que no se pierde una sola de sus clases? ¿Por qué turistas que reservan pasajes a la Argentina exigen el show de tango como condición sine qua non? Y como si esto fuera poco, una mayoría sueña con bailar como ases
calzados de diseño especial, con la mirada fija en un ángulo bajo la mejilla izquierda, sonriendo a lo Gardel. Un fenómeno que no deja de asombrar.
En nuestros días, los cambios se suscitan aun en ámbitos lejanos al mundo del espectáculo: no es raro encontrarse con amigos o conocidos entusiastas que arman su agenda de acuerdo con este arte. Son aquellos que cuando se les formula una invitación, saltan de pronto con “los martes y jueves, imposible: tengo tango”.
En nuestra capital, los espacios dedicados a este género son múltiples y de diverso calibre; hay para todos los gustos y en cada barrio. Los más conocidos son: La Viruta, La Catedral (Parakultural), Niño Bien, Mano a Mano, Milonga del Centenario, Salón Canning, Porteño, La Milonguita o La Ideal. Horarios que como en misa, se respetan a rajatabla. Allí se dan cita mujeres y hombres de todas las edades y procedencias. Desde una enfermera que el día franco asiste como si fuera a un spa, a un sobrio contador, tratando de liberarse de las cifras de rutina para respirar profundo en cada compás, tomando a su partenaire de la cintura, dejándose llevar por las piernas y el cuello en paralelo.
Tango web
La tecnología también acompaña al desarrollo de la comunicación de todo lo que se refiere al tango. Qué duda cabe, las herramientas de Internet ayudan a difundir de forma ultra veloz todo tipo de diligencia y en el rubro que ahora nos convoca, el tango es una vedette total. Facebook, You Tube, My Space son algunas de las plataformas masivas por donde llegan links con melodías e invitaciones a shows, cursos, campeonatos y eventos dedicados al tema. Las alternativas crecen y se centuplican casi por arte de magia. Músicos e intérpretes combinan compilaciones para seguir cautivando al público.
Llega otro correo electrónico, Facebook anuncia: “Amigos, los invitamos a una noche a todo tango, con Dolores Espeja y el Trío Covacevich-Alem-Furió, que se presentará este miércoles a las 21.30 en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Más información: http:// musicspace-argentina.ning.com /events/dolores-espeja-y-trio. Los esperamos”. Los recordatorios se suceden. Nuevo mensaje: “La propuesta combina material del CD Tiempo sobre Tango a la 31, algunas canciones propias y un humilde homenaje al trío Ofidio Dellasoppa y Las Cuerdas Flojas”. Enter.
Los top
en grandes escenarios
Es tal la magnitud del impulso que promueve el tango, que su presencia no se limita a pequeños espacios, todo lo contrario. Más allá de la permanencia en los círculos barriales, que aún continúan con sus actividades programadas semana tras semana, salas de teatro, centros culturales, salones, hoteles y grandes escenarios dedican programas al tango, con éxito notable. Tal es el caso del dúo formado por artistas de altísimo nivel como Jorge de la Vega –primera flauta de la Orquesta Estable del Teatro Colón– y Néstor Marconi –uno de los más destacados bandoneonistas del mundo–. Ambos integran la programación del Teatro Argentino de La Plata, junto a la Orquesta Estable de esa ciudad, bajo la dirección de Guillermo Scarabino. En su repertorio se incluye “Concertango de fuelle y oro”, para bandoneón, flauta y orquesta del propio Marconi. El citado maestro declaró sin titubeos: “Al tango lo ubico más como música de cámara, porque requiere siempre de muy buenos solistas. Pero en realidad, es tanto el material que tienen los temas de tango, que un buen orquestador puede ponerlo como sinfónico y hacer que funcione perfectamente”. Y agrega, en tono de confesión,: “Mi primera emoción tanguera fue a través de Astor Piazzolla, y fue doblemente transformadora en mi vida porque significó trabajar junto a Carlos Fanzetti en el CD Astor Piazzolla - Flauta y piano, además de adentrarme en el mundo de Astor. Pocas veces en mi vida he sentido sensaciones tan elevadas como las que pasaron por mi alma a lo largo de esa producción. Para mí, Piazzolla es el Puccini argentino”. Cuando le preguntamos qué significa el tango hoy en día para un flautista como él, Jorge de la Vega abre los ojos y aclara “En mi caso personal no puedo separar mi familiaridad con el tango de la relación musical que tengo con el Maestro Marconi; todo lo que he hecho en este estilo ha tenido algo que ver con él. Caso del CD que grabara con el flautista alemán –y maestro mío– Andras Adorjan, donde Marconi no sólo tocó, si no que, además, estuvo encargado de las adaptaciones, o del recital que actualmente hacemos juntos como dúo de flauta y bandoneón: Tangos Tradicionales de Cámara”.
Otro caso poco común es el del pianista Martín Leopoldo Díaz, joven de Pehuajó que en el 2004 resultó finalista de la New York City International Tango Competition y luego continuó una carrera imparable actuando en los más diversos teatros y salas del mundo. Actualmente, es director de Actividades Culturales de la compañía Eurostars Hotels, con sede en el Claridge Hotel de Buenos Aires. Este mismo año, ofreció conciertos en el Círculo del Liceo de Barcelona y en New York, y resultó finalista del Concurso Internacional de Tangos en el Auditorio Astor Piazzolla. Además, crea programas efervescentes que se renuevan con figuras de gran brillo, como Ultratango, integrado por Gastón Satragno (teclados), Leo Satragno (teclados, voz y programación), Braulio Aguirre (percusión), Sami Abadi (violín) y Julio Pérez (bandoneón). Su escenario se ve nutrido de prestigiosos artistas: Mayor, Raúl Lavié, Julio Pane, Rubén Juárez, Adrián Iaies, El Arranque y Adriana Varela.
Luz, cámara y tango
Llegan a Buenos Aires buses de colores de donde bajan cientos de visitantes extranjeros con los ojos bien abiertos y las máquinas de fotos listas para disparar sus flashes. La Esquina Carlos Gardel anuncia “Máxima expresión del tango argentino”. El despliegue de virtuosos parece infinito. Desde Juan Carlos Copes y Graciela Calo, Jesús Velázquez y Mariana Norando, Diego Amorin y Cecilia Capello, Darío Farias y Sabrina Morando o Julio Altez y Carolina García. Parejas que se mueven con la destreza de contorsionistas, siempre al compás del dos por cuatro, en versiones impactantes y dentro de un marco de grandes efectos visuales. Bandoneones, pianos, violines y contrabajos se complementan en melodías impares. El público vive con embeleso el gran show del tango. Superproducción. Magia y fantasía. El fantasma de Gardel sobrevuela con una sonrisa pícara, como diciendo: “Muchachos, se pasaron”.
En otra manzana típica, a pocos metros del Obelisco, Tango Porteño parece el Lido de París, recreando un ambiente como en la época de oro del tango, las décadas de los treinta y cuarenta y en un local que perteneció al cine de la Metro Goldwyn Mayer.
A pocas cuadras, el mítico teatro Maipo sigue atrapando público para Tango de Burdel, Salón y Calle, producción preparada especialmente para la compañía Ballet Argentino. Eleonora Cassano con su talante exquisito, plenamente integrada al tango, se distingue junto a Cecilia Figaredo. Llama la atención toda la puesta, con gran coreografía de Ana María Stekelman, guión de Elio Marchi, música de Julián Vat, vestuario de Renata Schussheim e iluminación de Omar Possemato. Figuras todas de primera línea.
Otra mujer que no se detiene y ha logrado recrear un carácter original al tango es Monona Tucuna, célebre, especialmente por “Rue Pigalle, esquina Corrientes” y “Tu cuna canta tangos”. Al hablar con Monona sobre su relación con el tango, enfatiza: “El tango amaneció en mi vida casi sin pensarlo, como todas las cosas que nos acompañan desde la infancia. Los argentinos no tenemos real conciencia de su significado como ritmo musical a nivel internacional, debido a que al estar tan incorporado a nuestra idiosincrasia no lo valoramos lo suficiente. No obstante, ahora nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad, es un gran logro. El tango nos representa en el mundo y es parte importante de nuestra historia, es la expresión de la musicalidad del Río de la Plata. Debemos cuidarlo, elevarlo, renovarlo, hacerlo crecer y difundirlo porque es una joya que nos pertenece”.
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