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Entrevista
Muriel Santa Ana “El humor es el mejor bálsamo cotidiano”
 
 

Una chica talentosa
Además de actriz, Muriel es cantante y forma parte
de “Ambulancia”, la banda que lidera Mike Amigorena (1). En TV, luego de su personaje de Grace –la amiga incondicional de Carla Peterson en “Lalola” (2) y relatora en off de la historia–, le llegó el turno de ponerse en la piel de Lucía González (3), el personaje que surgió del exitoso blog de Internet escrito por Carolina Aguirre (www.ciegaacitas.com/
blog), que luego tomó
formato de libro. La versión televisiva está adaptada por Marta Betoldi (ex guionista de “Socias”) y producida por Rosstoc (Gastón Pauls y Alejandro Suaya) y Dori Media. En “Ciega a citas”, Muriel está acompañada por Rafael Ferro, Georgina Barbarossa y María Abadi, entre otros.

 
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Posee una amplia trayectoria en teatro, se hizo conocida por su papel en Lalola –que le valió una nominación al Martín Fierro–, y ahora es la protagonista de Ciega a citas. Allí interpreta una chica con algunos kilos de más y presionada por encontrar pareja antes de la boda de su hermana menor. ¿Cuándo la realidad se mezcla con la ficción? Muriel Santa Ana tiene la respuesta.

Es lo que podríamos llamar una “actriz de teatro”. Su carrera incluye obras de grandes autores (“Tres hermanas”, “Galileo Galilei”, “La casa de Bernarda Alba”), sobre prestigiosos escenarios (Teatro General San Martín, Teatro Regio) y bajo la atenta mirada de reconocidos directores (Rubén Szuchmacher, Leonor Manso, Betty Gambartes). Pero, un día, la televisión llegó a su vida profesional. Y desde entonces, pequeños pasos ante las cámaras tejieron el camino hasta este gran presente: ser la protagonista de “Ciega a citas”, el primer blog de Internet llevado a la TV, que cuenta la historia de Lucía, una mujer de treinta y pico, que debe encontrar un novio para ir acompañada a la boda de su hermana menor.

–Antes de “Lalola” habías participado en dos programas (“Una familia especial” y “Juanita, la soltera”) que no anduvieron nada bien. ¿Eso no te generó cierta resistencia a trabajar en la televisión?
–No, ¡para nada! Pensá que yo nunca había hecho tele. Además, iba a hacer un papel muy chiquito en “Una familia…” y de golpe, quedé como coprotagonista. Ahí lo conocí a Mike (Amigorena), mi mamá era Mirta Busnelli –a quien admiro y de quien me hice muy amiga–, era una producción de Pol-ka… Para mí fue todo ganancia, más allá de que nos levantaron el programa a los seis meses. Y “Juanita” competía con los partidos del Mundial de Alemania… ¡¿Quién iba querer ver a “Juanita”?! (Risas).

–¿En qué momento de tu vida dijiste “quiero ser actriz”?
–Cuando estaba terminando el secundario, una amiga me pidió que la acompañara a anotarse en la escuela de actuación de Agustín Alezzo, y ya que estaba, también me inscribí. Me quedé seis años estudiando ahí.

–Pero el mundo de la actuación no te era ajeno. (N. del R.: Muriel es hija del reconocido actor Walter Santa Ana).
–En realidad, yo tenía la mirada del mundo de mi papá y de mí mamá, siempre los acompañaba. Mi casa era un lugar por donde pasaban muchos actores, artistas plásticos, psicoanalistas… Hacían muchas reuniones, fiestas…

–¿Qué cosas creés que cambiaron con respecto al ser actor? ¿Se perdió la mística de la profesión? ¿Ahora está todo más expuesto?
–Está buena la pregunta, si me das un tiempo lo podría analizar. (Risas). En realidad, creo que antes, el mundo del actor era más misterioso, no se sabía qué tenía adentro de la heladera o qué color de sábanas usaba. Ahora, está todo más expuesto, ¿no? Igualmente, hoy hay actores que mantienen ese alo de misterio y creo que los vuelve más atractivos.

–¿Ese es tu objetivo? Quiero decir, no exponerte tanto.
–Bueno, desde el vamos, yo no soy la típica heroína de novela. En realidad, todo el tiempo me estoy enfrentando a decisiones de cómo quiero perfilar mi protagonismo, las notas, las fotos… No tengo ganas de mostrar cosas mías que me dan pudor ni hablar de lo que no quiero. Y veo que es posible. Estar expuesta como actriz no significa que tenga que estar acompañado de un montón de otras exposiciones. Siento que puedo marcar mi propio pulso, puedo seguir siendo dueña de mi vida.

–¿Por qué le dijiste que sí a “Ciega a citas”, más allá de la gran oportunidad de protagonizar?
–Me llamaron hace más de un año para este proyecto y lo primero que hice fue meterme a leer el blog y me morí. Me pareció genial y sentí que yo tenía que ser la protagonista. Después vino la crisis mundial y todo quedó en un cono de silencio… Pero hace un tiempo que aprendí a dejar la ansiedad de lado y no empujo ni fuerzo nada. De alguna manera, trato de que las cosas vengan a mí en forma natural. Dije: “Me olvido de este proyecto”, empecé a ensayar una obra, estaba muy bien en casa, con mi novio. Al tiempo, recibí un mensaje de Alejandro Suaya, el socio de Gastón Pauls, que decía que estaban reflotando el programa. Me reuní con Juan Taratuto, el director, hice una prueba de cámara y empezamos a trabajar.

–¿Y cómo fue?
–Juan no había visto nunca “Lalola” y creo que eso nos sirvió a ambos porque logró sacar cosas nuevas de mí. Al principio, sentía que no iba a llegar a dar lo que él me pedía. Pasé por momentos de mucha intensidad, tanto de angustia como de brillo. Cuando hablo de angustia, me refiero a la angustia vital, esa sensación que te hace estar alerta, que te lleva a no quedarte en la comodidad. La incomodidad, el querer ir siempre un poco más allá, el esforzarme… Esa es mi mejor manera de trabajar, aunque en la tele no siempre se puede. Imaginate que si grabás veintiuna escenas por día, es imposible ponerle a todas la misma intensidad. Pero en el teatro es vida pura, puro fuego.

Fuera y dentro de la pantalla

–¿Qué fue lo que te pegó más fuerte de la historia de Lucía, la protagonista de la historia?
–El humor, su mirada cruel para con ella y para con el resto, su acidez, su antipatía que termina por volverla querible. Lucía está siempre a punto de explotar, por los kilos que tiene de más, por las presiones de su madre.

–¿Alguna vez sentiste esa presión por no tener pareja?
–…

–¿Cuántos años tenés?
–No digo mi edad porque tengo más de la que aparento… Hace un tiempo, pusieron en una entrevista: “Al igual que Mirtha Legrand, no dice su edad”. ¡Una grosería! ¡Me parece un dato tan irrelevante el tema de la edad, tan pequeño! Es muy argentino eso de querer saber la edad de todo el mundo. Yo nunca me pregunto qué edad tiene la gente, no me importa. Además, en esta profesión, andar diciendo la edad te encasilla. Los productores te cargan en la base de datos y te ponen al lado: “Madre joven”, “Hija mayor”… (Risas).

–Todo esto me suena a querer tapar el rollo que tenés con tu edad.
–¡Para nada! Yo doy 10 años menos que los que tengo, así que con esto te digo todo.

–OK, pero volvamos al tema de la presión social frente a la soltería a determinada edad.
–A ver… yo soy muy tímida y siempre me costó entrar en contacto con los hombres. La verdad es que estuve sola hasta hace muy poco… El amor me llegó de grande. Tuve relaciones de muy mala calidad, penosas, de outlet. Siempre anduve sola, muy de mis amigas, de pasarla muy bien. Si hay algo que supe siempre es pasarla bien… Estar sola no era un tema para mí. La paso realmente mal cuando no tengo trabajo. ¡Eso sí!

–¿Realmente nunca te pesó la soledad?
–Mirá, si me invitaban a un lugar donde sabía que era muy aburrido ir sola, directamente no iba. Me quedaba en mi casa feliz. Siempre me compré todo lo que quise para mi casa: la tele, el dvd, la compu, el silloncito, el chiche, la heladera, el quesito brie, el jamón crudo, el pancito rico… ¡Una hedonista total!

–Y cuando llegó el amor…
–¡Ah, el amor! Si me preguntás qué es lo mejor de mí, te digo mi novio. Hace tres años que estoy con Julián, él también es actor; es el guitarrista y bajista de “Ambulancia”, la banda que lidera Mike.

–Recién dijiste que la pasás mal cuando no tenés trabajo.
–Sí, y tengo una profesión que me expone permanentemente a eso. La inestabilidad es algo con lo que los actores tenemos que lidiar todo el tiempo. Por eso me psicoanalizo. Ahora hace dos meses que no puedo ir… Estoy que trino, yo soy una persona que tiene que estar en continuo tratamiento. (Risas). Mirá, anoche soñé que había terminado “Ciega a citas” y que no tenía trabajo. ¡Y eso que tengo varios meses por delante! Una pesadilla, me desperté angustiada.

–¿Te molestó que te llamaran para interpretar a un personaje con sobrepeso?
–Indiferente no me fue. Te diría que este personaje me está ayudando a tener otra mirada sobre mí misma, sobre el cuerpo, sobre el sobrepeso. Ahora tengo un peso saludable, pero hace unos años tenía 14 kilos de más. Me cuido, me controlo muchísimo, odio hacer gimnasia, pero me gusta sentirme bien. Me gusta mirarme al espejo y que me devuelva una imagen agradable. Antes me mandaba a hacer la ropa porque odiaba ir de compras y que nada me entrara. O creer que nada me iba a entrar…. Después veía chicas caderonas como yo que se compraban en locales de ropa que yo nunca me habría animado entrar.

–¿Cómo te ayudó concretamente a vos el personaje?
–Primero, porque tengo que usar un relleno, un postizo en la panza. ¡Doy flaca para un personaje, imaginate! (Risas). Yo trabajo a Lucía desde la incomodidad, toda la ropa le ajusta, le chinga… Eso era algo que me pasaba antes a mí. Iba a un restaurante y me molestaba el mantel, la mesa, la remera que se me levantaba… Un estado insoportable que se resuelve bajando los kilos que tenés de más. No digo que sea fácil, pero vale la pena intentarlo, lo juro.

–¿Estás de acuerdo con que vivimos tiempos difíciles para el amor, para conocer a alguien, estar en pareja?
–No estoy de acuerdo con que en la actualidad todo es más difícil por culpa de Internet o del Facebook. Todo tiene que ver con uno y cómo uno se relaciona con las cosas de la modernidad. Para mí, siempre hubo y habrá solos, solitarios, quienes son más lanzados, quienes tienen más ganas de enamorarse, quienes reinciden más… Evidentemente, yo no soy una gran entusiasta del amor, pero me encontré con alguien que me quiere así y que se ríe todo el tiempo de eso. El humor es el mejor bálsamo cotidiano, ¿o no?

 
Por Sebastián Fernández Zini. Fotos: Macarena Otero – Tres Blancos estudio fotográfico (Tel.: 011 832 5236. www.tresblancos.com). Maquilló: Ana Laura Villanueva. Agradecimiento: Daniela Cortese por el vestido (www.danielacortese.com)