Tuvalú es una nación de 26 km2, ubicada en la Polinesia, equidistante de Hawai y Australia y compuesta por ocho islas que no tienen más de 5 m de altura. Pero su mayor distintivo es que está condenada a ser la primera gran víctima del calentamiento global.
Buena parte de sus 11.300 habitantes, quienes en 1975 decidieron convertirse en monarquía constitucional independiente y dejaron de ser colonia británica, ahora tuvieron que comenzar a emigrar a causa del aumento del nivel de los océanos que terminarán hundiendo al país.
Tuvalú suena excéntrico y alejado para la Argentina. Sin embargo, esos mismos efectos se sentirán pronto en nuestras latitudes si no se modifican mundialmente los patrones de producción y consumo que liberan los gases del efecto invernadero y provocan el cambio climático.
El nivel del mar se está elevando entre 2 y 3 ml al año, lo que en el largo plazo tendrá consecuencias sobre los asentamientos en el borde costero de Latinoamérica, especialmente, si se combina con eventos extremos como huracanes o tormentas tropicales, que son habituales en el Caribe.
Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reveló que el calentamiento global ya está teniendo claras consecuencias sobre la región, donde son observables los cambios en los patrones de precipitaciones y el aumento de temperaturas. “Los aumentos de precipitaciones en el sureste de Brasil, Paraguay, Uruguay y en las pampas argentinas, han generado inundaciones con mayor frecuencia y de mayor intensidad, mientras que la disminución de lluvia es perceptible en el sur de Chile, suroeste de la Argentina, sur de Perú y oeste de Centroamérica”, puntualiza el informe.
El nudo del fenómeno es que la temperatura se incrementó en 1 oC, aproximadamente, en la mayor parte de la región durante el siglo XX. Esto aceleró un retroceso de los glaciares que parecen condenados a desaparecer en muchas zonas de Los Andes, con graves consecuencias sobre la disponibilidad de agua y las expectativas de generación eléctrica. Pero el panorama es más serio aún. De acuerdo con las proyecciones de la CEPAL, la temperatura de la región puede llegar a aumentar entre 1 y 4 oC para fines de siglo, lo que sería catastrófico. Entre los riesgos enumerados, se encuentran la sustitución del bosque tropical por sabanas en parte de la Amazonia y México, pérdida de hábitat con especies endémicas, decoloración y extinción de los arrecifes de coral en la cuenca del Caribe, daño en los pantanos y sistemas costeros, deterioro de los ecosistemas montañosos de Los Andes y pérdida de los glaciares.
¿Y la Argentina? “Algunos dicen que ya hay cambio climático en la Argentina”, responde el investigador del Conicet y miembro de la Fundación Bariloche, Osvaldo Girardín. “Los patrones de lluvia en las décadas de los veinte o de los treinta comparados con los del 2000 son distintos y, por eso, la Argentina incorporó un millón de kilómetros cuadrados a la actividad agropecuaria en zonas que antes eran áridas o semiáridas”. Pero así como esa variante podría considerarse positiva, hay otras muy negativas. Y continúa Osvaldo: “En la región del Comahue, bajó casi un 40% el nivel medio del caudal de los ríos desde la década de los cuarenta, lo cual es considerable. A futuro, en esa región va a llover y nevar menos, con la consecuente sequía”, concluye Girardín.
Organizaciones de ecologistas definieron al cambio climático como “el conjunto de grandes y rápidas perturbaciones provocadas en el clima por el aumento de la temperatura del planeta”. El principal causante de este fenómeno es la emisión de Gases del Efecto Invernadero (GEI), sobre todo de dióxido de carbono, como consecuencia de la quema de carbón, petróleo y gas para consumo energético o para el uso del transporte motor. También contribuyen al fenómeno, la deforestación y el cambio de uso de los suelos, entre otros factores.
Copenhague en la mira
Las alertas comenzaron a sonar hace tiempo, pero no todos las escuchan. Muchos países incumplieron los compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto, que buscaba limitar las emisiones de GEI y es la cabecera del Convenio Marco para las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) desde 1997. Otros directamente no ratificaron su suscripción como los Estados Unidos. Ahora, con insistentes llamados de atención por parte de ambientalistas de todo el mundo, los líderes mundiales volverán a reunirse en Copenhague entre el 7 y el 18 de diciembre para promover un nuevo protocolo en el marco de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas.
Para el acuerdo, es clave la predisposición de los Estados Unidos y China, ya que juntos representan el 40% de las emisiones planetarias. Si bien la postura de la primera economía mundial cambió para bien con la llegada de Barack Obama al poder, todavía no es suficiente. En el fondo, subyace una pelea entre países desarrollados y emergentes. El CMNUCC establece obligaciones comunes, pero diferenciadas, para esos grupos de naciones. De hecho, los únicos con compromisos de reducción de emisiones son los denominados países del Anexo 1, o sea, los centrales. “Los países desarrollados se han beneficiado con el crecimiento a costa de la emisión de GEI y, además, no cumplieron las metas del Protocolo de Kyoto. Esto supone que tienen que hacer un esfuerzo muchísimo mayor para cumplir el apotegma de la responsabilidad diferenciada que marca el derecho internacional”, sostiene el secretario de Ambiente, Homero Bibiloni.
Las diferencias no se pudieron limar en el camino a Copenhague, y lo más probable es que de la cumbre danesa surja una extensión de las negociaciones para buscar un acuerdo que debe regir a partir del 2012 y hasta el 2050. Esas diferencias se hicieron evidentes en el Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), que incluye a los tres más contaminantes del mundo: La China, los Estados Unidos e Indonesia. La declaración final del 15 de noviembre excluyó una propuesta de reducción del 50% de las emisiones de gas de efecto invernadero para el 2050 respecto del nivel de 1990. En el medio, hay una puja comercial muy fuerte, porque la mitigación y adaptación a los cambios climáticos requiere de numerosas acciones que van al hueso del sistema de producción e intercambio de productos.
“Hay diferencias que son ideologizadas –explica el Ministro de Ambiente de Brasil, Carlos Minc– porque cuando se coloca la cuestión de los poderosos ricos o desarrollados en el Grupo de los 77, que aglutina a los países en desarrollo, siempre el discurso es que ‘ellos son los responsables’. Pero la China emite tanto como los Estados Unidos y es un fuerte competidor comercial, entonces los Estados Unidos no quieren darle tanto dinero para que reduzca sus emisiones como China pretende”.
Precisamente Brasil, que contiene la reserva genética más importante del mundo, el Amazonas, hasta el año pasado era muy criticado por su posición pasiva frente al cambio climático, pero ahora tomó un rol protagónico. El cuarto emisor mundial de gases con efecto invernadero se comprometió a reducir, para el 2020, entre 36% y 39% sus emisiones de anhídrido carbónico (CO2) –principal responsable del calentamiento global–, básicamente desacelerando la deforestación de la selva amazónica.
Pero, por supuesto, es necesario un esfuerzo coordinado para que no haya más tragedias como la de Tuvalú.
Glosario del CC
Naciones Unidas ha preparado un glosario de terminología, de cara a la Cumbre sobre el Cambio Climático en Copenhague, del 7 al 18 de diciembre.
CFC (Clorofluorocarbonos)
Grupo de gases (parte del grupo llamado hidrofluorocarbonos o HFC) que se utilizó mucho en el sector industrial.
Los gases CFC afectan al clima y, además, contribuyen al agotamiento de la capa de ozono, que protege a la Tierra
contra la radiación ultravioleta del sol.
CO2
El CO2 es un gas, también denomina
do dióxido de carbono, que se forma durante la combustión de materiales orgánicos como el carbón, el petróleo,
el gas y la madera. El CO2 y el vapor de agua (H2O) son los gases naturales
más importantes del efecto invernadero.
CO2 equivalente
Diferentes tipos de gases contribuyen al efecto invernadero en mayor o menor grado. Para tener un objetivo comparable, estas contribuciones al efecto invernadero se convierten a la cantidad de CO2 necesaria para producir el mismo efecto. Se denominan CO2 equivalente.
COP (Conferencia de las Partes)
La reunión anual de representantes
de los países que han ratificado la Convención Marco de las Naciones Uni
das sobre Cambio Climático. La COP es el órgano supremo de toma de de
cisiones de la convención climática.
CMCC o CMNUCC
La Convención Climática de las Naciones Unidas. O Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. Constituye el marco de cooperación
internacional en la lucha contra el CC.
Elevación del nivel del mar
Un clima más caliente hace que el
nivel del mar se eleve. La mitad de este efecto, hasta el momento, ocurre porque el agua se expande al calentarse.
Efecto invernadero
El efecto invernadero es un proceso que se produce de forma natural y que evita que todo el calor de la Tierra se pierda en el espacio. El efecto invernadero es necesario para que la vida exista en la Tierra
y no es un problema en sí mismo. El problema es que el aumento en este efecto, resultado del acrecentamiento en las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuye al calentamiento global.
IPCC
Panel intergubernamental de cambio climático de las Naciones Unidas establecido para entender y evaluar el grado y los efectos del CC y para valorar las
posibilidades de ajustar y neutralizar los cambios esperados en el clima.
Metano
También llamado gas natural. El más simple de los denominados hidrocarburos, que comprenden gases combustibles, petróleo y otras sustancias. Metano es un gas de efecto invernadero muy potente, unas veinte veces más potente que el CO2 en un periodo de 100 años.
Óxido nitroso
Gas con la fórmula química N2O. El óxido nitroso aún se utiliza como anestésico en varias áreas, pero también es
un gas de efecto invernadero. La mayor proporción de emisiones antropóge
nas de óxido nitroso provienen de la agricultura (fertilizante inorgánico y estiércol) y de la quema de gasolina y
petróleo en los motores de combustión.
El Protocolo de Kyoto
Apéndice de la Convención Climática de las Naciones Unidas que, entre otras medidas, impone una reducción concreta
de las emisiones de gases de efecto invernadero en varios países industrializados.
Sumidero de carbono
Término utilizado para describir los
mecanismos que absorben CO2 de forma natural. Hasta ahora, los océa
nos han absorbido, más o menos, la mitad del CO2 adicional emitido por
los seres humanos, pero esta propor-
ción está en declive. La vegetación tam
bién es un sumidero de carbono.
Unidad de reducción de emisiones (ERU)
Tipo de “divisa climática” que se
utiliza para pagar en los mecanismos flexibles del Protocolo de Kyoto.
|