Buscar
 
Cocina Investigacion Moda Personajes Turismo Contactenos
 
 
 
 
Actualidad

“Las mamografias anuales desde los 40 años, ¿son peligrosas?”

 

Falsos mitos
•Si no duele, no tengo nada mal. FALSO
•Si la dureza no cambia, hay que quedarse tranquilo. FALSO: El médico debe indagar y examinar.
•La ecografía sustituye a la mamografía. FALSO: Son diferentes técnicas con fines y usos específicos que, a veces, se complementan según el criterio del médico.
•La edad no influye en la posibilidad de padecer cáncer de mama. FALSO: El riesgo de tener cáncer de mama aumenta con la edad, pero, cada vez más, están apareciendo casos en mujeres jóvenes.

Prevención*

•¿En qué consiste una mamografía?
Los especialistas explicaron que es una fotografía hecha con rayos X, tomada con una máquina que usa una cantidad pequeña de radiación. El procedimiento consiste en que una técnica, especialmente instruida, coloca la mama entre dos placas de plástico. Se aplica presión por unos pocos segundos para com-
primir la mama y tomar una fotografía buena y clara. Por lo general, se toman dos fotografías de cada mama. Algunas mujeres señalan que sienten un poco de molestia, pero sólo por unos pocos segundos. La compresión firme es una parte importante de un examen de calidad. La mamografía completa dura cerca de 10 minutos. Luego, el radiólogo leerá los resultados para ver si hay algún área sospechosa.
•¿Cuáles son las señales y síntomas del cáncer de mama?
Los síntomas o cambios en la mama a los que se tiene que prestar atención incluyen cualquier protuberancia (masa), endurecimiento, hinchazón, formación de hoyuelos, irritación de la piel, deformación, retracción del pezón, escamas o dolor. Una mamografía puede detectar cambios en la mama, que pueden ser una señal de cáncer mucho antes de que se lleguen a sentir.
•¿Qué sucede si se detecta cáncer de mama en una mamografía? Una mujer diagnosticada con este
cáncer debe estudiar minuciosamente sus opciones de tratamiento con su médico especialista mastólogo, antes de tomar una decisión sobre la terapia que deberá seguir. Ella tiene mayores opciones de tratamiento y mayor probabilidad de supervivencia a largo plazo cuando el cáncer se detecta en forma temprana. El tratamiento contra el cáncer de mama en etapa inicial puede incluir una tumorectomía (cirugía limitada que extirpa el cáncer, pero no toda la mama), seguida de radioterapia
o una mastectomía (extirpación de toda la mama). Los tratamientos adicionales pueden incluir quimioterapia o terapia hormonal. La reconstrucción de la mama puede ser una opción después de la mastectomía.
•¿Cuáles son las probabilidades de sobrevivir al cáncer de mama?
La supervivencia depende de la etapa en la que se encuentre el cáncer para el momento del diagnóstico. La tasa de supervivencia es mucho mayor si la en fermedad no se ha propagado, mientras que el pronóstico es peor si la enfermedad ya avanzó. Por esta razón, la detección temprana es tan importante.
*Información del Lalcec

 
 
 
Un informe de la United States Preventive Services Task Force encendió la polémica. Según ellos, las mamografías deben comenzar a hacerse a los 50 años y no a los 40 como se hace habitualmente. ¿Qué opinan los especialistas argentinos?

La United States Preventive Services Task Force presentó, hace unas semanas, un polémico estudio realizado por un grupo de científicos contratados por el gobierno de los Estados Unidos, donde mencionan que es recomendable que las mujeres comiencen los estudios periódicos mamográficos a los 50 años y no a los 40. Estas nuevas recomendaciones, que no se aplican a las mujeres que tienen factores de riesgo de padecer cáncer de mama, generaron polémica, ya que pretenden revertir los parámetros establecidos desde hace varios años.
Para los especialistas de la Sociedad Argentina de Mastología y la Sociedad Argentina de Radiología no hay duda. De forma unánime, aseveran que el diagnóstico precoz sigue siendo la mejor prevención, y que las mamografías deben mantener la fecha de inicio del estudio a los 40 años, con un control anual. Y si la paciente tiene antecedentes de cáncer de mama, debe comenzar 10 años antes del momento de detección del cáncer del familiar. O sea, si a la mamá le detectaron cáncer cuando tenía 40, a los 30, la hija tiene que empezar con los estudios.
A lo largo de estos años, el debate se ha centrado en determinar a qué edad se deben iniciar los programas de prevención y con qué frecuencia las mujeres deben realizarse mamografías para prevenir la enfermedad. “Avalando los conceptos de la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) y de la Sociedad Internacional de Imágenes Mamarias (SBI), seguimos recomendando la mamografía anual y el examen clínico a todas las mujeres, comenzando a los 40 años”, asegura Román Rostagno, presidente del Club de la Mama y presidente electo de la Sociedad Iberoamericana de Imagenología Mamaria.
Claudio Lorusso, jefe de Patología Mamaria del Hospital Italiano, también coincide con esta idea y explica que la discusión no es nueva: “Desde hace varios años este tema es polémico. Creo que todo esto se está dando porque los Estados Unidos necesitan un ajuste financiero en su sistema de salud. Nosotros seguimos recomendando realizar mamografías después de los 40 años y de forma anual”. Por su parte, Florentino Sanguinetti, director del Programa Nacional de Detección del Cáncer de Mama de Lalcec y Jefe de Patología del mismo organismo, sostiene que, desde hace años, hay un consenso internacional de la American Cancer Society sobre los controles mamarios. Y el especialista explica que hay tres pasos establecidos que la mujer debe saber para cuidar sus mamas. El primero es el autoexámen, un proceso que debe hacerse la mujer todos los meses para detectar cualquier anormalidad en la mama. La segunda indicación es el control mamario realizado por el médico. “Es el estado de salud de la mama. Esto muy importante porque hay muchas alteraciones benignas que el médico puede detectar en una revisación”, aclara Sanguinetti. Y, por último, el tercer paso es el control mamario con una mamografía anual después de los 40 años.

Beneficios
El aspecto más controvertido que plantea el estudio de los Estados Unidos fue el establecer cuántas mujeres se benefician realmente con las mamografías. Para los médicos y especialistas argentinos, el éxito de los tratamientos del cáncer de mama depende en un gran porcentaje de su detección precoz, y sostienen que es “mucho” lo que se gana y las vidas que se pueden salvar con la prevención. “En nuestro país, los mayores picos de edades de mujeres que se enferman de cáncer de mama se producen entre los 40 y los 50 años. Si se hace efectivo lo que recomiendan en los Estados Unidos, muchas de las mujeres quedarían desprotegidas”, asegura Sanguinetti.
Otro de los motivos por los que se sugiere la mamografía anual es la rapidez con la que avanza la enfermedad. “Este tipo de cáncer, en general, se duplica cada 90 días. Por lo tanto, dejar pasar diez años e indicar mamografías después de los 50 y en forma bianual sería dejar a un grupo de mujeres sin protección”, concluye Sanguinetti.

Más vale prevenir: mamografía anual
El estudio también sostiene que las mujeres de entre 50 y 74 años deberían someterse con menos frecuencia, –cada dos años–, a las mamografías y no cada año. Los científicos estadounidenses argumentan que se reducen a la mitad los falsos resultados positivos, que significa la sospecha de padecer un tumor maligno que obliga a efectuar una dolorosa biopsia en las pacientes. “Esto no es así. No ignoramos que algunos cánceres pueden ser pasados por alto o que pueden provocar falsas alarmas y que la efectividad del test aumenta con la edad. Pero esta limitación no cambia el hecho de que los controles, comenzando a los 40 años, salvan vidas”, asegura Rostagno, quien cuenta que cada vez más se registran, en todo el mundo, casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes. “La idea y la tarea que tienen los médicos es detectar el problema en su más mínima expresión”, comenta.
Lo mismo opina el profesor titular de Ginecología de la Fundación Barceló, Ángel Quartucci: “A mayor precocidad diagnóstica, los pacientes tendrán que someterse a tratamientos menos agresivos. Y, de esta manera, obtendrán mejores resultados”.
Rostagno aclara que es importante destacar que el estudio de la Task Force no asume reconocer los beneficios logrados con la detección temprana de los casos a través de programas de rastrillaje. “La mayoría de los casos detectados se solucionan con la extracción de una pequeña porción de la mama en contraposición con las mutilantes cirugías acompañadas con quimioterapia y la consiguiente angustia personal y del entorno familiar, sin mencionar los altísimos costos comparativos”, explica.
Otra de las indicaciones del estudio es que la mamografía bianual sería para reducir el daño potencial del exceso de estudios diagnósticos. Los médicos argentinos refutan la idea de que las mamografías no son convenientes para el cuerpo de las mujeres y aclaran que las radiaciones no hacen daño porque son muy bajas. “Hace 25 años, hubo una campaña parecida. Yo creo que detrás de todo esto hay intereses económicos, porque está demostrado que las radiaciones no hacen mal. Hoy en día, los equipos cambiaron y las radiaciones no son peligrosas”, comenta el director del Centro Mamario del Hospital Austral, Darío Schejtman.
Los especialistas consultados no dudan en afirmar que los métodos utilizados son mucho más confiables. “El avance de la tecnología se ha modificado radicalmente. Hoy, hay tecnologías digitales que nos permiten detectar con mayor facilidad cualquier alteración mamaria y que nos posibilitan categorizar mejor los elementos que detectamos, de manera tal que ya no es necesario exponer tanto a las mujeres a procedimientos y tratamientos innecesarios”, concluye Rostagno.

Qué sucede en nuestro país
Si bien en la Argentina no existen estadísticas sobre la cantidad de mujeres que padecen cáncer de mama, los especialistas aseguran que el porcentaje de curación con los programas de rastrillaje se ha duplicado. Se estima que hay alrededor de 16.000 casos de cáncer de mama por año. “El diagnóstico precoz sigue siendo la clave para el éxito del tratamiento y la cura del cáncer de mama”, opina Schejtman.
Los programas de rastrillaje que se realizan en todo el mundo para detectar el cáncer mamario han demostrado que la franja de edad más eficaz para realizar las mamografías es entre los 40 y 65 años. El programa que dirige Sanguinetti en Lalcec, ha demostrado que el control preventivo es lo ideal. “Al consultorio van 98.000 mujeres, de esas, un 5% tiene síntomas, y padece cáncer. Y de las mujeres sanas, se cree que 5 de cada 1000 no lo están. Si los estudios se hacen después de los 50, vamos a llegar tarde”, concluye Sanguinetti.