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“Couchsurfing, una nueva forma de viajar”
 

• Gracias a Internet, existen hoy, varios sitios sin fines de lucro, dedicados a ofrecer hospedaje para dormir. La mayoría, acumula información sobre alojadores y pedidos de alojamiento, que incluyen desde datos de contacto a historias de vida o recomendaciones de otros usuarios. Otros sitios que se pueden visitar son Servas y Globalfreeloaders.

 
 
 
Gracias a las redes sociales, en Argentina cada vez más jóvenes viajan con un sistema de intercambio de alojamiento donde el principal objetivo es pasarla bien y ahorrar dinero.

Un día, Casey Fenton, un joven estadounidense de 30 años, compró un pasaje para pasar unos días en Islandia. El único problema que tenía era que no encontraba un sitio cálido donde hospedarse y tampoco tenía ganas de quedarse en un hotel y ser un turista más. Así que, tras tener acceso a un directorio de estudiantes de la Universidad de Islandia, se le ocurrió la "brillante" idea de enviar un correo electrónico a los 1500 estudiantes de esa institución, preguntándoles si podía salir con ellos a divertirse o quedarse a dormir en alguno de sus “sofás”.
Después de intercambiar muchos e-mails con los jóvenes, Casey encontró diferentes grupos de personas que le mostraron la ciudad. De esta forma, después de pasar unos días rodeado de nuevos amigos, decidió que cambiaría su manera de viajar y nunca más se quedaría alojado en un hotel como un típico turista.
Así se origina Couchsurfing (surfeo de sofás), una de las comunidades internacionales de intercambio de alojamiento gratuito para viajeros en la red.
En el mundo, miles de personas de diferentes partes del planeta utilizan y están registrados a redes sociales como la que creó Casey Fenton, o como Hospitality Club, otro sitio que ayuda a conectarse con viajeros de otros países. Esta nueva forma de hacer turismo consiste en buscar alojamiento gratuito, y conocer los secretos y la cultura del país al que lleguemos. En la Argentina, cada vez más jóvenes utilizan este sistema para viajar. En Couchsurfing, por ejemplo, hay unos 15.000 miembros registrados. Guillermo Puliani, quien colabora desde U-shuaia en la bienvenida de los nuevos usuarios de este sitio, destaca que la modalidad del sistema es la de ofrecer casa o departamento para que se hospeden extranjeros y luego poder hacer lo mismo en cualquier parte del mundo. “El objetivo de Couchsurfing es cambiar la forma de viajar. El hospedaje gratuito es solo un complemento. Este sistema te da la oportunidad de conocer las costumbres de un país de una forma diferente. Te metés en la cultura del otro”, explicó el joven de 27 años, quien recordó que en su viaje a Venezuela las personas que lo alojaban en su casa lo fueron a esperar al aeropuerto.
Asturias, Praga, Roma, Paris, Atenas, Londres, Lisboa fueron algunas de las ciudades que recorrió y conoció Diego Jemio utilizando este sistema. “Mis experiencias con Couchsurfing siempre fueron muy buenas”, aseguró el joven periodista de 32 años. Uno de los viajes que más describe el espíritu de estas redes sociales fue el que Diego hizo a la ciudad española de Oviedo. Allí se hospedó en la casa de una señora que tenía un novio colectivero. “Un día fui a una reunión con todos los compañeros colectiveros. Me hice amigo de muchos de ellos y recorrí la ciudad subiendo y bajando de los colectivos que manejaban. Además, ellos me iban mostrando y guiando por los lugares que valía la pena conocer”, contó Diego entre risas.
Otra de las opciones que tiene un sistema parecido al de Couchsurfing es la red social Hospitality Club. Creado hace más de 10 años, el sitio de intercambio hospitalario hoy tiene casi 10.000 miembros argentinos registrados. “La idea de estos sitios es darte la posibilidad de conocer mejor la cultura y las costumbres de la gente que vive en la ciudad a la que uno llega”, comentó Virginia Cuevas, de 29 años, quien recorrió varios países de Latinoamérica con Hospitality Club.

Cultura y amigos
La mayoría de los miembros de estas redes son jóvenes o personas interesadas en conocer gente de otras partes del mundo. Y esa era la idea de Delfo y Roberta, un matrimonio italiano que, desde hace un año, vive en Buenos Aires y que es integrante de Couchsurifng. “Es una experiencia lindísima porque nos permite conocer otras culturas. Nosotros no viajamos tanto, pero hospedamos a mucha gente cuando vivíamos en Roma y eso nos dio la oportunidad de conocer sobre sus países, que con seguridad, nunca vamos a visitar”, contó Roberta. Ahora, como tienen un bebé de dos meses, decidieron, por el momento, no recibir huéspedes en su nueva casa de Buenos Aires, pero sí están abiertos a que los extranjeros que lleguen al país los contacten para salir a tomar un café. “Es una buena oportunidad para conocer personas con los mismos intereses que uno”, comentó Delfo.
Las redes sociales también brindan la opción de encontrarse a tomar algo o de dar un paseo, no necesariamente se tiene que ofrecer un sofá. “Si no viajas, también puedes conocer gente interesante: otros viajeros que van a visitar tu país se pondrán en contacto contigo y se alegrarán al recibir cualquier cosa que puedas ofrecerles: consejos, alojamiento o cualquier otra ayuda que se te ocurra”, menciona el portal de Hospitality Club.

Funcionamiento y seguridad
Para Macarena Muñoz y Luisa Novelli, dos amigas marplatenses que comparten departamento en Buenos Aires, el sistema de Couchsurfing es muy fácil de usar. El año pasado recibieron en su casa a dos franceses y a un estadounidense.
“La experiencia es muy interesante porque te da la oportunidad de involucrarte con personas de otro país y, también, permite recibirlos e integrarlos a la rutina diaria que uno tiene en Buenos Aires”, explicó Luisa.
Por su parte, Macarena contó que su experiencia de viajar a Brasil fue muy gratificante. “Cuando estuve en Itaparica, Brasil, la persona que me hospedó, me recibió y agasajó con la comida típica del lugar”, recordó la joven estudiante de sociología.
Pero ¿cómo funcionan estas redes sociales? Su funcionamiento no es difícil. Los miembros de estas redes intercambian alojamiento y otros servicios turísticos sin ningún costo y sin otro requerimiento que el de ser integrante de la red. Para ser parte hay que crear un perfil con datos y fotos personales, con comentarios, qué tipo de servicios se está dispuesto a ofrecer, así como también las reglas y normas de convivencia.
La mayoría de las personas suele preguntarse sobre la seguridad de invitar a alguien a quien no conoce a su casa o quedarse a dormir con algún desconocido. “Hay que salir del ostracismo y abrir las puertas de nuestras casas”, aseguró Macarena, quien explicó que la página tiene un sistema que ayuda a mantener segura a la comunidad.
La persona que alojó a un huésped deberá dejar una referencia calificando a su invitado como positivo, negativo o neutro. Esto servirá para que el anfitrión o alojado sea o no seleccionado la vez siguiente. “Los sistemas de referencias permiten minimizar los riesgos de un mal viajero o mal anfitrión”, comentó Roberta.
La mayoría de las redes de intercambio de alojamiento funcionan con la ayuda de una red de voluntarios que chequean la información y son los encargados de contactar a la gente y darles la bienvenida.