Buscar
 
Cocina Investigacion Moda Personajes Turismo Contactenos
 
 
 
 
Investigación

Energías alternativas Cómo sacarles provecho

 

Ventajas de las energías renovables
•No generan residuos difíciles de tratar ni gases contaminantes como lo
hacen los combustibles fósiles.
•Son autóctonas, No hay importación.
Hay una menor dependencia energética.
•Los impactos que producen son pequeños, de fácil minimización.
•Generan puestos de trabajo en su construcción, mantenimiento y explotación.

Proyectos y propuestas en la Argentina
•Parque Eólico Antonio Morán: El parque eólico de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada de Comodoro Rivadavia, en la provincia del Chubut, recientemente se convirtió en el primer agente generador eólico del país –ya forma parte del Mercado Eléctrico Mayorista Nacional– y está habilitado para entregar energía a los consumidores.
•Proyecto Ingentes: En la provincia del Chubut se construirá el primer polo energético de ciclo combinado de América Latina, Proyecto Ingentis. Está compuesto por un parque eólico y una central térmica a gas. El emprendimiento, que cuenta con inversión privada y del Gobierno del Chubut, tiene como propósito fundamental abastecer de energía al mercado nacional.
•Parque de energía solar: En la Provincia de San Juan crearán un parque de energía solar con paneles fotovoltaicos que, por su magnitud, será único no sólo en la Argentina. La central estará compuesta por diferentes tipos de movimientos de paneles que apuntan al sol. El objetivo, en un segundo paso, es instalar paneles en casas de familia.

¿Cuáles son las energías alternativas que más se utilizan?Energía eólica: Es la fuente de energía que está creciendo más rápidamente y, si los gobiernos le aseguran el apoyo necesario, podría cubrir, en el 2020, el 12% de toda la electricidad mundial. La energía eólica requiere condiciones de intensidad y regularidad en el régimen de vientos para poder aprovecharlos. Se considera que vientos con velocidades promedio de entre 5 y 12,5 m por segundo
son los aprovechables. El viento contiene energía cinética (de las masas de aire en movimiento) que puede convertirse en energía mecánica o eléctrica por medio de aeroturbinas que están
integradas por un arreglo de aspas, un generador y una torre.
Energía solar: Recolectada a alta temperatura en forma directa en centrales solares, o a baja temperatura mediante paneles térmicos domésticos. La energía solar es fuente de vida y origen de la mayor parte de las otras formas de energía en la Tierra. Cada año, la radiación solar aporta a la Tierra el equivalente a varios miles de veces la cantidad
de energía que consume la humanidad.
El método más sencillo para la captación solar es el de la conversión fotovoltaica, que consiste en convertir la energía solar en energía eléctrica por medio de células solares. Estas células están elaboradas sobre la base de silicio puro con adición de impurezas de ciertos elementos químicos, y son capaces de generar de 2 a 4 Amperios cada una, a un voltaje de 0,46 a 0,48 V, utilizando como
materia prima las radiaciones solares.
Admiten tanto la radiación directa como la difusa, o sea que se puede conseguir energía eléctrica incluso en días nublados. Las células se montan en serie sobre paneles o módulos solares para conse-
guir un voltaje adecuado a las aplicaciones eléctricas. Los paneles captan la energía solar y la transforman, directamente, en eléctrica, en forma de corriente continua, que será preciso almacenar
en acumuladores para, si se desea, poder utilizarla fuera de las horas de luz.

Energía hidráulica: Consiste en la captación de la energía potencial del agua, y se realiza en centrales hidroeléctricas. Se puede transformar a muy diferentes escalas, y existen, desde hace siglos, pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río mueve un rotor de palas y genera un movimiento aplicado, por ejemplo, en molinos rurales.

Energía mareomotriz: Se obtiene de las mareas y, también, a través de la energía de las olas. La energía mareomotriz se debe a las fuerzas gravitatorias entre la Luna, la Tierra y el Sol que originan las mareas. Se la puede utilizar mediante el acoplamiento a un alternador.

Energía de la biomasa: La biomasa se refiere a la madera, a las cosechas, a los residuos de la cosecha o a la basura del arbolado urbano que se quema para hacer girar las turbinas y obtener electricidad. Biogás se le llama al metano que se puede extraer de estos residuos en un generador de gas o un digestor. El biogás se puede extraer también del abono animal y puede ser quemado para producir electricidad. Los combustibles de la biomasa y del biogás se pueden almacenar para producir energía.

Energía del hidrógeno: La producción de hidrógeno es un proceso costoso y aún inmaduro tecnológicamente, por lo que se requerirá de enormes inversiones en investigación. Cuando se llegue a producir hidrógeno en forma comercial –dentro de 10 o 20 años–, y a partir de factores tan abundantes como son el agua y la energía solar y eólica, los problemas energéticos y ambientales quedarán resueltos, pues el hidrógeno, a diferencia de otros combustibles, no es contaminante. El hidrógeno se produce por electrólisis, proceso que demanda grandes cantidades de electricidad que puede obtenerse merced a las células fotovoltaicas y a los aerogeneradores, almacenando de esta forma la energía solar y eólica.

 

 

Las energías no renovables provienen de fuentes que se agotan. El uso de las renovables crece día a día y, aplicadas de manera socialmente responsable, ofrecen oportunidades de empleo y promueven el desarrollo de tecnologías locales.

Hoy en día, es inimaginable la vida sin provisión de energía. Iluminación, calefacción, refrigeración, transporte, comunicación. Cada pequeña parte del Planeta está unido a la energía. La energía puede clasificarse según la forma en que es obtenida: en energía renovable o alternativa y energía no renovable o convencional”, comenta Javier Cid, Director del Frente Humanista de Ecología Social (FHESO).
La energía no renovable proviene de fuentes que se agotan, como el uranio, los yacimientos de gas, el carbón y el petróleo. “Las energías renovables son aquellas que no se agotan, como son la energía del sol, la eólica, la producida por la atracción gravitatoria de la luna (energía mareomotriz) y la energía de la tierra (energía geotérmica), entre otras”, aclara Pedro Shiappacase, integrante de la Cooperativa Eléctrica de Carmen de Areco (CELCA).
Incrementar el uso de las energías renovables asegura una generación de electricidad sostenible a largo plazo, lo que reduce la emisión de dióxido de carbono (CO2) o las lluvias acidas. Aplicadas de manera socialmente responsable, este tipo de energías pueden ofrecer oportunidades de empleo en zonas rurales y urbanas, y promover el desarrollo de tecnologías locales.

Cómo sacarle provecho
El uso de energías renovables se está extendiendo desde la mera teoría a la práctica porque favorece la conservación del ambiente no contamina, y contribuye a disminuir la dependencia económica de terceros países. También porque incide en la creación de nuevos empleos. Según Javier Cid: “Para favorecer a la conservación del ambiente se deben aprovechar los recursos naturales como el viento y el sol. Entre sus principales ventajas, una de las más relevantes es que la energía renovable no produce emisiones de dióxido de carbono u otra clase de gases contaminantes a la atmósfera, lo que sí sucede con los combustibles fósiles como el petróleo o el carbón. Y no produce residuos de difícil tratamiento, al contrario que la energía nuclear. La energía renovable es inagotable, mientras que los combustibles convencionales no lo son”.
Además,estas energías son autóctonas y no dependen de un comercio focalizado como pasa con el petróleo. Los países que poseen climas con sol y áreas de viento importantes tienden a minimizar, así, su dependencia económica con el exterior. Esto favorece el desarrollo de tecnologías propias.
“Las energías renovables son uno de los mejores sectores donde invertir –opina Pedro Schiappacase–, y los resultados del 2008 confirman que el pasado año registraron un aumento exponencial a pesar de la crisis”. Esta área de la economía se proyecta como uno de los más redituables en el futuro, y según los expertos, en el 2012 podrán verse las primeras ganancias.
Esta situación radica en un cambio global en el uso de los recursos, y en el planteo de muchos líderes acerca de un cambio en el modelo energético que ve cómo los combustibles fósiles pierden terreno en manos de las energías renovables.
“El futuro energético pasa por sustituir la dependencia del petróleo por energías renovables que tienen que ser más baratas y significar menos problemas para el medioambiente”, considera Pedro Schiappacase. “Esta idea bastante extendida tiene también un enfoque en el ámbito de los negocios, porque desde diferentes gobiernos se subvenciona a las empresas que producen y también investigan en este tipo de energías”, concluye.
Las energías renovables son una gran fuente de ingresos e inversión, no sólo para la mediana y pequeña empresa, sino también para particulares. Se debe a que son una fuente inagotable de energía, y la inversión que se realiza es amortizada en un período corto de tiempo.
Las inversiones en desarrollo de energías renovables son crecientes en el mundo aunque el negocio siga estando en pañales. Sin embargo, pese a que nuestro país posee condiciones naturales muy favorables para este negocio, la Argentina aún no figura en la lista de los países preferidos por quienes financian estas iniciativas.
Hoy, en nuestro país, el uso de energías renovables (excluyendo la hidráulica) representa sólo el 1% de la energía total. Pero si la situación logra revertirse y se aprovechan las fuentes renovables disponibles puede llegar a ser un fuerte exportador para Latinoamérica.
La energía solar en la Argentina tiene una aplicación muy relativa, restringida a zonas rurales alejadas de los tendidos de redes de distribución pública. También se comenzó a instalar este sistema como fuente de calefacción de viviendas individuales, para el calentamiento de agua y electrificación de pequeños establecimientos, como escuelas, sin llegar a aplicaciones a gran escala.
En tanto, por estas latitudes, la energía eólica tuvo un crecimiento interesante en la última década. Sin embargo, Javier Cid considera que “La Argentina tiene instalados tan solo 30 MW de potencia eólica, casi en su totalidad por cooperativas eléctricas. Este número es casi despreciable dentro de la matriz energética nacional. Se han gastado en el año 2008 unos 1800 millones de dólares en combustibles líquidos importados y en energía eléctrica de origen térmico comprada a países vecinos. Si se hubiese destinado el 15% de esa cifra a proyectos de energía eólica, tendríamos encaminados casi 700 MW adicionales de potencia totalmente limpia y renovable. La región patagónica presenta condiciones ideales para la producción de este recurso. Lo demuestran las instalaciones de los molinos generadores en Santa Cruz, el Chubut, Neuquén, La Pampa y el sur de la provincia de Buenos Aires”.
Si bien hay varias empresas interesadas en invertir en el sector, muchas están a la espera de un marco legal que aún no existe. Y, aunque tenemos un enorme potencial, se avanza demasiado lento. Por eso, estamos muy lejos de los primeros puestos en el ranking de países que buscan, en estas tecnologías, los sustitutos del petróleo y de los recursos naturales. A la cabeza van Alemania, los Estados Unidos, España y la India.
"Para ver cambios de aquí a 10 o 15 años, tenemos que empezar a planificarlos ya, aunque hay pocas señales a la vista", opinó el director del Frente Humanista de Ecología Social (FHESO). Al consultarle su opinión sobre las energías alternativas, respondió: “En la actualidad, la Argentina es altamente dependiente de los recursos de origen fósil para abastecer fundamentalmente, su demanda de electricidad y medios de transporte. Si se agotaran las existencias de petróleo, nuestra economía se vería seriamente afectada, lo que repercutiría, en líneas generales, en aumentos de precios, poco poder de compra, cierres de empresas y mayores niveles de desempleo. Al igual que ocurriría en el resto del mundo. Para contrarrestar su excesiva dependencia, es necesaria una mejor racionalización de energías no renovables y un mayor uso de las renovables, con el consiguiente ahorro para los bolsillos de muchos ciudadanos”.
Los criterios adoptados para la construcción de escenarios sustentables deben considerar el impacto del cambio climático, el agotamiento y la sustitución de recursos energéticos no renovables. Y de los impactos locales y regionales: contaminación y pérdida de biodiversidad, entre otros problemas.

Pensando en el futuro
Geólogos, biólogos, geógrafos, físicos, economistas y ambientalistas procuran desplegar soluciones y alternativas a una crisis de abastecimiento que se expresa, entre otras formas, en el aumento sostenido que ha experimentado el precio del petróleo en los últimos dos años. El barril cuesta, hoy, aproximadamente el doble que hace dos años. “Todos los días vamos siguiendo los avances tecnológicos que nos acercarán, cada vez más, al reemplazo definitivo de las energías no renovables”, asegura Pedro Schiappacase.
La disponibilidad energética de las fuentes de energías renovables es mayor que las fuentes de energías convencionales. Y el desarrollo de la tecnología, el incremento de la exigencia social y los costos más bajos de instalación y rápida amortización, están impulsando un mayor uso de las fuentes de energía de origen renovable en los últimos años. Al respecto, Javier Cid considera: “Estamos en un momento en el cual hay que tomar decisiones de manera inmediata, y cambiar la estrategia y política energética mundial, para así poder hacer más llevadero un futuro, actualmente incierto”. Las energías renovables podrían solucionar muchos de los problemas ambientales, como el cambio climático, los residuos radiactivos, las lluvias ácidas y la contaminación atmosférica.