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Vida profesional
“Cambio de rumbo”
 
 
¿Por qué elegir una carrera corta?
•Motiva y brinda seguridad a quienes ya trabajan en un rubro sin estudios.
•Permite continuar con una carrera.
•A quienes tienen emprendimientos propios, les permite capacitarse en aspectos necesarios para ampliar sus posibilidades.
•Otorga herramientas que ayudan a una rápida inserción laboral.
•Ayuda a especializarse y competir con mayor solvencia en el mercado laboral.

Las más novedosas
En los últimos años, la especificidad que demanda el universo laboral dio lugar a una ampliación de la oferta de tecnicaturas y especializaciones. Estas son algunas de las propuestas más innovadoras:
•Managment de negocios deportivos.
•Organización integral de bodas.
•Tecnicatura en arte publicitario.
•Coaching, liderazgo y dinámica de grupos.
•Tecnicatura en Seguridad e higiene.
•Counseling o acompañamiento terapéutico.
•Managment de medios de comunicación.
•Gestión de arte y espectáculos.
•Tecnicatura en Dermatocosmiatría y estética.
•Acuicultura.
•Gestión de calidad para la Industria Agroalimentaria.
•Tecnicatura en Diseño electrónico y audiovisual.
 
Las más elegidas
•Las ventas en todas sus versiones (formación para promotores, atención a clientes, estrategias de venta y tecnicaturas en marketing) son muy elegidas por su rápida salida laboral y sus prometedores sueldos.
•Los oficios de primera necesidad (servicios técnicos para el hogar, cursos de electrónica, reparación de computadoras, etc.), que suelen vincularse con actividades masculinas, hoy son elegidos por ambos sexos ya que aseguran rentabilidad alta y libertad de horarios.
•El estudio de idiomas para dar clases, realizar traducciones y atender al turista lideran el ranking junto con los cursos de programación de determinados sistemas informáticos para empresas. Estas son dos opciones muy requeridas por todo tipo de compañías.
•La capacitación breve en gastronomía está en auge por la posibilidad de especialización en áreas específicas del rubro. Chef internacional y Panadero Profesional son dos de las más escogidas.
•Las carreras cortas de Instrumentador quirúrgico, Radiólogo y Obstetra son muy elegidas por quienes quieren dedicarse a esa área sin someterse
a la exigencia de la carrera de Medicina.
•Los cursos de cosmetología y de diversas áreas de la estética tienen muchos adeptos, debido al crecimiento de las empresas de ese rubro.
•El auge del turismo y la amplia oferta de formación en este rubro imponen a la Hotelería como una de las disciplinas más elegidas.
 

Ya nada es para siempre. Los trabajos no duran años y muchos se replantean su profesión. Algo impensable hasta hace unos años. Las carreras cortas aparecen como la posibilidad de cambiar, ágil y seriamente, de rumbo. ¿Es posible reinvertarse?

La palabra “inventar” proviene del término latino inventio, con el cual se denominaba, en la Grecia clásica, al primer paso de la retórica; es decir, a ese momento en el que los grandes oradores del pasado decidían sobre qué trataría su exposición magistral.
“Inventarse”, entonces, podría considerarse como ese instante en el que uno elige los detalles que conformarán el propio relato: nos inventamos cuando comenzamos a identificarnos con una música, cuando definimos el estilo de nuestra indumentaria, cuando elegimos a una persona con quien caminar la vida, cuando descubrimos nuestros gustos, cuando nos alineamos hacia una profesión, cuando optamos por una carrera.
Pero es inevitable, porque todo cambia, que en algún momento, alguna de esas elecciones del propio diseño sea puesta en jaque y precise ser resignificada. Una de las que más entran en crisis, y más cuesta replantearse, es la elección profesional. ¿Por qué?
“Uno de los principales errores que se cometen cuando se elige una salida laboral, es que se buscan opciones que, aparentemente, aseguran una mayor estabilidad económica, pero que con el tiempo resultan frustrantes, ya que no generan placer. Es importante saber que sólo se puede ser exitoso haciendo lo que a uno le gusta”, introduce María Laura Zárate, psicóloga y especialista en orientación vocacional y asesoramiento laboral.
Por su parte, la Lic. en Sociología, Graciela Chiade, también pone el foco del problema en la dicotomía trabajo-vocación: “Hay muchas personas que no se realizan laboralmente porque han elegido su trabajo desde la necesidad de encontrar un empleo en forma inmediata, dejando de lado la vocación. El tiempo de trabajo se puede ‘consumir’ en algo que no nos gusta a cambio de un salario, o se puede ‘invertir’ en algo que sí nos gusta. En este último caso, la gratificación no será sólo económica”.
Otra de las causas que aparecen en primer plano no se remonta al momento de la elección inicial, sino a las metodologías de trabajo que se viven día a día. “Los horarios de trabajo extendidos, las restricciones en los recursos, los vicios de algunas instituciones y la falta de reconocimiento actúan muchas veces como desmotivadores. Generalmente, cuando se aproxima la ‘crisis de los cuarenta’, entre todos los replanteos que la persona se hace, aparece la necesidad de cambiar el rumbo laboral. La idea de trabajar toda la vida realizando la misma tarea, a veces, se torna insoportable”, agrega Gloria Husmann, Psicóloga y autora de dos libros junto a Graciela Chiade.
En cuanto a la etapa de vida en la que aparece la disconformidad, la licenciada Zárate explica: “si bien no está relacionada con una edad específica, puede hacerse más visible en momentos en que la rutina del día a día, el paso del tiempo y la insatisfacción en distintos ámbitos nos hacen reflexionar sobre las verdaderas razones por las que mantenemos nuestro trabajo. En este punto es común ponernos excusas que lo único que consiguen es que sigamos arrastrando frustraciones y decepciones”.
Aquí es donde aparece la necesidad del cambio, donde el inventio encuentra una falla y debe volver a dar forma a uno de sus aspectos. Llega, entonces, el momento de reinventarse.

El cambio es alcanzable
Una vez que la disconformidad es descubierta, el paso siguiente es elegir el nuevo rumbo. Pero no todos se animan a ese paso ya que suele parecer un salto imposible.
“En general, tememos a los cambios porque no sabemos reconocer nuestros recursos creativos. Cuando pasamos revista a cambios que en el pasado supimos afrontar exitosamente, perdemos el miedo a afrontar una situación nueva”, expone Husmann.
A la hora de enfrentar temores, también es importante –en una cultura en la que todos evalúan lo que piensa el de al lado– saber que este tipo de iniciativa es cada vez más aceptada socialmente. “El aumento de la esperanza de vida hace que podamos proyectarnos hacia el futuro en más de una oportunidad. En este sentido, podemos afirmar que ahora hay ‘ballotage‘; el comportamiento social se ha ido flexibilizando. Actualmente, muchas personas deciden cambiar de actividad o comenzar con una a mediana edad, y está muy bien que así sea”, comenta Graciela Chiade.
Más allá de la imagen social, parece ser que los riesgos particulares son parte del devenir cotidiano, y que saber enfrentarlos es la clave para avanzar. Así lo expresa María Laura Zárate desde su mirada como orientadora vocacional: “Todo cambio implica un riesgo básico, me puede ir bien o me puede ir mal. Rara vez hay grises. Pero la vida, en su totalidad, evoluciona por cambios, y en todos ellos se gana y se pierde algo. Uno nunca se queda en cero. Esto tiene que servir para calmar las ansiedades que se generan en esos momentos y que hacen que muchas veces nos quedemos sólo en las ganas de hacer algo distinto. El primer paso es estar convencido de que siempre es posible reinventarse”.
Ante la pregunta de cómo hacerlo, Gloria Husmann propone una fórmula: “Hay que parar, respirar hondo y repasar el Currículum Vitae. Pero no el que presentamos cuando aspiramos a un puesto de trabajo, sino uno confeccionado sobre la base de las tareas que llevamos a cabo por fuera del área laboral. Esas tareas que, como se realizan con entusiasmo, no coinciden con la idea de esfuerzo que relacionamos con el trabajo. Descubrir cuántas cosas podemos hacer en forma placentera y cuántas de ellas podrían convertirse en una fuente de trabajo, puede ser el germen de una nueva actividad”.

La nueva capacitación, la nueva inventio
Si inventarse es diseñarse a uno mismo desde varios aspectos, reinventarse tal vez sea volver a diagramar alguno de ellos. Y para hacerlo, es necesario valerse de todas las herramientas posibles. Es así como entran en escena las carreras cortas, los cursos, esas vías de capacitación tan necesarias para emprender una nueva actividad. “El reconocimiento de nuestros recursos es sólo el primer paso para afrontar el desafío. Nadie se aventuraría a una nueva empresa sin prepararse adecuadamente. Hay que capacitarse”, expone la licenciada Husmann.
Pero ¿cómo elegir la carrera? “Lo importante es que la capacitación que se elija esté de la mano con lo que queremos hacer. Y en esto, es fundamental articular deseos con aptitudes. Cualquier carrera será imposible de realizar si no tengo aptitud para estudiarla. Uno tiene que conocerse y descubrir sus fortalezas para explotarlas. Hay muchas personas que desperdician un talento que aparece en forma de hobbie y que quizás puede convertirse en un excelente oficio”, agrega María Laura Zárate.
La especialista también detalla otros pasos que se deben seguir, como evaluar los gastos de la capacitación para saber si se podrán afrontar hasta el final, saber elegir una institución seria para no perder tiempo y dinero, y evaluar con consciencia plena la duración a la que estamos dispuestos a someternos. “En general, cuando uno decide prepararse para un desafío de este tipo, elige carreras cortas. Esto no sólo se debe a la necesidad de un cambio más rápido, sino a que la experiencia obtenida en los años vividos y el tiempo empleado en los trabajos anteriores se capitalizan a favor. Lo importante es que no hay límites de edad para iniciar una etapa nueva”, propone, desde la psicología, Gloria Husmann.
Por su parte, con respecto a la duración de las carreras, la socióloga Graciela Chiade explica que “para algunos, la necesidad de capacitarse en poco tiempo se relaciona con la escasa seguridad de inserción laboral de las carreras tradicionales. Otros, en otra etapa, han empezado y abandonado una carrera universitaria y ahora desean acceder a una capacitación sin tener que invertir varios años. Además, están los profesionales que se especializan en una carrera que se complementa con su actividad, y los dueños de las PyMes, que eligen hacer una carrera corta para aplicarla en su empresa”.
Por último, las especialistas coinciden en que es fundamental abrir el espectro y prestarse a capacitaciones que den, a lo que se quiere emprender, un marco de mayor profesionalismo. La licenciada Zárate lo expone de esta manera: “Es importante complementar la capacitación central con otras que me ayuden a ser más exitoso en lo que quiero hacer. ¿Estoy estudiando para comenzar mi propio emprendimiento? Entonces, no puedo dejar de instruirme sobre administración de las finanzas. ¿Empecé a estudiar una carrera corta para trabajar en alguna empresa como administrativa? Sería una buena opción capacitarme en el uso de PC y aprender inglés. Nunca hay que ser mezquinos en lo que a aprendizaje se refiere, es la mejor inversión que podemos hacer. Somos los únicos beneficiados y nadie nos puede quitar lo que aprendemos”.

El plan de acción*
Una vez que tenemos claro que queremos cambiar, que queremos hacer
algo nuevo, es indispensable establecer un plan de acción que pueda amortizar los posibles riesgos y asegurar un proceso de cambio saludable y realista.
No es sano generarse expectativas altas, porque rápidamente nos frustraremos y abandonaremos el proyecto ante los primeros inconvenientes. Nuestra planificación tiene que ser realista, posible y organizada. Tengo que tener en claro qué necesito y cómo voy a conseguirlo. ¿Tengo que aprender algo para mi nueva opción laboral? ¿Dónde lo voy a aprender? ¿Necesito dinero para capacitarme? ¿Cómo voy a conseguir los fondos? ¿Tengo tiempo para hacerlo? Quizás parezca muy complicado por la cantidad de variables que tenemos que tener en cuenta, pero hacernos estas preguntas nos permitirá ajustar nuestras ganas a las posibilidades reales que tenemos de realizarlas. Muchos intentos de cambios fracasan porque cuando las ambiciones se confrontan a la realidad existe un abismo entre ellas. La decisión, las expectativas reales y un planeamiento organizado son puntos esenciales para llevar adelante un cambio profesional.
*Por la licenciada María Laura Zárate.

Desde casa
Una de las modalidades del nuevo siglo, en materia de estudio, es la de las carreras a distancia en las que los planes de estudio son seguidos desde el propio hogar, a través de clases virtuales y fortuitos exámenes presenciales.
Con esta metodología, se abrieron las puertas a un caudal de personas de todo el país que en sus zonas de residencia no tenía acceso a la carrera elegida, así como también a personas que cuentan con poco tiempo libre. “Son un recurso óptimo cuando es imposible realizar una carrera presencial, y una alternativa accesible en términos de carga horaria y presupuesto. Permiten organizar los
propios horarios y elegir un ritmo individual para avanzar en el plan de estudios”, opina María Laura Zárate, por su experiencia en asesoramiento laboral.
“El sistema de tutorías que utilizan es –o debería ser– una herramienta eficaz. Además, al ya estar socialmente aceptada, existe la posibilidad de inserción laboral de los egresados”, agrega
la socióloga Graciela Chiade.
No obstante, las especialistas dan algunos consejos para que el método resulte eficaz, tales como tener amplias recomendaciones de la institución elegida, plantearse con seriedad si uno es capaz de llevar el proyecto a término y comprometerse a tener autogestión, y a ser constante y responsable.

MÁS INFO
www.carrerascortas.com
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