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Nutrición
“Comfort food”
 
Comida para los sentidos
•Verduras grilladas y aromatizadas.
•Pastas con salsa de hierbas.
•Sopa de verduras con huevo poché.
•Risotto con hierbas.
•Postres o productos con chocolate.
•Las especias, los aromas y las texturas son importantes
en este tipo de dieta.
•También hay que detenerse en los colores: no es lo mismo un bol de frutos rojos que una simple naranja.
•Es importante que el plato, además de tener una buena presentación y un rico sabor, sea fácilmente digerible.
Aconseja el Dr. César Augusto Casávola,
jefe del Servicio de Nutrición del Hospital Alemán.
 
 

Una nueva tendencia gastronómica explica cómo nuestra dieta puede ayudarnos a sentirnos más a gusto, al evocar recuerdos agradables.

Somos lo que comemos, reza un conocido refrán. Pero parece que nuestra relación con la comida va, incluso, más allá. También comemos según cómo nos sentimos, y no sólo nos alimentamos para nutrirnos. Cuando estamos ansiosos, cansados o nostálgicos, la comida funciona como una inyección reconfortante, y es en esos momentos que solemos recurrir a alimentos que para nosotros guardan algún valor emocional. Es lo que se conoce como Comfort Food, una nueva tendencia alimentaria que explica por qué ciertos productos, platos o bebidas nos hacen sentir bien y nos ponen de buen humor; nos transportan a ese lugar que tantas veces añoramos y en el que nos sentimos seguros y a gusto. Para explicarlo, algunos dicen que se trata del equivalente gastronómico de un cálido abrazo.
“Nuestros estados de ánimo están íntimamente ligados a lo que comemos. Esto se da de una manera personal, que depende de la historia que tengamos. Por ejemplo, hay personas que al estar nerviosas no comen, y otras comen mucho más. La relación entre emociones y comida existe desde los primeros momentos de nuestras vidas. Las madres no sólo le dan de comer a sus bebés porque lo necesitan, sino porque los quieren. Y al hacerlo, les cantan, los miman y, así, crean un entorno agradable. El amor y el hambre están unidos desde que nacemos”, explica la psicóloga Isabel Menéndez, autora del libro Alimentación emocional. En su obra, explica su concepto de “despensa imaginaria”: todos tenemos cuencos de amor, tarros de envidia, bandejas de resentimientos y vasos llenos de nostalgia. Y según cómo esté compuesta nuestra despensa, tendremos mejor o peor relación con la comida. “La nutrición nos funciona como una aspirina para el alma”, resume.
Para una generación tan saturada del Fast Food como la nuestra, la “comida reconfortante” se convierte en una distracción para la mente del estrés cotidiano y una opción de comida casera, con ingredientes familiares y de elaboración simple. La mayoría de las veces, el componente esencial del Comfort Food es el amor: el cariño con el que alguien lo preparó. “Las comidas están ligadas a recuerdos afectivos, a momentos agradables. Todas las familias y todos los países tienen sus comidas típicas, sobre todo para las fiestas. Siempre recordamos esos sabores y olores de nuestra infancia, porque en esas reuniones familiares los niños la pasan bien, tienen todo lo que hay que tener en la vida: amor, gente que los proteja, comida que se les da con gusto, buen ambiente. Al sentirse cómodos, esto queda patente en la mente del niño. De mayores, cuando tenemos alguna dificultad, al comer alguno de los alimentos de nuestra niñez, encontramos alivio por todo lo que lleva asociado. Los adultos, cuando estamos cansados, recurrimos a los recuerdos”, agrega la experta. Quien alguna vez se haya emocionado al probar un plato como lo preparaba su abuela, o al estar de viaje haya añorado un asado, el mate o una empanada, por ejemplo, entenderá entonces de qué se trata el Comfort Food. Este fenómeno de relacionar la comida con los estados de ánimo también se debe a propiedades nutricionales de los alimentos. “Los aminoácidos de las proteínas ayudan a producir estímulos cerebrales a través los neurotransmisores. Los hidratos de carbono simples mejoran los estados de ánimo depresivos. La falta de ácido fólico también se relaciona con la depresión. La serotonina (que contiene la banana, por ejemplo) da sensación de saciedad. El chocolate, por sabor y aroma, es reconfortante y, además, tiene polifenoles saludables. En situaciones de estrés, si bien los estimulantes como la cafeína levantan, si se abusa, producen efectos colaterales y son perjudiciales. Para reducir el estrés, también sirven los hidratos de carbono, por ejemplo, un caramelo, siempre en cantidades moderadas”, explica el Dr. César Augusto Casávola, jefe del Servicio de Nutrición del Hospital Alemán.
Catalogar a un plato de Comfort Food es relativo, ya que depende en gran parte de las emociones asociadas al plato en cuestión o de la cultura en que esa persona fue educada. Esto explica por qué lo que para alguien es reconfortante, para otro puede representar algo negativo. Sin embargo, hay ciertos alimentos que son comúnmente aceptados dentro de la categoría de reconfortantes. En general, se trata de aquellos que están mayormente compuestos por hidratos de carbono simples o complejos, como el azúcar, las harinas refinadas o el arroz. Así que ya saben, la próxima vez que necesiten escapar del estrés y la angustia que muchas veces genera el estilo de vida moderna, encontrarán en la cocina la solución más simple y rápida.