El bioquímico estadounidense Joe Dispenza es, desde hace ya algunos años, el más famoso especialista sobre el desarrollo del potencial humano. Sus libros se convirtieron en best sellers en todo el mundo, y se tradujeron a más de una docena de idiomas, a pesar de que muchas de sus conclusiones derivan de estudios complejos en materia de neurología, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad.
En su libro Desarrolla tu cerebro: la ciencia del cambio, explora la “biología del cambio”; es decir, cómo cambiando nuestra forma de pensar podemos reconfigurar el cerebro. Así, el doctor Joe Dispenza enseña a desarrollar los mecanismos cerebrales necesarios para controlar nuestros pensamientos y sanar nuestro organismo.
Su trabajo se basa en la convicción de que cada persona en este planeta tiene adentro de él un potencial latente de grandeza y verdadera capacidad ilimitada.
–¿Cómo es el proceso por el que podemos cambiar nuestras mentes y nuestras vidas?
–El primer paso siempre es la conciencia. El reconocimiento de la conciencia nos permite observarnos a nosotros mismos. El lóbulo frontal del ser humano es la parte de nuestro cerebro que nos deja prestar atención a distintos niveles mentales y corporales, para poder cambiarlos, y así hacer un mejor trabajo en la vida. Tomar conciencia de nosotros mismos y de nuestras acciones significa que, realmente, podemos indagar, a nivel interno, quiénes somos. Una vez que somos capaces de mirarnos objetivamente, dominamos cierto nivel de nuestra conciencia. Recién ese es el momento en el que podemos empezar a planear y decidir quiénes queremos ser. Ese proceso de especulación hace que tengamos un hardware nuevo en el cerebro que luego podemos usar para cambiar malos hábitos o conductas de la realidad cotidiana.
–¿Podría explicar qué implica “reinventarse a uno mismo”?
–La mayoría de nosotros pasa la gran parte de su vida creando una identidad a partir de la identificación con el mundo externo; su cuerpo, su entorno, sus pertenencias. La idea de reinventarse no tiene nada que ver con cambiar de peinado o salir con nuevos amigos. Todo eso está por fuera de nosotros. La verdadera reinvención viene desde adentro. Es ese instante en nuestras vidas en el que nos conocemos tan bien, y estamos tan aburridos de hacer y ser lo mismo, que hay un impulso interno, un deseo de ser algo más, de romper las cadenas que nosotros mismos creamos, y que nos condicionan y limitan. Ese proceso no implica ningún cambio por fuera, pero cuando empezamos a cambiar internamente, el entorno también empieza a cambiar. Se trata de un proceso de meditación introspectivo a partir del cual observamos y ansiamos una nueva personalidad. La personalidad la define tu realidad, por ello, hay que conocerla muy bien, abrazarla, para poder trasladar el cambio a nuestras vidas. Y la personalidad está compuesta, esencialmente, por las acciones, los pensamientos y los sentimientos. Cambiá cualquiera de esos ingredientes y tiene que haber cambios muy profundos en tu vida.
–¿Cuánto influyen en este proceso la voluntad, la conciencia y la fe?
–Se requiere de cada una de ellas. Cuando somos determinados, tomamos decisiones, y no hay nada que nos limite. Estamos atrayendo una energía constante y coherente. Cuando estamos conscientes, estamos presentes. Cuando estamos presentes, estamos despiertos. Cuando tenemos fe, estamos creyendo en un resultado futuro que todavía no experimentamos, pero que está vivo en nuestras mentes y en nuestros corazones. La fe es creer en el pensamiento más que cualquier otra cosa. Nosotros podemos crear un suceso en nuestra mente y elegir un potencial en algo que todavía no pudimos experimentar en forma física. Podemos estar tan concentrados en esa experiencia, que empezamos a sentir sus consecuencias energéticamente. El campo electromagnético que estamos creando con ese potencial es el que atrae la experiencia hacia nosotros.
Cerebros lavados
–Vivimos en un sistema en el que, constantemente, recibimos indicaciones y pautas de cómo debemos ser, pensar y sentir. ¿Cómo se hace frente a estas presiones para lograr meditar sobre quiénes somos y decidir, con libertad, quiénes queremos ser?
–Creo que la mayoría de nosotros tiene el cerebro lavado. Todos nosotros estamos, en mayor o menor medida, condicionados por la televisión, la publicidad y los patrones impuestos socialmente. Este lavado cerebral comprime al espíritu humano. Los grandes protagonistas de la historia, que lograron hacer algo memorable, se salieron de ese sistema y esa convención. Cuando te sales de la convención, se te considera un loco o un anormal porque vas en contra de las creencias y tendencias de una época. El problema es que todas esas creencias están ahí para mantener, a través del tiempo, a los seres humanos en un mismo estado. Si aprendemos a vivir por fuera de la convención, si no dejamos que nada nos limite para lograr concretar nuestros sueños, y empezamos a vivir con nuestras propias pautas, seremos capaces de reproducir y lograr ese sueño en nuestra vida.
–¿En qué medida los cambios políticos y sociales influyen en este proceso de cambio personal?
–Yo creo que ahora mismo, en el mundo, todos estos órdenes sociales están empezando a desmoronarse y, como resultado de ello, nos da a los seres humanos la oportunidad de ver más allá de esta realidad en la que vivimos y en la que creemos: la idea de que estamos separados, que no tenemos poder, que no importamos, que deberíamos actuar y tener el mismo aspecto que el resto de la gente, y que debemos confiar nuestro futuro a otras personas. Es el momento de la historia en el que la gente tiene que volver a despertar y recuperar su poder. Tenemos que ser ejemplos vivientes de libertad. |