Internacionalmente, lo reconocen como un atleta de ultraresistencia por sus hazañas dentro de las carreras de calle, montaña o aventura. Dean Karnazes, considerado por la revista TIME como una de las cien personas más saludables del mundo, llevó su cuerpo hasta límites inconcebibles dentro de la resistencia humana. En su haber, suma retos que dejan a más de uno con la boca abierta. Ganó una de las carreras de resistencia más duras del mundo, el Ultramaratón de Badwater de 215 km a pie, a través del Valle de la Muerte (California) con temperaturas de 48 oC. Completó maratones por varios países del mundo, y en el 2006, se catapultó a la fama mundial, cuando participó en uno de los desafíos más exigentes de su carrera: correr 50 maratones (42 km) en 50 estados de Estados Unidos, durante 50 días consecutivos.
La noche que todo cambió
La vida de este norteamericano de 47 años, casado con Julie y padre de dos hijos (Nicolás y Alejandría), no siempre estuvo ligada al deporte. Se graduó, primero, como licenciado en Dirección de Empresas, con un posgrado en Ciencia y Negocios, y fundó su propia compañía de alimentos saludables en San Francisco de la cual hoy es presidente. A pesar del éxito profesional, algo no encajaba en su vida. “Estaba aburrido de la monotonía. Tenía kilos de más y era sedentario, me pasaba todo el día sentado frente a la computadora. Algo tenía que hacer... El día de mi cumpleaños número 30, salí a festejar con amigos. Fuimos a un bar a beber tequila y caí en la cuenta de que no me gustaba la vida que estaba llevando. A la medianoche, cuando llegué a mi casa, me puse mis viejas zapatillas y salí a correr. Corrí 30 millas, una por cada año de mi vida”. Hacía 10 años que Dean se había alejado del running, deporte que practicó desde niño y que se manifestó por primera vez en el jardín de infantes. “El 23 de agosto de 1992 mi vida cambió. Luego de 10 años de inactividad, corrí toda la noche. Eso fue hace 17 años y no he parado; y no pienso hacerlo hasta el día de mi muerte”. Este fue el puntapié inicial de una nueva vida para Karno (tal su apodo) basada en el esfuerzo, los récords y en llevar más allá los límites de la resistencia humana.
En su visita al país con motivo del lanzamiento de la disciplina “ultramaratón de montaña” en San Martín de los Andes (Neuquén), conversamos con él.
–¿Qué te lleva a imponerte desafíos tan extremos y exigentes?
–Empecé en el mundo de la ultradistancia porque quise medirme; siempre me intrigó saber si podía lograrlo. “Nunca dejes de explorar” es el slogan de la marca que me patrocina, y podría decirse que es mi leitmotiv; quise conocer cuál era el límite de mi resistencia.
–¿Lo descubriste?
–El cuerpo humano tiene sus limitacines, pero el espíritu humano, no. Mi mente es el músculo más importante; es mi cabeza la que me hace continuar. Uno tiene que dirigir su mente para cumplir lo que se propone.
Su empeño en ir más allá de los umbrales del esfuerzo y el dolor le ocasionó problemas durante las competencias (alucinaciones, descompensaciones), pero parecieran no inquietarlo. “En la vida tenés que escoger las metas más difíciles e ir paso a paso para cumplirlas. Hay que vivir el momento, pero siempre por delante de los acontecimientos”.
–¿Qué te pasa por la cabeza a lo largo de tantos kilómetros?
–Emocionalmente, es muy demandante. Hay momentos en los que sentís que no podes dar un paso más. A mí, y generalmente a nadie, no me atraen estos altibajos emocionales porque eliminan la pasión, pero la solución está en conseguir dirigir la mente. Es la cabeza la que me hace continuar cuando siento que me rindo. Siempre trato de ir un poco más allá de lo que puedo dar para salir de la zona en la que me siento cómodo y probar nuevos desafíos sin temor a fallar. No le temo al fracaso porque de los errores se aprende.
Sin ir más lejos, Karno asegura que padeció muchas veces y que fracasó en más de una carrera. Basta recordar la primera vez que corrió a través del Valle de la Muerte, en California, durante el verano y con temperaturas promedio de 48 oC. “A mitad de la competencia me desmayé y terminé en el hospital. Corrí solo 125 km y la considero mi carrera más desafiante. Por suerte, años después tuve revancha y pude completar el recorrido, y encima, ganar”.
Aunque usted no lo crea
En el 2006, Karnazes completó el ultramaratón The North Face Endurance 50, una competencia que lo llevó a correr 50 maratones durante 50 días, por 50 estados de Estados Unidos, que culminó en la mítica maratón de New York con un tiempo de 3 horas 30 segundos, el mejor crono a lo largo de las competencias. "Cuando me dispuse a correr las 50 maratones, ni mi equipo ni yo sabíamos si iba a terminar en el hospital o sintiéndome más fuerte. Viajaron conmigo médicos que me hicieron pruebas constantemente, y los resultados arrojaban que me ponía más fuerte con el paso de los días", contó Dean.
Es interesante centrarse en este punto: un atleta promedio que corre 42 km tiene un lapso de recuperación de uno a dos meses para volver a correr otra maratón, pero en Karno estos tiempos no existen. “Tengo una habilidad única para poder recuperarme rápidamente. Es una ventaja, a lo mejor es genético. Cuando corrí la última maratón del reto Endurance 50, me sentí más fuerte que en el resto de las 49 pruebas. Y no sé a qué se debe”.
–¿Te hicieron estudios genéticos?
–Muchos, y dijeron que no era muy inteligente (risas).
–¿Qué lección te dejó esa competencia?
–Aprendí que las cosas se logran de a un paso a la vez. Esto es interesante que lo tengan en cuenta los sedentarios. Yo les diría que salgan del sofá y caminen alrededor de la manzana, y que, gradualmente, aumenten la distancia. Correr una maratón puede ser una gran meta en la vida de las personas, que les traerá una satisfacción de por vida en el corazón.
El hombre récord duerme sólo cuatro horas por día. Se levanta a eso de las 3 de la madrugada y sale a correr 42 km. A su regreso, desayuna, acompaña a sus hijos al colegio y retorna al hogar para trabajar (está al frente de su propia compañía alimenticia). Por la tarde, retoma el entrenamiento con trabajos de velocidad, que los complementa, a la medianoche, con entrenamiento de fuerza.
–¿Qué es para vos correr?
–La vida es muy compleja y correr es muy simple. En la vida tengo cuentas que pagar, reuniones de trabajo, llamados telefónicos. Debo, como todos, ocuparme de mis hijos, de mi mujer, etc. Pero cuando corro, tengo la mente clara, soy libre. No tengo nada, eso es muy liberador. Al correr se desdibujan las fronteras y la gente se une. En este mundo, existen muchas cosas que dividen a la gente, pero podemos correr juntos independientemente de la religión, de la raza y del estatus socioeconómico.
–¿Qué te aporta psicológicamente?
–Correr es muy simbólico, y como otros desafíos de la vida, es muy difícil. Tenes que sacrificarte, dedicarte y comprometerte, y si terminas la carrera recibís una recompensa. Las mismas premisas de sacrificio, compromiso y dedicación que se aplican a distintos momentos de la vida.
–¿Cuál es tu reto máximo?
–Emprender una expedición global que implique correr una maratón en todos los países del mundo durante un año. Planeo hacerlo en noviembre de 2012. |