El Mundial de Sudáfrica está ahí, a la vuelta de la esquina. Y eso, se sabe, no es sinónimo de fútbol exclusivamente. Es que las Copas del Mundo exceden lo que acontece adentro del rectángulo verde. Involucran a jugadores, técnicos, dirigentes e hinchas, claro, pero también influyen en los procesos sociales, políticos y económicos de cada nación (suena exagerado, pero es una realidad insoslayable).
“Los Mundiales tuvieron choques inolvidables, figuras y récords, pero, especialmente, curiosidades, divertidas y sorprendentes, que muestran el costado más humano del ‘más popular de los deportes’. Algunos relatos están relacionados con circunstancias imprevistas dentro del campo, las tribunas o las concentraciones; otros, situados un poco más lejos de los estadios que ayudan a comprender el contexto histórico en el que se desenvolvió cada torneo y cómo determinados sucesos que, a simple vista, parecían salidos de la entraña del juego, habían nacido en otro lado”, escribe Luciano Wernicke en el prólogo de su reciente y jugoso libro Historias insólitas de los Mundiales de Fútbol.
Wernicke trabaja en la agencia Diarios y Noticias (DyN) y colabora con los diarios Daily Mirror (Inglaterra) y Daily Record (Escocia). Docente universitario, publicó Curiosidades futboleras 1 y 2, Fútbol increíble y Nuevas curiosidades deportivas (los tres primeros tienen el plus de estar ilustrados por Roberto Fontanarrosa). “Me gusta recopilar historias insólitas relacionadas con el deporte y redactarlas de tal forma que atrapen y entretengan al lector”, confiesa.
Para su último lanzamiento, Wernicke afrontó una investigación que se extendió durante un año y que incluyó visitas al Congreso de la Nación y a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, pero, además, a hemerotecas de Montevideo (Uruguay), Roma (Italia) y París (Francia). “El viaje fue fundamental, sobre todo para recabar información de aquellos certámenes a los que la Argentina no concurrió. En Europa, conseguí manuales antiguos con anécdotas que aquí eran desconocidas”, desliza.
El periodista se entrevistó con los mismísimos protagonistas o con sus familiares más directos (muchos de ellos, ya fallecieron). “Fue necesario constatar ciertas leyendas, como la del uruguayo Eliseo Álvarez –revela Wernicke–. Se decía que, en un partido de Chile 62, se negó a abandonar la cancha, a pesar de haber sufrido una fractura de tibia y peroné. Me resultaba difícil de creer, porque ese tipo de lesión no te permite ni caminar. Su hija confirmó la garra de su padre, pero reconoció que solo se trató de una fractura de peroné. Gracias al vendaje que utilizaba, Álvarez pudo terminar los noventa minutos. Recordemos que, en esa época, no estaban permitidos los cambios”.
Es complicado para Wernicke elegir uno de los tantos hechos que maquillaron a los Mundiales. Sin embargo, se anima a contar uno bien gracioso: “En Uruguay 1930, los jugadores de Bolivia quisieron quedar bien con los orientales. Para ello, lucieron, previo al match, buzos con enormes letras estampadas que formarían la frase ‘Viva Uruguay’. Pero el muchacho de la última ‘u’ sufrió un ataque intestinal y el mensaje que quedó fue: ‘Viva Uru Gay’”.
Lo que sigue es un resumidísimo anecdotario de Historias insólitas… Para deleitarse por completo, habrá que hacerse una escapada hasta la librería más cercana.
Uruguay 1930
Campeón: Uruguay
El primer Mundial. El de
menor cantidad de participantes.
•“¡Esto es un desastre! Estoy furioso con ustedes, nunca jugaron tan
mal. Si repiten esta actuación, les retiro mi amistad”, fue
el “elogio” que le dedicó a su equipo el entrenador de los Estados
Unidos, Robert Miller. Lo insólito del reproche es que el conjunto norteamericano había vencido por
3 a 0 a Bélgica. Un perdido total.
Italia 1934
Campeón: Italia
El Mundial teñido por la
sombra de Mussolini.
•Se nota que, por aquella época, las concentraciones no existían, ya que el delantero húngaro Gyorgy Sarosi, quien trabajaba en un estudio de abogados, no participó del triunfo ante Egipto porque ¡perdió el tren que debía llevarlo de Budapest a Italia! ¡Ay!
•“Usted es el único responsable
del éxito, pero que Dios lo ayude si llega
a fracasar”, le dijo Mussolini al entrenador italiano Vittorio Pozzo.
Il Duce no se quedó ahí. A los jugadores, durante una comida de “camaradería”, les advirtió, pasándose su dedo índice por la garganta: “Ganan o shhh”.
Francia 1938
Campeón: Italia
El Mundial que fue la antesala
de la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez, un país organizador no se consagró campeón.
Por primera vez, un país repitió la hazaña de levantar la copa.
•Mussolini volvió a sus andadas. Envió a París, donde se
hospedaban los italianos, un telegrama con solo tres palabras: “Vencer o morir”. Los azzurri se llevaron la copa y los húngaros, rivales en la final,
¡se sumaron a los festejos! “Nunca en mi vida me sentí tan feliz después
de una derrota. Con los cuatro goles
que me hicieron, les salvé la vida
a once seres humanos”, confesó el arquero Antal Szabo.
Brasil 1950
Campeón: Uruguay
El Mundial del Maracanazo.
En el que se empezaron a usar números en las camisetas.
•¿Se imagina, en la actualidad, que una selección rechace jugar una Copa del Mundo? Impensado, pero, por aquellos tiempos, era bastante más común. Escocia, Portugal e India pegaron el faltazo. La justificación de la última delegación no tiene desperdicio: no asistieron porque la FIFA les prohibió jugar con los pies descalzos, tal como era la costumbre en las canchas de Bombay y Nueva Delhi.
•La Argentina también renunció a ser parte del torneo, aunque lo hizo
antes de que se desarrollaran las eliminatorias sudamericanas. Los argumentos nunca fueron aclarados, pero los chismes indicaban que el presidente Juan Domingo Perón no quería enviar un equipo por diferencias
políticas con el gobierno brasileño.
•El 4 de mayo de 1949, se estrelló el avión que transportaba a los jugadores del club Torino. La tragedia golpeó fuerte al combinado nacional italiano: diez de sus once titulares militaban
en esa institución. Para viajar a Brasil
a defender el título de 1938, el plantel, sensibilizado por lo que había pasado, se negó a transportarse en avión y
prefirieron hacerlo en barco. El resultado: llegaron tan cansados como
mal entrenados y excedidos de peso.
•“Muchachos, no se hagan mucho
problema. Solamente traten de no comerse seis goles. Con cuatro, estamos cumplidos”, fue el aliento de un dirigente uruguayo a sus compatriotas, previo
a la final frente a la verdeamarela.
El capitán, Obdulio Varela, hizo salir a sus compañeros al campo de juego
en el mismo momento en que lo hacía la escuadra brasileña y, así, evitó una estruendosa silbatina. Nadie confiaba en Uruguay. Eso, acaso, fue el puntapié para la histórica victoria charrúa que se bautizó como Maracanazo.
Suiza 1954
Campeón: Alemania
El Mundial de mayor promedio de gol de la historia. El primero parcialmente televisado.
•Juan Hohberg, argentino nacionalizado uruguayo, sufrió un paro cardíaco en pleno partido. Pero, tras recibir una dosis de coralina, ¡siguió jugando y convirtió dos goles!
Suecia 1958
Campeón: Brasil
El Mundial con el que el Planeta conoció a Pelé.
•Cuando el árbitro inglés Reginald Leafe detuvo su mirada en los dos equipos, le pareció que el blanco de la camiseta alemana podía confundirse con el celeste y blanco de la Argentina. Así que llamó a los dos capitanes y, sorteo mediante, determinó que los dirigidos por Guillermo Stábile utilizaran, por primera y única vez en
su historia, una casaca amarilla.
Chile 1962
Campeón: Brasil
El Mundial de la confirmación
de Brasil como potencia.
•Ignacio Tréllez tuvo “doble profesión” durante la competencia: la de
director técnico y la de fotógrafo. Es que
el entrenador mexicano había sido sancionado y no se
le permitió permanecer en el banco de suplentes cuando su equipo enfrentó a España. Nervioso por no
poder dar indicaciones desde la tribuna, consiguió una cámara fotográfica, se disfrazó de reportero gráfico y se ubicó a centímetros de la línea
de cal. La imagen fue dantesca: un
fotógrafo haciendo todo tipo
de señas, dirigiendo a los jugadores.
•El 17 de junio de aquel año, Brasil se medía con Checoslovaquia en el
choque decisivo. “Muchachos, hoy
es la final. Ustedes saben todo, solo jueguen”, confió el DT Aymoré Moreira. Pero Garrincha lo interrumpió:
“¿Hoy es la final? ¡Con razón hay tanta gente!”. ¡Mané, qué despistado!
México 1970
Campeón: Brasil
El primer Mundial en
el que se emplearon las tarjetas amarillas y rojas.
•Alemanes e italianos protagonizaron una semifinal para el recuerdo. Pero lo más llamativo ocurrió fuera
del rectángulo verde: veintitrés presos de la cárcel de Tixtla, cerca de Acapulco, aprovecharon que los guardias habían ido a un bar para ver el juego y se fugaron con sus armas.
Alemania 1974
Campeón: Alemania
El Mundial del “fútbol total” de Holanda. En el que
se enfrentó Alemania contra Alemania (la república federal versus la democrática).
•La selección de Zaire causó sensación, pero no por su perfomance futbolística, sino por sus particulares gustos culinarios. Los agentes de aduana del aeropuerto de Frankfurt se sorprendieron al descubrir que en las valijas de la delegación africana había veinte monos muertos. “El mono asado es un plato que nos deleita, y aquí no se
consigue”, se
justificaron los
zaireños.
•Se sabe que Johan Cruijff fue un adicto
al tabaco, sobre todo en su
etapa como jugador. Era tal su desesperación, que no podía aguardar a
llegar al vestuario para despuntar el vicio. Por eso, tenía un asistente que
lo esperaba al término de cada período del partido con un cigarrillo encendido. ¡Ay, Johan!
Argentina 1978
Campeón: Argentina
El Mundial de Kempes, Passarella
y Fillol. El del 6 a 0 a Perú. El de la primera copa para el país.
•El 10 de junio, Francia y Hungría
pisaron el césped del estadio Ciudad de Mar del Plata con idénticos uniformes de color blanco (la causa fue un error de comunicación de la FIFA). El inconveniente mayor era que ninguno de los dos planteles contaba con remeras de repuesto. Fue así como el club marplatense Kimberley le prestó su vestimenta a los galos. De esta manera, Francia lució una camiseta a bastones verticales verdes y blancos. Una perlita de las estadísticas.
España 1982
Campeón: Italia
El primer Mundial de Maradona. En el que se incorporó la definición por penales para desempatar instancias eliminatorias. El de la mayor goleada de la historia (Hungría 10 - El Salvador 1).
•“Se queda afuera”, les contestaron a los jugadores de Kuwait cuando pretendían ingresar con su mascota –una suerte de amuleto para ellos– al campo de juego. Era, nada más y nada menos, que ¡un enorme camello! El pobre animalito se tuvo que quedar en la playa de estacionamiento.
Italia 1990
Campeón: Alemania
El Mundial de los penales
de Goycochea. El de promedio de goles más bajo de la historia. El del goleador más longevo (el camerunés Roger Milla, con 38 años y 29 días).
•La anécdota es una de las más conocidas, pero vale recordarla. La Argentina dirimía con Brasil el pase a los cuartos de final. En un parate del encuentro, Galíndez, utilero del seleccionado comandado por Carlos Bilardo, le ofreció a Branco tomar de un bidón
de agua “contaminada”, según denuncia, hasta el día de la fecha, el defensor brasileño. El episodio nunca
fue aclarado, aunque Diego Maradona, en reiteradas oportunidades,
dio por verídica la versión.
•Parece que, además de su talento,
Sergio Goycochea contaba con otro secreto para atajar los penales. Antes de cada definición desde los doce pasos, el arquero orinaba en el centro de la
cancha, rodeado de sus compañeros.
La cábala funcionó hasta el penal
de la final, con el que Andreas Brehme
le dio el título al equipo germano.
•Otra de Goyco: el arquero cobró una popularidad insospechada posmundial. Sus fans le enviaron tantas cartas que el Correo Argentino decidió asignarle un código postal exclusivo: el 0004
Lima, Buenos Aires. El número no fue casual: cuatro fueron los penales
que les detuvo a Yugoslavia y a Italia.
Estados Unidos 1994
Campeón: Brasil
El Mundial del doping de Maradona. El de mayor asistencia de
público a los estadios. El de
la primera final sin goles durante
los 120 minutos de juego.
•Una de las manchas negras más grandes que originó una Copa del Mundo.
El colombiano Andrés Escobar fue
asesinado por una persona que lo responsabilizó por la eliminación de
la selección cafetera, después de su
gol en contra, en el partido ante los
Estados Unidos. El defensor recibió doce balazos luego de mantener una
fuerte discusión con un hombre a la salida de un restaurante.
•Law Chon-Yin, de 37 años, falleció de un síncope después de pasarse dos noches sin dormir para
no perderse detalle del torneo. Fanático hasta la muerte.
•Según el periódico español El Mundo, un señor albanés apostó que la Argentina de Diego Maradona y Claudio Caniggia, superaría con comodidad,
a Bulgaria. ¿Qué puso en juego? ¡A su propia esposa! Pero el combinado
dirigido por Alfio Basile ya no contaba con el “10” ni el “7” y perdió a manos de Hristo Stoichkov y sus compañeros. El muchacho en cuestión
reclamó ante la policía la devolución de su cónyuge… pero ya era tarde.
Corea-Japón 2002
Campeón: Brasil
El primer Mundial fuera de
Europa y América. El del gol más rápido en esta competición
(el del turco Hakan Sukur, a los 10,8 segundos, a Corea del Sur).
•Sin ánimos
de hacer apología de nada, los Mundiales parecen mandados a hacer para que los presos se escapen de las cárceles. Ya comentamos lo que sucedió en México 70. Bueno, cuarenta y ocho condenados
de la prisión de Sumatra (Indonesia) no quisieron ser menos. Mientras
los guardias observaban los octavos
de final entre Brasil y Bélgica,
los detenidos se dieron a la fuga.
Alemania 2006
Campeón: Italia
El Mundial del cabezazo del
francés Zidane al italiano Materazzi. El de la consagración del brasileño Ronaldo como máximo artillero en la historia del torneo. El de la gran labor del árbitro
argentino Horacio Elizondo (dirigió ¡cinco! encuentros, entre ellos, el partido inaugural y la final).
•¡A quién se le habrá ocurrido la maravillosa idea de que Media World, una compañía de electrodomésticos, lanzara una promoción en la que aseguraba que: “Todo el que compre en cuotas un plasma antes
del comienzo del Mundial, deja de pagar
si la selección azzurra sale campeona”!
El triunfo de los dirigidos por Marcelo
Lippi no solo le dio el cuarto título a
Italia, sino que provocó una pérdida de diez millones de euros a Media World, que había vendido diez mil aparatos de entre novecientos y cinco mil euros. |