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salud
“corazón de mujer”
 
 

El estudio CARMELA
El estudio CARMELA (sigla en inglés de Evaluación Múltiple de Factores de Riesgo Cardiovascular en Latinoamérica) se hizo en Barquisimeto, Venezuela; Bogotá, Colombia; Buenos Aires, Argentina; Lima, Perú; Ciudad de México, México; Quito, Ecuador y Santiago, Chile.
•Cuando se combinaron dos factores de riesgo, por ejemplo, hipertensión e hipercolesterolemia, Buenos Aires tuvo la mayor prevalencia, lo que la situó primera o segunda en todas las combinaciones.
•El tabaquismo es más predominante en Santiago (45%) y le sigue Buenos Aires (39%), con tasas similares entre hombres y mujeres.
•En Quito se observó mayor proporción de obesidad y diabetes en
mujeres que en hombres, con una relación de 3:1, mientras que en Buenos Aires, el fenómeno es inverso.
•En Ciudad de México, la diabetes tiene característica de epidemia y posiciona al país como uno de los 10 con mayor tasa de esta enfermedad. En el resto de las ciudades encuestadas, la diabetes fue más común en mujeres, a excepción de Buenos Aires donde fue más prevalente en hombres.
•Ciudad de México tiene la tasa más alta de obesidad (31%).
Fuente: CEMIC (Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas).

 

Para una salud cardiovascular ideal
1- No fumar o haber dejado el cigarrillo
hace más de un año.
2-Tener un índice de masa corporal inferior a 25 kg/m2.
3-Realizar actividad física.
4-Alimentarse con una dieta saludable (baja en sal y azúcares, rica en frutas, verduras, cereales y pescados).
5-Tener un colesterol total de menos de 200 mg / dl.
6-Tener la glucosa en sangre, en ayunas,
inferior a 100 mg /dl.
7-Tener la presión arterial por debajo de 120/80 mm hg.

 

Según un estudio reciente, las mujeres argentinas tienen una de las tasas más altas de hipertensión, colesterol y tabaquismo de Latinoamérica. ¿Qué pasa con el corazón celeste y blanco? Hablan los especialistas.

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte entre la población adulta en los países industrializados. En nuestro país, una de cada tres mujeres muere como consecuencia de la enfermedad cardiocerebrovascular. A pesar de las estadísticas, la mayoría de las mujeres no es consciente de este riesgo y no cuida su corazón como debería”, afirma la Dra. Ana Salvati, de la Fundación Cardiológica Argentina.
Para determinar cuáles son los factores de riesgo cardiovascular en América Latina, se realizó un relevamiento epidemiológico llamado CARMELA (ver recuadro) en siete ciudades de la región. Los resultados del estudio, del que participaron 11.550 personas de entre 25 y 64 años, revelaron que las porteñas tienen una de las tasas más altas de hipertensión arterial (21,7%), de hipercolesterolemia (17,8%) y de tabaquismo (37,7%). Las cifras hablan por sí solas.
“Las razones de los altos índices son variadas –explica el Dr. Carlos Boissonnet, médico de la sección Cardiología del CEMIC e investigador principal por nuestro país del estudio CARMELA–. La primera es que las mujeres argentinas fuman cada vez más y quedó demostrado en el estudio que el porcentaje de mujeres fumadoras (37,7%) fue muy similar al de los hombres (39,7%); y en comparación con otras ciudades de América Latina, fuman muchos cigarrillos más”. Otra razón está vinculada con el alto consumo de sal en la dieta. Se sabe que en nuestro país se consume entre cinco y siete veces más sal que la necesaria para la salud. Y esto, a pesar de que ya quedó demostrado que reducir el consumo de sal baja la presión arterial y previene muchos eventos cardiovasculares. Para más datos, el 50% de las porteñas agrega sal a la comida sin probarla siquiera, práctica que tienen incorporada, especialmente, las mujeres de entre 25 y 34 años. “Si a este dato le sumamos que en el 85% de los hogares de Buenos Aires se cocina con sal, hablamos de un consumo excesivo, que con el tiempo favorece la aparición de hipertensión arterial y sus complicaciones”, afirma Boissonnet.
Por su parte, el alto consumo de carne vacuna en nuestro país, que supera varias veces el promedio mundial, aumenta, en gran medida, los valores de colesterol.

La culpa la tiene el estilo de vida
“En la Argentina, en relación con otros países latinoamericanos –cuenta el Dr. Sebastián Nani, jefe de Cardiología de la Clínica Olivos– presentamos una mayor prevalencia de factores de riesgo, estrechamente ligados a desarrollar enfermedad coronaria. El nuevo estilo de vida de la mujer, con largas jornadas laborales; el creciente estrés, asociado a una dieta fast-food rica en grasas, y la falta de concientización sobre el consumo de tabaco, hicieron crecer, en la última década, los eventos cardiovasculares en las mujeres argentinas”.
Según estadísticas, la aparición de la enfermedad cardiovascular en hombres antecede una década al sexo femenino. Cuando las mujeres llegan a la séptima década de vida, la prevalencia de dicha enfermedad se equipara en ambos sexos, e incluso, en mujeres mayores de 75 años, el riesgo puede superar al de los hombres. “Esto se debe –explica el Dr. Carlos Boissonnet– a que la protección hormonal se pierde tras la menopausia. Por eso, las mujeres posmenopáusicas deben considerarse con un riesgo similar al de los hombres de su misma edad”.
La regla general indica que a mayor edad, mayor es el riesgo. Sin embargo, el estudio CARMELA arrojó que ya en hombres jóvenes de entre 30 y 40 años, y en mujeres de entre 40 y 50, la frecuencia de factores de riesgo cardiovascular es importante, y la aparición de eventos clínicos como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular es cada vez más frecuente.
Estas enfermedades, desgraciadamente, están en constante crecimiento y, muchas veces, no son tomadas en serio por la población. Tanto en países desarrollados como en los no desarrollados, son la principal causa de muerte femenina, seguidas, en segundo lugar, por las enfermedades oncológicas.
“Las mujeres siempre creyeron que las enfermedades cardiovasculares eran cosa de hombres. Es habitual que sean ellas las que aconsejen a sus maridos controlar la presión o el colesterol, sin tener en cuenta que ellas son la población más amenazada”, agregó la médica cardióloga Florencia Rolandi, coordinadora del programa “Corazón y Mujer” formado en el 2005 por la Fundación Cardiológica Argentina y la Sociedad Argentina de Cardiología. El objetivo del programa es prevenir estas enfermedades concientizando a la población. Según una encuesta realizada dentro del marco de este programa, las mujeres piensan que su principal riesgo de enfermedad y muerte está relacionado con el cáncer, mientras que la realidad demuestra lo contrario.

El principio del alerta
El depósito de grasa en las arterias del corazón es el que origina las enfermedades cardiovasculares. Cuando una arteria del corazón se tapa, se produce el infarto. Eso surge como consecuencia de la diabetes (nivel elevado de azúcar en sangre), el sobrepeso (perímetro abdominal con más de 88 cm, y por ende, mayor riesgo de presentar problemas cardiovasculares), la presión alta (superior a 140 o 90 mm Hg –14 o 9-), el estrés, el sedentarismo o el tabaco. Estos elementos, sumados al envejecimiento y a factores genéticos, hacen que se deposite grasa en las arterias y que estas puedan taparse. Para evitar este tipo de afecciones, hay que procurar reducir la presión arterial, el colesterol y el nivel de azúcar en sangre; mantener un peso adecuado y una alimentación saludable; no fumar y hacer actividad física a lo largo de toda la vida.
En el 2006, el Ministerio de Salud de la Nación realizó la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, con el objetivo de obtener información sobre los comportamientos y condiciones de vida que pueden afectar a la salud de los argentinos. Los resultados determinaron que más de un tercio de la población femenina tiene sobrepeso u obesidad, un factor asociado a la mortalidad cardiovascular. Además, la hipertensión arterial triplica el riesgo de padecer un infarto, mientras que el tabaquismo lo duplica. El colesterol elevado se asocia a mayor riesgo de infarto y muerte, y cuanto más altos sean los valores de colesterol “malo”, mayor será el riesgo de muerte cardiovascular. Otro factor importante es la diabetes, enfermedad que en el sexo femenino genera un riesgo de muerte tres veces mayor al de un hombre diabético de igual edad. La genética también interviene en la posibilidad de tener enfermedad coronaria: la historia familiar de cardiopatía isquémica en etapas tempranas de la vida (padre menor de 45 años o madre menor de 55) es un condicionante.

Prevenir para curar
Al corazón hay que cuidarlo y la prevención es la principal y mejor alternativa. La cardióloga Rolandi aconseja “adoptar conductas saludables desde jóvenes para prevenir problemas a los 60. Hay que cuidarse desde edades muy tempranas, y cerca de los 25 años, someterse a un control para saber qué concentración de azúcar tienen en sangre y los niveles de colesterol. Y, obviamente, no deben fumar”. Por su parte, Carlos Boissonnet propone reducir el consumo de sal en la dieta (cocinar sin sal y sólo agregarle un poco en la mesa), fomentar la actividad física aeróbica cuatro o cinco veces por semana, 30 minutos como mínimo, y controlar la presión arterial. Y el Dr. Sebastián Nani concluye: “Hay que ayudar a las personas a adoptar un estilo de vida saludable para que comprendan el concepto de salud cardiovascular. Al controlar los factores de riesgo, se disminuye la posibilidad de desarrollar eventos cardio y cerebrovasculares”.
Las enfermedades cardiovasculares son prevenibles y controlables. Desconocer el impacto que tienen estas patologías sobre la salud también es un factor de riesgo. Hombres y mujeres deben tomar conciencia y cuidar su salud; conocer “sus números” (qué valores tienen de presión, colesterol, índice de masa corporal, glucemia) y a partir de ahí, adoptar medidas destinadas a reducir el riesgo. “Anticiparse”, “prevenir”, “cuidar”, “hacerse chequeos” son palabras que deben grabarse en nuestro corazón si, realmente, queremos tenerlo sano.