INVESTIGACIÓN


Acoso a un clic


Por Carolina Thibaud..


Acoso a un clic 

El ciberbullying es un fenómeno que crece entre los niños y adolescentes. Según los expertos, puede ser más traumático que un golpe físico. Aquí, los desafíos: cómo tratar el tema y la necesidad de establecer reglas claras a la hora de usar Internet.

Con el avance de Internet y las redes sociales, la escena de la estereotípica película norteamericana de los ochenta en la que un grupo de chicos altos y atléticos hostiga a otro de apariencia más débil adquirió matices más complejos. En la actualidad, el hostigamiento entre pares se volvió mucho más silencioso, casi invisible y, con Internet como su canal principal, se lo conoce como “ciberbullying”. Para padres y escuelas, representa un desafío doble, ya que si se quiere frenar el acoso, primero hay que advertir lo que está ocurriendo. 
Según diversos estudios, solo una de cada cuatro víctimas denuncia la situación a sus padres. Como muchas de las agresiones se dan de forma on-line, a las autoridades educativas tampoco les resulta fácil estar al tanto del alcance del problema. Aunque no hay demasiadas estadísticas a nivel local, las investigaciones internacionales indican que se trata de un fenómeno en aumento. El sitio web NoBullying.org, que recoge informes de varios países anglosajones, reporta que el 95% de los adolescentes se comunica con sus pares a través de las redes sociales. De este número, el 70% afirmó ser testigo de situaciones de bullying online con frecuencia, y más de la mitad admitió haber hostigado a alguien por Facebook, Twitter o correo electrónico, por lo menos una vez. 

El 95% de los adolescentes se comunica con sus pares a través de las redes sociales. De este número, el 70% afirmó ser testigo de bullying on-line.

“El ciberbullying es el acoso entre pares realizado a través de smartphones, tabletas, computadoras, consolas de videojuegos y  computadoras. Se caracteriza por ser sostenido en el tiempo, las veinticuatro horas”, explica Vanesa Aiello Rocha, psicóloga, especialista en Educación y Nuevas Tecnologías y miembro del Equipo Bullying Cero, del Grupo Cidep. Y agrega: “La violencia verbal y la moral, por acción –mensajes difamatorios– o por omisión –ignorar o bloquear a un miembro del grupo del colegio en las redes sociales–, tiene efectos más punzantes que un golpe físico, porque ataca directamente a la autoestima de la persona”. 

Según el norteamericano Cyberbullying Research Center (Centro de Investigación sobre Acoso Online), el acoso on-line genera baja autoestima, enojo, frustración y un abanico enorme de problemas psicológicos (que pueden desembocar, incluso, en el suicidio). Un estudio de la Universidad Católica Australiana (ACU) reveló que el ciberbullying tiene consecuencias a largo plazo: las víctimas son dos veces más propensas a sufrir depresión y tres veces más proclives a abusar del alcohol en alguna etapa de su vida.
El rol de los padres y de la comunidad educativa no puede ser el de meros observadores. Distintos grupos de apoyo ofrecen talleres (en colegios, con padres, terapias individuales) con el objetivo de contener a quienes padecen este fenómeno. El acoso entre pares, en cualquiera de sus formas, puede prevenirse si se fomenta la empatía entre niños o adolescentes del mismo grupo social. Proponer este tipo de actividades en la escuela a la que asisten nuestros hijos puede ser una buena manera de empezar a lidiar con el problema pero, como siempre, la tarea empieza en casa: las claves son la comprensión, el diálogo y las reglas claras. 

Desafíos 
Internet provee un anonimato que hace que sea difícil rastrear a los agresores. De hecho, existen aplicaciones que facilitan enviar mensajes que se autodestruyen luego de ser leídos, lo que torna más complicado el proceso de detección. “Por medio de la pantalla, no se percibe directamente el daño causado al otro, lo cual produce una desinhibición que lleva a los chicos a incurrir en conductas sumamente agresivas y hostiles”, destaca Candelaria Irazusta, directora del Equipo Anti-Bullying Argentina.

Durante décadas, se tendió a desestimar los casos de bullying como una conducta esperable entre chicos o adolescentes. “Es fundamental entender que el bullying no es algo normal en el desarrollo infantil ni en la vida escolar. Que en la actualidad sea frecuente no habilita que bajemos nuestro nivel de alarma”, advierte Irazusta. Los expertos coinciden en la necesidad de hablar del tema con los hijos, con la intención de generar un ámbito seguro en el que sientan que pueden conversar libremente sobre lo que ocurre dentro de su grupo social, ya sea en la vida “real” o en la on-line. “Desde nuestro equipo sugerimos generar espacios en la familia para abordar la temática del bullying”, aconseja Graciela Mures, directora del jardín Milenio y miembro del Grupo Cidep. Y prosigue: “Es importante abrirles un canal de comunicación a aquellos niños que sufren una situación de acoso, animándolos a contar lo que les pasa, y, sobre todo, transmitiéndoles confianza de que los ayudaremos a revertir la situación”.

Irazusta propone ciertas pautas para seguir: animar al niño a expresar sus sentimientos, darles permiso para desahogarse y discutir ideas (aunque no coincidan con las de los padres), contenerlos, y transmitirles determinación y una actitud positiva. ¿Cómo puede saberse si un niño está siendo acosado? Según los expertos, es probable que se muestre nervioso, no quiera asistir al colegio, baje su rendimiento escolar, y se vuelva desprolijo con sus pertenencias. Pero como todas estas conductas pueden responder a una multiplicidad de problemas, el diálogo se torna fundamental. 
Códigos de confianza
El ciberbullying, sumado a otros peligros a los que los chicos se exponen al pasar tiempo en la Web, lleva a muchos padres a preguntarse si deben intervenir en el consumo que sus hijos hacen de Internet. ¿Hay que exigir, por ejemplo, las contraseñas para ingresar al correo electrónico o a la red social de turno? “En mi experiencia, el joven necesita de su espacio sin intervención de los adultos. Los padres no deben tener las claves de acceso a las cuentas de las  redes sociales de sus hijos porque ello implicaría no respetar su libertad ni su derecho a la intimidad, y evidenciar una gran desconfianza”, defiende Aiello Rocha. 

Irazusta concuerda en que no es recomendable que los padres “invadan” las cuentas de sus hijos sin su permiso, ya que eso rompe el código de honestidad entre ambas partes. Sin embargo, sí enfatiza que los padres deben demostrar su “presencia” on-line: por ejemplo, comentando una foto en Facebook o marcando un tuit como favorito. “Es primordial hacer un acuerdo mutuo sobre las reglas de uso de las redes sociales. Estas deben ser puestas por los padres para monitorear sin tanto control ni invasión, y para limitar el tiempo frente  a las pantallas”, dice Irazusta. Esta última frase de la especialista no es arbitraria. Un dato arrojado por NoBullying .org sentencia que los jóvenes que pasan más de tres horas por día en las redes sociales son 100% más proclives a ser víctimas de ciberbullying que aquellos que pasan menos tiempo conectados.
  
Si no hacés nada, sos parte

Según la última encuesta realizada por TNS Gallup en 2014, 1 de cada 4 argentinos conoce casos de bullying. La encuesta afirmó también que 8 de cada 10 personas están preocupadas por esta problemática, y que existe una demanda de más información acerca de cómo prevenir y cómo estar preparados para afrontarla. Esta encuesta fue realizada en el marco de la campaña “Si no hacés nada sos parte”, realizada por el  Consejo Publicitario Argentino en articulación con organizaciones sociales especializadas en el tema (EDNA, Argentina Cibersegura, Proyecto CEPA, Equipo Bullying Cero, Equipo ABA, Fun-dación Horacio Zorraquín, Fundación Majdalani y el asesoramiento de Neuroeduca y Fundación Arcor).
www.sinohacesnadasosparte.org.

Los números del acoso on-line 

•Cerca del 40% de los adolescentes dice haber sido víctima de bullying online. Uno de cada cuatro dice que le ocurrió más de una vez. 
•El 53% de los chicos admite haber hostigado a alguien online, y uno de cada tres dice que lo hizo más de una vez. 
•El celular es el medio más frecuente a través del cual se materializa el hostigamiento. Y Facebook es la red social más utilizada.
•El 13% de los chicos que utilizan redes sociales dice que tuvieron al menos una experiencia online que los hizo querer evitar ir al colegio al día siguiente. 
Fuente: NoBullying.org

Ayuda memoria* 

Tips para concientizar y ayudar a los adultos:
•Buena conexión con los hijos: conviene pasar tiempo con ellos, compartir comidas, observarlos, estar siempre abiertos al diálogo. Mantenerse alertas. La violencia no es solo física.
•Involucrarse: Hay que informarse sobre el mundo virtual para entender el mundo digital y cómo interactúan los hijos (con saber la contraseña no alcanza). 
•Cortar la cadena: Educar a los hijos sobre el valor de cuidarse y valorarse a sí mismos y también valorar y respetar a otros. 
•En la escuela: Mantenerse en contacto con los docentes y autoridades del colegio. Aunque no se vea, la violencia muchas veces está. Es importante que los docentes estén atentos a lo que sucede en las aulas. El mundo virtual es tan real como el mundo físico. Y en algunos casos, la tranquilidad es una ilusión.

Elaborado por el Consejo Publicitario Argentino.

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