ENTREVISTA


Estoy aprendiendo


Por Carmen Ochoa..


“Estoy aprendiendo”
Para Peter Alfonso, los últimos años fueron meteóricos: pasó de ser productor de Tinelli a bailar por un sueño, casarse con Paula Chaves, ser padre, y convertirse en actor de cine, teatro y televisión. Confesiones de un muchacho que pisa fuerte.

Fue en 2003 cuando Pedro Alfonso –Peter, a partir de ahora– comenzó a trabajar en el viejo Videomatch. Tenía 23 años y recién terminaba el secundario, luego de repetir una infinidad de veces. Él mismo se autodenominaba un “vago”. Vivía con sus padres en el barrio bonaerense de José Mármol, y estudiaba producción en TEA Imagen, pero dejó todo cuando le ofrecieron un puesto en la productora del número uno de la televisión argentina: Marcelo Tinelli. 

Sin embargo, lo que al principio le pareció una gran oportunidad pronto lo vivió como un sufrimiento: entraba a las ocho de la mañana y se retiraba a la una de la madrugada. Pasó de un pasado ocioso a hacer de todo: desde escribir un guión hasta conseguir ¡un helicóptero! Debido a su inexperiencia, no solo recibía duras órdenes, sino más de un grito a la vez. Una mañana, en el tren Roca, cuando comenzaba a replantearse si formar parte de Videomatch era su destino, abrió su libretita de trabajo, esa donde anotaba algunas ideas, y descubrió una frase que su padre le había escrito, con mucho cariño: “No vengo a ver si puedo, porque puedo vengo”. “Años después, todavía recuerdo esa frase porque me marcó mucho en la vida y me ayudó a orientar mi rumbo”, comenta hoy Peter, el productor todoterreno detrás de cámara que devino en actor y padre de familia.

A pesar de su timidez, que bien puede confundirse con una descortés seriedad, Peter no se cansa de agradecer lo que le toca vivir en la actualidad. ¿Cómo logró este chico de barrio triunfar en el teatro, el cine y la televisión? “Será porque trabajo mucho y no me dejo estar. Así conseguí concretar todo lo que hice en mi vida: a base de mi esfuerzo. Y no incluyo la palabra ‘sacrificio’, porque realmente disfruto de todo lo que hago y aprendo un montón”, afirma Peter, desde un rincón del teatro Astros, donde protagoniza la obra Casa Fantasma. 

“Trabajo mucho y no me dejo estar. Así conseguí concretar todo lo que hice en mi vida:?a base de mi esfuerzo. Y no incluyo la palabra ‘sacrificio’, porque disfruto de lo que hago y aprendo un montón”.

Por estos días, también se destaca en las dos pantallas: la grande y la chica. Es que encabeza, junto a José María Listorti, Socios por accidente 2, al tiempo que da sus primeros pasos en Esperanza mía, la telenovela de Lali Espósito y Mariano Martínez. “Nunca en mi vida imaginé llegar adonde llegué. Cuando era chico siempre hacía muchos sketches cómicos, filmaba videos caseros y armaba shows, pero solo para mi familia y mis amigos. Será por eso que cuando yo me sorprendo de mi crecimiento profesional, ellos lo ven como algo natural, que seguramente sucedería algún día –revela Peter–. Siempre apunté hacia esta dirección, a pesar de que después encontré mi lugar como productor en Ideas del Sur, donde me sentía muy cómodo. Incluso, analizándolo a la distancia, mi participación en Bailando por un sueño también fue consecuencia de mis acciones. Me dijeron: ‘Tenés que bailar’. Y yo respondí: ‘¡Dale!’”. 

En 2011, Peter se consagró como una revelación, transformándose en una de las grandes figuras del popular certamen de baile que se disputa en Showmatch. Sin embargo, sus primeras apariciones se dieron un año antes, cuando confesó su amor por la modelo y conductora Paula Chaves, hoy su esposa y madre de su pequeña hija, Olivia. “Me enamoré de ella cuando producía La cocina del Show, y hacía los móviles de Showmatch. Ella participaba en el Bailando…, todos sabían que me gustaba y me empezaron a cargar, incluso Marcelo”, recuerda.
 
–Sos valiente. ¿Cómo te animaste a encarar a una modelo?
–Al principio tenía muchas dudas, justamente porque Paula era una modelo. Pero, como en cualquier grupo de amigos, todos me alentaban para que fuera al frente. Y yo me sentía muy seguro porque estaba en una época de mi vida en la que buscaba tener un amor serio. Estuvimos dos años de novios y en 2014 nos casamos. 

–¿Cómo manejan la convivencia y la crianza de Olivia, siendo tan mediáticos y con tantas actividades?
–Estamos muy bien. Tenemos días en que los tres podemos disfrutar de estar juntos en casa. También pasamos por momentos muy difíciles, en los que nuestros horarios no coincidían para nada, como cuando yo estaba en el Bailando…; me acostaba a las dos de la mañana y ellas se levantaban a las ocho. Pero nos acomodamos, nos apoyamos y acompañamos siempre. A veces, llegamos cansados del trabajo, como todo el mundo, y estamos de mal humor, pero sabemos manejarlo muy bien. Cuando uno se siente agotado o estresado, el otro se vuelve más fuerte para brindarle el apoyo necesario. 

“Hay que estar muy tranquilo, porque si querés gustarle a todo el mundo, y que siempre te elogien, te vas a pelear con muchos y encima lo vas a pasar muy mal. El público es pasional”.

–¿Y qué te pone de mal humor?
–Las sesiones de fotos, por ejemplo. Las odio, nunca me puedo relajar. Me pasa lo mismo cada vez que empiezo algo nuevo. Los nervios son lo peor. Cuando comencé a grabar Esperanza mía, estaba tan nervioso que no podía dormir. Pero sé que es normal pasar por esta etapa de inseguridad porque, en definitiva, todo el tiempo estoy descubriendo un mundo nuevo. 

–Si bien todo el crecimiento de tu profesión se fue dando poco a poco y de manera sorpresiva. ¿Pensaste hacia dónde te gustaría encaminar tu carrera? ¿Cómo vas a seguir?
–No, no lo tengo pensado porque ante todo disfruto mucho el proceso. Por ejemplo, ahora que estoy en Esperanza mía, no estoy proyectando que quiero protagonizar una comedia en Pol-ka. No. Estoy tratando de aprender y vivir el momento. Siempre supe aprovechar las oportunidades y elegir lo mejor porque me ofrecieron muchas propuestas locas a la vez. 

–¿Nunca te pasó de arrepentirte de alguna de tus elecciones?
–Seguro, ¡miles de veces me surgen dudas! Por ejemplo, antes de cada estreno siempre pienso: “¿Qué hago acá?”. Pero, al contrario de lo que les pasa a muchos, el miedo y la timidez no me inmovilizan, me provocan más adrenalina. A pesar de ser inseguro, confío en mí, e internamente siempre siento que algo bueno me tiene que surgir. Esa actitud es la que me permite superar esos momentos. 

–Por suerte siempre contaste con el apoyo del público también… 
–Sí, con la popularidad también vino el acercamiento del público. Recuerdo la primera vez que me pidieron un autógrafo: salía de Ideas del Sur y me negué porque sentí que yo no era nadie. Sin embargo, esa actitud fue peor porque la gente pensaba que me la re creía. Siento al público como un gran apoyo y una compañía que disfruto mucho y que agradezco. Siempre me dejan muy lindos mensajes, y son muy pocos los que me critican.  

–Qué los demás te critiquen, ¿también es parte del juego?
–Sí, aunque no sé quién inventó este juego. Sé que hay gente que me subestima, y que nunca me va a aceptar como actor. Igual, lo tomo muy natural, sobre todo porque el grupo de los actores es como un club más reservado. También sé que recién empiezo, y estoy aprendiendo. Escucho las críticas y aunque, a veces, me hacen sentir incómodo, trato de que no me influyan demasiado. Hay que estar muy tranquilo, porque si querés gustarle a todo el mundo, y que siempre te elogien, te vas a pelear con muchos y encima lo vas a pasar muy mal. El público siempre es muy pasional: están los que te desacreditan y los que te defienden a morir. 

–¿Sentís cierta responsabilidad de no defraudar a la gente que te sigue y que cree en vos?
–Me manejo siempre como me educaron mis papás, con los valores en los que creo, y no soy ejemplo de nada. Tengo mis errores, como todos, pero intento siempre ser muy respetuoso, pensando en lo que a mi mamá le habría gustado que haga y la pondría orgullosa. Ella murió de cáncer, un año antes de que mi popularidad explotara, pero igual la tengo siempre muy presente y también me acompaña en mi nuevo camino.

Cuando bailar en uno de los programas de mayor rating de la televisión argentina ya parecía mucho para Peter Alfonso, una nueva e impensada propuesta llegó a su vida. “Recuerdo el día en que José María Listorti me citó en un bar, me tiró un guión sobre la mesa y me dijo: ‘Quiero que hagas esta película conmigo’. ¡Guau! Obviamente, le dije que sí de inmediato”, recuerda Peter. El film era Socios por accidente, que, debido a su gran éxito, estrena su segunda parte estas vacaciones de invierno. “José María es el protagonista y productor del film, y confió en mí para acompañarlo, a pesar de mi poca experiencia en la actuación. No solo estoy muy agradecido por esto, sino que lo valoro un montón”, afirma. Dirigida por la dupla Nicanor Loreti y Fabián Forte, Socios por accidente 2 es una comedia de aventuras, pensada para disfrutar y hacer reír a toda la familia.





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