INVESTIGACIÓN


Los nuevos líderes laborales


Por Revista Nueva.


Los nuevos líderes laborales 

El 90% entra a Facebook por lo menos una vez al día, el 83% escucha música o radio on-line, el 54% se comunica a través de WhatsApp y el 30% se entretiene con juegos en sus dispositivos móviles. Hablamos de los resultados que arrojó un informe efectuado por comScore, la compañía de investigación de marketing en Internet, sobre los Millennials latinoamericanos, jóvenes de entre 18 y 35 años que, como buenos nativos digitales, no conciben un minuto de su agenda sin la tecnología.  Maduraron con Internet y fueron influenciados por Facebook y Twitter, por lo que su cotidianidad está trazada, a lo largo y a lo ancho, por lo que acontece en la Web. A tal punto que, en la actualidad, se ubican a la vanguardia del trabajo 3.0. ¿Cuál es la clave? Una actitud proclive a asumir riesgos en pos de convertirse en futuros empresarios. 

“Nos encontramos en medio de una convulsión económica mundial que frenó el crecimiento de las regiones tradicionalmente más prósperas, resintiendo el mercado del trabajo convencional. A esto se le suma la digitalización cada vez mayor de oficios, lo que nos insta a reconsiderar nuestras opciones de ingresos”, diagnostica Sebastián Siseles, director internacional de Freelancer.com. Y analiza: “Hay dos realidades: por un lado, el acceso a la tecnología es más barato o hasta gratuito; por el otro, todo negocio tiende a ser digital. Por ello, los Millennials saben que dar ese paso al emprendedorismo es mucho más asequible que diez o quince años atrás. Agreguemos, además, que la aversión al fracaso de un Millennial es menor que en otras personas, ya que, por cuestiones de edad, no están casados ni tienen cargas familiares, por lo que ponen en jaque solo su propio bienestar. Se animan a más, y eso se ve traducido en el universo de las ‘.com’: empresas prestigiosas y millonarias. ¿Y quiénes están detrás de ellas? Sí, claro, los Millennials”.

Para los expertos, esta generación está reclamando –¿imponiendo?– una nueva forma de empleo. Ya no se trata de horarios estrictos, sino de trabajos por objetivos, de prestar servicios on demand. La presencia física no es imperiosa de lunes a viernes en la oficina, sino que se pueden completar las mismas labores, de forma on-line, desde diferentes lugares. ¿Pero a qué se debe todo esto? “Hay tres factores muy importantes: los adultos hiperconectados –que utilizan todas las plataformas electrónicas disponibles para relacionarse–; la ausencia de fidelidad sostenible entre empleador y empleado –las empresas deben reconocer y aceptar que el vínculo tiene fecha de vencimiento, y adaptarse a esto–, y el hecho de que ya no se busca tanto la estabilidad laboral sino un equilibrio entre las obligaciones y la vida íntima”, advierte Siseles. Y reflexiona: “Creo que esto, en Latinoamérica principalmente, va de la mano de viejas y olvidables experiencias. Los Millennials fueron testigos de cómo sus padres y sus abuelos se ‘mataron’ intentando construir una carrera, privándose de disfrutar de su entorno familiar, para que, de un instante a otro, sus ingresos se licuaran por una disparada del dólar o una confiscación de sus depósitos. Esa ecuación no corre más para los Millennials”. 

El ejemplo de Freelancer.com es claro y contundente: el 74% de sus usuarios son Millennials (el 79% son hombres y el 21% mujeres). “Esta tendencia se está asentando, particularmente, en Latinoamérica, pero tiene alcance internacional. Solo en Estados Unidos, un país donde las innovaciones tecnológicas se solidifican más rápido, se espera que, para el año 2020, cerca del 50% de los trabajadores hagan sus tareas, de alguna u otra manera, bajo la modalidad freelance. La Argentina no está exenta de esta movida: nuestros jóvenes se vuelcan, cada vez más, a empleos ligados con la economía creativa y las artes, que son, eminentemente, actividades por cuenta propia”, subraya Siseles, que tiene un MBA en la Universidad de Pittsburgh.

En 2014, en la asistidísima “Cumbre de la Alianza de Jóvenes Empresarios del G20”, el australiano Matt Barrie, CEO de Freelancer, manifestó: “El espíritu empresarial es el camino a seguir para combatir el desempleo juvenil”. “Para muestra basta un botón: ¿Cuál es la compañía telefónica de mayor progreso? ¿AT&T? ¿Verizon? No, Skype. La gratuidad es fundamental para comprender esto: otorga la oportunidad de hacer pie en el emprededorismo, enfrentando la insuficiencia histórica de puestos de trabajo en comparación con una población en constante aumento. Una alternativa fácil, inmediata y económica para los jóvenes es ofrecer sus habilidades a través de la Web”, cierra Siseles.

El sueño: “mi” empresa

Los especialistas rotulan a este tipo de Millennials con una denominación específica: netpreneur. Digamos que es el equivalente a entrepreneur, pero con el prefijo net, debido a que se trata de negocios digitales que irrumpieron en los últimos quince años: compra de productos (vía eBay, Amazon) o marketing por Internet (Google o Facebook Ads), por citar determinados casos.

“La Argentina, parangonada con el resto de la región, es el país con mayor cantidad de netpreneurs. Para probar su éxito, podemos nombrar a Mercado Libre, DeRemate.com o Bumeran”, especifica el mismísimo Matt Barrie. Y profundiza: “A Chile no le falta demasiado tiempo para dar el salto de calidad en cuanto a emprendedorismo digital. Si posamos la mirada en Estados Unidos, especialmente en Silicon Valley, hay un número generoso de universitarios que, durante sus estudios, proyectan su empresa digital. Esto se está replicando en otros rincones del mundo pero, hasta ahora, con pocas repercusiones”.

Para Barrie, en la historia de la humanidad, nunca fue tan sencillo fundar una empresa. “Cuando comenzó el boom de Internet, que se extendió hasta marzo de 2001, cuando fue el ‘crack’ de las ‘.com’, edificar una empresa implicaba desembolsar cientos de miles de dólares, que se invertían en hardware, licencias de software, bases de datos y servidores. En este 2015, todo eso se dio vuelta. Y hay un aspecto nada menor: la avidez de los inversores por poner sus fondos en compañías ‘.com’. ¿Por qué? Porque da una liquidez como jamás sucedió”, opina. Y ahonda: “Las organizaciones que no se ‘suben’ al fenómeno digital quedan afuera del mercado. Ojo: esto no significa armar una Fan Page en Facebook o tener un sitio web; es más complejo. Nos referimos a la fase que abarca desde la creación hasta la venta del producto. Esto desata la necesidad de tener personal con conocimientos de programación y desarrollo tecnológico, lo que origina, además, una crisis de talento, dada la acentuada demanda de profesionales del área –que, por ahora, escasean–. En el pasado, era impensado que una compañía  nucleara freelancers para procesos internos. Hoy, son cada vez más los que solucionan sus problemas con este estilo de contratación”.

Atravesamos una era en la que los negocios no solo avanzan a altísima velocidad, sino que se superponen al propio cambio generacional. Esto no solo no detiene su marcha, sino que, según los pronosticadores, se intensificará. “Los netpreneurs se consolidarán todavía más. Lo que estamos observando es la transformación absoluta del concepto de trabajo tal como lo entendimos siempre. La primera disrupción de Internet fue a través de la adquisición y subasta de productos on-line. Luego apareció la posibilidad de comprar y vender activos financieros y acciones de empresas –Schwab, E-Trade–. A todo esto, se adosó la oferta y demanda de servicios profesionales. Y si bien falta mucho por recorrer, las organizaciones toman nota de lo que pica en punta a nivel global y están tomando conciencia de que no tienen por qué retener a una persona de 9.00 a 18.00, ocupando un espacio y provocando un costo por el mero hecho de ‘estar’. A veces, tenemos ese segundo de brillantez a las ocho de la noche. Entonces, ¿por qué no generar la flexibilidad para darle a cada individuo las herramientas precisas y los mejores horarios para que cumpla con su deadline más eficientemente y con comodidad?”, concluye Barrie.

Para inspirarse

No son pocos los jóvenes que idearon emprendimientos tecnológicos exitosos. “Uno de nuestros casos estrella es un hombre de la India, de origen humilde, pero con grandes conocimientos de programación. Empezó con proyectos pequeños, pero creció rápidamente. Hoy, tiene su propia empresa, montada en nuestra plataforma y facturando, actualmente, cerca de un millón y medio de dólares anuales”, comparte Sebastián Siseles. El ejemplo sirve para demostrar cómo un individuo puede, con su sapiencia y a través de la tecnología, ascender en la escala económica. 

Gracias a esa fuerza de voluntad, muchos pudieron ayudar a sus familias a reposicionarse en la sociedad. “Un mexicano que se empleaba en relación de dependencia tuvo que renunciar a su puesto por motivos particulares. No solo mantenía a su mujer y sus hijos, sino también a su madre. Frente a esta situación, decidió anotarse en Freelancer.com y el primer día –lo que no es tan usual, pero puede suceder– consiguió aplicar a su primer proyecto”, destaca Siseles y cierra: “Un caso argentino es el de una ilustradora de 20 años que se registró hace seis meses y lleva ganados más de catorce mil dólares. Siguiendo con la tendencia Millennials, va a cumplir su sueño de vivir en París y viajar mientras trabaja desde cualquier rincón del mundo”.

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