ENTREVISTA


De Jujuy al mundo


Por Carolina Cattaneo..


De Jujuy al mundo
Desde una pensión en Jujuy, cuatro estudiantes de Ingeniería en Informática desarrollaron una app que permite a las personas con problemas de audición usar el celular como un audífono. Por su innovación fueron reconocidos por Microsoft y el MIT.

Hace varias horas que están ahí adentro. Son cuatro hombres jóvenes en uno de los cuartos de una pensión de San Salvador de Jujuy. Tienen, en promedio, 28 años. Cada uno está enfrascado en su computadora. Usan la cama de sillón. De a ratos, alguno tira un cartón en el suelo, duerme unas horas y luego vuelve a la computadora. Ahí adentro hace frío, o hace calor, es de día, o es de noche, o acaso promedia la madrugada. Lo mismo da para ellos: es 2012 y Alejandro Méndez, Ezequiel Escobar, Gustavo Ramos y Adrián Vidaurre, compañeros de tercer año de Ingeniería en Informática de la Universidad Católica de Santiago del Estero, con sede en la capital jujeña, están detrás de algo grande. Presentaron un proyecto tecnológico en la competencia Imagine Cup de Microsoft y acaban de ser seleccionados para la instancia regional. 

Ellos no saben cómo seguirá el curso de las cosas. No saben que irán a la final mundial, en Rusia. No saben que volverán al país habiendo sido elegidos entre los cinco mejores equipos del mundo, ni que una aceleradora de empresas invertirá  dinero en su emprendimiento. No saben, tampoco, que en 2015 Adrián estará trabajando en una sucursal de la compañía en Chile, que Ezequiel y Alejandro viajarán a Boston para capacitarse y que Gustavo se quedará en una oficina flamante, en el centro de Jujuy, coordinando las actividades del equipo en la Argentina, que ya está compuesto por once personas. No saben, pero intuyen, que lo que empezó como un trabajo práctico de la facultad determinará el resto de sus vidas y cambiará la de cientos de miles de personas. Cientos de miles, literalmente.  Apretados en esa pequeña habitación de Jujuy, desde donde veían las sogas colgadas con la ropa de los vecinos, los cuatro estudiantes jujeños desarrollaron uSound, una aplicación para que la gente con problemas auditivos y sin capacidad económica para comprar un audífono digital pueda usar el celular en su reemplazo a costos sideralmente menores.

“Comenzamos hace ya dos años con este emprendimiento. Nos vimos motivados por el caso particular de Ariel, que era compañero de la universidad. Él tenía problemas de audición y le era imposible comprarse un audífono. Iba a clase y, al no oír bien, se tenía que sentar en el primer banco para escuchar al profesor. Pero esto no siempre le era posible. Si llegaba tarde, le daba vergüenza pedir un lugar para ubicarse. Con el tiempo, en vez de quedarse al final del salón y no entender nada, se volvía a su casa, hasta que terminó abandonado los estudios”. Es invierno en Buenos Aires y Ezequiel Escobar, CEO de la empresa que fundaron, cuenta así la historia, con ritmo pausado, de cómo él y sus tres amigos de la facultad crearon esta aplicación que, desde su lanzamiento en mayo de 2014, suma unas 200.000 descargas en más de 150 países.

El software que desarrollaron emula las funciones de un audífono digital y evita el ruido ambiente, algo que no pueden evitar los audífonos analógicos. “Con un analógico, si vas por la calle y te pasa un colectivo al lado, te explota el oído”, dice Ezequiel. El usuario que instala la aplicación en su teléfono enchufa un par de auriculares al teléfono, que capta el sonido a través de sus micrófonos. Luego la persona tiene que configurar el programa según sus necesidades con los datos numéricos de su audiometría o hacerse el test que trae incorporada la propia aplicación. “Inicialmente solo compensaba las pérdidas de audición del usuario; después le fuimos agregando filtros y distintas compuertas de audio que hicieron posible que redujera el ruido ambiente”, explica Ezequiel. uSound puede ser usado por personas con hipoacusias leves y moderadas, que representan el 80% de los casos en el mundo.

“De Jujuy al mundo”

Joi Ito, el director del Media Lab del Massachusetts Institute of Technology (MIT), uno de los más grandes semilleros mundiales de tecnólogos, todavía no había dado la conferencia TED en la que decía que hoy, para hacer realidad algo: “hay que abandonar la noción de que es necesario planificar y tenerlo todo”. Todavía no había dicho que Internet había logrado empujar la innovación al límite, “a los dormitorios”.  Pero ellos estaban ahí, precisamente en un dormitorio alquilado, sin diplomas ni trabajos fijos, repitiendo una frase que no sabían bien dónde terminaba, pero sí donde empezaba: “De Jujuy al mundo”.  

“Queríamos armar una empresa informática grande, hacer algo distinto en una ciudad en la que el rango empresarial es limitado”, cuenta Gustavo Ramos, otro de los creadores de uSound. “No sabíamos bien qué, pero creíamos que todo era posible”. Gustavo tiene 32 años, es el más grande del grupo, padre de una niña de 9 años y el inquilino de la pensión que hacía las veces de oficina. Gustavo dejó La Quiaca natal, para irse a estudiar a la capital provincial. Está contento, dice, porque se enteró de que la banda ancha llegó a su ciudad.

Los cuatro querían escapar al destino de recibirse y terminar como empleados en una empresa local arreglando impresoras o cargando datos. A su empresa naciente le pusieron de nombre Newbrick. Estaban en eso, barajando proyectos difusos, cuando el profesor de Análisis Numérico les encargó como trabajo práctico hacer una propuesta tecnológica que tuviera impacto positivo en la calidad de vida de la gente. Pensaron en Ariel y empezaron a trabajar en el marco teórico. Se contactaron con otorrinolaringólogos, fonoaudiólogos, expertos en audio e ingenieros de sonido para entender cómo funcionaba el oído humano. Dieron con cifras de la Organización Mundial de la salud y supieron que en el mundo existen unos 640 millones de personas con problemas auditivos; que de cada 40 solo 1 puede acceder a un audífono y que las otras 39 no encuentran solución, generalmente porque no pueden acceder al dinero para pagar lo que cuesta un equipo. Presentaron su trabajo y aprobaron con un 10. Pero se quedaron con hambre. “‘Nos miramos y dijimos: ‘Con esta carpeta no le mejoramos la vida a nadie. Tenemos que hacerlo, meternos de cabeza y sacarlo adelante como sea’”, cuenta Ezequiel. 

Tiempo de crecer

Los especialistas en audición les decían que su desarrollo podía cambiarle la vida a mucha gente, pero hasta entonces todo eran números, cifras e incertidumbre. Sin embargo, se dejaron llevar por la intuición de que estaban detrás de algo inmenso. Sumaron a compañeros de la facultad, crearon un prototipo y pusieron a prueba su proyecto ante personas con hipoacusia. También, ante los gigantes de la tecnología: se presentaron nada menos que a una competencia de Microsoft. Y sucedió aquello de que se prepararon horas de días enteros en una pensión antes del certamen. “Teníamos tanto que hacer que, a lo mejor, tirábamos unos cartones en el suelo y descansábamos en medio de tanto trabajo. Eran días de dormir tres, cuatro horas”, recuerda Gustavo. 

La final entre los equipos de la Argentina y Uruguay fue en Buenos Aires. Para varios de los chicos era la primera vez en la Capital del país, para todos era la primera vez en un avión. “Cuando llegamos a las oficinas de Microsoft fue como llegar a Disney”, dice Ezequiel. Quince minutos de presentación, diez jueces en el tribunal, diez minutos de preguntas. Ganaron y se hicieron de un pase a la final mundial en San Petesburgo, Rusia. Allá no salieron campeones, pero tuvieron una performance muy buena: de 76 equipos de todo el planeta, ellos quedaron cuartos. “Creo que una de las mayores innovaciones que tuvimos nosotros es haber roto con una autobarrera de creer que las cosas se hacen afuera, en los Estados Unidos, o en Buenos Aires –dice Ezequiel–. Darnos cuenta de que podíamos hacerlo desde acá, desde la Argentina para el mundo, nos llevó a conseguir muchas cosas”.

Empresarios en incubadora 

Hace dos años Ezequiel se mudó definitivamente a Buenos Aires. El, que creció en Tilcara, un pueblo de menos de 7000 habitantes en medio de la Quebrada de Humahuaca, aprendió a correr con la masa de gente al bajar del subterráneo y a memorizar las calles de la ciudad para no perderse toda vez que tenía una reunión de trabajo. Extraña, Ezequiel, a su familia y a sus compañeros de equipo, que están entre Jujuy y Chile. “Pero siempre entendí que era necesario. Uno hace cosas que nunca hizo para obtener cosas que nunca tuvo”, dice. 

Después de las victorias con Microsoft, la aceleradora de empresas Wayra los seleccionó e invirtió 50.000 dólares en su emprendimiento y los asesoró durante un año. Les dieron capacitación, mentores, visibilidad. Tenían dinero para terminar su prototipo, agrandar la empresa y abrir una oficina en el centro de Jujuy. Los amigos ahora también eran socios. 

El año pasado, dos de ellos viajaron a Silicon Valley, la meca de la tecnología, a presentar su aplicación. uSound quedó entre los diez proyectos ganadores del premio “Innovadores menores de 35” de toda Latinoamérica, que entrega el MIT. Además  recibieron el Premio Sadosky, que destaca a empresas o personas que contribuyen al desarrollo de la tecnología informática, y fueron uno de los ganadores de la competencia Naves del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School. Este año, fieles a ese espíritu de querer hacerse inmensos, consiguieron un pase a la instancia final de MassChallenge, una de las aceleradoras de empresas más grandes del mundo: de los 10.000 emprendimientos que se inscribieron, fueron seleccionados entre los 129 que viajan a Boston, donde serán mentoreados durante cuatro meses. Para noviembre, quieren quedar entre los veintiséis elegidos que accederán a un premio de 100.000 dólares. Mientras tanto, aprovecharán la estadía en los Estados Unidos para penetrar en ese mercado y conseguir inversores. “Queremos que salga del norte de la Argentina y esto es una puerta que se nos abre –dice Gustavo–. Queremos hacer una empresa gigantesca. Un Google multiplicado por 10”.

“Resolvieron con tecnología un problema que hoy nadie resuelve”*

Lo primero que nos llamó la atención del equipo de uSound fue que pudieron resolver con tecnología un problema concreto en un segmento de la población, el de las personas con hipoacusia leve o moderada. Resolvieron con tecnología un problema que hoy nadie resuelve. Eso nos pareció una gran oportunidad para invertir, para trabajar con ellos como socios y para ayudarlos en el desarrollo de la solución. Un audífono digital cuesta entre 2000 y 5000 dólares y solo una de cada 40 personas con hipoacusia puede acceder a un equipo así. Ellos encontraron la capacidad de procesamiento de audio de los celulares y aprovecharon esa tecnología para que cualquier persona con hipoacusia pudiera emplear el teléfono con auriculares como un complemento o como un sustituto del audífono. Su innovación está en identificar problemas y, a través del desarrollo de tecnologías, mejorar la calidad de vida. uSound es una confirmación de las oportunidades que hay de crear empresas digitales en cualquier parte, en las grandes ciudades y en las pequeñas también. De llevarlas desde la Argentina, desde Jujuy, a cualquier parte del mundo.
*Por Lorena Suárez, Country Manager de Wayra Argentina

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