INVESTIGACIÓN


Segundas mamás


Por Mariano Petrucci..


Segundas mamás 

Independientes, sin mayores compromisos y súper aggiornadas,se dedican de lleno a sus sobrinos. Las PANK, tías profesionales sin hijos, son un fenómeno en el mundo entero. 
¿Cuál es su papel dentro de la familia? Casos y estadísticas.

Fue el verano pasado. Estábamos al borde de la pileta cuando ‘Rochi’, de 6 años, disparó: ‘Ya sé… Vos y mi mamá discuten porque no tenés hijos’. Creo que mi hermana se puso blanca del susto. El comentario sin filtro de mi sobrina congeló, bajo un sol de cuarenta grados, a toda la familia. Mi hermana huyó a buscar algo, mi madre hizo que se concentraba aún más en su libro, y yo sonreí. La miré a ‘Rochi’ y le dije: ‘Se puede ser feliz también sin hijos’. Mi sobrina abrió grande sus ojos dulces de color miel, y me invitó a zambullirme. Al segundo, peleábamos las dos con los ‘flota flota’, salpicándonos a carcajadas, chapoteando con los brazos abiertos”. 

Magda (48) es la protagonista de esta anécdota. Amén de periodista, es una auténtica PANK, término que instauró Melanie Notkin, una canadiense especialista en marketing, para definir a las Professional Aunt No Kids. Se lo traducimos: tías profesionales sin hijos. El fenómeno, que ya es una tendencia a nivel global, da vuelta la taba y resignifica el viejo imaginario colectivo. “¿Cuál era la figura de la tía solterona? Aquella mujer que se nos presentaba los días festivos para pellizcarnos los cachetes y decirnos lo grande que estábamos. La transformación fundamental se produjo por dos factores que dieron un giro de 180 grados: el prolongamiento de la adolescencia, y el reposicionamiento laboral y familiar de la mujer”, grafica la licenciada Graciela Beatriz Steinberg, miembro estable de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Por su lado, la licenciada Ana Alejandra Fuentes Cuiñas, del Instituto de Ciencias Sociales de la Fundación UADE, asevera: “En la actualidad, muchas mujeres ya no encuentran la realización personal únicamente en lo que se refiere a pareja e hijos. Por lo tanto, es lógico que una de las consecuencias de esta realidad que se impone sea la pérdida del lugar imperativo de estos hitos y la indefinición del momento de tales acontecimientos”. Y agrega: “La tía fue y es esa segunda mamá que acompaña y cuida al niño. Es cierto que existe en la sociedad una imagen asociada a un personaje más clásico, pero las tías de hoy siguen manteniendo el mismo amor e interés que las de antes”.

Junto a Luisina Aldaz, Florencia Pitrelli y Nicolás Castelnuovo, Fuentes Cuiñas encabezó una investigación sobre las PANK. El estudio, el primero de la temática confeccionado por un grupo universitario –según confirmó la mismísima Notkin–, analizó las características de las Professional Aunt No Kids. Para ello, examinaron el comportamiento de mujeres solteras, profesionales, sin hijos, y en tres rangos de edad: de 25 a 34 años, de 35 a 44 años, y de 45 en adelante. “Consideramos el vínculo en el sentido amplio de la palabra: no nos abocamos exclusivamente a las tías de sangre, sino a todas aquellas que se autodefinen como tales”, enuncia Fuentes Cuiñas, quien tiene una maestría en Psicología Cognitiva y Aprendizaje. Y prosigue: “Si el mundo cambió, ¿por qué ellas serían la excepción? ¿En qué se distinguen en este siglo XXI? En que intentan involucrarse de otro modo. Están súper aggiornadas: conocen los nuevos juguetes que hay en el mercado, piensan en salidas piolas, y los aconsejan con sabiduría acerca de sus experiencias amorosas”.

Radiografía de las PANK

“Cada vez que la visito, ‘Rochi’ me escanea el look. Me saca mi cartera para colgársela del hombro, busca mi mini tablet y mi celular, que maneja mejor que yo, y conoce de memoria mis claves para desbloquearlos. Ella y su hermano Marcos, mi ahijado de 8, entienden que ‘me pueden’, que siempre los voy a dejar”, admite Magda.

A medida que transcurre el tiempo, la relación entre tías y sobrinos muta, se profundiza, se consolida, se fortalece. “Es interesante cómo las PANK creen ser percibidas por sus sobrinos. Las de mayor edad suponen que las reconocen como ‘compinches’, mientras que las más jóvenes calculan que las ven como ‘divertidas’. Pero los sentimientos se repiten: cariño, amor y protección, en ese orden”, destaca  la licenciada Fuentes Cuiñas.

El papel que cumplen las PANK en el seno familiar merece un párrafo aparte. “Su rol es muy importante, ya que funcionan como referentes a quienes tanto padres como hijos consultan frente a un dilema que no pueden resolver”, aporta Steinberg. Fuentes Cuiñas coincide: “Podemos afirmar que se trata de mujeres que participan notablemente en la dinámica familiar. Algunas de nuestras encuestadas nos revelaron, por ejemplo, que acomodan su jornada laboral para poder ayudar a las madres: así, van a recoger a los niños al colegio o los alcanzan a sus respectivas actividades. En ocasiones, también posibilitan los medios económicos para que los sobrinos puedan hacer una tarea extracurricular o compran objetos que los padres, por distintos motivos, no pueden adquirir. O sea, colaboran y mucho, máxime si se advierte que en muchos hogares, las madres trabajan y no siempre es fácil compatibilizar los horarios”.

El dinero es un ítem particular, ya que las PANK asignan a sus sobrinos un gasto regular, que incluye obsequios, entradas para asistir a espectáculos, etcétera. A la hora de meter la mano en el bolsillo, el relevamiento efectuado en la UADE notó diferencias según el segmento etario. Las que tienen entre 25 y 34 años desembolsan menos de $400 mensuales; las mayores a 35, entre $400 y $600 mensuales. Y si de cumpleaños se trata, las tías de entre 25 y 44 regalan entre $400 y $800, y quienes pasan la barrera de los 45, más de $800. “A las PANK les encanta pasar por un negocio de ropa, mirar la vidriera y tentarse con algo para los sobrinos. Son generosas y, sin tantas responsabilidades sobre la espalda, tal vez consienten un poco de más. No obstante, son precavidas y tienen muy en cuenta la opinión de los padres de los niños”, destaca Fuentes Cuiñas. 

Dolores (31) tiene dos debilidades: Juan y Martín, de 10 y 6 años. Se reúne con ellos más de una vez por semana y destina gran parte de su sueldo en ello: suele diagramar paseos por el zoológico, museos y parques de diversiones. “No hay felicidad más grande en la vida que estar un rato con ellos. Estoy absolutamente enamorada de sus ocurrencias, de sus preguntas… Lo que más disfruto es cuando se quedan a dormir conmigo. ¡Los malcrío a full! Eso sí: la última palabra siempre es de mi hermano y mi cuñada”, se ataja Dolores.  


El reposicionamiento laboral y familiar de la mujer incide en este féenomeno. El rol de las PANK es muy importante: son referentes a quienes tanto padres como hijos consultan frente a un dilema que no pueden resolver”.

Es que la incidencia en la toma de decisiones no es un punto menor. Las PANK, en general, manifiestan no entrometerse en las determinaciones que atañen al devenir de sus sobrinos. Solo el 19,9% señala influir en ese proceso; y de aquellas que declaran hacerlo activamente, el 72,8% son hermanas del padre o de la madre. En lo que sí todas aseguran comprometerse es en los logros escolares y los intereses personales. 
Magda vuelve a emocionarse con sus “sobris”: “Nos une el amor eterno y el espanto cada vez que jugamos a escondernos y asustarnos, la fina complicidad y el espíritu de niños. Son conscientes de que sus deseos son órdenes para mí y que están autorizadísimos a revolver mi casa, a llevarse lo que quieran, y poner las patas en el sillón y las paredes. Que su lista de pedidos tiene prioridad cada vez que viajo y que, si bien odio recorrer jugueterías, soy capaz de esquivar gente y cochecitos para conseguirles –¡y probarme!– un estrambótico traje de Darth Vader, una espada larguísima con luces y ruidos extraños imposible de guardar en la valija, un esqueleto para Halloween, o visitar tres días seguidos la misma tienda hasta conseguir el camisón, la remera, el plato y el vaso de Frozen”. Y concluye: “Además de ir al cine, a la plaza o al teatro, lo que más me gusta es compartir algunos días de mis vacaciones con ellos. Subirlos a mi auto cantando o jugando y pasar un tiempito solos, más apartados de sus padres, porque aparece otra conexión. Todavía tenemos muchos más planes y sueños juntos: irnos de viaje a algún lugar un poco más lejano o encontrar sus caritas felices en la meta de una carrera. Abrazarnos y reírnos siempre en nuestro reino de amor y fantasía incondicional”. 

“Se trata de mujeres que participan notablemente en la dinámica familiar. Hay quienes acomodan su jornada laboral para poder ayudar a las madres. En ocasiones, también aportan medios económicos”

Las PANK y la maternidad

“En la actualidad, cambiaron las motivaciones y los objetivos de una cantidad considerable de mujeres. O sea, nada más lejos de ser ‘Susanitas’ cuyo interés principal es casarse y tener hijos”, opina la licenciada Graciela Beatriz Steinberg, desde la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). 

Pero la postergación de la maternidad no significa necesariamente resignarse a ello. De acuerdo con la investigación de la UADE, el 82% del segmento más joven demuestra que quiere ser madre en el mediano plazo. El 75% de las tías de entre 35 y 44 años también expresan ese deseo, aunque en un período menor (que tiende a no exceder los dos años). Finalmente, el 45% de las mujeres de mayor edad, y que aún conservan su capacidad reproductiva, duda de si tener hijos; por su parte, un 49% ya tiene decidido que no quiere ser madre. “Estas respuestas nos hacen pensar que las PANK no esconden una falta de proyectos personales, sino todo lo contrario. Se trata de una diversidad de proyectos, cuya posibilidad de ser llevados a cabo depende de un ordenamiento de estos. Es decir, primero las mujeres se realizan profesionalmente para luego poder dedicarse de lleno a  ser madres”, sostiene Ana Alejandra Fuentes Cuiñas.

Características 
•Generalmente, las tías de 25 a 34 años se encuentran con sus sobrinos en la casa de los progenitores. No obstante, tienen una preferencia marcada por las actividades al aire libre. Por su parte, las PANK de entre 44 y 65 años se inclinan más por salir a almorzar o a cenar. 
•En su mayoría, las tías de 35 a 44 años cuentan con cierta estabilidad desde el punto de vista profesional. En términos económicos, invierten más en sus sobrinos que el segmento más joven. 
•Las PANK que superan los 45 años suelen guardar una relación más profunda con sus sobrinos.

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