ACTUALIDAD


La escalera del éxito


Por Mariano Petrucci.


La escalera del éxito 
Anxo Pérez encontró una fórmula para triunfar en la vida personal y profesional. Son 88 peldaños que, según el especialista español, aceleran la llegada a las metas. A subirlos.

Tiene cinco títtulos universitarios. Es cantautor y ejecuta seis instrumentos. Actuó en cine y televisión. Fue consultor económico en las Naciones Unidas. Domina nueve idiomas, por lo que fue intérprete en el Senado de Estados Unidos, en el FBI, y traductor simultáneo de Barack Obama. Y se desempeñó como profesor en la James Madison University, ubicada en Virginia. Para alcanzar semejantes metas en tiempo récord, Anxo Pérez (que no revela su edad, pero la juventud le brota por los poros) hizo un pacto con el diablo o dio con la fórmula para conseguir lo que se propone. 

Lo primero no lo podemos comprobar; lo segundo sí. Es que el español escribió Los 88 peldaños del éxito, libro que, una vez publicado, tardó apenas cincuenta días en transformarse en el más vendido de su país. Allí ofrece claves precisas y de efecto inmediato para “romperla” en el ámbito personal y laboral. Su idea es que esos peldaños (la cantidad responde a una superstición basada en la cultura china) aceleran la carrera hacia los objetivos, y permiten sacarle jugo al potencial que todos tenemos adentro. “Lo difícil para mí no fue encontrar 88, sino descartar más de mil. A lo largo de los años, recopilé lo que llamo ‘lecciones que escuchaba mientras la vida me hablaba’. No se trata de las típicas recomendaciones que nos repitieron miles de veces. La magia está en que las puse en práctica anteriormente: o sea, no son consejos vacíos, sino probados. ¡Yo fui mi propio conejillo de indias!”, exclama quien se adjudicó los premios “Emprendedores” (otorgado por la célebre firma Deloitte) y “Ciudadano Europeo”.

Amén de gozar de este boom editorial, Anxo es el creador de 8Belts, un revolucionario método on-line que garantiza hablar chino en ocho meses. “Mi experiencia como emprendedor fue y es muy positiva. Cuando lanzamos 8Belts, nadie nos creía pero, en tres años, tuvimos un crecimiento de más de un 3000%, pasamos de un empleado –¡yo mismo!– a más de ochenta, y registramos alumnos en más de 45 países –se enorgullece Anxo–. Detrás de esta movida hay horas y horas de trabajo, de sacrificios. Nos hemos equivocado, claro, pero yo tengo una máxima que dice: ‘No me interesa cuántos fracasos has tenido, sino qué has aprendido de cada uno de ellos’. Esta postura nos hizo acertar mucho”.

“El éxito está en la verticalidad. Cuanto más profundices en un frente, mejor. El éxito requiere foco, consolidar lo que dominamos. Al mundo no lo cambian las palabras, sino las acciones. No hagas veinte cosas mediocres:?haz una de manera brillante”.

–¿El éxito es algo a lo que todos podemos acceder?
–El éxito es democrático porque no discrimina: todos podemos elegirlo una y otra vez. Pero el éxito también es exclusivo. ¿Por qué? Porque solamente unos pocos se casan con la “Cultura del Sí”. ¿Qué es formar parte de la “Cultura del Sí”? Es ver soluciones donde otros hallan problemas, es alentar las iniciativas en lugar de dinamitarlas con “peros”. La “Cultura del Sí” no es tener miedo a caer, sino a no levantarse. La principal diferencia entre la gente que triunfa y la que fracasa es que cuando se le presentan dos opciones, opta por la decisión adecuada.

–Anxo, ¿entonces, el secreto pasaría por querer y poder?
–Que todos tengamos potencialidades para abrazar el éxito no significa que sea una empresa sencilla. Uno puede sugerir un camino a tomar, pero termina dependiendo de cada individuo. Ese camino incluye cualidades: sobre todo, el precio que uno y solo uno está dispuesto a pagar para aproximarse a la recompensa. Yo defiendo el concepto de que el éxito es como un cisne: hay una parte visible, reluciente, bella, que sobresale por encima del lago; y otra invisible –las patas–, que no dejan de agitarse y patalear para provocar el movimiento. La parte oculta es el motor del éxito. No obstante, no hay que admirar el éxito, sino admirar el esfuerzo.

–¿Por qué afirmás que el éxito está en la verticalidad y no en la horizontalidad? ¿A qué apuntás?
–Con verticalidad me refiero a que cuanto más profundices en un frente, mejor. El éxito requiere foco, consolidar lo que dominamos, creer en nuestro pozo de petróleo interior. Al mundo no lo cambian las palabras, sino las acciones. No hagas veinte cosas mediocres: haz una de manera brillante.

Michael Jordan y el binomio del éxito

Antes de este presente arrollador, Anxo fue jardinero, repartió pizzas y limpió comederos de gallinas… Hasta que entendió que podía dar algo más. “Nuestro enemigo no es la muerte: es el desaprovechamiento”, sentencia. Y agrega: “En cada área de nuestra vida se puede aplicar algún talento. El número de talentos es infinito, y no hay persona que no sepa hacer algo especial con lo que dejaría al resto con la boca abierta. No intentar dar con ese talento es un pecado. Lo peor que te puede pasar no es no tener una mina de oro –porque, de ser así, no habría nada que lamentar–, sino tener la mina y no haber extraído el oro. ¿Cómo se puede continuar con esa carga?”.

–Para ejemplificar este punto, citás al extraordinario Michael Jordan.
–Exacto. ¿Qué habría sido de la historia del baloncesto si él nunca se hubiera cruzado con una canasta? Estoy seguro de que cada vez que alzamos la vista para mirar a alguien en la calle, en el colectivo o en un centro comercial, estamos contemplando a un Michael Jordan desaprovechado en algo. Mi convicción es que todos somos Michael Jordan en al menos un área, por pequeña que sea. Si das diez cuando podrías dar cien, no ganaste diez, perdiste noventa. Lo importante no es cuánto se tiene, sino cuánto se aprovecha eso.

–Anxo, ¿cuál sería el rol que la mente juega en todo esto?
–Direccionarnos hacia el éxito depende, en gran parte, de la predisposición que tengamos para ello, de lo que pensemos sobre nosotros mismos. ¿Por qué digo esto? Porque en el éxito influye –y mucho– el miedo al fracaso. Aquí yo recomendaría mi fórmula antimiedo: “Si sale mal, durará un segundo; si sale bien, durará toda la vida”. Las llaves del éxito, al igual que las llaves de nuestra casa, están en nuestro propio bolsillo. No tenemos que buscarlas en el afuera. 

–Opinaste en una entrevista que “el ser humano más tonto tiene un cerebro mejor que una máquina”. 
–Por supuesto. Creo en la capacidad del ser humano por encima de todo. Lo imperioso es definir tu objetivo y saltar con dos pies, con determinación.

–¿Por qué considerás que las crisis son más territorio amigo que enemigo?
–Porque son insostenibles. Y eso las convierte en trampolines hacia el éxito. Sé que esto es complicado de asimilar, porque si nos diesen a elegir entre estar medianamente mal y estar fatal, nos inclinaríamos por lo primero. Pero entre ambas condiciones, la primera es, justamente, la más peligrosa porque puede alargarse indefinidamente en el tiempo. No tocar fondo es equivalente a no hacer nada para mejorar, ya que la situación, aun siendo difícil, sigue siendo llevadera. Para mí, es como vivir en penumbras: no es de día ni de noche, no hace calor ni frío. No nos olvidemos que casi todos los períodos de mayor crecimiento y esplendor partieron de una crisis.  

–Ochenta y ocho peldaños son demasiados para repasar en una nota. Pero si tuvieras que rescatar cinco indispensables, esos que no pueden faltar, ¿cuáles serían? 
–Si tuviera que quedarme con alguno, sería el peldaño 28, al que bauticé “El Binomio del Éxito”. El éxito es como un pájaro cuyo equilibrio proviene de sus dos alas. Si puede volar es gracias a la existencia de ambas. El ala derecha del éxito es todo aquello que hicimos para llegar hasta donde estamos. El cien por ciento de esa parte es mérito nuestro: es el desgaste, las horas de preocupación, los temores... 

–¿Y el ala izquierda? 
–Son todos aquellos componentes que nos empujaron al éxito, pero que son cien por ciento ajenos a nosotros: la familia que nos tocó, el país en el que nacimos, aquel profesor que se quedaba con uno después de clase, todos los amigos que nos animaron y apoyaron en los momentos más duros, quienes nos dieron la oportunidad profesional o los muchos que nos inspiraron a superarnos. 

–En conclusión…
–El ala derecha te nutre de esa autoconfianza que se necesita para ser exitoso. El ala izquierda te da la humildad para mantenerte en él. Igual que ningún pájaro vuela con una sola ala, en el éxito se vuela con la autoconfianza ligada a la humildad.

Las claves de 8Belts
1. Regla 80/20: El 20% de un idioma se usa el 80% del tiempo. Hay que centrarse en ese 20%. 
2. La retención: no hay que preocuparse de cuánta información entra, sino de cuánta se retiene. 
3. Obtener la mayor tasa de retorno de cada hora de estudio: hay que usar el 100% de lo que se aprende, y eliminar el desaprovechamiento. 
4. La magia no está en la teoría, sino en la práctica: nadie aprende un idioma si no lo habla desde el primer día. 
5. Conversaciones constantes con nativos: en el sistema tradicional, el que más habla es el que menos lo  necesita (el profesor). Aquí, el protagonista es el alumno. 
6. Menos cantidad, pero mucha más calidad: si al estómago no le damos más comida de la que puede digerir, ¿por qué al cerebro le damos más información de la que puede asimilar?

10 peldaños hacia el éxito

•Que el timón de la vida sea la elección y no la inercia.
•Que las utopías no puedan conseguirse no quiere decir que no deban buscarse.
•Los tesoros se encuentran fuera de casa.
•Con la monotonía no se sufre, pero sin el riesgo no se crece.
•Hay que vencer la pereza.
•Los fracasos son el cuentakilómetros del éxito.
•Las tormentas no se combaten, solo se atraviesan.
•No invertir en corregir lo malo: invertir en explotar lo bueno.
•Rodearse de gente que ya está en el destino hacia el que uno se dirige.
•La adversidad es el mejor entrenador.

Más información:
www.anxoperez.com

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte