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La vida es fast good


Por Agustina Tanoira..


La vida es fast good 
Cocina desde que tiene memoria, pero fueron los viajes y sus búsquedas personales los que llevaron a Paulina Mauvecin a volcarse de lleno a la alimentación saludable. Hoy, su restaurante en Ibiza –por el que pasan cientos de personas por día– es un verdadero estandarte de esta causa. Comer sano y rico es posible.

Nunca imaginó que un día tendría un restaurante en Ibiza, uno de los destinos más top del turismo mundial, y mucho menos, que se dedicaría a la faraónica tarea de luchar por una alimentación saludable.
Sí recuerda que cuando era chica admiraba a Mane, la cocinera de la casa de sus abuelos en Buenos Aires, que preparaba unos manjares difíciles de olvidar; que era la primera de las cuatro hermanas que siempre se ofrecía a ayudar a su mamá a cocinar para la familia; y que disfrutaba mucho de invitar a su casa en San?Isidro y cocinarles a sus amigos. 

Después, todo lo otro se fue dando por casualidad. Aprovechando sus dotes culinarias, se le ocurrió hacer desayunos en casas privadas y así se armó de una pequeña clientela para la que fue mejorando el servicio cada día. Poco a poco, sus clientes le empezaron a encargar caterings más sofisticados para pequeños eventos y ella se fue animando a más. Después seguirían los viajes en los que se nutrió de las recetas más increíbles de los destinos más originales: Sri Lanka, India, Japón, Tailandia, México. De cada lugar fue rescatando, especias, vinagretas, currys, modos de cocción, y hoy todo este gran bagaje convive armoniosamente en su recetario.

De cada lugar fue rescatando especias, vinagretas, currys, modos de cocción, y hoy todo este gran bagaje convive armoniosamente en su recetario.

Paulina se convirtió así en un experta de la alimentación consciente, que ella practica rigurosamente y que refleja en su restaurante ibiceño por el que pasan cientos de comensales. Ellos se ven seducidos por esta alimentación deliciosa, tentadora y súper saludable a la vez –y convencidos de que es posible–. El mismísimo Ferran Adrià –considerado por muchos el mejor chef del mundo– se dio una vuelta por el restaurante este año y aprobó sus propuestas. Todo parece indicar que la argentina Paulina va por buen camino.

¡Ibiza mon amour!

Como todo destino de veraneo, Ibiza tiene la característica de la estacionalidad. En verano está lleno de turistas y gente que trabaja durante la temporada, famosos y no famosos, y en invierno la gente es del lugar. “La primera vez que vine a Ibiza fue en 2002 y me enamoré por completo de la isla y su energía. Así que siempre pensé en volver e instalarme. Acá la gente es muy diversa, multicultural, diferente”, cuenta. “Lo increíble que tiene este lugar es que en un metro cuadrado podes encontrar a un hippie con un multimillonario, a un artista extranjero con un trabajador de aquí. Hay de todo, de aquí, de allá, alemanes, argentinos, italianos… esa es la magia de este lugar”, revela. 

La idea de abrir su propio restaurante surgió luego de cocinar para un amigo –y socio– que quería hacer una dieta desintoxicante durante un mes. “En ese momento nos dimos cuenta de que a mucha gente le interesaba este tema pero no existían opciones”, cuenta. Así que juntos abrieron Eat is life, con la idea de transmitir la cultura de la alimentación consciente y destruir el mito de que la cocina saludable es insípida y aburrida. “Comer sano también puede ser sabroso y colorido”, aclara. “Por eso, la frase que mejor nos define y que utilizamos mucho en el local es ‘Eat is life, donde el sabor y la salud se encuentran’”. 

La propuesta fue un exitazo y, a partir de dos ideas que supieron combinar magistralmente, la de fast food y la de healthy food, podría decirse que revolucionaron el concepto del restaurante en Ibiza. “En definitiva, lo que hacemos es fast good”, explica. Una oferta muy a tono con los tiempos modernos y que se posiciona cada vez más como una excelente alternativa gastronómica en la isla. Nadie quiere perdérsela. Hasta Paris Hilton los contrató para el catering del shooting de su colección de ropa y bolsos, y Guy Laliberté, dueño y fundador del Cirque de Soleil –para quien Paulina trabajó como chef privado–, los contrata cada año para el catering de sus exclusivas fiestas. “¡Y este año tuve el lujo de cocinar para Ferran y Albert Adrià, que vinieron a conocer el restaurante en persona!”, dice orgullosa. 

Fast good 

En su recetario todo gira en torno a este concepto gastronómico ideado por Adrià hace algunos años como una alternativa a la fast food americana. En esta nueva versión lo dinámico se contrapone a lo rápido, pero sin descuidar la calidad. Calidad y dinamismo son el único secreto, además del ambiente súper acogedor, en el que uno se siente como en su casa. No dan servicio en las mesas, sino que los clientes deben pedir en la barra. La carta, que se divide en proteínas, cereales y vegetales, cambia todos los días, por lo que no hay posibilidad alguna de aburrirse. 

“La frase que mejor nos define y usamos mucho es: Eat is life, donde el sabor y la salud se encuentran”.

“Cada día hay ocho platos en el buffet: tres de proteínas (de las cuales dos son vegetarianas); dos de cereales integrales y tres de verduras. De esta manera se puede combinar el plato de tres ingredientes de varias maneras”, explica. “Todos los ingredientes son frescos, locales y 100% naturales.”
Un día puede haber hummus con crudities y quiches de puerros y tofu como “entrantes”; otro, pollo con curry estilo indio, croquetas de mijo y calabazas y remolachas al horno… Se va armando el menú de acuerdo con los ingredientes más frescos que se encuentren en el mercado. El plus está, también, en cómo preparar los platos para que sean lo más sabrosos y tentadores posible. 

Hay además una oferta variadísima de “súper zumos” energizantes y nutritivos: el “Bebete el almuerzo”, por ejemplo, combina apio, zanahoria, pepino, manzana y espirulina; el “antioxidante”, apio, ajo, brócoli y manzana, y el “Eat is life”, zanahoria, apio, remolacha, pepino, espinaca, kale, jengibre, manzana, limón y lima. ¡Y hay muchos más! A todos se les puede agregar maca, espirulina o cúrcuma para hacerlos aún más saludables. 

La fórmula es simple: sabor y comida sana, sin más. Ingredientes frescos, naturales y variados que se preparan en una gran cocina, en medio del salón y rodeada de vidrio, a la vista de todos los comensales. “Estamos en un momento en el que la gente empieza a tomar conciencia de la alimentación”, explica Paulina. Por eso, no es raro que lleguen –por recomendación– clientes nuevos en busca de comida sin gluten, sin lactosa o vegana. En el buffet es posible encontrar siempre alguna rica opción para ese tipo de dietas. ¡Hasta hay postres veganos o sin gluten y elaborados sin azúcares refinados!

“Estamos en un momento en el que la gente empieza a tomar conciencia de la alimentación”.

La cocina como aventura 

“He comido en los restaurantes de los mejores cocineros pero no me considero una freaky seguidora de grandes chefs”, confiesa. “Sí soy una enamorada de la buena cocina”. Paulina es una aventurera, apasionada, que disfruta de la naturaleza, de hacer wake-board, de ir a la playa, de saltar desde los acantilados al mar… y cuando todavía le queda energía, juega al tenis. 

Además, adora viajar para descubrir y probar nuevos sabores aunque, al final, lo que más le importa es la nutrición. Por eso, no duda en reconocer su admiración por el chef británico Jamie Oliver, un verdadero revolucionario, que no solo se ha alzado en contra de la comida basura sino que es el responsable de varias campañas para mejorar la alimentación en las escuelas y, actualmente, para que se establezca la educación alimentaria en las escuelas de todo el mundo. 

A los 33 años, Paulina tiene claro por dónde va la onda. Por eso, Eat is life. “Se traduce como ‘comer es vida’ pero también es un juego de palabras, ya que fonéticamente eat se pronuncia como it y entonces significa ‘esto es vida’, cuenta. “Teníamos esta idea desde hace tiempo y surgió porque tenía que ser”. ¿Teníamos? Paulina habla en plural porque comparte este proyecto con Yago, un madrileño que es su socio, su pareja y uno de los pilares fundamentales del negocio. Viven en Santa Eulalia, un pueblo al norte de Ibiza y a 15 kilómetros del restaurante, y proyectan abrir otro en Barcelona o Madrid, a pedido de los clientes.

Aunque su historia puede resultar estimulante, sus inicios no fueron fáciles. “Te diría que más bien fueron duros pero satisfactorios”, define. “Cualquier hostelero te diría lo mismo”. Pero Paulina es optimista y va para adelante. Es una actitud: disfrutar de lo que hace y nunca esperar más. ¿Cómo se ve en el futuro? “No pienso en eso”, confiesa. “Aunque me lo imagino igual de feliz que ahora”.

Somos lo que comemos 

En el año 2007 Paulina leyó el libro You Are What You Eat (Eres lo que comes), de la nutricionista Gillian Mc Keith, y cambió por completo su concepción de la alimentación. Desde entonces dejó de consumir alimentos con conservantes, colorantes y potenciadores del sabor. “Empecé a tomar espirulina, jugos naturales y a comer quinoa”, cuenta. “Compro productos orgánicos en las ferias e intento que las frutas y verduras sean de temporada”.

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