INVESTIGACIÓN


Juntos hacemos


Por María Belén Etchenique..


Juntos hacemos
Las incubadoras, aceleradoras y company builders son empresas que ayudan a que otras empresas más chicas puedan nacer, crecer y evolucionar. Las hay para todos los rubros.

En 1923, en el garaje de la casa de su tío, Walt Disney fundó su compañía e hizo de su apellido una marca. En 1945, Harold Matson y Elliot Handler fusionaron sus nombres y, convertidos en Mattel, dieron sus primeros pasos en la industria del juguete en un garaje familiar. En 1976, en una cochera de la calle Crist Drive, en Los Altos, California, Steve Jobs y Steve Wozniak experimentaron con dispositivos tecnológicos, resignificaron la palabra “manzana” y levantaron una de las compañías más influyentes del siglo XX. En cada caso, fueron emprendedores brillantes que revolucionaron la historia a partir de un trabajo solitario, resguardado en la intimidad de un garaje. Pero, en las últimas décadas, esos espacios lindantes a las casas, refugios de autos y desperdicios, ganaron mística y perdieron utilidad como lugar fundacional de un negocio. Hoy, a nivel global y local, los espacios de formación de emprendimientos se corrieron a incubadoras, aceleradoras y company builders. Traducido: empresas que ayudan a crear otras empresas. Las hay de todo tipo. Cada vez son más y están enfocadas en distintos campos: videojuegos, Internet, mobile, biotecnología, energías alternativas, diseño industrial, agro y ciencia. 

“En la Argentina, de cada 100 compañías que se crean, solo 50 sobreviven luego de cinco años”, explica Hugo Kantis, investigador y director del Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem) de la Universidad de General Sarmiento. Para achicar ese riesgo de mortalidad prematura aparecieron las incubadoras de empresas, que ofrecen a los bocetos de negocios las condiciones óptimas para facilitar su salida al exterior y proteger su desarrollo. Como si fuesen obstetras del mundo administrativo, estas compañías ponen su mirada sobre la gestación, el parto y el tiempo inmediatamente posterior al nacimiento de una empresa. Son el primer eslabón de la cadena evolutiva y en el país su presencia está muy ligada al ámbito universitario y a la gestión pública. 

Uno de los primeros proyectos locales de incubación surgió en 1995, en Córdoba, a través de la Fundación para la Incubación de Empresas (FIDE), una organización que se creó a partir de la asociación entre la Municipalidad de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional Tecnológica. “En la etapa de convocatoria, a los emprendedores les hacemos formular un plan de negocio. El objetivo es que verifiquen si su propuesta puede funcionar o no. Al hacerlo, disminuimos la probabilidad de que fracasen o de que tengan una expectativa superior a la real. Buscamos que acorten la curva de aprendizaje”, dice Pablo Ignacio Peralta, gerente de FIDE. La fundación trabaja con ideas de base tecnológica, diseño aplicado y energías renovables en un programa que puede extenderse hasta los tres años de incubación. En este momento, en su laboratorio de paredes con ladrillos a la vista, mesas de madera y ventanales amplios están germinando un proyecto para hacer energía a partir de los desechos en tambos, una máquina para detectar a través del sonido fallas en autopartes, y una aplicación web autogestionable que difunde el arte independiente de cada localidad de Córdoba. “Es un trabajo divertido. Todos los días hay desafíos y es muy poco monótono. Disfruto del intercambio con los emprendedores. Cada logro de ellos lo siento un poco mío”, describe Peralta, quien con 34 años y una formación en economía se convirtió en uno de los referentes de la incubadora. 

Un mundo activo 

Las universidades locales fueron las que más rápido percibieron la necesidad de sumar actores al mundo emprendedor. La pionera fue la Universidad Nacional de San Martín, ubicada al oeste del conurbano bonaerense. Luego le siguieron las universidades de La Plata, Luján y la Universidad Nacional de Buenos Aires, que hoy cuenta con Incubacen, la incubadora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, e Incubagro, la incubadora de la Facultad de Agronomía. 

En el año 2005, en Mendoza, la Universidad Nacional de Cuyo se sumó a la escena para ayudar a nacer a empresas tecnológicas en la provincia. Su plan de creación de negocio se divide en dos etapas: preincubación e incubación. En la primera, se trabaja sobre ideas y se hace un modelo de operación. En la segunda, la idea madura y se constituye en empresa. “Siempre nos ponemos en el lugar del emprendedor. Si bien debemos cumplir ciertos parámetros que nos exige el ámbito universitario, no podemos ser tan rígidos y tenemos que adaptarnos a sus características y necesidades”, sostiene Juan Pablo Bustos, coordinador de la incubadora. Con 40 años, guía un equipo de profesionales que promedia los 32 y asiste a emprendedores aún más jóvenes. 

Con propuestas de capacitación en una o dos etapas, de aprendizaje entre pares o con mentores, con espacios de trabajo o sin ellos, las usinas de empresas se reproducen tanto en el sector público como en el privado. ¿Qué las hace necesarias? “Hoy, a Procter & Gamble le demanda cerca de ochocientos días llevar una idea al punto de venta. Al mismo tiempo, en los Estados Unidos, a través de una plataforma de creación colectiva, se puede transformar una idea en un producto en veinte días. El mercado convive con una economía tradicional y con una exponencial, en la que es fácil abrir empresas pero, al mismo tiempo, es más difícil mantenerlas”, dice Pablo Baldomá Jones, director y cofundador de la incubadora y aceleradora con inversión –segundo estadio evolutivo– LaPlataHub. Con una lógica similar y desde el mismo punto geográfico, Marcos Amutio, director de la incubadora platense Emtec, agrega: “Es fundamental saber que no todas las ideas son oportunidades de negocio y que no todas las oportunidades de negocio son adecuadas para un emprendedor. La práctica demostró que las posibilidades de éxito, de supervivencia y de crecimiento aumentan de manera significativa cuando hay un sostén de diferentes actores del ecosistema. La incubadora como centro de apoyo busca que las ideas de negocio se concreten”. 

La tecnología manda 

En una oficina en el barrio porteño de Palermo, Karen Mirkin, gerente de operaciones de la aceleradora internacional Wayra, está charlando con Lucas Emma, un cordobés de 30 años y CEO de SocialTools.me, una start up en la que Wayra invirtió miles de dólares. Abajo, en el primer piso, siete empresas integradas por hombres y mujeres de 23 a 40 años trabajan en un espacio de 350 metros cuadrados sin paredes divisorias, con frases inspiradoras como “Go big or go home” (Apuesta en grande o vete a casa), o “Aliento y dedicación es la clave”, escritas con tiza blanca en muros negros. Algunos llevan camisas y pantalón de vestir; otros, remera, jean y zapatillas.

Todos están sentados a una mesa larga y blanca. “El ecosistema emprendedor local y los actores que lo conforman fueron evolucionando. En el caso de Wayra, hace cuatro años, cuando recién comenzamos, invertíamos en emprendedores con menos experiencia y seniority. El 80% eran ideas sobre papel. Hoy, cada vez hay más profesionales que están emprendiendo con mayor calidad. Y nosotros, como aceleradora, entendimos que el momento exacto en el que podemos sumar valor es cuando la empresa tiene un producto terminado que está traccionando”, dice Mirkin. Wayra no solo invierte hasta 50.000 dólares por compañía sino que también da herramientas para el desarrollo comercial de los negocios. Un modelo de incubación muy similiar sigue, desde 2014, el Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (CITES), creado por Sancor Seguros, para empresas de biotecnología, nanotecnología, informática, telecomunicaciones, etc.

Nuevos actores 

“De la mano de empresarios jóvenes, comenzaron a aparecer los company builders”, sostiene el último documento de Prodem y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).“A diferencia de las aceleradoras, estos nuevos ‘laboratorios de startups’ se dedican a poner en contacto a equipos emprendedores potentes y oportunidades de mercado de alto impacto, o bien ellos arman las empresas buscando emprendedores y equipos de gestión. Dependiendo del modelo, algunos builders prestan servicios especializados, colaboran con instalaciones y equipamiento y hasta con recursos humanos. Suelen trabajar con un número limitado de proyectos por año en los cuales invierten y obtienen una participación accionaria importante, mayor que la de las aceleradoras. Son más cofundadores que inversores”.

Entre los nuevos actores que aparecieron en este escenario se destacan Quasar, cofundada por el tecnólogo Santiago Bilinkis; Incutex, una compañía de origen cordobés con sede en Buenos Aires; e ITBAF, una unidad de negocio que tiene un programa denominado Tech Angels para acelerar y potenciar emprendimientos. Poco a poco, “los criaderos de negocios” se reproducen y se convierten en una experiencia real.

Glosario emprendedor

Incubadoras: Son organizaciones que ayudan a los emprendedores a tomar el envión en la generación de sus negocios. Suelen brindar un espacio de trabajo, capacitación con mentores y expertos, la definición de un modelo de empresa y el vínculo con contactos. Es el primer eslabón de la cadena evolutiva en el ecosistema emprendedor. 
Aceleradoras: Son compañías, en su mayoría privadas, que financian la creación de una empresa. Suelen comprar una porción minoritaria del negocio generado a cambio de inversión de dinero, oficinas, contactos y/o formación.  
Company builders: Son empresas que construyen empresas. Ponen en contacto a equipos emprendedores potentes y oportunidades de mercado de alto impacto, o bien pueden decidir armar ellos mismos las empresas, buscando emprendedores y el equipo de gestión necesario. Toman pocos proyectos por año.

•En 2012, la Argentina ocupaba el segundo puesto en el ranking emprendedor de América Latina, según publicó el reporte del Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento Dinámico. Hoy, el país quedó rezagado a un quinto lugar. En la región, Chile está en el primer puesto.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte