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¿Y por casa cómo hablamos?


Por Gustavo Sencio.


¿Y por casa cómo hablamos? 
La comunicación es un tema siempre vigente dentro del mundo infantil. ¿Cuáles son los trastornos que más preocupan en la actualidad? ¿Con qué tratamientos se están combatiendo? ¿Cómo prevenir? Aquí, todas las respuestas.

Hay dos noticias con respecto a los trastornos del habla y la comunicación que se imponen, en la actualidad, en el universo infantil. Una es buena: hay más conciencia del tema si lo comparamos con décadas pasadas. La otra no tanto: todavía siguen minimizándose estas dolencias. “A veces se subestiman estos problemas. ¿Por qué? Porque algunos profesionales dilatan la consulta con la famosa frase: ‘Espere, que ya va a hablar’. Entonces, no se deriva a tiempo. Otras veces, son los propios padres los que no quieren darse cuenta de la realidad”, sostiene Micaela Méndez, licenciada en Fonoaudiología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Pero no nos quedemos con la mitad del vaso vacío. “Hoy tenemos más acceso a la información: la gente conoce más, acude a Internet rápidamente; aunque es fundamental consultar con los profesionales de la salud. Por otra parte, hay más foco en la prevención. En la Argentina, la tendencia en cuanto a los trastornos del habla y el lenguaje en niños es esperar hasta los 5 años. En otros países, no pasa esto. Chile, por ejemplo, cuenta con un sistema de estimulación más estricto: si los chicos no adquieren el lenguaje esperable, no ingresan en el sistema escolar. Para evitarlo, envían a un fonoaudiólogo a domicilio para que los estimule desde los 2 años”, revela Méndez, que se dedica al entrenamiento profesional de cantantes, locutores, actores y políticos.

–Hay que advertir que trastorno no es una enfermedad.
–Exacto. No es lo mismo. Afortunadamente, un trastorno tiene tratamiento.

–¿Cuáles son los problemas más comunes que afectan a los niños?
–Las dislalias son errores articulatorios frecuentes. También se llaman “trastornos fonéticos”: es la dificultad para pronunciar uno o más sonidos en forma sistemática. Se da mucho en los niños, pero también en los adultos que no fueron tratados, que no realizaron tratamiento fonoaudiológico.

–¿Por ejemplo?
–Decir “zi” en lugar de “sí”, o no pronunciar la rr para decir “rosa” o “perro”. Es muy común. Es una cuestión de la musculatura del habla, de los órganos fonoarticulatorios. Para producir los sonidos, un articulador –la lengua– debe contactarse con otro –el paladar o los dientes–. En las dislalias, el articulador no contacta adecuadamente con el otro para la emisión del sonido. Pero, ojo,  estos errores articulatorios son normales en el inicio del desarrollo del lenguaje, o sea, en los primeros cuatro o cinco años de edad.

–¿Qué otros trastornos existen?
–El TEL (trastorno específico del lenguaje), relacionado con la programación del lenguaje. Cuando el niño habla, hace sustituciones, omisiones, agregados de sonidos. Por ejemplo, reemplaza “sisa” por “silla” o “ti” por “si”. Estos errores son asistemáticos, contrariamente a lo que ocurre con la dislalia. No se trata de un problema de los articuladores del habla, sino de organización del lenguaje. Otro trastorno es el retraso simple del lenguaje, donde hay un desarrollo normal del lenguaje, pero retrasado; o sea, es un habla de “bebé”. Esto es transitorio: con estimulación se supera y no tiene repercusión en el lenguaje escrito en la edad escolar.

–¿Y la tartamudez?
–Es una alteración en la fluidez verbal; por eso, se la denomina “disfluencia”. Se manifiesta por repeticiones, bloqueos, prolongaciones de los sonidos o palabras. Se origina entre los 2 y 5 años, que es la etapa de desarrollo del lenguaje. 

–¿A qué edad debe estar desarrollado el lenguaje-habla de un chico?
–Alrededor de los 4 años. A esa edad debería adquirir todos los sonidos del lenguaje. Pero, además, las otras funciones también deben desenvolverse correctamente, como la deglución, la voz, el lenguaje –expresivo y comprensivo–, la audición, la respiración, lo conductual. No es solo producir correctamente los sonidos del habla: hay que ordenar y seleccionar adecuadamente el lenguaje.

–¿Por ejemplo?
–El niño puede decir: “gata Martín”, que significa “esa es la gata de Martín”. A cierta edad, es normal que falten conectores, porque están estructurando las frases, pero a los 4 años deberían organizar correctamente las oraciones.

–¿Cuáles son los síntomas que los padres deben observar para preocuparse o quedarse tranquilos?
–Todos los niños empiezan con un lenguaje que no es perfecto ni completo. Es como cuando nosotros, los adultos, aprendemos un idioma nuevo. Es normal que antes de los 4 o 5 años los chicos no hablen correctamente porque el lenguaje está en desarrollo, pero hay señales de alarma desde que nacemos: la mirada, los gestos, las posturas, el tono muscular, la sonrisa. Todo comunica. Hay “mensajes” no verbales a los que tenemos que  prestarles atención. 

–¿Cuáles serían esos mensajes?
–Que el niño hable poco, que no se comunique, que esté siempre aislado… ¿Otra luz roja? Cuando habla y no se le entiende, pero sucede lo contrario con el resto de sus compañeros del jardín o de la escuela. O si se traba al querer expresarse o no reacciona ante sonidos o ruidos fuertes.

–¿El autismo es otro de los trastornos?
–Sí, dentro del TGD (trastorno generalizado del desarrollo) están los trastornos del espectro autista. En este caso, se trata de un grupo de niños a quienes les cuesta conectar con el otro, que tienen dificultades en las interacciones sociales y en la comunicación. Muestran conductas estereotipadas y repetitivas, y su juego es pobre.

–¿Qué función cumple la audición en el lenguaje? 
–Es fundamental. En la comunicación, es esencial escuchar, no solo hablar. La audición, a su vez, es necesaria para el desarrollo emocional, cognitivo y social. La pérdida auditiva puede afectar el lenguaje. Detectar la pérdida auditiva a edad temprana es clave, porque las secuelas son menores. De esta manera, el niño es equipado, ya sea con audífonos o con un implante “coclear” –dispositivo electrónico que se implanta mediante una cirugía–, que lo ayudará a escuchar. Actualmente, en nuestro país, a todo niño que nace se le hace una OEA, una otoemisión acústica. 

–¿En qué consiste?
–Es un test auditivo objetivo, no invasivo y rápido, que realiza el fonoaudiólogo. Allí se detecta si un recién nacido escucha, si hay probabilidades de que tenga problemas auditivos… Hoy por hoy, al ser diagnosticados, se les da a los chicos la prótesis auditiva. 

–¿Cuán efectivos son los tratamientos en la actualidad?
–Las técnicas actuales dan muy buenos resultados. La tartamudez, las dislalias y los TEL llegan a buen puerto con los tratamientos. El TGD y los trastornos del espectro autista son más complejos: requieren un abordaje interdisciplinario que se prolongue en el tiempo. Pero en todos estos problemas, hay cada vez más esperanza. Cuanto más evolucionamos en la ciencia, más sabemos y contamos con más herramientas.

De qué hablamos

Lenguaje: Función cerebral superior. Fenómeno que involucra dos aspectos: lengua y habla.
Habla: Expresión verbal del lenguaje. Conjunto de sonidos del habla.
Comunicación: Intercambio de información. 
Lengua: Sistema de signos o código común entre los hablantes.

Conductas comunicativas que se esperan del niño sano o normal 
•Imitación de gestos y sonidos.
•Sonrisa social. 
•Interés activo por las personas.
•Señalar para pedir algo.
•Mirada atenta. Atención y seguimiento visual.
•Respuestas auditivas, reacción a sonidos, voces y ruidos del entorno.
•Exploración del ambiente.
•Vocalizaciones, balbuceos, producción de sonidos, palabras, frases (según edad).
•Comprensión de órdenes simples y complejas (según edad).

Consejos para padres: qué hacer

*Leer cuentos.
*Cantar canciones.
*Hacer actividades cotidianas que involucren el lenguaje para incorporar a los niños: cocinar, hacer las compras, etcétera.
*Reforzar las conductas positivas (premios, halagos) cuando hablan correctamente o logran un sonido o una palabra nueva.
*Acompañar los actos con palabras.
*En la tartamudez: hablarles más despacio, respetar los turnos de habla, no interrumpirlos. 
*Es clave el rol del adulto que esté al cuidado: ellos son los modelos de los niños.

Clasificación de las patologías 

•Cuando habla poco o no se comunica: trastornos de la comunicación (TGD).
•Cuando habló más tarde o no se le entiende: trastornos del lenguaje (TEL). 
•Cuando habla mal o se traba: trastornos del habla (tras-tornos fonéticos o dislalias, tarta-mudez, fisuras labiopalatinas). 



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