ENTREVISTA


“Siempre estoy buscando mejorar”


Por Belén Herrera. .


“Siempre estoy buscando mejorar”
Eugenia Tobal no les teme a los desafíos. Sin dejar de lado la actuación, apuesta por otras facetas en su carrera: la conducción, la producción y la dirección. Una mujer emprendedora y movediza, que, a punto de cumplir 40, está bien plantada.

Si a los 15 años Eugenia Tobal no hubiese ido a ver la pieza de teatro de su hermano del medio, tal vez hoy no sería actriz. Es que hasta ese momento, nada hacía pensar que esa chica tímida de Villa Luzuriaga se dedicaría de lleno a la actuación. “Aluciné con eso de que estuviera arriba del escenario; me parecía genial que se divirtiese tanto. Cuando se levantaba el telón, mi hermano se transformaba: no era la persona con la que convivíamos en casa. Me fasciné a tal punto que, al año siguiente, me anoté para estudiar”, recuerda Eugenia, sentada en el bar de los estudios de ESPN, donde graba Pura Química.

En rigor, le llevó algunos años más tomar la decisión de abocarse por completo al arte. En el ínterin, ingresó en la facultad para estudiar Relaciones Públicas: cuando cursaba el tercer año de la carrera, dijo basta. “Me propuse trabajar de lo que realmente me gustaba. Y empecé a golpear puertas con el currículum en la mano”, repasa esta mujer emprendedora y movediza, a la que puede comprobársele su belleza en cada una de las campañas publicitarias que la tienen como figura excluyente.

“No me siento de 40. Estoy entera emocionalmente y alineada espiritualmente. Me siento en paz con todo lo que estoy haciendo. Estoy encontrando una sabiduría que no tenía antes. Me faltan prioridades; las estoy acomodando para que sucedan”.

Mal no le fue. Su nombre comenzó a repetirse en las principales tiras de la pantalla chica: 099 Central, Padre Coraje, Sos mi vida, Valientes y Sos mi hombre, entre otras. Dueña de un espíritu inquieto, Eugenia siempre da un pasito más allá. Desde hace cuatro años forma parte del staff del programa que coconduce con Leo Montero (y donde participan Mariano Zabaleta y Mex Urtizberea). En la actualidad, redobló la apuesta y recientemente montó, junto a su amiga Loli Miraglia, la productora Son de Oeste, con la que dirige Gaturro, el musical.

–A la faceta de actriz, ahora le sumaste la de directora y productora. ¿Cómo vivís esta nueva etapa?
–Sinceramente, agotada (risas). La verdad es que estoy muy contenta y muy sorprendida por el resultado. Orgullosa por lo que logramos con Loli en tan poco tiempo. Siempre estoy buscando mejorar. Trato de no cuestionarme nada. Sé que es una gran apuesta, un camino que desconozco, y que podemos encontrarnos con adversidades y apuestas económicas que dependen únicamente de nosotras. Pero, bueno, también se trata de eso, ¿no? Cuando uno arranca algo nuevo hay que apostarlo todo.

–¿Cómo fue que llegaste a dirigir? ¿Cómo se fue dando ese proceso?
–Fue culpa de mi socia. Cuando conseguimos la licencia del personaje Gaturro, había que empezar el espectáculo desde cero. Nosotras simplemente teníamos la posibilidad de usar los muñecos y el disco de Mundo Gaturro. Sobre esa base pensamos qué hacer, y surgió la idea de un musical infantil. Encargamos un guión, y, cuando hubo que grabar las voces originales, dirigí un poco la situación,  organizando todo. Pero nos faltaba un director. Y Loli me dijo: “Sos vos. ¿No te das cuenta de que ya lo estás haciendo?”. Y así fue. Se dio naturalmente, casi sin ser consciente de ese paso.

–¿Te gusta la tarea? ¿Te podés llegar a proyectar en esta faceta?
–Sí, más adelante posiblemente sí. No me puedo llamar directora, pero hay algo que me gusta, que está bueno y que lo podría desarrollar a futuro.

–Siempre actuaste para adultos. ¿Cómo es trabajar para el público infantil?
–Soy de las que no subestiman a los chicos. Me parece que hay que tenerles muchísimo respeto con aquello que les brindás. De todas formas, hasta que no vi su reacción no supe qué iba a pasar. También desconocía lo que sucede con Gaturro: ¡es un rockstar! Sinceramente, lo que más me sorprendió es que los chicos prestan mucha atención. Y la respuesta es genuina, auténtica, inmediata: si algo no les gusta, se ponen inquietos; si se divierten, están atentos a todo.

–Para inspirarte, ¿pensaste en las cosas que hacías cuando eras chica?
–Es que nosotros no veíamos mucha televisión. Llegábamos del colegio, comíamos, hacíamos la tarea y salíamos a la calle. Gracias a Dios, en aquella época podíamos jugar en la vereda. Es algo que siempre digo y añoro porque, lamentablemente, no les voy a poder enseñar eso a mis hijos. Es algo triste. Pero con mis hermanos y mis amigos nos criamos en la calle y en el club. Recuerdo que en San Justo íbamos a Huracán.
Es un buen momento 
Eugenia está cada vez más afianzada en el magazine de una de las señales deportivas por excelencia. Le agarró el gustito a la conducción. Se le nota. Traspasa la pantalla. “Estoy feliz. Es un lugar de mucha plenitud para mí. Me dio un crecimiento profesional y personal muy grande. Me abrió un camino de espontaneidad que actuando no se logra. Como me pasó con la dirección de la obra, me eleva a un lugar distinto”, confiesa sobre el programa que le sirvió para superar la traumática separación con el actor Nicolás Cabré.

–No sería una locura, entonces, verte conduciendo otros formatos.
–No me pongo límites ni soy prejuiciosa. Creo que uno, si se lo propone, es mucho más de lo que cree. Siempre me animé a experimentar capacidades que creía que podía tener. Algunas pude desarrollarlas bien, otras no tanto, pero lo intenté. En el caso de la conducción, ya lo había probado con Rutas solidarias y otros proyectos relacionados con el cáncer de mama. 

–O sea que si suponés que algo te gusta y lo podés desarrollar…
–¿Por qué no voy a hacerlo? ¿Porque soy actriz? Me parece que una cosa no invalida la otra; al contrario, se complementan.

–Eugenia, ¿hay algo que no te tiente tanto de tu carrera?
–No hay mucho que no me guste. Hay momentos de sobreexposición que, tal vez, son los que menos me divierten, pero entiendo que las reglas del juego son un poco lidiar con eso. De todas formas, cuando uno marca determinados límites, los otros los entienden; con habilidad y amabilidad podés acordar algunas cosas. La verdad es que yo no me meto con nadie, y trato de que no se metan conmigo.

–La fama no te confundió. ¿Cuál es la clave para no marearse?
–Empecé a transitar este camino a una edad en la que estaba muy estable emocionalmente. Además, siempre supe que para saber dónde estaba parada, me bastaba mirar para el costado y ver a mis padres y mis hermanos. Ellos son laburantes que se levantan a las seis de la mañana, vuelven a las seis de la tarde, y crían a sus hijos. La realidad está en otro lado, no es la que vivo yo: la realidad es mi familia, mis amigos, todo lo que hay que hacer para ganarse el mango. Yo trabajo un montón de horas, pero gozo de beneficios que otras personas no tienen. Soy una privilegiada. 

“Hay momentos de sobreexposición que son los que menos me divierten, pero entiendo que las reglas del juego son un poco lidiar con eso. Cuando uno marca límites, los otros los entienden.?Yo no me meto con nadie y trato de que no se metan conmigo”.

–En noviembre se vienen los 40. ¿Te preparás de una manera en especial para el cambio de década?
–Profesionalmente, los actores tenemos un momento bisagra con la edad: en determinada instancia, sos joven para ser madre y grande para ser hija. Hay una etapa que es como un “ni”.

–¿Y en el plano personal, Eugenia?
–No me siento de 40. Hoy, la mujer corrió toda la línea de edad, las de 40 parecen las de 30 de antes. Estoy muy entera emocionalmente y alineada espiritualmente. Me siento muy en paz con lo que estoy haciendo. Estoy encontrando una sabiduría que no tenía antes, lo cual me da mucha alegría. Obviamente, me faltan algunas prioridades en mi vida, pero las estoy acomodando para que sucedan.

–¿A qué apuntás para lo que viene?
–A seguir no poniéndome límites en el oficio. El cine es un lugar donde me gustaría desarrollarme más. Creo que es un rubro en el que está bueno incursionar cuando uno es más maduro, porque los personajes tienen la posibilidad de crearse a partir de la propia experiencia. 

–Para terminar, ¿cómo te definirías?
–Como una mujer extremadamente emprendedora y movediza. Soy buena hija, buena hermana. Trato cada día de ser buena persona. Me parece que eso es lo que me define. Buscar lo mejor para mí y para el otro.

Espléndida

A la hora pautada, Eugenia Tobal arriba a los estudios de ESPN. Vestida con zapatillas y calzas, a cara lavada y con una colita que le sujeta el pelo, nada hace imaginar que, en breve, soplará cuarenta velitas. 

“Me cuido mucho la piel. Con esto sí fui muy perseverante y precavida. Es importantísimo tomar conciencia, ya que descuidamos mucho la piel… ¡Nos olvidamos de que es un órgano! Siempre comunico la prevención como algo para tener en cuenta, porque cuando llegan los 40 querés hacer cosas que no hiciste a los 25… ¡y ya no se puede!”, aconseja Eugenia. Y agrega: “Con la alimentación también pruebo diferentes métodos: trato de eliminar harinas y todo lo que sea tóxico para el cuerpo. Aunque no me cuido con una dieta específica, simplemente intento nutrirme bien”.

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