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Futuro en verde


Por Carmen Ochoa.


Futuro en verde 
La ciencia avanza y cada día dependemos más de la tecnología. ¿Se la puede amar y a la vez cuidar el medio ambiente? Los avances tecno y la ecología.

Podemos saber poco del futuro, pero sabemos lo suficiente para darnos cuenta de que hay mucho que hacer”, afirmaba el matemático británico Alan Turing hace más de sesenta años. Sin embargo, su pensamiento sigue vigente ante el paso del tiempo y el avance de la ciencia y la tecnología; una evolución que no se detiene. Se supone que siempre se avanza para mejorar, pero ¿cómo están transformando los cambios tecnológicos y científicos esta sociedad? Para Mark Stevenson, autor del libro Un viaje optimista por el futuro, lo importante no es la tecnología en sí, sino el uso que hagamos de ella. 

No obstante, ¿el avance de la tecnología acompaña de alguna manera al cuidado del medio ambiente? “No debe haber compañía tech global que no tenga en cuenta la sustentabilidad a la hora de innovar en nuevos productos. No solo porque hay cada vez más presión de los distintos actores (accionistas, clientes, personal) para que así sea, sino también porque impacta en su industria y su actividad. Numerosos estudios demuestran que serán las empresas con foco en la sustentabilidad las que sobrevivirán”, afirma Martina Rua, periodista especializada en tecnología, ciberculturas y ciencia.

Sí a la tecnología eco-friendly 

A nivel mundial, hay cada vez más empresas que colaboran con el cuidado del medio ambiente desarrollando tecnologías sostenibles y productos que favorecen un consumo eficaz de energía con el fin de reducir su impacto en la ecología. Sin embargo, todavía todo lo que se ha hecho pareciera que es poco. “En las empresas de América Latina, solo vemos algunos tímidos planes de reciclaje de los residuos tecnológicos cuando lanzan una nueva versión de sus productos. Aunque las casas matrices innoven en materiales y tecnologías para reducir el uso de electricidad, sobre los desechos de materiales hay poca información. El usuario de tecnología aún no pone el foco en la ecología, como sí lo empezó a exigir en otras industrias, por ejemplo los productos de retail”, explica Rua.

Una razón para que los consumidores no se relacionen con la eco-tecnología seguramente tiene que ver con los precios, ya que estos productos suelen ser un poco más caros que los del resto del mercado. Se supone que, al ser productos que ahorran energía, su mantenimiento es más económico que el de los tradicionales y, con el paso del tiempo, el costo extra será amortizado por nuestros bolsillos. A esto Martina Rua responde: “Un gran paso que educó a la sociedad y fue creador de conciencia fue el cambio masivo hacia las lámparas de bajo consumo. 

 “Un gran paso que educó a la sociedad y fue creador de conciencia fue el cambio masivo hacia las lámparas de bajo consumo. El público aceptó un producto que valía varias veces más que el anterior”. Martina Rua

El público aceptó totalmente un producto que valía varias veces más que las comunes y antiguas”. No siempre el cambio tiene que venir de la mano de las empresas privadas. En este caso, fue el Estado. El Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (PRONUREE), iniciado en 2007 por la Secretaría de Energía de la República Argentina, tuvo como objetivo reemplazar las lámparas incandescentes por las de bajo consumo. Con el proyecto se buscó una forma de ahorrar consumo ante una demanda eléctrica que sigue en alza. El recambio de bombitas dio como resultado el ahorro de 1000 megavatios, equivalente a casi dos centrales eléctricas, según cifras oficiales. 

Empresas y energías renovables  

Otro campo en el que la eco-transformación avanza es en la de energías renovables, gracias a la aceleración de la innovación tecnológica, que muchas empresas toman como propia y que en muchos países es reforzada por políticas gubernamentales. Tal es el caso de Estados Unidos, donde se realizan rebajas fiscales a las residencias que utilicen energía solar. En China, la fuerte inversión del gobierno en la industria solar logró reducir precios gracias al ahorro generado por las empresas. Y en Francia hay una ley que obliga a instalar paneles solares o techos verdes a las nuevas construcciones. 
Por otro lado, grandes empresas se sumaron a diferentes programas y políticas medioambientales, como Apple y Microsoft, que invierten en energías renovables; Google se asoció con SolarCity para invertir unos 280 millones de dólares con el fin de financiar la instalación de placas solares en viviendas particulares, mientras que HP, Lenovo y Dell se unen a través del lema Buy Green to Save Green (“compra verde, ahorra verde”).
“Que las empresas no se sumen más a políticas medioambientales es, en casi todos los casos, un tema complejo que reúne a múltiples actores. Pero seguramente lo harán motivadas por el público”, afirma Martina Rua. 

“Los usuarios se entusiasman mucho ante la aparición de propuestas eco-friendly; ellos sienten que pueden ser parte de un cambio de hábitos”.

Por otra parte, para nuestra vida cotidiana, nuevos productos también llegan día a día a nuestras manos con el sello de la sustentabilidad para hacer más práctica y placentera nuestra vida. “Los usuarios se entusiasman ante la aparición de propuestas eco- friendly, sienten que pueden y quieren ser parte de un cambio de hábitos. Como en muchos casos vienen acompañados de buen diseño y buen funcionamiento, están dispuestos a pagar más. El tema es que el conocimiento del concepto ecológico y de las verdaderas características que deben tener los productos para no hacerle tanto daño al planeta aún no es masivo”, comenta la especialista. 

Si está pensando comprar un nuevo producto tecnológico o electrodoméstico, averigüe sus ventajas ecológicas, así puede sumar su pequeño aporte al cambio. Para vivir de forma confortable y no dañar el medio ambiente, conviene darles a los avances tecnológicos el uso necesario, con el fin de mejorar el entorno en el que vivimos y moldear nuestro propio mundo.


Mochila fotovoltaica negrita
Creada por la empresa neoyorquina VoltaicSystems, esta mochila está confeccionada con materiales reciclados. Es ecológica, impermeable, fuerte y liviana a la vez, y lo mejor es que en su exterior cuenta con paneles fotovoltaicos que cargan baterías de almacenamiento interno.

Control biodegradable negrita
Inventado por dos valencianas, el primer control de televisión biodegradable ya se usa en hoteles de México y España. En su interior contiene semillas de orégano, perejil o pinos, y al desecharlo se cultiva en una maceta.

Tome nota
Nuevas tecnologías, aplicaciones, renovados objetos y materiales se presentan como una alternativa ecológica, que también suma a la hora de cuidar el medio ambiente.

Desde tu smartphone negrita
Greendy es una aplicación argentina para Android que nuclea servi-
cios, lugares y productos amigables con el planeta. Los rastrea por localización o categorías.

Mesa  refrescante negrita
Dos franceses, un diseñador y un arquitecto, crearon ZEF (Zero Energy Furniture), una mesa que puede almacenar el exceso de calor y liberarlo cuando la habitación se enfría de nuevo, por debajo de los 21 ºC. Incluye materiales que convierten la tabla en una esponja térmica.

Termo  solar negrita
Solarmate es un dispositivo solar portátil que calienta y mantiene la temperatura del agua. Se creó en la Argentina con el fin de que el uso de la energía solar forme parte de nuestra vida cotidiana. Estará en venta próximamente.

Residuos electrónicos

¿Qué hacemos con los viejos aparatos electrónicos que ya no funcionan? Los Puntos Verdes Especiales, de la ciudad de Buenos Aires, reciben residuos de aparatos eléctricos y electrónicos para ser reciclados: www.buenosaires.gob.ar/agenciaambiental. Otra opción es llamar a QueReciclo.com, un grupo de recuperadores de informática y electrónica-electrodomésticos que retiran los materiales de tu domicilio y, sin cargo, los testean, los recuperan y los reincorporan al mercado. www.quereciclo.com.ar

Electrodomésticos: ¿cómo elegirlos? 

A la hora de comprar un electrodoméstico se debe optar por los más eficientes (Clasificación A). Para conocer su consumo energético y otras características importantes, guíese por la etiqueta de eficiencia energética, que está pegada sobre los artefactos. El sistema es obligatorio en heladeras, lámparas y equipos de aire acondicionado, pero se espera que pronto se aplique en todos los artefactos eléctricos. Al hacer un uso eficiente de la energía, ayudamos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero –principal causa del calentamiento global–, protegemos nuestros recursos no renovables, favorecemos que los servicios energéticos se brinden a un menor costo y, de esta manera, cuidamos nuestro bolsillo. 

Más información:
 www.fvsa.org.ar/ecoeficiencia

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