ENTREVISTA


La maternidad es toda una revolución


Por Carmen Ochoa..


“La maternidad es toda una revolución” 
Profesional, madre y esposa. La vida de Julieta Zylberberg es completa y, sobre todo, feliz. Sus nuevos proyectos la mantienen en la cima de su carrera actoral, y con su marido y su hijo forman un equipo ganador.

Hola, gordito, mamá se baña”, le dice una madre a su bebé mientras él, pacientemente sentado en su sillita, la espera en el mismo baño. Nuevamente ella se asoma de la ducha, confirma que el pequeño está bien, vuelve rápidamente al agua… y llora angustiada.

La escena forma parte de Mi amiga del parque, la nueva película protagonizada por la multifacética actriz Julieta Zylberberg. Sin embargo, cualquier madre podría sentirse identificada. “Es que la maternidad es toda una revolución, hermosa y movilizante. Pasás muchas veces de la felicidad absoluta a la angustia sin sentido, y ni hablar de los miedos. Pero nadie te lo cuenta, como si de estos estados de ánimo, que no son la dicha permanente, no se pudiera hablar mucho”, afirma la actriz, y no solo refiriéndose a la película sino también a su propia vida. 

–Y los medios tampoco reflejan mucho esa primera etapa…
–Para nada; hay una cosa muy banalizada acerca de la maternidad. Incluso todas esas publicidades de pañales, llenas de sonrisas, con un bebé que duerme perfectamente toda la noche. O, por otro lado, la madre desbordada con los chicos colgando del cuello, como una situación medio tonta. Criar un hijo no es una cosa ni la otra; incluso es un poco violento todo eso que se muestra, porque te lleva permanente a sentir que estás fracasando y claramente eso no es así. Sin embargo, ese torbellino, ese momento de locura existe, pero nadie lo revela. 

Entre libretos y pañales

En pareja desde hace ocho años con el actor Esteban Lamothe, Julieta es madre del pequeño Luis Ernesto. Su nacimiento fue toda una montaña rusa de sensaciones, a la que se fue acomodando, superando miedos y dando espacio a la felicidad, sin dejar de lado la actuación.

–¿El nacimiento de tu hijo nunca se interpuso en tu carrera?
–No. Fue un tiempo rarísimo, porque nació Luiggi y ese año trabajé más que nunca en mi vida, fue un delirio. Ese año hice Relatos Salvajes, filmando de noche… y mi bebé solo tenía tres meses. También filmé con Esteban la película El 5 de Talleres, todo seguido, de un día para el otro. 

–¿Y quién cuidaba al bebé mientras ustedes trabajaban juntos? 
–Nosotros. ¡Lo llevábamos a todos lados! Después hicimos Farsantes, también juntos. Así que íbamos todos en el auto a grabar… Agotador y un poco delirante.

–Vivencias nuevas que vas experimentando junto con la maternidad…
–Sí, el bebé sobrevivió, pero hoy lo veo como grandes momentos de inconsciencia. Es que la primera etapa de la maternidad es muy fuerte como para acompañarla de otra actividad. Yo terminaba agotada y dando de amamantar entre las grabaciones. Claro que se puede seguir trabajando, pero justo fue un momento demasiado intenso para mí. 

–¿Y por qué elegiste hacerlo?
–Sentí que era un momento en que no podía decir que no. Eran propuestas buenísimas y quería hacerlas, pero ya sobre el final de la tira, realmente no tenía fuerzas para ir a grabar. Necesitaba trabajar solo media jornada porque la cabeza no me daba más. No me alcanzaba el tiempo, no podía más… ¡Luiggi acababa de nacer!

–Pero, en definitiva, tu bebé se adaptó a las situaciones…
–¡Él estaba chocho! Estaba siempre conmigo, todo el día. Yo era la conflictuada; aunque él no dormía, ni durmió, durante el primer año y medio, así que también andaba un poco estresado. Recuerdo que sonaba el despertador para levantarnos e ir a trabajar, y yo, sin dormir, seguía acunando al bebé. Así, casi todos los días durante el primer año. Igual, haber aceptado esos trabajos estuvo buenísimo. Me alegra haber podido participar en todo, pero fue agotador.

–¿No sentiste culpa por no dejar de trabajar durante esa primera etapa?
–No, nunca sentí culpa de nada; en definitiva, yo no quería dejarlo, eso lo tenía claro. Además, Luiggi no tomó mamadera, así que lo amamanté durante un año completo. Podría haberlo dejado un rato, pero yo me sentía afortunada de ser actriz, llevarlo al camarín y poder darle el pecho. 

–Justo el personaje de Mi amiga del parque vive angustiada porque no puede dar el pecho…
–Es bravo, porque ahora en la crianza se prioriza la lactancia y muchas veces hay madres que no pueden darle el pecho a su bebé. Es importante pasarle a través de tu leche los anticuerpos, pero si no podés, le das la mamadera e igual está todo bien. Tengo amigas que se bancaron situaciones traumáticas y dolorosas durante la lactancia, por el solo hecho de no saber cuándo ni cómo decir “no puedo”. Yo le di un año y me encantó.

Vida profesional 

Con un hijo de 2 años y medio, y muchos proyectos laborales en camino, la vida de Julieta sigue a mil. Conseguir esta nota nos llevó bastante tiempo, debido a su apretada agenda, y solo pudimos concretarla en una panadería gourmet que, últimamente, funciona como su oficina. “Vengo siempre acá, vivo cerca y el jardín de Luiggi me queda a pocos pasos. Además, muchos de mis recreos solo consisten en ir a tomar un café”, cuenta, y enseguida compartimos algunas anécdotas de hijos, como si esa charla fuera inevitable entre madres.

–¿Ahondaste mucho en tu maternidad para crear el personaje del film?
–Más que nada, lo relacioné con estados de ánimo. Cuando hicimos la película mi hijo tenía 1 año y cuatro meses, así que el tema estaba fresco, porque yo había vivido este tipo de situaciones y sumé mi experiencia. ¡Si hasta fui mucho al parque y hoy conservo amigas de aquella época!

–¿Cómo es estar en pareja con un actor?
–La verdad es que a veces se complican los tiempos con el trabajo y la familia… pero también está buenísimo. Hace ocho años que somos pareja, nos acompañamos y crecimos mucho a nivel profesional. Que ambos seamos actores está bueno para poder entender los tiempos y la actividad del otro. En casa no hablamos de trabajo, nos ayudamos con nuestros papeles pero también hablamos de otras cosas, y también… ¡habla el niño!

–Vos comenzaste de chica en la TV. ¿Te gustaría que tu hijo eligiera ese mismo camino?
–No me gustaría, pero él deberá hacer lo que lo haga feliz. Lo imagino conectado con la naturaleza; ojalá siga por ese lado. 

Crecer frente a las cámaras

La vida actoral de Julieta comenzó a pura diversión cuando a los 12 años, junto a Mex Urtizberea y con la dirección de la prestigiosa Lucrecia Martel, protagonizó el programa Magazine For Fai. “Estaba buenísimo, porque todos los chicos que integrábamos el elenco estudiábamos teatro con la profesora Nora Moseinco, quien también formaba parte de la producción”, recuerda Julieta. 

–Eras chica. ¿Fue pesado el trabajo?
–Para nada. Grabábamos un rato los sábados y lo disfrutaba mucho. Era realmente muy lúdico, y no tenía nada que ver con el ambiente televisivo de hoy, donde siempre repudio la presencia de los niños.

–¿Por qué? 
–Es bastante oscuro. Los niños siempre parecen aburridos y ahí, entre escenas, no tienen nada que hacer. Los veo un poco fuera de lugar… Hacen la vida de un grande entre grandes y no les queda bien. Cuando estaba en Magazine... no pensaba mucho en el futuro, pero todos sabíamos que queríamos ser actores y ninguno estaba ahí obligado por sus padres. 

Magazine For Fai fue solo el comienzo de una carrera que no paró nunca. “No tengo muy en claro cómo se fue dando el aluvión de tiras, películas y obras de teatro en las que trabajé a lo largo de toda mi vida, pero sí puedo confirmar que, en general, la mayoría de los trabajos me gustaron. Por suerte, eran propuestas interesantes, y por eso las elegía, algo que no siempre sucede en esta profesión. Así tuve la suerte de trabajar con directores que admiro mucho y en proyectos que estaban buenísimos”, confiesa la actriz.

–¿Qué te gusta de tu trabajo?
–¡Es un trabajo espectacular! Trato siempre de no achatarme, porque en definitiva es una actividad muy vinculada al placer y a la imaginación. Por eso, si para mí hacer un proyecto no es un gran desafío y un buen plan, no lo hago, porque no hay nada peor que ver a un actor automatizado. 

Mini Bio 
Sin pausa: así fue –¡y sigue!– la carrera de Julieta Zylberberg. Participó en más de quince cortos y largometrajes, entre los que se destacó como Actriz Revelación en 2005 por el film La Niña Santa, de Lucrecia Martel. En 2011, fue galardonada con el Premio Cóndor de Plata a la Mejor Actriz por su actuación en La mirada invisible, de Diego Lerman; y en 2014 formó parte de la premiada Relatos salvajes, de Damián Szifrón. 

Alrededor de ocho telenovelas y diez programas, entre series y unitarios de TV, contaron con su presencia. Entre ellos Enseñame a vivir, Farsantes y Guapas. Sus comienzos fueron en el inolvidable programa de culto para toda la familia  Magazine for Fai. 

En teatro, formó parte de Un enemigo del pueblo, con dirección de Sergio Renán; Agosto: Condado Osage, dirigida por Claudio Tolcachir, y Los Únicos, de Marcos Carnevale, entre muchas otras.

Lo que viene

Incursionando en una nueva faceta como guionistas, en noviembre, Julieta y Esteban Lamothe filmarán una película escrita por ellos, junto a dos amigos. “Ignacio Rogers será el director, y el resto actuaremos. La escribimos a lo largo de un montón de años y se llama La fiesta. La protagonista será Graciela Borges, un amor de persona y una  increíble actriz. Además, su presencia nos abrió un camino para salir a buscar apoyo”. 

La historia trata sobre tres hermanos que tienen una madre a punto de morir, que luego se recupera e invita a sus tres hijos a pasar un fin de semana juntos, como una especie de redención. “Parece medio surrealista, y escribir el guión fue como estar del otro lado. Pero así se dio durante años, aunque cambiar mi profesión no es algo que tenga en mente”, cuenta Julieta.

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