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Deciles stop a las manchas


Por Belén Herrera.


Deciles stop a las manchas
Se acerca el verano y las actividades al aire libre invaden nuestra agenda. Realizar deportes en lugares abiertos, zambullirse en una pileta, caminar por la playa o simplemente jugar en la plaza con nuestros hijos pasan a estar a la orden del día. Sin embargo, ahí está él: el sol. Desafiante y amenazante, se ha transformado en unos de los peores enemigos para la piel. Veamos.

Si bien es cierto que una prolongada e inadecuada exposición nos puede provocar serios daños en la salud, también nos aporta grandes beneficios. “Al exponer nuestra piel al sol se estimula la síntesis de vitamina D. Esta vitamina resulta clave para mantener nuestros huesos fuertes y evitar enfermedades como la osteopenia y la osteoporosis. También se liberan sustancias como las endorfinas y melanocortinas que estarían relacionadas con el efecto antidepresivo y de relajación que produce el tomar sol”, afirma la doctora Giselle Claros, médica dermatóloga del equipo de la doctora Patricia Troielli.
Pero debemos saber ciertas cosas. “La exposición solar excesiva conlleva daños inmediatos y con el tiempo daños tardíos; podemos decir entonces que el sol quema, mancha, genera arrugas y puede desencadenar o exacerbar enfermedades dermatológicas (herpes, rosácea, melasma, lupus, entre otras) y produce cáncer”, dice Cristina Pascutto, médica dermatóloga del Hospital de Clínicas.
“Una conducta y protección adecuada nos brindará el goce del verano sin tener que mostrar el resto del año pieles arrugadas y manchadas, que, una vez que el efecto del tostado desaparece, se hacen muy notorias a la vista”, asegura la doctora Patricia Dermer, Directora de Lidherma y representante de la Skin Cancer Foundation en la Argentina.

Las manchas son producidas por diversos factores: envejecimiento, embarazo, desórdenes endocrinológicos, uso de hormonas sexuales, quemaduras solares o quemaduras de segundo grado, entre otros. “El principal estímulo de la melanogénesis (proceso de formación de melanina) son las radiaciones ultravioleta (aumentan la producción de melanina), razón por la cual después del verano son muy comunes las consultas para la realización de tratamientos despigmentantes”, explica Dermer. 

¿Qué podemos hacer cuando aparecen manchas? El eje del tratamiento consiste en abordar simultáneamente todas las vías que conducen a la pigmentación. Dermer indica que es importante renovar permanentemente las células de la superficie con ácido mandélico o láctico para que no se acumule pigmento. También bloquear los radicales libres que se forman, con manganeso, ácido lipoico y las conocidas vitaminas E y C; y evitar los procesos inflamatorios con neuropéptidos calmantes que regulan la respuesta exacerbada a estímulos agresivos. Además es necesario estimular la diferenciación celular que dispersa los melanocitos y con eso las manchas.

“Al exponer nuestra piel al sol se estimula la síntesis de vitamina D. Esta vitamina es clave para mantener nuestros huesos fuertes y evitar  enfermedades como la osteopenia y osteoporosis. También se liberan endorfinas y melanocortinas”. Giselle Claros

Por otro lado, asegura:“Los tratamientos médicos con luz pulsada, combinados con los cosmetológicos y con productos que el paciente usa en su domicilio, son la estrategia completa para terminar con el problema”. 

Pero hay que recordar lo siguiente: “El mejor tratamiento para las manchas es protegerse del sol utilizando un buen protector solar, colocarlo en forma generosa y no olvidarse de renovarlo cada dos o tres horas”, dice la doctora Giselle Claros.

¿Cómo cuidarnos? 

El daño solar en la piel es producido por la radiación ultravioleta (UV). “Al principio se creía que solamente los rayos ultravioleta B (UVB), responsables del enrojecimiento, eran peligrosos. Ahora sabemos que también los rayos ultravioleta A (UVA), responsables del bronceado, son potencialmente dañinos”, explica Dermer.

Por eso, de un tiempo a esta parte, los especialistas están haciendo hincapié en el uso de pantallas solares a lo largo de todo el año porque permiten filtrar las radiaciones ultravioleta A y B impidiendo que la piel se dañe. 

“Actualmente se recomienda el uso de factores de protección entre 15 y 30. La Monografía Final sobre Protectores Solares –realizada con el consenso de los países desarrollados– ha determinado que en los casos de necesitarse una protección más alta, se englobe a todos los protectores de ultraprotección como 30+. El término ‘sunblock, bloqueador solar o pantalla total’ no está incluido en esta monografía, porque al no existir ningún protector que evite totalmente la radiación, el término podría engañar a los usuarios dándoles una falsa sensación de seguridad”, detalla Dermer.

Pero, si bien es muy importante el uso de estas cremas, hay que tener en cuenta que ya no alcanza únicamente con ponerse el protector. Es fundamental no exponerse en los momentos en que la radiación UVB es más intensa, que es entre las 10 y las 15 horas. Por otro lado, Dermer agrega: “No debemos olvidar que el riesgo de quemaduras es mayor a gran altura, porque hay menor atmósfera para absorber los rayos, y que la luz solar es más fuerte cerca del Ecuador, donde incide en la tierra más directamente”.

Con respecto a las cremas que podemos utilizar, la especialista advierte que si los componentes de una pantalla solar no están adecuadamente formulados en el producto no serán efectivos por mejores que sean. “El tipo de formulación depende de muchos factores, por lo que es importante considerarlos para optimizar el resultado del protector: debe ser el adecuado para cada tipo de piel, es decir, no usar aceites en pieles grasas, utilizar emolientes en pieles secas, agregar pigmentos para personas que desean usarlos como si fuera un maquillaje o quieran tener aspecto de piel bronceada, y no utilizar productos muy fluidos para la piel del cuerpo”.

Por último hay que tener en cuenta que el protector hay que colocarlo media hora antes de exponerse al sol e ir renovándolo cada dos o tres horas. “La colocación del protector solar hay que hacerla en toda la piel, no solo en los lugares donde está el lunar. La piel debe protegerse  en su totalidad”, agrega Claros.

"El principal estímulo de la melanogénesis son las radiaciones ultravioleta (aumentan la producción de melanina), razón por la cual después del verano son muy comunes las consultas por tratamientos despigmentantes”. Patricia Dermer 

¿Cómo tratar quemaduras?
Si pese a todos los cuidados realizados se llegara a producir el clásico eritema o enrojecimiento causado por el sol, Pascutto recomienda utilizar un producto post- solar especialmente diseñado para reparar y calmar las molestias. “En esos casos resulta insuficiente utilizar una crema hidratante corporal clásica ya que estas solo brindarán retención o aporte de agua. Los agentes post-solares en cambio están formulados a base de activos descongestivos, humectantes, emolientes y antioxidantes que reparan la barrera cutánea devolviendo suavidad a esa piel y generando bienestar y alivio”. Por otro lado, Dermer desaconseja el uso de remedios caseros, como manteca u otros ungüentos a base de vaselina. “Además, hay que evitar la exposición adicional al sol hasta que la piel esté completamente curada. Y sobre todo, consultar con un médico en caso de que las quemaduras sean severas o si existe dolor”.

Las manchas en el embarazo
Durante el embarazo, debido a los cambios propios hormonales, se pueden desarrollar en la piel trastornos pigmentarios (aumento del color de la piel), por lo que podemos observar hiperpigmentaciones generalizadas o localizadas. Al respecto, Claros sostiene: “Es muy característico que presenten melasma, que es una hiperpigmentación en las áreas fotoexpuestas más frecuentemente: la cara, el escote y los brazos”. Como el sol empeora los cambios pigmentarios, muchas personas creen que durante la gestación las embarazadas no se deben exponer. Sin embargo los especialistas no lo prohíben, pero sí ponen énfasis en la importancia que tiene la prevención. Pascutto resalta lo siguiente: “Deben extremarse los cuidados durante esta etapa. Es importante tomar medidas de precaución respecto a la exposición a las radiaciones ultravioleta. Esto incluye el uso de cremas de alta protección, sombreros y remeras”.

Ese bendito lunar
Los lunares y las pecas son para muchos un signo de seducción. Su aparición puede estar vinculada a la genética, pero también tienen una relación muy íntima con el sol. Se estima que su formación se produce entre los primeros diez y veinte años de vida. Por eso es importante proteger a los más pequeños de la familia. 

A priori estos rasgos tan característicos no presentan ningún tipo de amenaza para la salud, pero sí hay que estar atentos a que su color y su forma no se alteren, porque en ese caso sí podrían representar un severo problema para la piel. Por eso, en caso de notar algún tipo de modificación, hay que consultar al médico de manera inmediata. Para no llegar a estos extremos, Pascutto concluye que lo mejor es la utilización de cremas con factor de protección muy alta.

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