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La sangre, protagonista


Por Daniela Calabró.


La sangre, protagonista
Los avances científicos más importantes de estos tiempos nos corren, literalmente, por las venas. Es que con la sangre como vedette de la investigación médica, llegó la era de las biopsias líquidas, los estudios genéticos prenatales, los tests de enfermedades de uso domiciliario y los más revolucionarios tratamientos estéticos.

Si la investigación médica de estos tiempos fuese una obra de teatro, la sangre sería su primera figura en la marquesina. Fiel reflejo de nuestra salud, toma cada vez más notoriedad a la hora de dar diagnósticos y de crear tratamientos que generen menos rechazo en el organismo. Así es como uno tras otro se suceden los descubrimientos que giran en torno a ella: sangre artificial, tests genéticos en embarazadas, tratamientos estéticos y todas las promisorias ideas que giran alrededor de las células madre.

“Los fluidos del organismo tienen la representación de lo que circula por el cuerpo. Hacer un análisis de sangre es como sacar una foto de la química de nuestro organismo en un momento preciso. Es el fluido más observable y más fiel para averiguar qué sucede con nuestra salud”, explica el doctor David Sudacov, médico de familia y especialista en medicina ayurveda. “Lo que generó diferencias en su estudio es que hoy se pueden detectar partículas muy pequeñas y eso fue afinando la puntería en relación con el conocimiento de la propia sangre, tanto para reutilizarla en tratamientos como para hacer diagnósticos más certeros”, agrega quien también está capacitado en psicoinmunoendocrinología y nutrición ortomolecular.

El hallazgo más reciente y prometedor es la llamada “biopsia líquida”, por la que podrían detectarse células cancerígenas en la sangre y, así, evitar métodos de diagnóstico más invasivos. La comunidad médica ve en este descubrimiento al mismísimo futuro de la medicina, puesto que podría revolucionar el diagnóstico de una de las enfermedades más temidas. 
Antes de nacer
La sangre materna es, cada vez más, un reflejo de los potenciales problemas a los que puede enfrentarse el bebé por nacer. Hasta ahora, el método más certero de detección de anomalías genéticas era una punción de vellosidades placentarias, la cual conlleva el riesgo de perder el embarazo. El test llamado Baby Gen permite conocer las enfermedades genéticas más frecuentes a través de una muestra sanguínea de la madre. 

“Es un test prenatal no invasivo que detecta la presencia de anomalías cromosómicas en el feto. Se realiza con una extracción de sangre materna a partir de la novena semana de embarazo (puede hacerse hasta la semana 22), sin poner en riesgo     al bebé”, comenta el doctor Jorge Hamer, director médico de Reprogenetics Argentina. “De esa muestra se extrae ADN fetal y se analizan diferentes cromosomas; pueden detectarse patologías como los síndromes de Down, de Edwards, de Patau, de Turner y triploidias. Además, permite conocer el sexo del bebé. El estudio tiene una sensibilidad del 99,9 % y una tasa de falsos positivos del 0,1 %”, detalla. 
Sangre artificial
En el mundo, se realizan unos 90 millones de transfusiones de sangre cada año. Por eso, uno de los grandes desafíos de toda la comunidad médica es generar sangre de forma artificial. Así no se dependerá únicamente de la donación voluntaria y la sangre para transfusiones será más segura. Actualmente hay dos investigaciones en curso, pero todavía en fase de experimentación. 

“Son muchos los esfuerzos realizados en los últimos años para producir sangre, sobre todo, para  resolver situaciones críticas como guerras o catástrofes. Si bien algunos ya son una realidad comercial, muchos son aún experimentales. Por el momento y durante bastante tiempo más, la humanidad va a tener que seguir confiando en la donación voluntaria y altruista de sangre para poder satisfacer las necesidades transfusionales de cada población”, concluye la doctora Susana Anhel.

“Es sabido, desde la Antigüedad, que los fluidos del organismo tienen la representación de lo que circula por el cuerpo. Hacer un análisis de sangre es como sacar una foto de la química de nuestro organismo”, Dr. Sudacov

En primera persona
Todos estos avances en el universo de la medicina no son meros descubrimientos medibles en tubos de ensayo o resultados de laboratorio. Son, en verdad, respuestas a los problemas más cotidianos, aliados para mejorar la calidad de vida y hasta apuntaladores de algunos sueños.

Bien lo sabe Maximiliano Esteva: este profesor de Educación Física de 48 años padece una enfermedad crónica por la que necesita estar anticoagulado y realizarse chequeos de sangre con mucha asiduidad. Hace un puñado de años, eso le habría impedido cumplir un sueño para el que se venía ejercitando: cruzar caminando la cordillera de Los Andes. Sin embargo, en diciembre pasado pudo hacerlo. Junto a cinco aventureros, realizó el mismo recorrido que hicieron Roberto Canessa y Nardo Parrado, sobrevivientes de la tragedia de los Andes de 1972. La ciencia fue su hada madrina, ya que le permitió llevar consigo un coagulómetro portátil que lo ayudó a ir chequeando el estado de su sangre en cada momento de la travesía sin necesidad de asistencia médica. 
Estos pequeños dispositivos representan un gran avance para quienes están bajo tratamiento anticoagulante.  Porque el método es mínimamente invasivo y precisa solo una gota de sangre y al ser de uso personal reduce la cantidad de visitas al médico. 

El coagulómetro es solo un ejemplo de los incontables avances en la materia: con la misma tecnología existen medidores de glucosa y, en Inglaterra, comenzó a utilizarse un test domiciliario para detectar el VIH (ver recuadro).

Todo por la belleza
Los tratamientos estéticos también se vieron favorecidos por los avances vinculados a la sangre. Tan es así que dentro de la medicina ortomolecular es furor el plasma rico en plaquetas, un procedimiento que se realiza a partir de la propia sangre. “La utilización de componentes sanguíneos obtenidos de la sangre del paciente ha tenido un importante desarrollo en los últimos años. Principalmente, para el tratamiento en terapias regenerativas celulares”, introduce la doctora Susana Anhel, bioquímica y jefa del Departamento de Hemoterapia de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. “Para obtener el plasma rico en plaquetas, se extrae sangre al paciente y se la centrifuga. Las plaquetas obtenidas se reinsertan en el área por tratar, mediante mesoterapia. Como son las células con mayor proporción de factores de crecimiento, al inyectarlas en algún tejido del organismo comienzan a generar ese mismo tejido”, detalla Laura Szafirstein, médica dermatóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. 

La doctora Adriana Szapinka, directora médica del centro de estética BioZone, puntualiza: “El concentrado puede colocarse en rostro, escote, brazos, glúteos, piernas o abdomen, y se utiliza para tratar el envejecimiento de la piel, las estrías o la alopecia, entre otras afecciones. En todos los casos, actúa en contra del proceso de oxidación celular. Resulta un tratamiento preventivo en edades jóvenes y restitutivo en edades mayores”.
Szafirstein agrega: “Luego de la aplicación la piel luce más tersa y radiante. También se disminuyen las arrugas finas, las líneas de expresión y se retraen las zonas que poseen flacidez”. 

Es un procedimiento natural, indoloro, sin contraindicaciones, sin reacciones adversas y no invasivo. Así lo explica Szapinka: “Contar con una preparación obtenida del propio paciente evita el riesgo de infección o transmisión de enfermedades, no produce rechazos ni alergias y, por su composición rica en hemostáticos, evita la formación de hematomas”. 

La llamada “biopsia líquida” podrían detectarse células cancerígenas en la sangre y, así, evitar métodos de diagnóstico más invasivos.

Saberlo en casa
Los tests de sangre de uso domiciliario están en desarrollo. En el Reino Unido, acaba de lanzarse una prueba que permite detectar, en 15 minutos, la presencia de anticuerpos contra el virus de VIH. 

“Diversificar los modos y espacios en los que las personas pueden acceder a los exámenes de VIH aporta al futuro control de la epidemia. A la vez, al permitir realizar la prueba fuera del ámbito médico se combate tanto la falta de acceso como el estigma vinculado a la enfermedad”, asegura Miguel Pedrola, coordinador de AHF Argentina, una ONG dedicada al cuidado integral de personas que conviven con el VIH. “Generar nuevas formas de tratamiento, prevención y diagnóstico es fundamental para identificar y tratar a las personas en todo el mundo que no saben que están infectadas”, agrega. 
No solo una cara bonita

Estos concentrados plaquetarios pueden utilizarse, también, en tratamientos vinculados a la salud. 

“Sus factores de crecimiento desempeñan un papel esencial en la migración, diferenciación y proliferación celular. Por eso, pueden ser utilizados, por ejemplo, en el tratamiento de úlceras o pie diabético. Y también en cirugías maxilofaciales, en injertos óseos, en fracturas agudas y en operaciones de cadera o de columna”, especifica la doctora Anhel. 

Szafirstein se suma: “Hoy se trabaja con la sangre del propio paciente de forma muy exitosa en generación de huesos, piel, músculos y cartílagos, para colaborar en recuperación de lesiones, mejorar los implantes dentarios o regenerar cuero cabelludo”. 

Las especialistas consultadas hacen hincapié en diferenciar a los concentrados plaquetarios de las células madre, que también se extraen de la sangre o del cordón umbilical y son protagonistas de investigaciones más que prometedoras. Pero ese será un próximo capítulo.

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