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La mesa está servida


Por Carmen Ochoa.


La mesa está servida
Cada vez son más las personas que buscan comer sano y que están a favor de una alimentación que no solo funcione para subsistir. ¿El resultado? Un bienestar reflejado en el cuerpo y la salud y que alimenta el espíritu.

Alimentación viva, naturalista y orgánica son algunas de las diferentes tendencias que ofrece el mercado. Tres expertas explican particularidades y beneficios para sumarse a esta nueva movida que, para bien de todos, llegó para quedarse.

Energía de la naturaleza

“Al comer alimentos sin cocinar, nuestra comida se transforma en un pacto con la vida, dado que los productos mantienen intacta su naturaleza”. Así define el principal concepto de la alimentación cruda, o raw food, la experta Adriana Nielsen, chef fundadora del Raw Club Organic Buenos Aires, un centro de difusión de alimentación viva gourmet. 

Basada en la comida vegetariana y orgánica, la alimentación viva utiliza productos frescos de estación y materias primas vírgenes, que no pasan por el fuego, y sus preparaciones tampoco contienen gluten ni lactosa. “Los alimentos sin cocción mantienen intactas sus propiedades, vitaminas, minerales y enzimas. Si se los somete a temperaturas mayores de 42 ºC pierden sus nutrientes y su vitalidad. Por eso, el sol es el mejor cocinero para nuestra comida; utilizamos la cocción solar, en caso de ser necesaria”, afirma Nielsen.

En una dieta viva pueden abundar las texturas y sabores. La experta ofrece detalles: “Convertimos vegetales crudos y brotes en jugos, y nueces, almendras, avellanas, dátiles, algas y especias, en riquísimos platos. Usamos cereales remojados para elaborar deliciosas leches, y masas preparadas en un horno deshidratador”.

Gracias a su muy buena digestibilidad, el raw food es adecuado para todos. Aporta nutrientes para los niños en pleno crecimiento, y complementa lo necesario para los adultos. “Las semillas, las nueces y otros vegetales con grasas son ricos en proteínas, comparables con las que se encuentran en la leche materna, lo que las convierte en una opción saludable para todos. De igual forma, el jugo de vegetales de hojas verdes, las semillas, los frutos secos y las algas marinas proporcionan suficiente calcio para la construcción de la estructura ósea. Así es posible obtener la cantidad adecuada de hierro y otros minerales de los alimentos, de base vegetal, sin tener que recurrir a los suplementos”, comenta la experta.

Comer completo y sano

Autora de varios libros sobre alimentación y miembro fundadora de la Asociación Argentina de Médicos Naturistas, la doctora Elba Albertinazzi es una gran referente de la alimentación naturista. Una de las principales características de esta modalidad, según Albertinazzi, es comer alimentos completos. “A los cereales integrales se les debe dejar la capa interna, que contiene vitaminas del grupo B y minerales (calcio, zinc, magnesio, potasio, sílice, etc.), y también el germen, con vitamina E y grasas insaturadas (buenas). Evitemos alimentos modificados genéticamente o por  irradiación, o los que se reemplazan por moléculas químicas –como espesantes, que inflaman el intestino–, o jarabes de maíz de alta fructosa, que producen daño hepático”, afirma.

Desde la Asociación de Médicos Naturistas, impulsores de este tipo de alimentación, sostienen que no es necesario dejar de comer carne para estar sano. “Hablamos de una alimentación casi vegetariana, con platos compuestos por un 50% de verduras y el otro 50% de cereales, legumbres, carnes o pescados. No olvidemos incluir huevo ni aceite, poseedores de importantes nutrientes e indispensables para completar la alimentación moderna, además de que no engordan ya que contienen vitaminas liposolubles y minerales, omega 3 y 6, entre otros”.

Cambiar nuestra alimentación a favor de una mejora en nuestra salud es más que beneficioso. Sin embargo, no es recomendable hacerlo sin el consejo de un médico que nos asesore en esta tarea porque hay que lograr una alimentación equilibrada, tanto en composición como en combinación de nutrientes. “Al aumentar la cantidad de vegetales, que son ricos en fibras, se debe preparar al organismo para tolerarlas. Lo ideal sería comenzar con poca cantidad, comiendo despacio y masticando bien para desarmar los alimentos en la boca. De esta manera, las enzimas digestivas tienen más posibilidad de separar los nutrientes y no se producen distensiones abdominales”, aconseja Albertinazzi.

Volver a la onda natural

Para los adeptos a la alimentación orgánica, los alimentos biológicos representan la aventura de reencontrarse con los sabores primarios, descubriendo nuevos gustos, texturas, diferencias y colores. “Al hablar de un producto orgánico es donde más está presente el espíritu del productor y la forma en que logró convivir con las sorpresas de la naturaleza. En las sociedades modernas, es la conciencia de la gente la que produce los cambios. El consumidor busca una calidad de vida más satisfactoria y, por lo tanto, alimentos más genuinos”. La que opina sobre el tema es María Calzada, agricultora de productos orgánicos, biochef, docente de cocina orgánica y fundadora de El Rincón Orgánico, un almacén-restaurante especializado, desde hace veinte años, en alimentación orgánica.

¿Cuáles serían las principales características y beneficios para la salud de una alimentación orgánica? Calzada afirma que poseen propiedades organolépticas –como color, textura, aroma y sabor– que la distinguen de los alimentos convencionales, que hoy incluyen cada vez más agroquímicos, estimuladores de crecimiento y antibióticos (en el caso de los pollos, los huevos y la carne), además de conservantes, aditivos y colorantes. “Todo eso hace que los alimentos pierdan sus cualidades nutricionales, mientras que los orgánicos conservan sus vitaminas, provitaminas, minerales, oligoelementos y proteínas. Por eso, esta alimentación es recomendable para todas las edades. Los bebés tienen un organismo limpio de toxinas, así que es ideal para ellos, mientras que el organismo de jóvenes y adultos agradece su ingesta, y, a través de ella, los ancianos fortalecen su sistema inmunológico”, afirma la biochef.
“Que tu alimento sea tu única medicina y que tu medicina sea tu único alimento”, afirmaba Hipócrates, el renombrado médico de la antigua Grecia. Hoy, la idea está más presente que nunca, con el objetivo de lograr una alimentación balanceada y tener una mejor calidad de vida. El de-safío vale la pena.

Basados en la búsqueda de una alimentación consciente y completa, nuevos productos se incorporan a nuestra dieta diaria para volverla cada vez más sana.

Aceite de semillas de zapallo
Utilizado en ensaladas, e inclusive en postres, por su delicado aroma a frutos secos, es un aceite rico en ácidos grasos insaturados. Algunos especialistas afirman que es beneficioso en el tratamiento de enfermedades de vejiga y próstata.
Clorofila
Contiene más de 100 elementos necesarios para el cuerpo humano. Absorbe 92 de los 102 minerales existentes en la tierra y posee vitaminas A, B, C, D, E, K y betacaroteno. Extremadamente rica en proteínas y magnesio, posee 17 aminoácidos. Se toma de forma líquida o en comprimidos.
Quinua
Es una semilla, pero se la compara con los cereales por su composición y su forma de comerla. Posee un alto nivel de proteínas y está compuesta por minerales (calcio, hierro, magnesio), vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina) y fósforo. Es rica en aminoácidos, que influyen en el desarrollo cerebral, y su contenido en grasa es rico en omega 6. Importante fuente de fibra, posee un índice glucémico muy bajo.
Algas
Fuente de nutrición, con un alto contenido de proteínas, además de poseer minerales, vitaminas, antioxidantes y fibra. Son altamente alcalinizantes y depurativas. Muy utilizadas en dietas vegetarianas y raw food.
Chia
Se le atribuye el doble de proteínas de cualquier otra semilla y cinco veces el calcio de la leche entera. Fuente de boro, mineral que ayuda a la absorción del calcio en los huesos, potasio, antioxidantes, hierro, ácidos grasos esenciales, omega 3, magnesio, manganeso, cobre y vitaminas.
Kale
Verdura de la familia de las crucíferas, considerado uno de los vegetales más sanos del planeta. Una taza de kale contiene solo 33 calorías, pero es muy rica en calcio, vitaminas A, C y K, y tiene un alto contenido de minerales, antioxidantes y fibra. Ideal para ensaladas o jugos.

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