Tendencia


Las nuevas celebrities


Por Daniela Calabró.


Las nuevas celebrities
Las mascotas son tratadas como VIP, asisten a los mejores shows con sus dueños, usan ropa de marca y las aerolíneas permiten llevar a las más pequeñas en la cabina del avión. Tener un animal doméstico es una tendencia que crece.  

¿Se acuerdan de Jazmín, la célebre yorkshire terrier de Susana Giménez? Ella abrió el camino para que las mascotas locales se convirtieran en celebrities como sus dueñas y hoy se festeja cada aparición en Twitter de Kristobal, el simpático chihuahua que siempre acompaña a Moria Casán. 

Mientras tanto, en los medios, se debate el colecho con las mascotas (con fanáticos y detractores, nunca un punto medio); en Facebook, se multiplican los pedidos de ayuda para perros callejeros o cachorros en adopción; muchos bares se volvieron pet friendly, crece la oferta de ropa canina y los psicólogos aseguran que hay parejas que se plantean tener perros en vez de hijos (¿es acaso lo mismo?).

Lo cierto es que los queridísimos mejores amigos del hombre están más en el tapete que nunca y con varios debates a cuestas.
¿Amor, esnobismo o miedo a la soledad?
En tiempos en que ser y pertenecer es la regla número uno, y las relaciones interpersonales parecen caer en desuso, los especialistas advierten sobre la importancia de no tomar a la ligera la decisión de sumar un animalito a la casa, porque un perro no es un objeto decorativo y es un tema que hay que consensuar con toda la familia. La licenciada Beatriz Golberg analiza el fenómeno desde su aspecto más psicológico: “Cada vez hay más personas que eligen tener perros y, sobre todo, mostrarlos. Creo que el auge tiene que ver con que la gente ya no tiene tanta disponibilidad para con los otros. Entonces, la compañía permanente de un perro viene a mitigar algunas de esas carencias”, sentencia. “Cada vez tenemos menos paciencia para preguntar y escuchar una respuesta, para congeniar, para empatizar con las necesidades del otro. Y el vínculo con una mascota genera la ilusión de tener ese aspecto resuelto. Brinda una sensación de disponibilidad constante que hace que los dueños se sientan más acompañados. La respuesta de los perros es no verbal, pero sí, efectiva”, agrega. 

La especialista también explica que, más allá de la propia sensación de compañía, los perros suelen ser un puente para comunicarse con los demás: “Aunque parezca mentira, ayudan en la socialización a muchas personas que están solas, ya que cuando los pasean conversan con otra gente utilizando al perro como punto de conexión y establecen diálogos que de otro modo no tendrían”. 
Abrigaditos y a la moda
Salir a pasear con nuestra pequeña mascota asomando de la cartera ya no es una excentricidad. Tampoco lo es que esa cartera-cuna sea de una altísima marca de diseño, ni que las prendas que lleva el pequeño canino tengan detalles de lujo. En Amores Perros, la firma de moda para mascotas que lanzó hace ya cinco años la exmodelo Karen Reichhardt, lo saben. Sin embargo, promueven que el confort y las necesidades reales de los pichichos le ganen a la tendencia. “Más que centrarnos en el diseño, buscamos comodidad. La verdad es que la palabra que mejor define a nuestros productos es ‘necesarios’”, destaca la empresaria y profundiza: “Hoy por hoy, los perros viven dentro de tu casa, con vos, con tu misma calefacción. Entonces no es lógico que cuando los saques a pasear te abrigues vos y no los abrigues a ellos”.

Estos detalles hay que tenerlos en cuenta para todo tipo de mascotas, aunque uno suela creer que lo precisan solo las razas más pequeñas: “Es verdad que hoy los perros chiquitos son una tendencia y es cierto que se los lookea más que a los grandes”, cuenta quien también conduce un programa por América TV, todo los domingos, en donde trata temáticas vinculadas a las mascotas. 
El perro, a su cucha
Ya bastante revuelo generó el colecho con los hijos como para que se sumara la idea de compartir la cama con el cariñoso perrito (o perrote) de la casa. Mientras algunos lo consideran la mejor compañía (se estima que un 56% de las personas que viven solas con perros duermen habitualmente con ellos), otros advierten sobre los riesgos que puede conllevar pasar la noche en el mismo espacio que un animal que no comparte nuestra higiene ni los microorganismos que todos acarreamos.

De acuerdo con un informe de los doctores Ben Sol y Bruno Chomel, del Departamento de Salud de California, los perros deben dormir definitivamente en su cucha. Sus argumentos son que los animales, aunque los higienicemos, están en contacto diario con microorganismos que no son habituales en los humanos. Los trasladan en la boca, en las patas y en el pelo, y pueden ser dañinos para sus compañeros de cuarto. Las pulgas y garrapatas, por otro lado, también son transmisoras de enfermedades. 

Otra investigación, publicada en la Canadian Medical Association Journal, asegura que las infecciones que pueden transmitir los animales domésticos son especialmente peligrosas en personas con el sistema inmunitario débil, las embarazadas, los bebés y los ancianos. 

Reichardt, quien confiesa estar a favor del colecho, cuenta que, sin embargo, no lo practica: “Si el perro está limpio no me parece algo terrible, pero no lo hago. Mis perros duermen en sus cuchas. Es más cómodo para ellos y para mí. A veces, los dejo subir a mi cama, pero no les creo el hábito porque si en algún momento se lo querés cortar, te la devuelven por otro lado. Son tremendos”.

Sí recomienda, y fervorosamente, que los niños crezcan con mascotas en casa: “Todos los chicos deben tener dos cosas: un perro y una madre que se los deje tener’. Criarte con un perro te enseña a compartir, a cuidar al otro, a no pegar porque duele…”. 
Goldberg coincide: “Las mascotas contribuyen muchísimo en la construcción emocional de los niños. Tener un perro les da una función, les enseña a hacerse cargo, a demostrar afecto, a tener cuidado. En el caso de los viejitos o de las personas enfermas, también se da una relación muy positiva, casi terapéutica”.
Viajar con ellos
1. En auto
Cuando viaje en auto, para seguridad de todos, conviene llevar al perro en un canil o una jaula. Eso lo protege y evita que el perro se lastime o lastime a los demás si hay que frenar abruptamente. Es importante no darle de comer las dos horas previas al viaje, para evitar que vomite a causa del movimiento. Tampoco se lo debe alimentar durante el viaje, a menos que sea muy largo. 

2. En avión
Al igual que en los viajes en auto, lo mejor es que el perro comience el viaje con el estómago y la vejiga vacíos. Si viaja en bodega, hay que asegurarse de que tenga agua suficiente para estar hidratado. Desde comienzo de año, una nueva normativa permite viajar con perros pequeños en la cabina del avión. Los cachorros deben tener más de 45 días de vida. El peso máximo permitido, con la jaula, es de 11 kilos y debe ubicarse debajo del asiento delantero del pasajero. Siempre es necesario un certificado de salud y tener las vacunas al día. 

3. Cómo usar el canil de viaje
A nadie le gusta meter al perro en su jaulita. Sin embargo, es un bien para él. El periodista mexicano César Millán da algunos consejos: salir a pasear con el perro antes del viaje, para que gaste energía y tenga ganas de descansar. En la jaula, no debe haber nada con lo que el perro pueda lastimarse y es importante que no la vea como un lugar de encierro o castigo. Para eso, hay que invitarlo a que entre por sí solo y alentarlo positivamente en vez de meterlo por la fuerza. Una vez adentro, el dueño debe alejarse con buena energía y buen lenguaje corporal, y regresar a los 15 minutos, para que el perro no sienta ansiedad ni abandono.

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