Tendencia


Tertulia on-line


Por Dolores Gallo.


Tertulia on-line
Otis Chandler siempre fue un ávido lector, en constante búsqueda de un próximo libro. Un día, mientras buscaba inspiración en la biblioteca de un amigo, se dio cuenta de que para elegir qué leer, prefería la recomendación de sus amigos más que la de un desconocido o una lista de best sellers. “Fue entonces cuando decidí crear una web. Un sitio donde pudiera ver las estanterías de mis amigos y conocer su opinión sobre todos sus libros”, recuerda Otis. 

Chandler empezó a trabajar con su socia, seguro de que podía existir una mejor manera de descubrir y comentar obras buenas, y de que podrían crearla ellos mismos. “Así nació Goodreads, con la misión de ayudar a la gente a encontrar y compartir los libros que le gustan”, explica. Hoy, es el mayor sitio de recomendaciones de obras, con cuarenta millones de miembros, un catálogo de más de un millón de libros, y cuarenta y tres millones de reseñas. Allí, los usuarios pueden espiar qué leen sus amigos, crear sus “bibliotecas” para organizar las obras que ya leyeron y guardar las que quieren leer en un futuro, comentar e intercambiar opiniones con otros miembros y descubrir nuevas lecturas basándose en las reseñas que hacen otros usuarios.

Goodreads fue solo el inicio de este fenómeno. Pero, en la actualidad, existen muchos sitios y aplicaciones dedicados al mundo de la literatura en sus diferentes géneros, con un fuerte componente social y lúdico, que llegaron para cambiar la manera en que descubrimos lecturas, comentamos y hasta creamos los libros. Con las nuevas tecnologías y las redes sociales, se abren oportunidades inéditas. 

La literatura se democratiza, se derriban las barreras de tiempo y espacio para convertir las clásicas tertulias de toda la vida en verdaderas comunidades internacionales de lectura on-line. Se trata de espacios en la red donde compartir, recomendar, intercambiar y criticar libros con otros, no importa en qué punto del planeta estén. Existen, por ejemplo, sitios y plataformas donde autores noveles pueden dar sus primeros pasos en la escritura e incluso pergeñar obras en grupo. También hay aplicaciones con juegos, trivias y concursos. Aquí, algunas de estas comunidades que definen el nuevo entorno literario en la era de Internet.
En versión española
“Hoy por hoy, existen distintos tipos de comunidades on-line. Los clubes de lectura analizan un libro por vez, todos los miembros leen simultáneamente la misma obra y discuten entre ellos los personajes involucrados. Las redes sociales de lectura, en cambio, no se basan en un libro en particular, sino que se generan para compartir todo lo que el objeto social ‘libro’ puede ofrecer: hacer comentarios, calificar el libro, contar si ya lo leyó, si lo está leyendo o si lo quiere leer, jugar a responder trivias, ver videos de booktubers”, explica Ramiro Fernández, cofundador de Lectorati, una red social de lectores con presencia en España y América Latina (registra sesenta y cinco mil usuarios, en su mayoría de México, Argentina y España).

Una de las particularidades más interesantes de esta red es su “Kinetoscopio Literario”, una colección de videos creados por booktubers –sería como el YouTube de los libros–. Allí, quien quiera puede subir videos de comentarios y recomendaciones. Para encontrar nuevos libros, el usuario puede seguir a sus booktubers favoritos, o basarse en los rankings con los mejores booktubers por país o con los videos mejor valorados. 

Dentro del mundo hispanoparlante, otra de las comunidades más extendidas es Lecturalia, que cuenta con 95.794 libros, 22.099 autores y 73.853 usuarios registrados. Cada noviembre organizan el NaNoWrimo. ¿De qué se trata? Nada más y nada menos que de cumplir el desafío de escribir una novela de al menos cincuenta mil palabras… ¡en un mes! Miles de personas se suman en cada edición; muchos no logran el cometido, pero que de la experiencia aprenden… eso es seguro.

Por su parte, Quelibroleo es una red social en castellano que también ganó sus adeptos. Su funcionamiento es muy sencillo: una vez registrado, el usuario pone nota a los libros que leyó; entonces, la web, automáticamente, elabora un perfil con los libros que debería leer y lo pone en contacto con otros lectores con sus mismos gustos literarios. En su catálogo ya cuentan con más de cien mil títulos, y la cifra está en continuo crecimiento. “Las editoriales cada vez publican más, o esa es la impresión que tenemos. ¿Cuáles son las obras más valoradas? Los clásicos: Cien años de soledad, 1984, El Señor de los Anillos, El Conde de Montecristo. Pero también hay alguna sorpresa: Canción de hielo y fuego, Mil soles espléndidos y El nombre del viento”, dice José Luis Ramírez, de Quelibroleo. 

¿No es un riesgo que cualquiera pueda dar una valoración negativa sobre un libro o un autor, y que sea pública? Ramírez asegura que no: “No hay malos libros, lo que sí hay son lecturas inadecuadas. Un par de ejemplos: un lector de Chéjov probablemente deteste a Forsyth, y viceversa. ¿Quiere eso decir que Forsyth o Chéjov son malos autores? Cada lector es un mundo. Una mala nota para un libro o un autor simplemente significa: no es para mí, probaré con otro”. 
Cualquiera puede ser escritor 
Más allá de comentar y discutir sobre literatura, las nuevas tecnologías funcionan como el escenario perfecto donde nuevos autores pueden dar sus primeros pasos en la escritura. “Sin duda alguna, existe un nuevo tipo de escritor que tiene una cantidad de posibilidades que, hasta hace solo algunos años, le estaban vedadas. Un ejemplo de ello es Anna Todd, con su cuatrilogía After. En Lectorati tratamos igual a los autores consagrados que a los noveles. De hecho, estamos creando una sección exclusivamente para autores autopublicados que, en poco tiempo, estará disponible”, adelanta Fernández.

Una de las plataformas para leer, escribir y compartir historias on-line entre los adolescentes es Movellas. Allí, cualquier persona puede redactar un relato, una novela, un ensayo, y compartirlo en formato eBook. Originaria de Dinamarca, ya funciona en varios idiomas. La mayoría de sus usuarios son jóvenes de entre 13 y 21 años (en su mayoría mujeres), de más de ochenta países. Una de las particularidades de esta franja etaria es su género favorito: el fanfiction. 
“Les gusta porque trata sobre su estrella favorita. Está escrito por alguien de su edad y con sus mismos intereses. Se trata de un género propio de los adolescentes, en especial mujeres, que no se puede conseguir en una librería tradicional. Comienzan con esto al googlear sobre One Direction o Justin Bieber, encontrando miles de historias de sus fandoms –o sea, reino fan–”, dice Joram Felbet, uno de sus creadores. 

El éxito de estas aplicaciones radica, principalmente, en su componente social y en su parte lúdica. El tener a los fans esperando una semana para la siguiente entrega “engancha”, igual que lo hacen las series de televisión. “Los escritores, por su parte, lo toman como un test para probar sus dotes. Publican un capítulo para evaluar las reacciones”, explica Felbet. 

Por otro lado, al estrechar contactos y derribar barreras, las redes sociales dan cabida a un nuevo fenómeno: el crowdcreation. “Se trata de una nueva forma de experimentar la construcción de un relato entre muchos autores. Se sabe cómo empieza, pero no cómo evoluciona o termina. Esto abre nuevas posibilidades a la narrativa”, detalla Dieter Staib, de tusrelatos.com. Allí, ya hay más de cuarenta mil relatos, divididos en doce categorías: reales, de amor, de fantasía o reflexiones son algunas de las más populares. 

De lectores a autores, a críticos, a editores. Está claro que Internet está desdibujando los roles. Sin embargo, en esta ecuación, todos ganan. Los lectores tienen a su alcance un abanico de lecturas jamás imaginado hasta ahora. Quienes quieren dar sus primeros pasos en la escritura pueden compartir y testear sus textos sin necesidad de ir puerta por puerta hasta conseguir una editorial dispuesta a publicarlos. Autores y editores, por su parte, nunca estuvieron tan cerca de los lectores. Pueden conocer, sin intermediarios, sus gustos e intereses. Y más allá de algunas diferencias, hay algo en lo que todos están de acuerdo: bienvenido sea aquello que sirva de ventana para difundir la lectura.
De la nube al papel
Si alguien sabe lo lejos que el fanfiction puede llegar, esa es Anna Todd. La joven norteamericana era una más entre millones de fans de One Direction. Esto fue así hasta que decidió escribir la cuatrilogía After, inspirada en el grupo de música que más les gusta a las adolescentes. En la aplicación Wattpad, compartía de a un capítulo por vez. Al principio, tenía pocos seguidores pero, poco a poco, fue creciendo hasta recibir millones de visitas. Tal fue el éxito que las editoriales decidieron llevarlo al papel. Y algo más: Paramount compró los derechos para hacer una película.

Comunidades on-line
Lectorati: www.lectorati.com
Goodreads: www.goodreads.com
Lecturalia: www.lecturalia.com
Tusrelatos: tusrelatos.com
Movellas: www.movellas.com
Quelibroleo quelibroleo.com
Lectyo: www.lectylabred.com
Wattpad: www.wattpad.com

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte