Entrevista


“Soy el niño mimado del musical”


Por Belén Herrera.


“Soy el niño mimado del musical”
Después de brillar en ShowMatch, Fernando Dente es uno de los protagonistas de Stravaganza: sin reglas para el amor en Villa Carlos Paz. No le teme a los desafíos, y se prepara para encabezar Peter Pan en la temporada de invierno en Buenos Aires.

Con sus 26 años, Fernando Dente tiene en claro que la mejor manera de construir su camino es siendo fiel a lo que quiere hacer. Tal vez esa sea, justamente, la clave para que su trabajo no pase inadvertido. Es cierto que, para el gran público, su nombre empezó a cobrar fuerza durante su paso por Tu cara me suena y se hizo popular el año pasado, mientras participaba en Bailando 2015 en ShowMatch. Pero el actor hace rato que viene trabajando en teatro y televisión. Una década atrás se consagró ganador de High School Musical: La selección, y desafió el mito de que los participantes de un reality solo buscan ser famosos y carecen de talento. Quien lo haya visto sobre el escenario sabe que talento es lo que posee al por mayor. Sus papeles en Hairspray, Despertar de primavera, Sweeney Todd, Casi normales y Tango Féroz, entre otros, lo han llevado a transformarse en una suerte de mimado del musical. 

De hablar pausado y mirada atenta, Fernando sonríe ante cada respuesta y, por momentos, larga pequeñas carcajadas que denotan cierto nerviosismo. El joven, que perdió a sus padres siendo adolescente, confiesa que hoy pone en práctica el mejor legado que ellos le pudieron haber dejado: “En el último tiempo me propuse conectarme con mi esencia más pura, que tiene que ver con cómo me criaron mis papás. Poner un poco a prueba esto de que siendo educado y teniendo el sí más disponible antes que el no, se pueden conseguir montones de cosas. Es algo que aplico en mi vida y que me gusta”, dice el menor de los cuatro hermanos Dente, entre los que está Tomás, el periodista.

Hoy protagoniza Stravaganza: sin reglas para el amor, junto a Nacha Guevara y Eleonora Cassano, en el teatro Luxor de Villa Carlos Paz. Se trata del nuevo espectáculo de Flavio Mendoza, que esta vez ya no cuenta con las enormes piletas que caracterizaron al show en temporadas anteriores, y que hace más foco en la historia.

–Contanos sobre tu trabajo en Stravaganza: sin reglas para el amor
–Es un show que tiene la esencia de Stravaganza en cuanto a la espectacularidad que hay en escena, pero a diferencia de los otros, cuenta una historia muy clara y muy linda que es la del poeta que interpreto yo. Él se va a Roma buscando convertirse en artista y escribir su primera historia de amor y, a partir de ahí, todo sucede en el Gran Salón Roma donde se encuentra con una musa –que es Nacha– quien lo empieza a guiar por el camino de la creatividad y de la vida. Entonces comienza a escribir esta historia que se imagina, en la que tiene a Eleonora Cassano como protagonista. Es muy onírico, romántico y poderoso. Realmente, es un gran espectáculo.

– ¿Qué te sedujo de la propuesta?
–Primero, las ganas que tenía de estar en Carlos Paz. Segundo, que era el proyecto con el que más me imaginaba en Córdoba, porque tiene que ver con mi historia y mi carrera. Y por supuesto, encabezar un espectáculo con Nacha y con Eleonora es algo espectacular. Algo que nunca ni siquiera había soñado que me pasara. Es hermoso.

– ¿Tu balance del Bailando 2015?
–Súper positivo. Fue muy lindo haberme animado y haberlo atravesado. Es fantástico estar cerca de Marcelo (Tinelli) y todo lo que se genera en ese programa. Después de High School… pasé muchos años poniendo mi energía en el teatro. El teatro es como mi casa, es un terreno en el que me siento muy cómodo y muy reconocido también. Pero eso me alejó un poco de la tele y tenía muchas ganas de volver. Y qué mejor que haber hecho Tu cara me suena y ShowMatch.

– ¿Cómo te llevaste con la exposición que conlleva el Bailando?
–Bien. Antes de firmar me dijeron “acá no vas a hacer nada que no quieras” y es verdad. No hice nada que no haya querido. Creo que es uno quien maneja y pone los límites. También los perfiles son distintos. Yo soy muy tranquilo, entonces tampoco es que estuve que estar ocultando ni frenando nada.

– ¿Siendo tan autoexigente no te molestó no llegar a la final del Bailando?
–No. En ese sentido no, porque soy autoexigente pero no competitivo. Nunca me importó ganar. No me interesaba ser primero en la fila de chico ni que me eligieran para jugar. Entonces no es que digo “uh, no gané”.

– ¿En el musical es donde te sentís más cómodo?
–La realidad es que yo me sentí muy bien trabajando con la gente que lo hice y eso pasó tanto en los musicales como en otros trabajos. Igual me encanta que se me asocie al musical porque fue lo que más hice y me gusta mucho. Es un espacio muy generoso en el que podés hacer cualquier cosa, todo vale. Y a mi me dio un lugar impensado para un chico de mi edad. Reconozco que soy el niño mimado y me siento muy honrado por eso.

– ¿Hay algún trabajo que recuerdes con más cariño?
–Con todos hay relaciones distintas y tienen que ver con los momentos de la vida. Hay cuatro que son muy importantes para mí. Hairspray fue el primero que hice y lo viví como un ensueño desde el principio al fin. Durante diez meses de trabajo no recuerdo haberme sentido ni cansado ni fatigado. Tengo muy idealizado ese momento, pero lo sentí así. Otro, mi primer protagónico, en Despertar de primavera. Ese fue además muy especial porque justo había fallecido mi mamá y me acompañó durante la primera parte del duelo. Casi normales también. Me agarró más maduro como actor, más entrenado y pude hacer algo que disfruté muchísimo y que fue, además, mi obra favorita. Y en Tango feroz interpreté por primera vez a una persona que había existido y me fasciné con eso de recuperar a alguien.

– ¿Cómo viene este 2016?
–Voy a estar toda la temporada con Stravaganza y veremos si después continuamos. En junio estreno Peter Pan en el Gran Rex, que es un espectáculo inmenso. Tengo que entrenar en el verano porque me exige muchas cosas físicas, como volar por todo el teatro y pelear. El show ya lo hicieron en 2004 Diego Reinhold y Fabio Posca.

– ¿Lo viste aquella vez?
–Sí, tenía 14 años y me escapé de casa y fui solo a verlo. Me quedé enamorado de esa obra. Es un proyecto que hace mucho tiempo quiero hacer. Estoy muy feliz. Es hermoso saber que ya tengo trabajo asegurado.

– ¿Cómo recordás el nacimiento de tu vocación?
–Siempre me gustó, aunque en casa no estaba estimulado. Sí se escuchaba mucha música porque mis hermanos eran fanáticos de distintas bandas. Pero a mí me gustaba la actuación y tuve la suerte de que mis papás me acompañaran. Nunca me dijeron “¿qué haces?”. Yo estaba feliz de tener mi vocación clara, era algo muy importante para mí.

– ¿Tenés ganas de hacer tele?
–Estoy terminando de grabar un unitario que se llama Mamá Corazón con Andrea del Boca. Todavía no tiene canal, pero sé que va a salir este año. Es una comedia muy divertida en la que también trabajan Agustina Lecouna, Pata Etchegoyen y Marcelo de Bellis. 

– ¿Tenés algún hobby?
–No, pero disfruto mucho de quedarme en mi casa. Ver series y estar ahí tranquilo, en paz.

– ¿Cómo te llevás con tus hermanos?
–Me llevo muy bien tanto con Tomás como con mis otros dos hermanos. Estamos muy bien. Seguramente me vengan a visitar a Carlos Paz. Tengo dos sobrinos, Santino (9) y Valentino (6) con los que también me llevo bárbaro, son mi debilidad. 

– ¿Con qué soñás laboralmente y para tu vida?
–Primero quiero ser feliz. Yo busco estar contento y en armonía conmigo. Y por otro lado, quiero seguir teniendo este motor de ir por más, pero ir viendo también qué es ese más. No avanzar por avanzar, sino ser fiel a lo que tengo ganas de hacer en cada momento. Me parece que es la mejor manera, o por lo menos la que encuentro, de ir construyendo un camino.

– ¿Y hoy sos feliz?
–Sí, muy.

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