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Por la ruta de San Martín


Por Revista Nueva.


Por la ruta de San Martín
“San Martín atravesó los Andes por empinadas y tortuosas huellas, por senderos de cornisa que solo permitían la marcha en fila india, imposibilitado materialmente de llevar vehículos y debiendo conducir a lomo de mula su artillería, municiones, víveres y un ejército de 5423 hombres”, comenta Guillermo Furlong en la web del Instituto Nacional Sanmartiniano. 

Muchos son los que han querido emular la travesía del gran Libertador y su ejército y hay infinidad de ofertas de excursiones para realizarla. Algunas parten desde San Juan y otras, desde Mendoza. 

Ana Pereyra Yraola, una amante de la aventura y de los caballos, decidió emprender la odisea el verano pasado. Si bien su expedición comenzó el día que llegó a la terminal de ómnibus de la ciudad de San Juan, donde la esperaba José Luis con su combi para llevarla a través del valle de Calingasta hasta Barreal, a la posada Don Ramón, el viaje empezó mucho antes, ya que durante el año leyó varias crónicas del cruce y libros de historia para disfrutar más de la travesía. 

En la posada se encontró con quienes serían sus compañeros de ruta durante los siguientes seis días, y con Ramón Ossa, quien los guiaría por la ruta que había tomado la columna Los Patos, la principal del Ejército de los Andes, dirigido por el general José de San Martín. 
Empieza la aventura
Cargaron las 4x4 y partieron rumbo a Los Hornitos, donde los esperaban los caballos y las mulas. Eran cuatro mujeres, cinco hombres y Ramón (el guía), acompañados por cuatro baqueanos: Willy (el encargado de cocinar exquisiteces durante la travesía), y Lalo, Ramón y Ceferino quienes ensillaban los caballos, armaban el campamento y cuidaban al equipo. 

Los múltiples preparativos que incluían, entre otras cosas, cargar a las mulas con todo el equipaje llevó su tiempo. Al mediodía ¡al fin! empezó la cabalgata. Atravesaron Pampa Negra, Caleta, los llanos de Manantiales, y subieron por el río Las Leñas siguiendo su lecho hasta el Peñón, donde armaron el campamento. “Pudimos refrescarnos a orillas del río y, aunque un tanto helado, me di el lujo de lavarme el pelo en esas aguas claras. Después de haber cenado un riquísimo guiso, nos sentamos alrededor del fuego y compartimos anécdotas de otros viajes”, comenta Ana. 

El clima les permitió descansar serenamente y disfrutar de la luna y las estrellas que, a esa altura, dan la sensación de poderse tocar con las manos. Mientras tanto, los caballos y las mulas descansaban, sueltos algunos y otros maneados para evitar que se alejaran demasiado.

Al día siguiente, después del desayuno, levantaron campamento para hacer de este, el ritual de cada mañana. El proceso llevaba su tiempo, pero en la montaña eso es algo que uno deja de registrar. No existen los relojes y la tecnología es solo un recuerdo. En la segunda jornada, cabalgaron por el río Las Leñas para almorzar al pie de la cuesta del Espinacito. La intriga de cómo sería el ascenso por la cuesta hasta llegar a la cumbre del cordón del Espinacito, a 4500 msnm era enorme. “Resulta difícil describir lo que sentimos y cómo disfrutamos aquel momento –recuerda nuestra protagonista–. Todos tratábamos de imaginar al Ejército de los Andes con sus mulas y sus hombres trepando la cuesta, cargando cañones y armas… Fue un momento indescriptible, mágico”. 

Esa noche descendieron para llegar a dormir a Las Vegas de Gallardo. La lluvia fue la invitada de lujo  durante la cena, que consistió en un riquísimo chivito a la parrilla. 
Paso a paso
La siguiente parada fue Valle Hermoso, pasando por Puente de Tierra y Valle de los Patos Sur. En esos valles anduvieron al galope y hasta hicieron competencias entre caballos y mulas. Ana relata emocionada: “Los paisajes son imponentes, de una inmensidad extrema, decorados con manadas de guanacos y cóndores que anidan en la zona y con el río que le da el nombre a este impactante valle, al que cruzamos al menos cuatro veces. Allí, el clima nos dejó disfrutar de un buen baño en el río y su cascada nos regaló unos masajes reparadores. Además, dormimos mirando un Aconcagua totalmente iluminado por una luna llena majestuosa. ¡Inolvidable!”.

Al día siguiente, dos baqueanos los acompañaron en el ascenso al límite internacional argentino-chileno desde donde se puede disfrutar de una maravillosa vista del Aconcagua. “Nos sacamos la típica foto del grupo junto a los bustos de San Martín y O’Higgins, mientras comentábamos los hechos históricos de la Campaña Libertadora”, recuerda la viajera.

Entre lluvias con sol que les regalaron un increíble arcoíris, continuó la cabalgata por las cumbres, hasta La Casa de la Vuelta. Al día siguiente, subieron la cuesta de la Honda (4500 msnm) con un increíble paisaje nevado, para luego descender hasta Los Hornitos, lugar elegido para dormir la última noche en la Cordillera. Fue un descenso a pura adrenalina, en el que lo único que se necesitaba era decisión y confianza plena en los guías y los animales. 

A la mañana siguiente llegaron hasta Las Hornillas, donde aguardaban las 4x4. A la noche, Ramón les entregó un diploma que certifica la participación en la Cabalgata Paso del General José de San Martín, siguiendo la ruta Paso de los Patos, con una frase del prócer que quedaría por siempre grabada en la mente de los aventureros: “Lo que no me deja dormir no es la oposición que me puedan hacer los enemigos, sino atravesar esos inmensos montes” (San Martín, 14 de junio 1816, en carta a Tomas Guido).
La ruta de San Martín
Cómo llegar
La dirección es Presidente Roca s/n, Barreal, San Juan (CP 5405). Desde la ciudad de San Juan, viajando 220 km hasta el departamento de Calingasta, específicamente arribando a la localidad de Barreal. O, también, desde Mendoza (por el camino que viene de Uspallata). Otros medios son el colectivo y los transportes con servicio puerta a puerta.

¿Qué llevar?
•Bolso tipo marinero o similar.
•Bolsa de dormir, en lo posible de plumas.
•Sombrero de ala ancha.
•Anteojos para sol.
•Protector solar adecuado al tipo de piel, más una crema humectante.
•Botas o zapatillas fuertes y cómodas.
•Medias (varias).
•Pañuelo para el cuello.
•Camisa y suéteres.
•Pantalones amplios.
•Camiseta o remera.
•Campera de abrigo (en lo posible, impermeable).
•Poncho impermeable.
•Guantes de abrigo.
•Bufanda o cuello.
•Pasamontaña o gorro de lana.
•Botiquín personal.
•Linterna.
•Cantimplora.
•DNI o pasaporte.

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