Actualidad


Pan, cebolla... y algo más


Por Juan Martínez.


Pan, cebolla... y algo más
Amén del amor y el devenir diario, hay parejas que comparten proyectos, pasiones. San Valentín es la excusa ideal para conocer casos en los que el arte, un hobby, un emprendimiento o las ansias de viajar acompañan al sentimiento.

"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper”. Si el hilo rojo de la leyenda oriental realmente existiera, seguramente uniría a personas que transitan sus vidas con objetivos comunes, compartiendo una pasión (emoción que, no casualmente, también se asocia al color rojo). “El enamoramiento es una pasión en sí misma, y la pareja, desde una perspectiva más sistémica, es un compartir. ¿Compartir qué? Una afición, un trabajo, un proyecto, o algo de cada cosa”, justifica Valeria Greco, psicóloga y psicoterapeuta.

La misionera Gabriela Kotik estudiaba para ser profesora de Lengua y Literatura, mientras que Ariel Adorno se recibió de abogado. Sin embargo, en ambos vibraba la música, el movimiento armonioso de los cuerpos. Así fue como decidieron dejar sus profesiones de lado y apostar todo por la danza. Gabriela se anotó en las clases que dictaba Ariel, y durante un par de años fueron profesor y alumna…, hasta que el vínculo fue creciendo y se pusieron de novios. “Ayudó mucho la conexión que tenemos por compartir la misma pasión”, comenta Gabriela desde Alemania, donde la pareja está presentándose en milongas y dando seminarios de folclore.

Hasta hace unos meses, Gabriela y Ariel compartían el amor por la danza, pero no eran pareja de baile. Comenzaron a hacerlo juntos ante la posibilidad de viajar a tierras germanas. Y se conectaron de una manera más profunda: “Esto nos unió más, estamos sintiendo todo muy fuerte. Es casi como una luna de miel”, reconoce ella.

Los santiagueños María del Huerto Mattar y Carlos Villegas también tuvieron una “luna de miel” particular: fueron los tripulantes de uno de los trescientos cuarenta y siete vehículos que largaron la edición 2016 del Rally Dakar. Él fue el piloto y ella, la navegante, y conformaron un equipo que, pese a no conseguir culminar las trece etapas de la competencia, disfrutó la aventura de punta a punta.

En este caso, la pasión surgió primero en Carlos, y María se fue contagiando con el paso de los años (llevan juntos dieciocho y tienen una hija de quince): “Yo no tenía idea de nada. Corrimos esta carrera de audaces y aventureros que somos. Carlos tiene un espíritu increíble, se atreve a todo, y me va contagiando. En el Dakar todo está acondicionado y ambientado para ellos, pero me pude acomodar. Carlos estuvo siempre pendiente de mí, se preocupaba por que estuviera cómoda. Era su mimada”, cuenta María.

Sobre los riesgos de compartir, amén de la vida cotidiana, otra actividad junto a la pareja, el licenciado Sebastián Girona, psicólogo clínico y especialista en psicoterapia integradora, advierte: “Es importante establecer ciertas ‘reglas’ para que lo que en un comienzo puede ser algo positivo en el vínculo no se torne en un punto negativo con el paso del tiempo. Estas ‘reglas’ deben apuntar a tratar de mantener intacta esta actividad; es decir, a preservarla de lo que pueda pasar más adelante en la relación. Lo que en un principio puede ser un gran motivo de alegría, si no se cuida y se regula de alguna forma, se puede transformar en algo peligroso. En ese caso, se pasa del ‘Qué placer que le gusta lo mismo que a mí’ al ‘¡Hasta en esta actividad me lo tengo que bancar!’”.

Una pareja que comparte muchas horas, pero lo lleva de manera armónica y organizada, es la de los rosarinos Yanina Bernardoni y Timoteo Kwist. Ellos se conocieron en el banco donde trabajan, son pareja desde hace cuatro años y hace tres que conviven. Uniendo hobbies (a ella le gusta pintar e hizo un taller de intervención de objetos, y a él le encanta trabajar en madera), encontraron un nuevo espacio de encuentro. “Vimos una silla en casa y nos preguntamos: ‘¿Y si la intervenimos?’. Le hicimos un agujero y así nació el proyecto ‘Ponle tu flor’, el emprendimiento con el que vendemos porta macetas. Nunca lo desarrollamos como una idea comercial, pero se expandió tanto que desde hace unos siete meses que estamos produciendo a mayor escala. Todo esto nació jugando entre nosotros”, repasa Valeria.

¿Cómo hacen para verse en el trabajo, después en casa y también en el taller sin que eso desgaste la relación? Dándose sus espacios en cada uno de esos momentos, ya que en el banco trabajan en pisos distintos, y en el taller se distribuyen las tareas. Además, ambos tienen otros pasatiempos por separado, que les permiten desarrollar otras facetas individuales por fuera de la pareja.
Del taller al motorhome
“Siempre suma tener una pasión, un punto de encuentro de disfrute y bienestar. Es el ámbito donde se unen para el mismo fin, y no un fin individual. Es similar al placer erótico: dos personas se fusionan en un tiempo y un espacio limitado, con un objetivo en común. Muchas veces, las peleas terminan o se difuminan en ese espacio; si no existe, es bueno descubrirlo o crearlo”, aconseja la especialista Greco.

En ese sentido, Gabriela y Ariel aseguran que nunca una discusión entre ellos los acompañó al escenario: “Nuestros cruces pueden darse en los ensayos, porque los dos tenemos carácter fuerte, pero lo hablamos en el momento y llegamos a un acuerdo. No nos pasó de ir peleados a un show. Al bailar, uno ingresa en un mundo distinto, es algo que se disfruta siempre. En ese instante, las emociones se intensifican”, ahonda Gabriela.

“Si a lo mejor hubo un roce, llegamos al taller y hacemos lo nuestro. Son cosas diferentes, las sabemos separar. Por ahí hablamos menos, o me agarro el termo para mí y no le cebo mates, pero no más que eso”, dice Yanina, mitad en broma y mitad en serio. Sobre los aspectos negativos de trabajar, emprender y vivir juntos, Timoteo agrega: “Lo malo es que, a veces, te da la sensación de que nunca te vas del trabajo, porque suele suceder que seguimos hablando de temas relacionados”.

Otra pareja que comparte un sinfín de actividades, e incluso encaró un modo de vida particular que se originó en una pasión en común, es la de Verónica Trossero y Elvio Saravia, que de residir en Sunchales pasaron a vivir siempre en movimiento, arriba de un motorhome. Ambos amantes de los viajes, un día decidieron que viajar sea su estado natural. En un principio, pensaron en mudarse a otro país, pero luego resolvieron, junto a sus tres hijos, conseguir un motorhome para recorrer el país entero, de sur a norte. El proyecto Atrapasueños duró un año y medio, y actualmente se encuentra en pausa por pedido de Máximo, el mayor de los nenes, que quiere terminar séptimo grado junto a sus amigos y tener su viaje de egresados.

“Tener este proyecto junto a Elvio es un punto de unión tan sólido que supera cualquier barrera. Cuando compartís una pasión, avanzás. Esa sinergia de sentir que vamos a la par es genial. Conozco a personas que quieren hacer algo, pero la pareja es totalmente opuesta a eso y terminan resignando su sueño en pos de no pelear o de que el otro no se ponga mal. La vida no es eso. Nosotros siempre fuimos muy compañeros y muy respetuosos con lo que a cada uno le gusta hacer. Nuestro lazo es tan fuerte que es como si fuéramos siameses. Nuestros tres pichones sienten lo mismo: vivir esto en familia es genial”, resume Verónica.

Tan enamorados

El amor está en el aire durante todo el año, pero hay una fecha especial en la que se lo recuerda aún más: sí, San Valentín, conocido como “El día de los enamorados”. “Es una oportunidad para encontrarse y celebrar el amor sin olvidarnos de que, además de este día puntual, tenemos otros 364 para hacer lo mismo. El amor se demuestra durante todo el año con gestos y con esfuerzo. Pero es cierto que es una muy buena oportunidad para que los miembros de una pareja con hijos, que pudieron haber perdido el hábito de salir solos, aprovechen la ocasión para retomarlo”, sostiene Girona.

Las parejas protagonistas de esta nota oscilan entre quienes no le dan un significado especial a la fecha, como la de María del Huerto y Carlos, y aquellos que siempre la aprovechan para tener un detalle extra, como la de Verónica y Elvio. “Siempre nos regalamos algo: yo compro algo dulce, y él, flores”, revela Verónica.

Los que no olvidarán este San Valentín son Gabriela y Ariel. “Vamos a bailar en un evento muy grande en Múnich, hecho especialmente para esta fecha. Es un sueño”, comenta Gabriela.
La génesis del festejo
Existen distintas versiones sobre el origen del “Día de los enamorados” y también sobre San Valentín. La más popular indica que San Valentín fue un sacerdote romano que en el siglo III desafió al entonces emperador Claudio II, quien prohibió el casamiento entre jóvenes, asegurando que los solteros eran mejores soldados. San Valentín, que evidentemente creía más en el amor que en la guerra, siguió casando a los jóvenes en secreto… Lógicamente, se convirtió en enemigo del emperador, quien lo encarceló. El sacerdote fue ejecutado el 14 de febrero del año 270. No todos los países lo celebran en la misma fecha: en Brasil, es el 12 de junio; en Bolivia, el 21 de septiembre; y en Egipto, el 4 de noviembre.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte