Entrevista


Mucha mujer


Por Romina Cadenas.


Mucha mujer
Denise Dumas reparte su tiempo entre el teatro y la televisión. Modelo, actriz, pero fundamentalmente conductora, vive una temporada estival a puro trabajo. Aquí repasa su carrera y se deshace en elogios para con su amor, Martín Campilongo.

La cita con Denise Dumas se concierta en las playas del sur, en uno de los recreos que le deja su ajustada vida en Mar del Plata. Con esa belleza que la caracteriza, llega lista para enfrentar una extensa jornada laboral en la que combina teatro con televisión. No bien se sienta, despliega su propio mate y saluda con simpatía a cada uno de los que pululan por el lugar. Fresca, amorosa… y, digámoslo, un tanto agotada. “¡Qué verano estoy pasando! Parecía que iba a ser tranquilísimo porque, en principio, solo venía a acompañar a Martín [Campilongo, su marido] y a estar con los chicos... Generalmente, trabajo en invierno haciendo tele, pero, de repente, me llamó Javier Faroni para ser parte de la obra Espíritu infiel, una comedia divina con un grupo hermoso de actores a los que quiero mucho. Y me dije: ‘Ya que estoy en la Costa, lo hago’. Encima, Martín está en el Bristol y yo en el Neptuno, dos teatros que se encuentran en el mismo complejo, así que hasta tenemos los camarines juntos. A los tres días que arrancamos a ensayar me llamaron para incorporarme a La mesa está lista. ¡Y ahí se armó fuerte el verano!”, exclama. 

Vaya que sí. Cuando termina la función de los domingos, maneja hasta Buenos Aires, donde se queda tres días. A la noche del miércoles ya está nuevamente sobre el escenario de La Feliz. “Sé que es un tiempo, durante la temporada nada más, pero me mata no poder ver a los chicos los lunes y martes… Es una sensación inédita porque nunca había estado sola: siempre estoy acompañada por ellos o por mi marido. De golpe, estar sola en casa, poder ver en la tele lo que quiero, cocinar cuando se me antoja, hablar por teléfono y que nadie me interrumpa, o leer… Martín me dice que aproveche y descanse”, arroja Denise.

–El año pasado estuviste lejos de la pantalla. ¿Qué priorizaste en ese tiempo?
–No soy de tener un gran equilibrio laboral: o no trabajo o se da lo de este verano de locura (risas). En realidad, lo del año pasado no fue una elección. Iba a hacer un programa con Ideas del Sur, pero finalmente no salió, así que me dediqué a la familia. Con el correr del año supe que había sido lo mejor, porque Martín trabajó mucho y con cuatro chicos siempre hay cosas de qué ocuparse: llevar a Santi a jugar a Vélez Sársfield, a Isabella a su club o a Emma al taller de arte. Y a eso hay que sumarle todo lo que demanda una nena de 3 años. 

– ¿Cómo viven las diferentes etapas entre la preadolescencia y el nivel inicial de los hijos? 
–Es todo un tema. Isabella tiene 13 y ya arrancó con la matiné, Santino tiene 12 y está a full con su deporte, Emma tiene 8 y está en una etapa sensible, y Fran todavía pide upa. Cada uno tiene sus necesidades y hay que estar para todos.

–Volvamos al plano laboral. Ya habías hecho teatro…
–La primera temporada de teatro comercial que hice fue la de Nito Artaza, aquí en Mar del Plata. Así fue como me hice amiga de José María Listorti, de Álvaro Navia… Gracias a ellos conocí a Martín. En Buenos Aires hice Pijamas, y en Córdoba trabajé con “el Negro” Álvarez. Después, mi vínculo con el teatro se limitó a acompañar a Martín. Ya es el cuarto año que venimos a Mar del Plata.

–Ahora volvés a despuntar el vicio con Espíritu infiel.
–Es una comedia divina, para toda la familia. La puesta en escena tiene mucho de ciencia ficción. La obra la dirige Fabián Gianola, que tiene más de veinte años de temporadas teatrales. Es un genio cómo entiende los tiempos. Un gran capitán. El elenco es muy divertido. Lo pasamos muy bien.

– ¿Qué faceta de tu trabajo te interesa más: la actuación o la conducción?
–Hoy priorizo la conducción. Me interesa seguir creciendo en ese campo. En cuanto a la actuación, voy medio a contramano: todos los actores dicen que lo apasionante de su profesión es la posibilidad de ser otra persona… Bueno, a mí eso no me pasa. Yo quiero ser yo. Y lo que me atrae de la conducción es justamente eso: ser vos mismo, no alguien más. 

– ¿Y cómo descubriste tu vocación?
–Estudiaba teatro y fui a un casting multitudinario en Canal 13. Tuve suerte y quedé en el programa Montaña rusa, otra vuelta. ¡Ese fue mi primer trabajo! En ese momento estaba en el conservatorio; quería ser actriz. Después le agarré el gustito a la conducción y, para ser sincera, este país no se ha perdido ni media actriz.

– ¿Cómo siguió el camino? 
–Luego del paso por aquella tira, me vio Ricardo Piñeiro y me propuso trabajar como modelo. Me fue muy bien, ya que era una época de mucho consumo, en la que las modelos estaban de moda. Tras la convocatoria de Nito Artaza, arranqué a conducir Café Fashion. Era todo nuevo para mí. Sin dudas, fue una gran escuela, ya que había que interactuar con diferentes personalidades, había humor, notas, móviles… El productor era Luis Chela, quien fue el primero que me dijo: “Vos tenés que conducir”. 

– ¿Qué ponés en la balanza a la hora de aceptar una propuesta laboral?
–Si se trata de actuar, priorizo que la propuesta sea divertida y que haya un buen grupo de trabajo, que es lo más importante. En cuanto a la conducción, hago lo que sea necesario, porque, básicamente, siento que esa es mi verdadera profesión. Puedo estar al frente de un big show, como Cantando por un sueño, o hacer lo propio en un programa de chimentos o uno de música. Me voy adaptando. Para mí esto es un aprendizaje.
Espíritu infiel
Es la historia de un escritor viudo (Fabián Gianola, protagonista y director de la pieza) que se vuelve a casar. A la hora de escribir su próximo libro, convoca a una bruja para que lo sumerja en las ciencias ocultas. En una fallida sesión de espiritismo, la bruja convoca al espíritu de la difunta esposa del novelista (encarnada por Denise Dumas) y la deja dando vueltas por la casa. Dirigida y protagonizada por Fabián Gianola, actúan Flavia Palmiero, Ana Acosta, Divina Gloria, Aníbal Pachano y Maite Zumelzú. De miércoles a domingos, en el teatro Neptuno de Mar del Plata.
Una esposa enamorada
A pesar de las idas y vueltas, Denise no escatima en sonrisas. Disfruta del verano 2016. “Me encanta estar acá porque es como estar de vacaciones pero trabajando. Córdoba también tiene algo mágico. Es lindo hacer temporada”, desliza entre foto y foto.

– ¿Y cómo ves la carrera de Campi? ¿Sentís que el público lo redescubrió después de su paso por Bailando...?
–Él es increíble. Le insistí mucho para que estuviera en Bailando…, porque hace cosas maravillosas. Y sí, creo que mucha gente lo redescubrió. Marcelo [Tinelli] te da ese espacio, donde cada uno puede ir a mostrar su talento. Cuando le hablan de su paso por el programa, le recuerdan el homenaje a Tato Bores: ese día quedó en el recuerdo de todos; nos emocionó, fue simbólico. Martín no desaprovechó la chance y pudo mostrar toda esa locura linda que tiene dentro. 

– ¿Tenés algún personaje preferido?
–Jorge me parece divino. De los que estrenó el año pasado, me gustó mucho Ricardo Canaletti. Y de los que está haciendo en el teatro, me mata Nacho, un hombrecito pequeño, medio paquetón, que vive en un barrio cerrado. Es uno de mis favoritos.

–Hablás de tu marido y se te escucha distinta… ¿Que te cautivó de él?
– (Se emociona). Cómo describirlo… Es un hombre entero, tiene palabra, es leal. Él te dice que te ama, y te ama. Te dice que te va a cuidar, y te cuida… Hay que estar a la altura de un hombre así, no es tan fácil.
El camino de Denise
A sus 41 años, Denise Dumas es una mujer todoterreno. 
Arrancó en 1996 en la telenovela juvenil Montaña rusa, otra vuelta, que fue el trampolín para formar parte del elenco de la recordada novela Ricos y famosos. Trabajó como modelo durante ocho años en la agencia de Ricardo Piñeiro, condujó Café Fashion junto a Ginette Reynal, participó en Casados con hijos, fue panelista de Duro de domar, y se puso al frente de América a la medianoche. De la mano de Nito Artaza, debutó en teatro como vedette: fue en el verano de 2005, en El fondo puede esperar. Más tarde, actuó en obras como Pijamas y Dos más dos... stress. Se consagró como conductora en Este es el show (nominada para los premios Martín Fierro), Sábado Show, Cantando por un sueño y Soñando por bailar. En 2013 pasó a encabezar el programa de moda Tendencia, y en el 2014 tuvo un paso fugaz por Diversión animal. En 2015 se incorporó al equipo de Germán Paoloski en La mesa está lista.

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte