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Chapuzones de lujo


Por Carmen Ochoa.


Chapuzones de lujo
Zambullirse en la pileta siempre es placentero. ¿Qué tal sería nadar en las piscinas más impresionantes del mundo?

Exóticas, atractivas y únicas en el mundo: el glamour también llegó a las piscinas. Las de esta nota son solo algunos ejemplos que confirman la tendencia de que lanzarse al agua puede ser mucho más que un simple y refrescante chapuzón. Empecemos el viaje alrededor del mundo.

En la comuna chilena de Algarrobo, frente a las costas del océano Pacífico, el hotel San Alfonso del Mar cuenta nada más ni nada menos que con la piscina más grande del mundo, según el libro Guinness de los récords. Con una superficie total de 8 hectáreas, más de 1 kilómetro de largo y 250 millones de litros de agua, esta pileta es tan grande que hasta pequeños veleros navegan en sus aguas. Construirla demandó cinco años y, además de ser tan majestuosa, entre sus cualidades cuenta con un sistema de purificación llamado “oxigenación a presión”, que es único, ya que recoge el agua desde el océano y la purifica, dejando siempre sus aguas cristalinas, lo que implica usar unas 100 veces menos de productos químicos. En verano mantiene una agradable temperatura que llega a los 26 ºC (9 ºC más que la temperatura del mar), lo que permite imaginar que se disfruta del Caribe, pero en costas chilenas.

Otro ejemplo confirma que no solo se puede nadar en una piscina, sino también bucear. Hablamos de la más profunda del mundo: Nemo 33, diseñada por John Beernaerts, un ingeniero civil y profesor de buceo. Ubicada en Bruselas, Bélgica, la pileta tiene 33 metros de profundidad y 2500 m3 de agua no clorada y bien filtrada de manantial, a una temperatura de 30 °C a 33 °C, calentada mediante paneles solares. En su interior cuenta con cuevas submarinas, divididas en diferentes zonas de buceo de variadas profundidades, con el fin de que puedan utilizarla buzos de distintos niveles. 

Si de inmensidad se trata, Japón posee otro récord en piscinas. Se trata de la Seagaia Ocean Dome, que mide 300 metros de largo por 100 de ancho, con 14.000 toneladas de agua y una capacidad de hasta 10.000 personas. Lo excepcional es su techo retráctil, que permite abrir la cubierta según el tiempo del exterior, y los 30 ºC de sus aguas, ideales para disfrutar de la pileta durante los 365 días del año, sin importar el clima. A esta experiencia, hay que sumarle su playa artificial en el interior, con arena fabricada de polvo de mármol, que hasta evita que se pegue al cuerpo. Un mecanismo reproduce fielmente olas de hasta 2,5 metros de altura, para los surfistas, y su decorado simula una escenografía del Caribe, hasta con un ficticio volcán que entra en erupción cada 60 minutos. ¿Increíble verdad?

Otra que intenta fundirse con el paisaje es la piscina del hotel The Cambrian Adelbone, Suiza, desde donde se pueden apreciar las mejores vistas de los Alpes. De ella se puede disfrutar tanto en verano como en invierno, debido a su sistema de climatización, perfecto para cualquier temperatura.

Por otro lado, el hotel de 5 estrellas Marina Bay Sands, en Singapur, no solo marcó tendencia en la arquitectura mundial con sus torres, sino con su Skypark, ubicado en la planta 57, liderado por su gran piscina. Situada a 200 metros de altura y con 150 metros de longitud, la infinity pool ofrece la mejor vista de Singapur. Un espacio exclusivo que solo pueden disfrutar  los huéspedes del hotel.
 
Entre las piscinas de los hoteles, la del Oberoi Udaivilas reúne mística y belleza cultural, más un paisaje de ensueño. Está ubicada en Udaipur, antigua capital del reino de Mewar, una ciudad que posee un legado de majestuosos palacios. Y en uno de ellos se ubica el hotel, con dos piscinas climatizadas al aire libre, con una vista increíble al lago Pichola. 

Originalidad también posee The Red Pool, una de las piscinas elegidas por todo el mundo. Se encuentra en el tailandés hotel The Library, de la localidad Koh Samui y, a pesar de que solo se caracteriza por contar un revestimiento de mosaicos anaranjados, amarillos y rojos, contrasta con las playas blancas de sus alrededores y se vuelve realmente atractiva.

En el Tíbet, a pesar de que podría basarse solo en su lujo, la piscina del resort St. Regis Lhasa aporta energía para el cuerpo. Si bien carece de los atractivos de los grandes hoteles, esta pileta se caracteriza por estar diseñada con verdaderas joyas, ya que su revestimiento está conformado por miles de azulejos enchapados en oro. Sus aguas se encuentran a una temperatura constante, que oscila entre los 28 ºC y los 32 ºC, pero es la energía del metal la que aporta vigor y hasta estimula el despertar de la conciencia de sus nadadores.

Con lujo, o sin lujo, que nadie se pierda de disfrutar una de las experiencias más simples y lindas que tiene la vida: un buen chapuzón en la pileta, antes de que termine el verano.

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